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jueves, 23 de mayo de 2024

José “Pepo” Ogivieki y Viviana Scarlassa se presentan en Clásica y Moderna

El pianista, compositor, arreglador y director musical José “Pepo” Ogivieki se une a la cantante Viviana Scarlassa para brindar un concierto que recorre el tango desde sus orígenes hasta la actualidad. El sábado 1 de junio 19hs (para el Vermouth) en Clásica y Moderna( avenida Callao 892).

El concierto aborda un repertorio con grandes clásicos del género que incluye a creadores de la talla de Anibal Troilo, Cátulo Castillo, Enrique Santos Discépolo, Eladia Blázquez, Mariano Mores, etc. como así también obras del propio Ogivieki junto a grandes letristas contemporáneos.
Al talento de este reconocido músico se suma la intensidad expresiva de Viviana Scarlassa, cantante de extensa trayectoria y dueña de una potencia interpretativa única que junto al dominio del género que posee Ogivieki, se conjugan en un show de gran calidad artística.
José Ogivieki, pianista, director y compositor de "La Zurda", "Milonguera" y "¿Adonde Vas?", quien trabajó con figuras del tango como Roberto Goyeneche, Libertad Lamarque, Maria Graña y Rubén Juárez por nombrar solo algunos.
Viviana Scarlassa es una cantante y actriz argentina con una extensa trayectoria en el tango. Su repertorio incluye también obras del repertorio de la música popular argentina y latinoamericana. Cuenta con seis trabajos discográficos: dos junto a la agrupación femenina China Cruel y cuatro como solista, siendo nominada a los Premios Gardel como Mejor Artista de Tango por su segundo álbum, “En Carne Propia”
Cantó junto a algunas de las más prestigiosas agrupaciones del género: Orquesta Nacional de Música Argentina "Juan de Dios Filiberto" bajo la dirección del maestro Atilio Stampone, José Colángelo Septeto, Quinteto Lisandro Adrover, Diego Schissi Quinteto, Orquesta Municipal de Tango (Teatro Roma de Avellaneda) y con los directores musicales Pepo Ogivieki y César Angeleri por nombrar sólo algunos.
Participó como invitada del espectáculo "Tango de Burdel, Salon y Calle" de la primera bailarina Eleonora Cassano con la dirección de Julio Bocca y Lino Patalano.
En su paso por algunas de las más destacadas tanguerías de la ciudad de Bs. As. trabajó junto a Cristian Zárate Sexteto y fue co-figura de Alberto Podestá, Raúl Lavié, y Guillermo Fernández. Integró la compañía de la bailarina Mora Godoy realizando presentaciones en el Alvear Palace Hotel y en el Teatro Astral.
Entre 2007 y 2016 integró China Cruel, primera agrupación femenina de tango siglo XXI que dió el género. Junto a ellas realizó numerosas giras y participó de "La Chamana", producción internacional que contó con la presencia de Chavela Vargas y reconocidos artistas de habla hispana de todo el mundo. Fueron reconocidas en el Senado de la Nación con la distinción "Reinas del Plata" por su aporte como mujeres al tango y la originalidad de su propuesta, por entonces innovadora.
Posee una sólida formación actoral (Alejandra Boero, Ricardo Bartís, CELCIT, etc.) que le permitió obtener a la temprana edad de 17 años su primer trabajo profesional integrando el elenco de Pepe Cibrián Campoy.
Sus primeras experiencias como artista se dieron en el rubro de la actuación. Dentro de las numerosas obras de teatro independiente en las que participó se destaca "Como el Agua y el Aire" con textos de Jorge Luis Borges. La misma fue presentada en el Centro Cultural San Martín y en el mítico Café Homero. Es allí donde el maestro Virgilio Expósito al escucharla cantar, le sugiere que su futuro estaba ligado tango. Esta experiencia cambaría para siempre sus proyectos como actriz, dando inicio a una carrera que continúa hasta hoy.
Viviana Scarlassa se ha presentado en los espacios más emblemáticos del género y en los más importantes festivales de tango nacionales e internacionales:
Festival “El mismo Sol, la misma Patria” (Casa Rosada / Plaza de Mayo), Festival Internacional Cervantino (Guanajuato), Cumbre Mundial de Tango, Centro Cultural Kirchner, Festival Bajío Tango (León, México), Festival y Mundial de Tango de BA, Sala Sinfónica de la Usina del Arte , Festival de Tango de Zárate, Festival Internacional de Tango de La Falda, Festival de Tango de Montevideo, Valparatango (Valparaíso), Legislatura Porteña, Centro Cultural Haroldo Conti, Torquato Tasso, Café Vinilo, CAFF, Clásica y Moderna, Ciudad Cultural Konex, Teatro Presidente Alvear, Teatro 25 de Mayo, Casa del Bicentenario, Teatro de la Ribera, Centro Cultural Recoleta, Noche de los Museos, Bares Notables, etc, etc















viernes, 16 de enero de 2015

Oscar Alonso, bendecido por Gardel y Troilo

El Café Nacional de calle Corrientes al 900, fue uno de los notables santuarios del tango, el lugar donde se celebraban diariamente las ceremonias en su homenaje. Por allí desfilaron los mejores y, en ese palco, se consagraron los grandes músicos y cantores del género. Uno de ellos, considerado en su tiempo la gran promesa del tango canción, fue Pedro Carlos Brandán, conocido poco años después como Oscar Alonso.
En el tango, como en cualquier universo con historia, existen los mitos, las leyendas y los próceres. Como en toda celebración no faltan los maestros y los sacerdotes que inician a los aspirantes en la nueva fe. Alonso fue uno de los privilegiados. Aún no tenía veinte años y ya estaba bendecido por los grandes ases del tango. El primero fue nada más y nada menos que Carlos Gardel. Según cuenta Cátulo Castillo, alrededor de 1933 Gardel cantaba en una obra de teatro menor y cuando concluía su jornada se iba a tomar unas copas al Nacional. Allí, fue cuando escuchó por primera vez a Alonso y le dijo a Pascual Carcavallo: “Pucha que canta lindo ese morocho”. La otra versión proviene de Vaccarezza. Según sus palabras, Gardel lo fue a saludar a Alonso a su camarín y le dijo más o menos lo siguiente: “Yo me voy pibe, y el tango queda en tu garganta de oro. Cuidala, y no te engrupas”.
En estos casos, poco importa saber si la historia es verdadera o si hay documentos que la verifiquen, porque en el mundo mítico lo que vale siempre es la leyenda, que el rumor circule, que la imagen se instale en la memoria, que en la mesa de un bar, en la barra o en algún local nocturno, un grupo de hombres lo comente con asombro, con admiración.
Lo cierto es que Alonso ingresa al tango por la puerta grande y provisto de las mejores credenciales. Una de ellas se la otorga Homero Manzi, cuando le comenta a un amigo. “Cada vez que canta este muchacho, me hace temblar”. No concluyen allí los reconocimientos de los grandes. Según Serranito , Aníbal Troilo le confío una noche que “Alonso fue el más grande cantor de tangos después de Gardel, anotalo nomás sin ninguna duda”.
El hombre nació con el ángel en la garganta y el don del canto. No se le conocen estudios profesionales, pero escuchándolo daría la impresión de que no los necesitaba. Había nacido el 12 de octubre de 1912 en la localidad de Florentino Ameghino, un caserío vecino a San Antonio de Areco. Otra señal del destino. Pedro Brandán fue su padre, el hombre que Ricardo Güiraldes menciona entre los gauchos y reseros a quienes les dedica su libro “Don Segundo Sombra”.
A los catorce años, el muchacho ya vive con su familia en Buenos Aires. Dos años después debuta en un local de Florida y Esmeralda. Se dice que se inicia con el tema “La última copa”. Para esos años, actúa en el programa radial “La voz del aire”, acompañado por el trío dirigido por Vicente Fiorentino. En 1932, Anselmo Aieta lo lleva al Café Nacional. También con Aieta actúa en el viejo teatro San Martín.
Para esos años, se perfila como una de las grandes promesas del tango. Juan Canaro hace gestiones para que en 1938 ingrese a Radio Prieto, conocida después como Radio Argentina. Allí el director artístico de la emisora lo bautiza con el nombre con el que lo reconocerá la posteridad: Oscar Alonso. Es en esos años cuando se hace amigo de Hugo del Carril, con quien, además, compartirán futuros ideales políticos.
Se supone que al iniciarse la década del cuarenta, Alonso ya posee un perfil artístico definido. Su voz de barítono es una marca registrada en la noche porteña. Para esa fecha algunas de sus grabaciones en el sello Odeón empiezan a ser coleccionadas por los tangueros. Las dos primeras son en 1936. Se trata de los temas “Llueve”, de Horacio Petorossi y “Qué es lo que vez”, de Agustín Delamónica y Hugo Gutiérrez. Ese mismo año graba “San José de Flores” y “Comparancia”. Y en junio de 1937 se despacha con “Mañanitas camperas” y “Que nunca me falte”. No sólo graba, también escribe. Dos poemas pertenecen a su autoría, “Yo no quiero que le escribas” y “Tardecitas de campo”.
Alonso fue un típico cantor solista. Pasó por algunas orquestas, como las de Agustín Galván, Héctor María Artola y Carlos García, pero lo que definió su identidad fue su condición de solista, y siempre acompañado por muy buenas guitarras, como la de José Canet, por ejemplo. Según los entendidos, las mejores grabaciones pertenecen al período con Artola, pero las que han trascendido al gran público son las que hizo a partir de 1967 con Carlos García.
Una pregunta legítima en este caso, es por qué un cantor con dotes excepcionales como las de Alonso, no llegó a tener el reconocimiento que sus condiciones acreditaban. Las respuestas son diversas. Algunos dicen que su condición de solista conspiró en su contra, en un tiempo en que la consagración del canto la daban las grandes orquestas. Otros, hablan de su inconstancia, de su vida disipada, de sus largas giras por América Latina, de su prolongada estadía en Cuba. Lo cierto, de todos modos, es que la gran esperanza del tango, el hombre bendecido por Gardel, Manzi y Troilo, no pudo o no supo estar a la altura de esas expectativas.
Sin embargo, allí están sus grabaciones, alrededor de cien, que testimonian la calidad de su canto. Temas como “Jamás lo vas a saber”, “Rubí”, “Tus besos fueron míos”, “Barrio pobre”, “No me pregunten por qué” , “Yo también”, “Cuando tallan los recuerdos”, “Aquel muchacho triste”, merecen escucharse, porque dan cuenta de su calidad interpretativa, del registro de su voz, de los matices que era capaz de trabajar.
Oscar Alonso se identificó con el peronismo desde su nacimiento en 1943. En esos años, graba “Versos de un payador al general Juan Domingo Perón y Eva Perón”. Años más tarde le dedica un tango a Augusto Timoteo Vandor con letra y música de Alberto Caroprese. Para los amigos de las curiosidades, graba dos temas, “Seguí como sos” y “San Isidro”. Las letras son de quien fuera durante años el intendente de San Isidro, Melchor Posse.
A todas esas hazañas, Alonso siempre permitió que se las mencionaran con afecto, pero a la hora de evocar su recuerdo más querido como cantor, siempre se refería a las veinticinco funciones seguidas a sala llena en el cine 25 de Mayo del barrio porteño de Villa Urquiza. Sus giras por la provincia de Buenos Aires, también fueron memorables por la respuesta del público
Como todo artista popular de su tiempo, incursionó en el cine en películas que no fueron gran cosa, pero que permiten apreciar el tono de su voz. En 1934, actúa en “Los locos del cuarto piso”, dirigida por Lisandro de la Tea. Y en “Pampa y cielo”, de Raúl Guruchaga. Los más veteranos recuerdan de aquellas lejanas tardes de cine, el famoso noticiero “Sucesos argentinos”. Pues bien, hay dos cortometrajes que cuentan con su participación. Allí interpreta “Senda florida” acompañado de la orquesta de Juan Polito y los cantores Carlos Roldán y Chola Luna.
En 1952, Lucas Demare filma “Mi noche triste” donde es posible apreciar a su voz en off cantando el tango de Pascual Contursi. Por último, cómo no recordar su participación en la obra “Boite rusa”, en el famoso Teatro Liceo. Allí, durante dos años 1939 a 1941- estuvo acompañado por los actores José Olarra y Pierina Dealesi.
A partir de 1966 y hasta 1974, Alonso grabó en diferentes ocasiones acompañado por la orquesta de Carlos García. Su voz mantenía su temple, pero empezaba a declinar. Algo deteriorado por los años y los excesos, mantuvo hasta el final de sus días, es decir, hasta el 15 de enero de 1980, su lealtad incondicional al peronismo.

lunes, 15 de abril de 2013

VAMOS, QUE ESTÁ ESPERANDO BARQUINA....


Su verdadero nombre era Francisco Antonio Loiácono y por su forma particular de caminar los amigos lo llamaban "Barquinazo", apodo que el mismo Loiácono acortó luego a "Barquina". Fue partícipe fundamental del grupo de amigos que logró recomponer la amistad entre Gardel y el también famoso "Carlos de la Púa".
Le escribieron dos grandes un tango, Aníbal Troilo y Cátulo Castillo, se llama "A Homero" y, como su título lo indica, está dedicado a quien fuera considerado por muchos como el más conspicuo integrante del Parnaso de nuestra música más popular, Homero Manzi, santiagueño de origen y porteño por adopción.
En sus estrofas se menciona a varios personajes de los cuales uno resulta prácticamente desconocido para casi todos los oyentes, por muy devotos del tango que fuesen, cuando dice:
Vamos, vení de nuevo a las doce.../ Vamos, que está esperando Barquina...
Vamos ¿no ves que Pepe esta noche,/ no ves que el Viejo esta noche no va a faltar a la cita....
Pepe y el Viejo se refieren a José Razzano, el muy conocido uruguayo que hacía la primera voz en el dúo con nuestro Carlos Gardel. Pero ¿quién era ese Barquina cuya personalidad muy pocos iniciados conocen?.
Estando poco tiempo atrás en Córdoba encontré un trabajo al respecto que me aclaró estos aspectos, al menos para mí desconocidos.
Barquina fue en su momento uno de aquellos personajes que caracterizaron a la singular fauna de los comienzos de la historia del tango, ambiente tan bien tratado por Borges en varias de sus obras más conocidas. Su verdadero nombre era Francisco Antonio Loiácono y por su forma particular de caminar los amigos lo llamaban "Barquinazo", apodo que el mismo Loiácono acortó luego a "Barquina".
Fue partícipe fundamental del grupo de amigos que logró recomponer la amistad entre Gardel y el también famoso "Carlos de la Púa", disgustados a raíz de un comentario negativo que este había escrito cuando el Zorzal cantó una canzoneta en pésimo italiano, artículo periodístico que su autor tituló "¡Largá la mandolina, Carlitos!".

DOS TANGOS MUY CONOCIDOS

También fue Loiácono el autor de las letras de dos tangos muy conocidos, "El cantor de mi barrio" y "N. P.", grabados por Troilo con la voz del "Polaco" el primero, y el otro con Raúl Berón.
Petit de Murat menciona en "La noche de mi ciudad" (Editorial Emecé, Buenos Aires, 1979) que en cierta oportunidad el popular Barquina conoció al entonces Coronel Juan D. Perón y, con su habitual desparpajo le dijo "...si a Ud. no le diera por la política, ¡qué cuadro con las minas!, con su pinta trabajarían para Ud. más de las que tuvo el Gallego Julio" (este "Gallego Julio" era uno de los más famosos delincuentes que actuaban de guardaespaldas de los caudillos políticos de Avellaneda y La Plata, en las décadas del 20 al 40).
Es que el tal "Barquina", un "gomía" muy querido por su carácter tan desinhibido, no alcanzaba a reconocer las barreras convencionales en el trato con las demás personas, por importantes que estas fueran, las que al final terminaban conquistada por su insólita espontaneidad. No hay dudas de que fue una figura singular que Castillo y Troilo hicieron pasar a la inmortalidad en su homenaje al gran Homero Manzi, como un integrante más de esa pintoresca barra de bohemios y soñadores que alcanzaron a crearse un mundo propio al ritmo del dos por cuatro, hoy reconocido en todo el mundo como la más representativa música popular argentina.