miércoles, 18 de julio de 2018

Hoy cumpliría 91 años Ángel Cárdenas

La localidad de Chacabuco dio a varios reconocidos tangueros. Uno de ellos fue Angel Cárdenas, que nació en ese pago bonaerense, en 1927. En Buenos Aires no pasó la década de oro del tango como parte de algún binomio orquestal de los más celebrados sino acompañado por un grupo de guitarras. Recién en la década siguiente, a mediados de los cincuenta, tuvo el honor de ser convocado por Aníbal Troilo y la posibilidad de crear un dúo de voces con Roberto Goyeneche que dejó algunas versiones memorables.
Otro de sus méritos fue haber logrado en poco tiempo varios éxitos con versiones como "Te llaman malevo", "Callejón" y "Chuzas", (de ahí el apodo con diminutivo que se menciona al principio de estas líneas). Incluso se destacó con versiones de temas como "La flor de la canela", clásico peruano que difícilmente esté asociado al repertorio tanguero. Esa etapa de trabajo con Pichuco duró unos pocos años, porque en la década del sesenta volvió a probar suerte como solista. Con los años tomó otros rumbos de trabajo, sobre todo en el hemisferio norte. Arrancó por Perú, Venezuela, Puerto Rico y luego pasó algunas temporadas en Nueva York, con el impulso que le dio Fernando Lamas.
En los Estados Unidos continuó desarrollando su carrera como cantante y en la Argentina matizó su oficio de cantor con incursiones en el cine. Tuvo pequeñas intervenciones en "Juvenilia", "Y mañana serán hombres" y "Sabaleros". En 1960 participó en "Sábado a la noche", bajo las órdenes de Fernando Ayala.
Durante su paso por las pantallas no se conformó con el simple rol de actor, o de cantante que actúa. En 1967 regresó a Buenos Aires con la idea de actuar y dirigir un libro propio que se llamó "Una cabaña en La Pampa". El film se estrenó en 1971. "No sé si será bueno, pero tengo la seguridad de que tendrá autenticidad", decía por aquellos años. Es que lo campero siempre estuvo presente en su trabajo, incluso en la elección de repertorios.
Siempre muy inquieto, en una de las últimas charlas con LA NACION, a fines de 2004, decía que "Los cantores no cumplen años, cumplen ciclos", y hablaba de varios proyectos: un documental, un libro, un nuevo CD, y sus actuaciones en distintos países.
La muerte lo encontró solitario,el 4 diciembre 2005, en su casa, luego de su última presentación en el Bar Tuñón.
Cárdenas fue uno de los mejores intérpretes del género milonga —con un estilo creativo y muy campero—, un gran difusor de la cultura popular y un personaje muy pintoresco de la bohemia tanguera.

viernes, 6 de julio de 2018

En Bahía Blanca preparan sus Clásicas jornadas en Homenaje a Aníbal Troilo

El Ciclo Cultural Bahía Blanca NO Olvida,dirigido por el escritor y productor cultural José Valle , presenta la sexta edición de Homenaje a Aníbal Troilo, PICHUCO X SIEMPRE, cuatro jornadas de espectáculos para recordar al Bandoneón Mayor de Buenos Aires que visitara la ciudad en numerosas ocasiones.

Miércoles 11, 21.30 hs en Tributo Resto Bar (Dorrego 20): Dentro del clásico espectáculo “Tributo a la nostalgia” donde actuarán la joven Tizi Petris, el folklorista Alberto Roche y la conductora Paola Marcó, se entregará una distinción a la trayectoria del Centro de Estudios y Difusión de la Cultura Popular Argentina al bandoneonista Alberto Haedo.
Jueves 12, 21.30 hs en el Centro Cultural de la Cooperativa Obrera (Zelarrayán 560): Documental sobre la vida y obra de Aníbal Troilo, entrega de distinción del CEDICUPO a la trayectoria al periodista Agustín Sagasti y participación musical de Gaby “La voz sensual del tango”.
Viernes 13, 21,30 hs en el Café Histórico (Av. Colón 602): Show musical de la reconocida Rosana Soler, Omar Olea y Santiago Pérez acompañados por las guitarras de Juan Carlos Brigante y Nacho Cabrera. Reservas: 291-154161711.
 
Gaby
Sábado 14, 21.30 hs en el Café Histórico (Av. Colón 602): Show musical de los consagrados Nora Roca y Víctor Volpe. Reservas: 291-154161711.
ANIBAL TROILO:
El bandoneón lo atrapó cuando lo escuchó sonar en cafés de su barrio. Tenía 10 años cuando convenció a la madre de que le comprara uno. Lo obtuvieron a 140 pesos de entonces, a pagar en 14 cuotas, pero luego de la cuarta el comerciante murió y nunca nadie les reclamó el resto. Con ese instrumento tocó casi toda su vida. Su primer contacto con el público fue a los 11 años, en un escenario próximo al Abasto, bullicioso mercado frutihortícola convertido hoy en un shopping center. Luego integró una orquesta de señoritas, y a los 14 años ya tuvo la ocurrencia de formar un quinteto. En diciembre de 1930 integró el renombrado sexteto conducido por el violinista Elvino Vardaro y el pianista Osvaldo Pugliese, donde Pichuco tuvo de ladero por primera vez a Ciriaco Ortiz. El segundo violín del conjunto era Alfredo Gobbi, luego célebre director de orquesta. De ese mítico sexteto no quedó ningún registro discográfico.
En 1931 realizó Troilo una breve incursión en la orquesta de Juan Maglio (Pacho). Al promediar ese año se reencontró con Ortiz en la orquesta Los Provincianos, una de las varias creadas por el sello Victor, fundamentalmente para grabaciones. Más tarde se integró a una orquesta gigante formada por el violinista Julio De Caro para presentarse en un concurso en el Luna Park (estadio cerrado para boxeo y espectáculos diversos). Pasó luego brevemente por las orquestas de Juan D'Arienzo, Ángel D'Agostino, Luis Petrucelli y por la Orquesta Típica Victor, dirigida en ese momento por otro bandoneonista de nombradía, Federico Scorticati.
Troilo formó parte del Cuarteto del 900, con el acordeonista Feliciano Brunelli, Elvino Vardaro y el flautista Enrique Bour. Luego se suma a la orquesta gigante del pianista Juan Carlos Cobián para los carnavales de 1937, su última parada antes de lanzarse con su propia orquesta. El hecho ocurrió el 1 de julio de ese año en la boite Marabú, donde un letrero anunciaba: «Hoy debut: Aníbal Troilo y su orquesta». Y otro proclamaba: «Todo el mundo al Marabú / la boite de más alto rango / donde Pichuco y su orquesta / harán bailar buenos tangos».
Ese mismo año conoce a Ida Calachi, muchacha de origen griego empleada en un local nocturno. Se casa con ella al año siguiente, cuando también llega por primera vez al disco. Esto ocurrió en el sello Odeón el 7 de marzo de 1938 con los tangos “Comme il faut”, de Eduardo Arolas, y “Tinta verde”, de Agustín Bardi. Sin embargo, por conflictos con la empresa no registró ninguna otra placa, hasta que en 1941 volvió a grabar para Victor. Lo hizo el día 4 de marzo de aquel año con su cantor emblemático, Francisco Fiorentino, popularmente conocido como Fiore. La orquesta de Troilo grabó hasta el 24 de junio de 1971, día en que dejó registrada la última de sus 449 versiones. A éstas hay que agregar las inolvidables realizaciones plasmadas por Pichuco junto al guitarrista Roberto Grela, con la colaboración de Edmundo Zaldívar en guitarrón y Enrique Kicho Díaz en contrabajo. Este admirable cuarteto grabó doce temas a lo largo del período junio 1955 - septiembre 1956. En 1962 volvieron a reunirse para llevar al disco diez temas más, aunque esa vez junto a Troilo-Grela estaban Roberto Láinez en guitarra, Ernesto Báez en guitarrón y Eugenio Pro en contrabajo.
Nora Roca
En 1968, formó el Cuarteto Aníbal Troilo para grabar en Victor 11 tangos y una milonga. Lo acompañaban Ubaldo De Lío (guitarra), Rafael del Bagno (contrabajo) y Osvaldo Berlingieri (piano). Habría que sumar dos dúos de bandoneón con Astor Piazzolla en 1970, cuando registraron “El motivo (Pobre paica)”, de Cobián, y “Volver”, de Carlos Gardel. Se arriba así a un total de 485 grabaciones editadas, aunque se supone que existen varias otras que no llegaron al público.
Cantores que pasaron por su orquesta, Francisco Fiorentino, Aldo Calderon, Alberto Marino, Floreal Ruiz, Edmundo Rivero, Jorge Casal, Raúl Berón, Roberto Rufino, Ángel Cárdenas , Roberto Goyeneche,Tito Reyes, el bahiense Roberto Achaval entre otros.. Sus pianistas se convirtieron sistemáticamente en directores de orquesta: así ocurrió con Orlando Goñi, José Basso, Carlos Figari, Osvaldo Manzi, Osvaldo Berlingieri y José Colángelo.
Como compositor, Troilo creó un extenso número de obras fundamentales. Algunos de sus títulos más notables son “Toda mi vida”, “Barrio de tango”, “Pa' que bailen los muchachos”, “Garúa”, “María”, “Sur”, “Romance de barrio”, “Che bandoneón”, “Discepolín”, “Responso”, “Patio mío”, “Una canción”, “La cantina”, “Desencuentro” y “La última curda”.
Fue un personaje mítico de Buenos Aires, a quien, como describió el poeta, Adrián Desiderato: «Fue un 18 de mayo, ese día al bandoneón, se le cayó Pichuco de las manos».

Jorge Maciel

Maciel, Pugliese y Belusi
Su nombre real era Carlos Pellegrini. Ignoro las razones por las que decidió llamarse Jorge Maciel, pero lo cierto es que este cantor de tangos, emblemático de la década del cuarenta, ya era conocido con ese nombre cuando integraba la orquesta de Alfredo Gobbi, previo haber hecho los primeros palotes en las orquestas de Juan Carlos Caviello, Miguel Zabala, Félix Guillán y Roberto Caló, el hermano de Miguel.
El hombre nació en el muy tanguero barrio de La Boca el 17 de septiembre de 1920 y antes de cumplir los treinta años ya era el cantor estrella de Gobbi, una de las orquestas mejor calificadas, en un tiempo en que este reconocimiento no lo ganaba cualquiera. Para 1954 Maciel ingresa a la orquesta de Osvaldo Pugliese, donde compartirá micrófonos con cantores de la talla de Alfredo Belusi, Miguel Montero, Carlos Guido y Abel Córdoba. En 1968 se integra al Sexteto tango, la formación musical creada por los músicos de Pugliese en un tiempo duro para quienes querían ganarse la vida con la música, en una época en que los honorarios que pagaban los empresarios de la noche no alcanzaban para financiar a las “multitudinarias” orquestas de los años cuarenta. En el Sexteto tango militan Julián Plaza, en el piano; Osvaldo Ruggiero y Víctor Lavallén en los bandoneones; Emilio Balcarce y Oscar Herrero con los violines, y Alcides Rossi en el contrabajo.
Ya para esos años, Maciel es un cantor consagrado, cuya presencia además de ser aclamada en los escenarios porteños y provincianos, se ha impuesto ante plateas tan diversas como las de Rusia, China y Japón, giras que realizó con Pugliese y los amigos del Sexteto tango.
El estilo de vida de los artistas no suele ser piadoso con su salud. Las trasnochadas alientan inevitables excesos y ello, tarde o temprano, impacta en la salud, pero sobre todo en la voz. No obstante, a los cincuenta y cinco años, Maciel seguía siendo un cantor con aptitudes y, sobre todo, mucho oficio. Lo fue hasta el momento en que se vio obligado a operarse de una hernia y su corazón no resistió los efectos de la anestesia. Murió en Buenos Aires el 25 de febrero de 1975.
Uno de los parámetros para apreciar a un cantor de jerarquía es evaluar los temas que supo consagrar, esos temas que lo distinguen y que nadie o casi nadie puede luego interpretar, porque es como si los hubiera marcado para siempre con su estilo. Es el caso de Carlos Gardel con “Mi Buenos Aires querido”, de Agustín Magaldi con “El penado catorce”, de Ignacio Corsini con “La que murió en París”, de Roberto Goyeneche con “Naranjo en flor”, de Floreal Ruiz con “Vieja amiga”, de Julio Sosa con “Mala suerte” o de Edmundo Rivero con “Escolaso”.
Maciel exhibe en su curriculum, por ejemplo, “Remembranzas”, un tango de Mario Melfi y Mario Battistella, el autor entre otros tangos de “No aflojés” y “Cuartito azul”. “Remembranzas” lo grabó para la RCA Víctor en 1948, acompañado por la orquesta de Gobbi, orquesta en la que dejó registrados dieciocho temas, uno acompañado por Ángel Díaz y tres con Héctor Coral. De “Remembranzas”, merecen citarse los primeros versos: “Cómo son largas las semanas / cuando no estás cerca de mí / no sé qué fuerzas sobrehumanas / me dan valor lejos de ti...”
También con esta orquesta grabó otro de sus clásicos. Se trata de “Canzoneta”, con música de Erma Suárez y letra de Enrique Lary, autor, entre otros temas, de “Noches de Brasil”, “Por las calles del tango” “Los largos del pibe”. “Canzoneta” fue interpretado entre otros por Héctor Mauré, Jorge Falcón y Alberto Marino, pero la versión de Maciel es considerada por sus seguidores como la más lograda. “La Boca... Callejón... Vuelta de Rocha / Bodegón... Genaro y su acordeón...”.
Al período con Gobbi pertenece otro clásico que en su momento apasionó y arrancó lágrimas a los oyentes futboleros. Me refiero a “La número cinco”, de Reinaldo Yiso y Orestes Cúfaro, grabada en junio de 1951, un poema que culmina con un escena antológica, el momento en que los jugadores del equipo de fútbol se hacen presentes en la sala del Hospital Muñiz para entregarle al pibe enfermo la pelota con la que jugaron ese domingo en la cancha. En la grabación se filtra en algún momento la voz de Fioravanti, merecido homenaje a quien fuera por lejos el mejor relator de partidos de todos los tiempos.
Con Osvaldo Pugliese, Maciel grabó sesenta y seis temas, tres de ellos con Montero, dos con Guido, seis con Belusi y tres con Córdoba. Pertenecen a ese período letras como “Por una muñeca”, de Emilio Balcarce y Manuel Barros, pero el tema que lo consagró, el que le valió el reconocimiento de los críticos más exigentes, fue “Recuerdo”. Jorge Faruk dice al respecto: “Una obra de antología, un tango tan difícil de cantar que parecía hecho para Maciel, cuya interpretación dejaba la sensación de no darle trabajo alguno”.
“Recuerdo” fue grabado por Pugliese en 1966. La letra es de Eduardo Moreno, pero acerca de la autoría de la música hay un debate aún no zanjado, ya que están los que sostienen que pertenece a Adolfo Pugliese, padre de Osvaldo; a su hermano Vicente Salvador, “Fito”, o al propio Osvaldo. Las tres hipótesis están bien fundamentadas, pero también son buenas las refutaciones. Coleccionistas e investigadores suelen dejar la vida en estas polémicas, pero más allá de los detalles -cuya importancia no desconozco- lo cierto es que “Recuerdo” es un tangazo que antes de ser interpretado por Pugliese con Maciel, fue estrenado por el cuarteto de Juan Fava en el café Mitre de Villa Crespo; en 1927 interpretó por primera vez la letra de Moreno la cantante Rosita Montemar. A esta versión hay que sumarle las de Julio de Caro, la de la Orquesta Típica Víctor, con la voz de Roberto Díaz y, en los años cuarenta, la de la formación de Ricardo Tanturi.
Se dice que en “Recuerdo”, la composición musical es superior a la calidad de la letra. Todo merece discutirse, pero lo seguro es que su interpretación es muy difícil y exige del cantor ductilidad y mucho cuidado.
“Recuerdo”, según se sabe, pudo haberse titulado como “Recuerdo para mis amigos” o “A mis amigos”. Se dice que a la melodía Pugliese la fue imaginando en sus habituales viajes en tranvía desde el barrio al centro. Y que en su momento la composición fue dedicada a los amigos de la barra “La cueva del Chancho”.
Una estrofa de “Recuerdo” merece evocarse: “Quedó su nombre grabado / por la mano del pasado / en la vieja mesa del café del barrio sud / donde anoche mismo una sombra de ayer, / por el recuerdo de su frágil juventud / y por la culpa de un olvido de mujer, / durmióse sin querer / en el Café Concert”.
Con respecto al autor, hay que decir que Moreno escribió, además de este tema, poemas como “Ausencia”, “Navidad” y “Barra de oro”: “Muchachada amiga, sincera y derecha, / muchachada de oro de la época azul / No quedó ninguno, se fugaron todos, / como el cigarrillo de la juventud”.
En el Sexteto Mayor, Maciel dejó grabados veinticuatro temas, un registro en el que se confunden tangos de la guardia vieja con letras como “Mi ciudad y mi gente” o “Chiquilín de Bachín”. Pertenecen a su repertorio letras como “Pasional”, “Así era ella”, “Estás en mi corazón”, “Cascabelito” o “Muchachos”.

jueves, 14 de junio de 2018

Comienzan las IX Jornadas Gardelianas de Bahía Blanca

Declaradas de Interés Cultural por la Cámara de Diputados de la Nación, de Interés Provincial y Cultural por el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, de Interés Legislativo por el Senado Bonaerense y de Interés Municipal por el Honorable Concejo Deliberante de Bahía Blanca.
Viernes 15 de junio, 22hs “Gardel en el BBPS”. En el escenario del Patio de comidas del Bahía Blanca Plaza Shopping (1° piso) se proyectarán imágenes inéditas de Carlos Gardel e imágenes a color del cantante y se brindará un show con destacados bailarines: Natalia Gastaminza, Gustavo Rodríguez, María Rial y Jesús Infante, seguido de una gran milonga popular como cierre de la velada.
Entrada libre y gratuita.
Lunes 18 de junio, 18 hs “Gardel en el cine”, Centro Cultural de la Cooperativa Obrera (Zelarrayán 560). Apertura Oficial con palabras del Director del Instituto Cultural Ricardo Margo y del Director del Ciclo Bahía Blanca No Olvida, José Valle. Habrá entrega de distinciones del CEDICUPO a Ariel Biagetti, Agustín Sagasti y al Diario La Nueva en su 120 aniversario. Finalmente se proyectará la película "Las luces de Buenos Aires", primer largometraje sonoro protagonizado por Carlos Gardel.
Entrada libre y gratuita.
Martes 19 de junio, 21.30 hs “Histórico Gardel I” en el Café Histórico (Av. Colón 602). Show musical con Brisa Rulli, Cristina Isa, Juan Carlos Deambrosi y Chacho Tinervia.
Derecho de espectáculo $120.
Miércoles 20 de junio, 21.30 hs “Tributo por Gardel” en Tributo Resto Bar (Dorrego 20). Show musical con las cantantes Eugenia Colantonio, Alicia Comignani y la comediante Flavia Majluf.
Derecho de espectáculo $50.
Jueves 21 de junio, 19 hs “Un vermut por Gardel” en el Café Miravalles (Av. Cerri 777). Charla a cargo del Círculo Gardeliano de Bahía Blanca con proyección de audiovisuales del zorzal criollo y la actuación de la cantante Romi Benito. Entrega de distinción CEDICUPO a la trayectoria a Dario Lorenzini.
Entrada libre y gratuita.
Viernes 22 de junio, 21.30 hs “Histórico Gardel II” en el Café Histórico (Av. Colón 602). Show musical con Silvia Adami, Guillermo Stemphelet, Silvia Mancini y Gerónimo Blint.
Derecho de espectáculo $120.
Sábado 23 de junio, 21.30 hs “Histórico Gardel III” en el Café Histórico (Av. Colón 602). Show musical con: Gastón Peralta, Gianlucca Pezzutti, Gloria Falappa y Cristina Marinissen.
Derecho de espectáculo $120.
Nora Roca y Gaby 
Domingo 24 de Junio, 21 hs: "Carlos Gardel, El Rey del Tango". Velada de Gala de las IX Jornadas Gardelianas de Bahía Blanca en el Teatro Municipal con la participación de Nora Roca, Gaby “La voz sensual del Tango”, Osvaldo Rojas, Víctor Volpe, Quique Lorenzi, el Ballet de Tango de las Peñas Folkóricas de las Escuelas Medias de la Universidad Nacional del Sur dirigido por Sonia Agüero y la participación de Galo Valle.
Entrada general numerada $250, anticipadas y jubilados 20% de descuento.

martes, 12 de junio de 2018

Angel Vargas, el ruiseñor de las calles porteñas

Nació en el barrio de Barracas, de la ciudad de Buenos Aires, el 22 de octubre de 1904.
Comenzó a cantar en la década de 1930 en la orquesta del bahiense Augusto Pedro Berto con el seudónimo de Carlos Vargas.
En 1932 conoció a Ángel D'Agostino e hicieron algunas presentaciones juntos.
En 1938 grabó algunas canciones con la Orquesta Típica Victor.
En 1940 alcanza notoriedad cuando ingresa como voz principal de la orquesta de Ángel D'Agostino y comienzan a grabar para el sello RCA Victor. Realizaron noventa y tres grabaciones entre aquel año y 1946, que constituyen una obra esencial del tango del siglo XX.
Su etapa como solista la encara formando su propia orquesta, alternativamente dirigida por distintos músicos: el bandoneonista Eduardo Del Piano, el pianista Armando Lacava, y los bandoneonistas Edelmiro D'Amario, Luis Stazo y José Libertella, en total deja registrado junto a su orquesta un total de 86 temas. También hizo interesantes grabaciones con el trío de Alejandro Scarpino.
Era apodado como "El ruiseñor de las calles porteñas".Sin exageraciones podría decirse que fue uno de los cantores más queridos del universo tanguero y en algún momento, uno de los más populares.
Sus tangos se siguen escuchando con la misma devoción que dominó a los tangueros de la década del cuarenta. En sus tangos, en la resonancia de su voz, hay momentos alegres y tristes, pero no hay tragedias. A Angelito Vargas se lo puede escuchar con una sonrisa o con una lágrima, pero esa voz suave, confidente, delicada e íntima no deja lugar a la angustia y mucho menos al resentimiento.
La nostalgia, la melancolía, el recuerdo de un tiempo que pasó y de personas queridas que se fueron para siempre, están presentes en sus tangos y en el tono inconfundible de su voz.
Entre sus discos se destacan las interpretaciones de los tangos “No aflojés”, “Tres esquinas”, “Ninguna” y “Muchacho”, el vals “Esquinas porteñas”, todos con la orquesta de Angel D'Agostino y, ya en su etapa solista el tango “Ya no cantas chingolo (Chingolito)” de Antonio Scatasso y Edmundo Bianchi, acompañado por su orquesta dirigida por Armando Lacava, que tiene la particularidad doble de ser su único registro en dúo con otro cantante y que además este cantante era su hermano Amadeo Lomio.
Murió tempranamente, a los cincuenta y cuatro años y en plena actividad.

jueves, 17 de mayo de 2018

A 43 años del fallecimiento de Aníbal “Pichuco” Troilo

Aníbal Troilo nacio el 11 de julio de 1914, en la calle Cabrera 2937, entre Anchorena y Laprida, es decir, en pleno barrio del Abasto pero se crió en Palermo. Su padre murió cuando "Pichuco" tenía 8 años y su vocación por el "fueye" despertó cuando todavía cursaba la escuela primaria, años despues comentaría "Mi viejo era carnicero y murió cuando yo tenía ocho años... A los diez, el fueye me atraía tanto como una pelota de fútbol. Jugaba de centrojás en el Regional Palermo. La vieja se hizo rogar un poco, pero al final me dio el gusto y tuve mi primer bandoneón: diez pesos por mes en catorce cuotas. Y desde entonces nunca me separé de él".
Una tardecita de 1928, un gordito retacón, con ojos de japonés, bajó del tranvía 31 y encaró para el lado de la calle Soler, en la frontera sur de Palermo Viejo con el Abasto y Almagro. El pibe venía del Carlos Pellegrini, del colegio. En la esquina, lo pararon los amigos: el jorobadito Goyo, Duve, el flaco Cutaro, Luisito el peluquero... "¡Dogor! –le gritó el jorobadito- ¿te querés ganar unos mangos? Te conseguimos una actuación en el Petit Colón".
El fue al tango, como instrumentista, lo que Carlos Gardel a su interpretación cantada.
Así empezó la historia. El gordito retacón con ojos de japonés tenía 14 años, los pantalones cortos y todo el barrio adentro. Se llamaba Aníbal Carmelo Troilo.
Ejecutante de bandoneón, justamente el instrumento símbolo del género, su apodo familiar de "Pichuco" trascendió a la sociedad y coexistió armoniosamente con el artístico de "El Bandoneón Mayor de Buenos Aires", según lo bautizara el poeta lunfardo Julián Centeya.

Varios factores contribuyeron a hacer de Troilo un mito viviente: su manera de tocar "hacía hablar" al bandoneón en los fraseos, del mismo modo que la trompeta de Louis Armstrong "enseñaba" a cantar jazz a sus contemporáneos. Pero además, Troilo fue un melodista inigualable, cuyo talento para la composición quedó registrado en temas como los que escribió para letras de Homero Manzi ("Barrio de tango", "Sur", "Discepolín", "Che Bandoneón"), o de Cátulo Castillo ("María", "La última curda") o en su "Responso", a la muerte, justamente, de Homero Manzi, en 1951. Fue un tío llamado Juan Amendolaro quien le impartió las primeras nociones de ejecución de bandoneón. Y ya en 1926, con apenas 12 años, estaba tocando en un festival benéfico del Petit Colón, un cine de su barrio. Nunca más se bajó de las tablas. Por su orquesta pasarían, entre una larga constelación de grandes, un joven bandoneonista marplatense llamado Astor Piazzolla, a quien distinguió prontamente con la confianza que el director dispensa a quien se convierte en su arreglador, y a quien solía hacer una sola recomendación: "La gente tiene que bailar, no perdamos el baile, si perdemos la milonga, sonamos".
Remolón, parsimonioso, "fiaca" confeso, Troilo se volvía frenético cuando lo asaltaba la inspiración o cuando sus kilos de más y la jaula sobre sus rodillas conjugaban un solo cuerpo de pasión tanguera.
La gente le tenía cariño, siempre lo reconoció; y él siempre decía: "Los que caminan al bardo, como yo, siempre quieren a los que les hacen bien". Al bardo, para él, era caminar sin ton ni son. Los que lo conocieron muy de cerca afirman que un hijo podría haberle cambiado la vida. Pero, no lo tuvo, siempre se jactó de su amor por la noche. Un día, entró a una Iglesia y discutió con el párroco que pretendió darle un sermón. "El recién tenía treinta años y me quería enseñar a vivir a mí, justo a mí, que me pasé la vida en la calle, a los golpes con la vida, con la gente y conmigo mismo, porque yo siempre fui mi peor enemigo. Pichuco fue el peor enemigo de Aníbal Troilo".
Solía cerrar los ojos cuando tocaba y nunca supo explicar porqué. Si lo apuraban, decía que era porque, posiblemente, se sentía dentro de sí mismo. Era así, parecía que se dormía sobre el fueye. Los aplausos lo despertaban. Entonces, comprendía que todo había sido en vano, que nunca había estado solo.
El 17 de mayo de 1975, un día antes de su muerte, en el teatro Odeón, fue su última actuación. El espectáculo se titulaba Simplemente Pichuco y se escucharon Danzarín, A mis viejos, La última curda, Pa'que bailen los muchachos, Sur.
Quedaron 64 composiciones entre tangos, valses y milongas. Y también un imaginario de actos nobles y buenos, de amistades blindadas, de sobremesas y correrías. Una idea vaga de que Aníbal Carmelo Troilo hacía feliz a la gente. Quizá sea verdad. 
Anecdotario:
Bandoneón
"Antes de ponerme el fuelle en las rodillas me ponía la almohada de la cama. Hasta que un día fuimos a un picnic en lo que había sido el viejo Hipódromo nacional. Habían llevado a dos bandonenistas y tres guitarras, y cuando se fueron a comer yo subí unos escalones, agarré un bandoneón y me lo puse en las rodillas. Esa fue la primera vez. Yo tendría nueve años."

El Tango
"No hay tango viejo ni tango nuevo. El tango es uno sólo. Tal vez la única diferencia está en los que lo hacen bien y los que lo hacen mal."

Buenos Aires
"De Buenos Aires tendría que decir muchas cosas... Que es mi vida, que es el tango, que es Gardel, que es la noche... Que es la mujer, el amigo... Tendría que decir muchas cosas y muchas no sabría cómo decirlas... Pero anote esto: agradezco haber nacido en Buenos Aires."

La Calle
"La calle es el mejor lugar de todos. Se aprende. En el hogar se aprende la educación, pero en la calle se aprende a vivir... y si no quen me lo digan a mí. Todo lo que aprendí, lo poco y extraño que aprendí, lo aprendí en la calle."

La calle Corrientes
"En la calle Corrientes yo trabajé en dos lugares y muy distintos: en el Germinal y en el Tibidabo. En el viejo café Germinal debuté con Juan Maglio Pacho. Fue una rentré que hizo él después de muchos años sin trabajar. Imagine en la calle Corrientes, angosta, los carteles anunciando a Pacho. El no tocaba, la orquesta se la formé yo con elementos como Héctor Lagnafietta; el cantor era Antonio Maida y otros muchachos como Guisado... Se volcó todo Mataderos, la provincia, había gente hasta en la vereda de enfrente, no podían pasar los tranvías..."

Con el alma
-¿Por qué cuando coloca su paño de terciopelo sobre las rodillas y toma su bandoneón entrecierra los ojos?
- Honestamente no sabría explicarlo. Posiblemente sea porque me meto adentro de mí mismo. Yo creo que todos los artistas tienen que entregarse cuando hacen algo.

Respeto
Hay cosas que tienen que ser fundamentales en un hombre: la bonhomía y el repeto. El respeto sobre todas las cosas. Yo tenía 17 años y trabajaba en un cabaret. sabe cómo les decía a las bailarinas? Cómo está señora? Señora, les decía...

Troilo por Troilo
- ¿Cómo se portó el mundo contigo?
- Maravillosamente. Me dio la madre más linda del mundo y no sé cuantos amigos.
- ¿Y vos, cómo te portaste con el mundo?
- A veces mal. Fueron las veces que me porté mal con Aníbal Troilo.
- ¿Qué pensás de Aníbal Troilo?
- Que es una buena persona, amiga en el dolor, y con una gran pretención: la de darse cuenta alguna vez de que hizo algo importante en su vida.
- ¿Qué harías si desapareciera el tango?
- Creo que me moriría.

Anhelo
"Yo sé que la gente me quiere... No sé si soy un ídolo... Por otra parte no soy tan vanidoso como para creerme eso... ¿Buenos Aires? No, que voy a ser Buenos Aires... Pero yo quisiera ser media calle de un barrio cualquiera de mi ciudad..."

Amigos
"Sí, son emociones que se van juntando y juntando, y tengo tantas! Por ejemplo aquel 19 de febrero, cuando cumplí 40 años de vida artística y me hicieron aquella fiesta en el Luna Park, algo inolvidable... Todos mis amigos, todos estaban allí: Cátulo Castillo, Mercedes Simone, Tania, Roberto Ruffino... A veces pienso que habría sido de mí sin el cariño de mis amigos. A alguna gente le llama la atención que sea tan afectuosos con ellos, que nos abracemos y por ahí hasta nos demos un beso, pero ¡eso es cariño de hombre a hombre! hay que comprender que soy un hombre simple pero muy afectivo..."

Responso

"Hay algunos temas que son mis preferidos, mejor dicho los que más quiero: Sur y Responso... Responso salió una noche que estábamos en mi casa; había una gente ahí jugando al bacará y yo, no sé... no sentía que estaba ahí. Eran las 4 de la madrugada, y de repente agarré, me fui a mi habitación y empecé a tocar unas notas, así hasta que salió Responso. Creo que era el mejor homenaje que podíamos hacerle a Homero."

"Cuando volvía a Buenos Aires inauguré con mi conjunto electrónico un hermoso lugar que se llamaba La Ciudad. Una noche vino Zita y me regaló uno de los bandoneones que tenía el Gordo. Fue una de las emociones más lindas de mi vida". Astor Piazzolla

"Si uno escucha a Troilo desde su origen hasta el final, ve una evolución muy marcada, constante, en su forma de expresar la música y de vincularse con ella. Piazzolla, en cambio, arrancó en quinta velocidad y siguió en quinta."

Gaby Estrena " Contame una historia", un musical sobre Eladia Blázquez

Llega un nuevo musical al universo tanguero:" Contame una historia", que narra la vida de Eladia Blázquez, escrito e interpretado por la cancionista bahiense Gaby, “La voz sensual del tango”.
La obra se estrenará el viernes 18 de mayo a las 21,30hs en el Café Histórico, Av. Colón 602 (esquina Italia) de Bahía Blanca, prosiguiendo con presentaciones varias en distintas localidades del interior del país y la Ciudad de Buenos Aires.
GABY “La Voz sensual del Tango”Nacida en Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires.
Cantante de tango con seis discos editados, un DVD con distribución y venta nacional e internacional. Es guionista e integrante del grupo de tango Muñecas Bravas, junto a Geraldine trenza Cobre y Patricia Malanca y del show “Noche de Brujas” junto a Florencia. En 2014 escribió el musical “La Novia de América” con guión propio bajo la producción de José Valle y el musical “Lluvia de estrellas” en homenaje a las más grandes orquestas de música ciudadana. En 2015 estrenó el musical “Tibio está el pañuelo todavía” sobre la vida de Eva Perón con libro de su autoría y “El zorzal” en homenaje a Carlos Gardel. En 2016 se presentó su libreto “Carlos Gardel, El rey del tango” y “Rumores de milonga”, musicales en los que intervino como cantante.
Ha recorrido en los últimos años los escenarios y festivales de tango más importantes de nuestro país (Festival y Mundial de Tango de la Ciudad de Buenos Aires, Festival Internacional de Tango de Justo Daract, Festival de Tango Carlos Di Sarli, Fiesta de la Soberanía Patagónica, Festival de Tango de Monte Hermoso, Festival Itinerante Discepolín, entre otros), especializándose en recorrer el interior llevando la música ciudadana con novedosas propuestas y originales puestas en escena; llegó con sus tangos a Cuba (Festival Internacional de la Música de Varadero), Uruguay (Café Fun Fun y Radisson Victoria Plaza) y Chile (Festival de Tango del Adulto Mayor en Arica).
Es autora de la obra ensayística “Montoneros, ¿peronistas?” (su tesina de grado) y co-autora de los libros “Carlos Di Sarli, El Señor con Alma de Niño” (junto a J. A. L. Valle y E. Giorlandini), “Roberto Achával, el último cantor de Pichuco”, “Chaco, Una provincia que enamora” (junto a J. A. L. Valle), “El silencio que mastica el pucho” (junto a J. A. L. Valle, M. Estrada, E. Benítez, E. Giorlandini y E. A. Hosni) y “TANGUITO, Historia, personajes y anécdotas del 2x4” (junto a José Valle, recientemente presentado en el 6to Festival Nacional de Tango de Bahía Blanca 2016), todos editados por EN UN FECA.
Desde 2012 presenta el espectáculo “Divertango” en Jardines de Infantes y escuelas de educación primaria para introducir la música ciudadana en las nuevas generaciones. Complementando este proyecto escribió su último libro (“Tanguito”) para ser utilizado por docentes y alumnos como material de estudio.
Desde 2005 conduce programas radiales de tango: “Un sábado más en Buenos Aires” (Radio El Mundo y AM 840, Gral. Belgrano de Bs. As.), “Música a mi manera”, (Radio Identidad de Bs. As. FM), “Música a mi manera”, (LU3 de Bahía Blanca) y “LA FAMA ES PURO CUENTO”, emitido hasta la actualidad por Radio Mitre de Bahía Blanca.
Eladia Blázquez: Hija de una humilde familia, Eladia nació el 24 de febrero de 1931 en Gerli (Buenos Aires). En 1970 grabó su primer disco de tango, irrumpiendo en el machismo tanguero cuando este género se encontraba en plena crisis. Además de cantante, compositora y autora, se consagró como pianista y guitarrista.
Escribió dos libros: Mi ciudad y mi gente y Buenos Aires cotidiana. También varias letras para los folkloristas Ramona Galarza y Los Fronterizos. Fue nombrada «Hija dilecta de la ciudad de Avellaneda» en 1988 y «Ciudadana ilustre de Buenos Aires» en 1992. La apodaban «la Discépolo con falda», debido a su gran talento para escribir. Sin embargo, durante su carrera y aun en la actualidad sigue siendo muy criticada por los puristas tangueros, quienes la acusan de ser irregular respecto a la calidad de sus piezas musicales.Compuso temas de variados estilos, los que contaron siempre con intérpretes de primer nivel. Primero fue la canción española, luego la melódica y sudamericana; más tarde, el folklore, y finalmente la atraparon el tango y la balada.
Entre sus canciones más populares encontramos «El corazón al sur», «Sueño de barrilete», «Mi ciudad y mi gente», «Honrar la vida», «Que vengan los bomberos», «Bien nosotros», «A un semejante», «Si te viera Garay», «Viejo Tortoni», «Con las alas del alma», «Si Buenos Aires no fuera así», «Somos como somos», «Sin piel», «Prohibido prohibir», «Si somos gente» y «Convencernos». Puso letra al famoso tango instrumental de Astor Piazzolla «Adiós Nonino».
Recibió el Premio Konex de Platino en 1995 y en 2005, ambos como mejor autor/compositor de tango de la década en la Argentina.
Murió el 31 de agosto de 2005, en la clínica Bazterrica, ubicada en la ciudad de Buenos Aires, a los 74 años, debido a un cáncer terminal que padecía desde varios años.