
La Gran Noche del Maestro Carlos Di Sarli contará con un Show Musical protagonizado por GABY "LA VOZ SENSUAL DEL TANGO", PABLO VALLE y su SEXTETO con el cantor Bernardo Bergé y la participación especial de GLORIA MARCO (hija del más prolífico letrista en colaboración con el maestro bahiense: Héctor Marcó). Además, la velada comenzará con la proyección de la película documental "CARLOS DI SARLI EL SEÑOR DEL TANGO" de Alberto Freinquel y la colocación de una plaqueta-homenaje con la imagen de Carlos Di Sarli. Hablarán MARCELO GUAITA y JOSE VALLE, director del Festival Carlos Di Sarli de Bahía Blanca y estarán presentes la viuda e hijas del maestro bahiense.
El cabaret Marabú nació en un subsuelo de un palacio italiano de la calle Maipú 359, el mismo año que nació el Obelisco: 1935. Y si el Obelisco, como dijo el poeta, era “un trozo de tiza en el pizarrón de la noche”, el Marabú fue el pizarrón. Allí se aprendía y se vivía el tango, los amores, el glamour, y también los desengaños. La iniciativa de crear el cabaret fue del español Jorge Sales, que supo captar la sensualidad y el misterio de una ciudad marcada por la soledad, la migración, y el tango. El nombre Marabú tiene un rasgo erótico: define a un ave africana y por extensión a sus plumas, muy usadas entonces para hacer la lencería de las vedettes y esas boas de colores asociadas con las mujeres del charlestón y las muñecas bravas del tango. Los cabarets de los años 30, Tabarís, Casanova, Chantecler, Amenoville… tenían inmensas pistas de baile rodeadas de mesas, barras, escenarios para dos orquestas: típica y de jazz. Y hacían varieté a la medianoche. No eran usualmente lugares para parejas sino para grupos de hombres y mujeres solas, eran lugares de baile y encuentros, y si allí se formaba una pareja por lo general no volvía. El Marabú tenía 1000 m2, ambiente estilo art decó, y pisos en damero blanco y negro. Actuaba la orquesta de Aníbal Troilo con Piazzolla. La orquesta de Carlos Di Sarli y Ángel D’ Agostino. Había un portero con faldón y gorra con el nombre del lugar, entraban coperas risueñas con estrictos vestidos de satén y las consabidas boas de colores, llegaba un sonido de violín y bandoneón, y un cartel en la puerta decía: “Todo el mundo al Marabú”. Carlos Di Sarli debuto allí con su orquesta el 20 de julio de 1940.
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