martes, 6 de noviembre de 2012

Juan "Tata" Cedrón, una de las leyendas de la cultura popular argentina


ponderó su aporte a la música local de raíz y resaltó que "con el Cuarteto" incidió "para que los músicos de tango de acá salieran de (Astor) Piazzolla y conocieran a Pugliese, Di Sarli, Gobbi y Caló".
"En 1989 lo que quise hacer fue mostrar que había otras cosas y les decía: `Nosotros hicimos una orquesta típica que interpreta a Alfredo Gobbi como era Gobbi y a Osvaldo Pugliese como era Pugliese`", insistió Cedrón 
El “Tata” Cedrón ejerce un magnetismo natural en los jóvenes que aman el tango, tal vez por su estatura artística y por saber mantener viva una llama irreverente y sensible a la vez.
Desde ese lugar resaltó su aporte al redescubrimiento de la vieja guardia tanguera y opinó: "Empujé lo de hacer orquestas y después, cuando me di cuenta de que todos lo hacían, ahora les digo que `no lo hagan más`".
"Está bueno que ahora retomemos ese camino y que después salgamos del problema de la imitación", sintetizó el músico, que en su extensa y prolífica carrera le puso melodías a obras de autores como Raúl González Tuñón, Juan Gelman y Homero Manzi.
Cedrón, quien vivió durante casi tres décadas en París y volvió a radicarse en Buenos Aires hace ocho años, aborda a partir de una vitalidad contagiosa un repertorio variado en el que conviven milongas, tangos, valses y estilos: canciones siempre atravesadas por el sonido de acá.
Mientras vive un intenso presente que le permite disfrutar de tocar solo con su guitarra, el artista se vincula con músicos jóvenes que aportan vitalidad a la escena porteña, experiencia que continuará plasmando en el ciclo “Barullo”, que se realizará desde el 9, los viernes de noviembre y diciembre en la sala porteña Hasta Trilce (Maza 177).
"Hay una cosa que está pasando conmigo porque tengo una permanencia, hace ocho años que volví. Me quieren mucho porque estoy muy presente y soy una suerte de `sincericida`", deslizó el artista, que regresó de una serie de conciertos en París, donde tocó al frente del Cuarteto Cedrón, que el año próximo celebrará sus 50 años de existencia.
En ese camino, aportando medio siglo de tradición y modernidad al tango, también se prevé la reedición completa de la discografía del conjunto iniciada con “Madrugada”, de 1964, concebido a partir de la poesía de Gelman y que registró junto a César Stroscio (bandoneón), Carlos Francia (cello) y Carlos Lavochnik (violín).
En relación a cómo analiza el presente del tango, sostuvo: "Yo me expreso, que cada uno haga lo que tenga ganas y que trate de ser coherente, que las cosas sean de invención verdadera, si no ya estás carcomido por este sistema”.
Fiel a los principios desde los que agita su obra, propuso: ”Hay que tratar de buscar cosas, divertirse, tener emoción, tener miedo cuando subís al escenario".
Ferviente defensor de la canción, el “Tata” subrayó que siempre busca al azar. "En un reportaje a Aníbal Troilo él dijo `yo salía al bardo`; me gustó la idea e hice un tango que se llama `El bardo`, es la única letra que escribí porque yo voy al bardo”.
Pero esta impensada faceta letrística no le quita bríos a sus búsquedas de autores y, por eso, contó: “Si leo un poema y me gusta le pongo música. Y ahora me enganché con Héctor Blomberg (autor de `La pulpera de Santa Lucía`)”.
"En toda mi historia descubrieron a Raúl González Tuñón porque yo lo canté. Yo no soy nadie pero eso es lo quise hacer, yo quería que se conociera a Tuñón, a Gelman, a Vallejo, que la gente sepa que Manzi también es poeta y que el tango no es una música menor", resaltó.
En esa misma línea, opinó que en la Argentina "hubo una penetración de una música foránea como el rock, que fue introducido para sacar identidad, para meterte el `blue jean` y el chicle, para vender en el sistema capitalista".
"Estás en tu país y decís, `Uy, nunca fui por la costanera; uy está el parque Pereyra Iraola; está el cerro Colorado donde vivía Yupanqui, ¡mirá qué hermosos paisajes tenemos en nuestro país y no los conozco!`", graficó.
-¿Somos un poco así los argentinos?
-Somos no, en todos lados son así, todos miran para afuera. Yo acá tenía una historia musical, un discurso, unos paisajes, una filosofía en la canción, no era la filosofía de Tanguito que pobrecito hizo una balsa para ahogarse. Yo no lo critico, se murió ese chico, pero esa era la ideología que había. No le echemos la culpa al rock, era una situación social, política y económica, era el no creer en nada. Pero nosotros en los `60 militábamos.
-¿Ahora no hay una mirada más hacia adentro?
-Este gobierno es extraordinario, está haciendo un montón de cosas. Yo tengo 212 razones, que son las cosas buenas que se hicieron acá desde que asumió Néstor (Kirchner), después hay cosas malas porque hay muchas ratas que se meten y que quieren robar el queso, pero eso no es culpa del gobierno.
Nos desaparecieron 30.000 personas, nos cambiaron culturalmente, hicieron un desastre en la Argentina y en el mundo.
Mi hermano Osvaldo (artista plástico) decía "soy peronista, no pude ser mejor”. Somos así los argentinos, entonces con esa Argentina hay que hacer un país, los argentinos somos chiquititos, juguemos a las bochas en vez de jugar al básquet.

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