lunes, 9 de julio de 2012

MARIO GROSSI: mentor del cuarteto "Sur Tango" y La Orquesta de Tango de Bahía Blanca por JOSE VALLE


Mario Grossi nació en el mitico barrio de Floresta un 28 de octubre de 1933.
Mario Grossi
 Un violín, el de Mario Grossi, mentor del cuarteto "Sur Tango" y La Orquesta de Tango de Bahía Blanca, crea un clima de nostalgias cadeneras, que se explican también en las voces del bandoneón –identificado con un gordo triste-, del piano, el contrabajo y las voces de cantantes que expresan el tango, la milonga, el vals y el candombe como han sido y son, substanciales, afectivos, evocadores y sentimentales, enriquecidos en parte con arreglos de Lucio Passarelli y Oscar Grossi.
Este fanatico del club Velez Sarfield, realizó sus estudios musicales con los maestros Manuel Sitjar, Carlos María Ramos Mejía y Fernando Favero. Actuó en diversos conjuntos de cámara y con las orquestas de tango de Héctor Varela, Miguel Caló y Osvaldo Piro, entre otros.
Formó parte de la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos, Chaco y Corrientes. Donde también se desempeñó como docente en el Conservatorio de Música.
En 1981 se radicó en Bahía Blanca y desde entonces es intergante de la Orquesta Sinfónica Provincial de dicha ciudad. En septiembre de 1992 dirigió un concierto de música de Astor Piazzolla en la Sala Auditorium de la Universidad Nacional del Sur, que se repitió en el Teatro Municipal de nuestra ciudad.
Organizó y dirigió el espectáculo "Tributo a Pichuco", que tuvo lugar en 1996 en el Teatro Municipal de Bahía Blanca y en la Base Naval Puerto Belgrano.
Dirigió como invitado la Orquesta Sinfónica Provincial de Bahía Blanca en distintos conciertos que contaron con la participación, entre otros, de Néstor Marconi, José Colángelo, Fernando Suárez Paz y Jorge Dragone.
Temas clásicos, de todos los tiempos y asimismo de los años del 1930 del embalurde componen su repertorio, que no tienen nada de inextricable para el corazón de nuestras gentes, protagonistas de leyendas e historias de barrio, ciudad, instituciones sociales de abolengo suburbano, de esquina y café, igualmente ámbito de milonga payadora.
Parcelas de vida argentina, con personalidad cancionera o instrumental; voces y figuras de santuarios y bailongos de arrabal y centro, con el signo de pasiones ostensibles.
A más, el tema Villa Mitre, donde igualmente se evoca un corazón mirando al sur, desde la Bahía Blanca, en cuyo escenario tuvieron  presencia guapos, canciones porteñas y candombe negro, como sacar chispa a rolete, en una tierra querida, bien criolla y bien argentina, porteña o de aquí, en el otro sur del gotán.
En circunstancias críticas para los emprendimientos culturales que involucren gran cantidad de personas y muchas horas de trabajo por un escaso rédito económico, el Maestro Mario Grossi asumió el propósito y la responsabilidad de una Orquesta de doce componentes de reconocido valimiento, con las aristas propias de una ciudad, Bahía Blanca, cuya evolución cultural, artística, literaria y musical, es ostensible y se halla en alto nivel.
Con el cuarteto” SURTANGO” conformado por el pianista Desmar Roza, el bandoneón de Juan Micik,el contrabajo de Hugo Francisquelo y Grossi en el violin logro a mi criterio su mejor trabajo discográfico “El Corazon al Sur” con los cantantes Susana Matilla y Pablo Gibelli.
Mario Grossi, violinista de óptima trayectoria, asumió la dirección, tal como ya lo hizo de manera óptimamente probada en un extenso itinerario profesional, y pone de manifiesta su rigurosa formación, su motivación raigal inmanente, así como su respeto al público que ama el tango y tiene la pasión de un resultado histórico y cultural que exterioriza tradición- y a la vez innovación- querencias, ternuras y sentimientos que armonizan con un pasado que siempre vuelve, inmarcesiblemente remozado con el espíritu renovador del artista.
La Orquesta de Tango de Bahía Blanca abriga el propósito de volver, siempre, al escenario, como Pichuco al barrio, perdurablemente, como en el poema memorable. Así, es parte de una vida tanguista común, abrazada a los amigos del gotán, que sienten lo que la música expresa de modo auténtico y hondos sentimientos y creen devotamente en el arte popular que posiblemente sea de manera no ostensible, en el caso del tango, en la opinión de Arturo Toscanini, la “música popular más profunda del mundo”.
Discépolo había dicho: “Al tango no le gusta la cárcel” y se refería a las celdillas rígidas del tecnicismo musical y de las estructuras y la literatura de gabinete. El tango deja abierta esta posibilidad. El Maestro Mario Grossi la actúa como es el tango en su grandeza y autenticidad.
¡Que hable el corazón! ¡Que vibre el sentimiento al compás de la Orquesta! ¡Que se engarce en el espíritu de cada uno lo que es fruto de una historia y una leyenda! ¡Levantemos la vista, que alto, muy alto, hay una estrella que tintinea tango y que impronta sus vibraciones en el instante que viene para quedarse aquí, sin importar si es realidad o es sueño!.


domingo, 8 de julio de 2012

La Negra Bozán


 Sofía Isabel Bergero, su nombre real, había nacido en Buenos Aires el 5 de noviembre de 1905, dato que nos ubica en el tiempo. Su popularidad artística abarcó desde la década de 1920 hasta parte de los años 50. Como cancionista y actriz, supo ganarse el calificativo de Mito Porteño, al que no muchos suelen acceder. 
En calidad de cantante debutó con el tango Canillita y, en 1931, demostró cualidades actorales junto a Carlos Gardel, en la película Luces de Buenos Aires. En el teatro revisteril se inició con la obra de Manuel Romero, Los pronósticos de 1922 en el Opera, donde trabajaba su prima hermana, Olinda Bozán. Fue atracción en las principales salas, particularmente en el Maipo, donde el éxito la acompañó por más de 20 años. Se le otorgaron los títulos de La Bozán, El Alma del Maipo, La Reina de la Noche Porteña, entre otros.
En su poesía "Viejo Variete" María Elena Walsh dice: "...Apáguense / las nuevas luces del viejo varieté / No volverán / ni Fidel Pintos ni la Negra Bozán. / Hoy no es ayer / pero lo mismo buscamos el placer / De oír a los cantantes / (qué manga de farsantes) / que al fin nos hacen rejuvenecer." Seguramente no volverán, pero es necesario rescatar a "La Negra Bozán" como un personaje mítico de Buenos Aires, actualmente desdibujado por el paso del tiempo. Hoy es difícil dar una idea de lo que significó Sofía para el tango y para el porteño. Quizá algunos datos sirvan para entender los motivos de su éxito. La Negra Sofía era comunicativa, pícara y divertida, eso fue lo que cautivó al porteño. Se encargó de quitarle la tristeza al tango. Era desenfadada. Cantaba tangos reos. Se desenvolvía en el escenario con total soltura. Era muy popular y el público solía pedirle que repitiera varias veces sus temas y ella lo hacía gustosa. Se mostraba muy solidaria con la gente . Arrabalera y femenina. Era auténtica. Sofía se inició en teatro formando parte del coro en la compañía Vittone-Pomar, en la revista de Manuel Romero "Los pronósticos de 1922" en el Teatro Opera, donde trabajaba su prima hermana, Olinda Bozán.

DEDICATORIA.

En su poesía Viejo Varieté, María Elena Walsh dice: “…Apáguense/ las nuevas luces del viejo varieté./ No volverán/ ni Fidel Pintos ni la Negra Bozán./ Hoy no es ayer/ pero lo mismo buscamos el placer/ de oír a los cantantes/ (qué manga de farsantes)/ que al fin nos hacen rejuvenecer.” 
Desdibujada por el paso del tiempo, actualmente es difícil valorar lo que significó Sofía para el tango y la gente. Quizás algunos datos permitan entender los motivos de su éxito. Según Tuqui Rodríguez --un buceador en la historia de la calle Corrientes angosta—. “La Negra Bozán era comunicativa, pícara, divertida y cautivante. Se encargó de quitarle la tristeza al tango. Desenfadada, cantaba tangos reos. Se desenvolvía en el escenario con total soltura. Era muy popular y se mostraba solidaria con el público. Arrabalera y femenina, era auténtica.”

PRIMEROS TANGOS.

Integrando la famosa compañía teatral Muiño-Alippi, tras intervenir en algunos sainetes y como bailarina, a Sofía Bozán le llegó la oportunidad como cancionista. Estrenó el tango Canillita (Botta-De Bassi) y luego vinieron otros aciertos: Qué calamidad (Teres-Contursi), Un tropezón (Bayón Herrera-De los Hoyos), Yira, Yira y Cambalache (Discépolo). Con este último sacó chapa de fama, por cuanto le corresponde a Sofía el haber sido quien estrenó en 1935 esa emblemática obra, de plena vigencia. Los tangos de La Negra delineaban perfectamente la tipología del porteño. En ellos podía verse al cargoso Estampilla, al guapo en Guapo sin grupo, a la bataclana en ¡Qué querés con ese loro!, al viejo verde en Cuando un viejo se enamora, al compadrito presumido en Compadrón, al vividor en Engominado y otros como El amarrete y Haragán. Todos reos, cómicos, arrabaleros, hechos a la medida de la personal intérprete.

AUTORETRATO.

Actuó en radio, televisión y grabó discos, pero el fuerte de Sofía era el teatro de revistas, un género que necesitaba alguien especial para desempeñarse con fluidez en el escenario y soportar la agresividad que imponía el contacto directo con la gente. Fue una adelantada a su tiempo y le gustó transgredir, aunque sin proponérselo. Lo hacía naturalmente. Así opinaba sobre el arrabal, en un reportaje para la revista La canción moderna, en 1928: “Para mí es mi cuna y también la del tango, quizás por eso es tan grande la sugestión que sobre mí ejerce el tango, el amante más fiel que supe encontrar”. De los hombres: “Delante de ustedes no contesto nada, si fuera una mujer la que me hiciera la pregunta le respondería: “Me gustan una barbaridad”. Esas palabras eran todo un atrevimiento en esa época; sólo se le toleraba a ella. 

PALMO A PALMO.

Alrededor de 1930 su figura era tan popular que rivalizaba con su amigo Carlos Gardel, quien llegó a definirla como “Mi equivalente en mujer”. Por su parte, Marco Denevi decía en un artículo periodístico: “…Y Sofía Bozán opta por la caricatura, iniciando una desmitificación del tango, sin que nadie se dé cuenta, distraídos todos por la risa que provoca esa encubridora de las revoluciones”. 
En el cine, arrancó con cortometrajes, cantando junto a otro magnético personaje divertido de la escena, José Bohr. Utilizaron la misma cámara conque fueran filmados los cortos de Gardel. Luego, tras protagonizar Luces de Buenos Aires, desde 1936 se sucedieron varias películas: Puerto Nuevo, Los muchachos se divierten, Loco lindo, ¡Goal!, Muchachos que estudian, Carnaval de antaño, Isabelita, Elvira Fernández, vendedora de tienda; Rodríguez Supernumerario, Campeón a la fuerza, Arriba el telón (o Patio de la morocha) y La calle del pecado (1954), el último entre unos 30 filmes de Sofía.

DOTADA.

Actuó ante los micrófonos de distintas emisoras, como Radio Prieto y Radio Belgrano. En televisión participó en los programas Petit Café, donde cantaba temas de su repertorio; en el Tropicana Club tenía como consigna ‘llevar el Maipo a las casas’ con sus cuadros revisteriles y hacía un bloque especial Corrientes (por la calle) está de fiesta. Sofía Bozán representó en la Revista Porteña una vedette de la canción criolla, pero su gama de recursos le permitió destacarse —según la definiera Jorge Palacio Faruk— como “una cancionista atípica, mezcla rara de vedette, cómica, partenaire, actriz.” 
Sin embargo, se puede afirmar que el género que cultivó fue el de Sofía Bozán. Porque ha sido única. Bailaba muy bien el tango y la milonga, lo que ha quedado plasmado en sus películas. Trabajó junto a los grandes capocómicos de la Argentina: Pepe Arias, Luis Sandrini, Alberto Anchart, Castrito, Dringue Farías, Marcos Caplán, Vicente Rubino y Gogó Andreu. 

SU MUERTE.
Con sólo 52 años, pero más de tres décadas en la escena, falleció de cáncer el 9 de Julio de 1958, día en que actuó en el Maipo. Enseguida, Pablo Hechín compuso La Negra Bozán, un tango en su homenaje: Llevabas en tu alma bondadosa y noble/ gracia y picardía del tango canción./ Tu estampa tanguera paseó por el mundo/ y Francia la eterna tu arte aplaudió…/ Muchacha criolla, quedó tu recuerdo/ y tu Buenos Aires no te ha de olvidar./ Negrita querida, con honda tristeza/ te brinda este tango responso final. 
Algunos titulares de los diarios de la época son elocuentes: “Con la negra Sofía Bozán se va un alegre jirón del Buenos Aires querido” (Crítica). “Sofía Bozán estaba en el corazón popular” (Clarín). “Con la Negra Bozán se va un poco del tango de oro” (Democracia). “Murió Sofía Bozán, una expresión de Buenos Aires” (La Razón). “Los transeúntes despidieron frente al Teatro Maipo a la Negra Bozán” (Crítica). “Relieve de popularidad en las exequias de Sofía Bozán” (Clarín). 
Tuqui Rodríguez escribía: “Rescatar a Sofía Bozán es recuperar la identidad cultural del porteño. La alegría perdida. Esos tangos exitosos que deben volver para no olvidar lo que fuimos y para saber quienes somos. Tangos eternos cantados por esa mina, pebeta y papusa”. 
¡Cuánta falta hacen hoy en la escena personajes así! Para devolver la sonrisa a la gente, con picardía, ingenio, autenticidad y sin golpes bajos, que aquella figura mítica supiera conseguir y hacer real la consabida frase de que la alegría es salud.


Estampilla - Tango – 1928
Estampilla… 
Vos sos un gran pegote,
vivís siempre de cogote
y ande quiera te enchufás.
Y donde te prendés
ya no te despegás.
No hay convidada donde vos
no te ubiqués.

Estampilla… 
Buscá otro que te aguante;
si cacharas el espiante 
te regalo un coche Ford.
Si al que nos presentó
lo llego a capturar,
¡ni de castañas va a ligar!

¿No tenés otros amigos en la vida
pa’ poderlos escorchar?
Yo te encuentro en el café/
y en la comida,
no sé cómo disparar.
Si hay una discusión vos mojás
y al más tiburón
le das la razón.

Y a la hora de pagar te rajás,
p’andar de gorrión
vos sos un campeón…
Estampilla, ¡qué no encontrás/
en la vida
quien te meta en el buzón!

Estampilla… 
vos sos un gran pegote,
vivís siempre de cogote
y ande quiera te enchufás.
Sin grupo que secás,
ya me tenés palmao,
¡qué no haya un auto
que te cache de costao!

Estampilla… 
Si doy algún mal paso
y algún día yo me caso
a la fiesta no faltés…
Y juego, cinco a diez,
que a la hora de atorrar
debajo el catre vas a estar.

Letra: Manuel Romero. Música: Enrique Delfino.


Lo grabó Gardel con las guitarras de Aguilar y Barbieri el 20.6.29. Fue un uno de los éxitos de Sofía Bozán en el teatro revisteril.

Definiciones y rasgos de su personalidad

CREADORA.

En un reportaje, supo afirmar Sofia Bozán: “Creé el tango cómico, en él me especialicé y con él me fui a Europa”. No todos estaban de acuerdo con esta afirmación, sin embargo no podía negarse que la mayoría de los autores escribieron tangos humorísticos basándose en la personalidad de esa artista y del porteño, sabiendo que cantados por ella serían un éxito. Varios no eran considerados de categoría, pero La Negra supo encontrarle la vuelta para llevarlos al lugar más alto. Cuando volvió de Europa, en su léxico popular, dijo: “Traer etiqueta extranjera da más corte en su país”.
DE CORAZÓN. En cuanto a su condición de cantante expresaba: “Yo sé que desentono; a veces la música va por un lado y yo por el otro. ¿Qué le vas a hacer? Pero interpreto y creo. En París me dijeron que era una diseuse (decidora), y en verdad que más que cantar yo digo el tango, con la hondura como lo siento. No tengo mejor voz que Maurice Chevalier, pero tampoco menos corazón”.
NATURALIDAD. Sofía Bozán hablaba un lenguaje popular, tenía en su haber muchas palabras propias del porteño y del lunfardo. Utilizaba asiduamente el Che, algo bien argentino. Mostraba su cuerpo sin ningún tipo de inhibiciones. Se adelantó en el tiempo.


sábado, 7 de julio de 2012

La voz confidencial de un cantor perfumado de glicinas

ANGEL VARGAS
No apeló al lucimiento vocal. Ajustó su estilo a las modestas posibilidades de su garganta, convirtiendo en ventaja lo que era un handicap. Su recurso consistió en expresar delicada, entrañablemente, las historias que contaban los tangos, adornando algunos sonidos planos con fiorituras que recuerdan de algún modo al cante andaluz. Cuando el oyente se interna en el legado de 180 grabaciones que dejó Angel Vargas, siente habitar un mundo armonioso, de bondad, de emoción, de sensaciones que pasan por el alma. Hay allí barrios pobres, consejeras de vecindario, racimos florales, ventanitas de arrabal, vidas simples de secretas ambiciones e ilusiones ajadas. 
El poema de lo simple tiembla en su voz confidencial, que nunca lastima. Y así, mientras dure su jornada embriagadora, el viajero creerá que el de ese cantor nacido en Parque Patricios cien años atrás es el mejor mundo imaginable que pueda proponer un cantor de tango. No es así, sin embargo. Cantores “insuperables” hay muchos. Cantores que son en sí mismos un sistema de emociones y placeres estéticos, y cuyos niveles de calidad es mejor no comparar. Todos ellos y cada uno son lo supremo, a partir de Carlos Gardel y Rosita Quiroga, hasta los magníficos chicos y chicas de este 2004. Luego podrá el diletante mudarse a vivir con uno u otro por el tiempo que quiera, idolatrarlo mientras se aloja en su arte y, después, partir agradecido hacia otro excelso refugio.
Angelito Vargas fue madurando como vocalista a lo largo de los años ’30, dejando en el camino unas pocas grabaciones que muestran su progreso. Ejemplo saliente de esta forja es Adiós, Buenos Aires, registrado en 1938 con la Orquesta Típica Victor, propiedad de ese sello, constituida exclusivamente para grabar y cuya existencia se extendió por dos décadas. El bellísimo tema, perteneciente al cineasta Leopoldo Torres Ríos, muestra a un Vargas de voz velada, como si una sombra apesadumbrada se tendiera sobre ella. Parece perdurar en su gola la penumbra del cine mudo donde, años antes, comenzara como tantos su carrera de trovador.
En aquellos finales de la “década infame”, la gente estaba ávida de comunicación, de cantantes que le dijeran cosas, en lugar de lucir sus dotes líricas o sus voces aterciopeladas, de sublimado romanticismo. Así, mientras algunos perdían popularidad (Alberto Gómez, Jorge Omar, Roberto Ray y otros), ascendían los Alberto Castillo, Fiorentino, Roberto Chanel, luego Enrique Campos o Carlitos Roldán. Cada uno con su personalidad, tan diferente de la del resto, y entre ellos Angel Vargas, el más perfumado de malvones y glicinas.
En lo musical, el pianista Angel D’Agostino tañía la misma cuerda. Sus arreglos orquestales eran sencillos, armoniosos, carentes de brusquedad. No era un Juan D’Arienzo y menos un Rodolfo Biaggi, drásticos y danzantes. Tampoco navegaba hacia las complejidades paulatinas de un Aníbal Troilo, y tampoco las de un Manuel Buzón. Lo de D’Agostino fue, y sería siempre, un idioma puro, exquisitamente prolijo, que excitaba emociones diáfanas pero también profundas. En este sentido, sus notas, como ocurriera desde los años ’20 con las del sexteto De Caro, pintaban acuarelas húmedas de barrios apacibles, recorridos por historias no siempre calmas e incluso asiniestradas de cuchillos. Piano, bandoneones y violines tejían cantos y contracantos para que las imágenes callejeras flotaran en contraluz. Luego ingresaba el cantor con su retazo argumental, buscando el micrófono.
Todo aquello era hermoso, diverso pero, en última instancia, siempre igual. Los tres minutos de cada tango. Los dieciséis versos, o quizá cuatro u ocho más, entonados u omitidos. Esos moldes contra los cuales reaccionó Astor Piazzolla, reclamando libertad a gritos, harto y transgresor. Pero los D’Agostino y los Vargas no se dejaron perturbar. Siguieron siendo los mismos, aunque también a ellos el tiempo iba transformándolos en una variante cada vez más refinada de su propiaanécdota. Sin embargo, fueron siempre fieles a sí mismos, sin importarles si era ésa una virtud o una cortedad de miras. Lo cierto es que ahora, en la era post Piazzolla, el más avanzado de los oídos acude en ciertas tardes a ese recinto del pasado, perdido con dos Angeles que reiteran sus tangos siempre sorpresivos, sus valsecitos, sus milongas, ajenos al rodar de las agujas.
D’Agostino-Vargas fue un binomio compacto, indisoluble, quizás el mejor fraguado de todos. Aun así, en 1943 protagonizaron una litigiosa separación cuando la orquesta se sublevó ante la negativa del director de aumentarles la paga por tango grabado. En esos tiempos, los ejecutantes cobraban cada cual unos pesos moneda nacional por grabar, y luego no tenían derecho a nada más, independientemente del éxito de ese registro y del negocio que otros hicieran con las placas de pasta. La insurrección fue iniciada por Benjamín Holgado Barrio, primer violín, que exigió 17 pesos en lugar de 15 por grabar en los estudios de la Victor. D’Agostino prefirió que desertara toda la orquesta, Vargas incluido, antes que pagar dos pesos más.
El cantor encomendó entonces a Alfredo Attadia la dirección de la que pasaba a ser “su” orquesta. Pero pronto se reconcilió con D’Agostino, que lo había remplazado por Raúl Aldao pero añoraba su regreso. Los dos Angeles renegociaron los términos, Vargas retornó y el resto de los muchachos se quedaron a la intemperie, en aquel crudo invierno golpista, indignados con aquel ángel que se les volviera demonio de traición. Tres años largos después sobrevendría la definitiva separación de los querubes. En la ocasión, Vargas dio una vez más muestras de sabiduría musical al elegir al bandoneonista Eduardo del Piano como conductor de su orquesta, función en la que permanecería hasta 1950.
Respecto de Vargas, lo mismo que de Alberto Castillo o Alberto Marino, se discute aún hoy si su mejor época fue la consagratoria –con D’Agostino, Ricardo Tanturi y Aníbal Troilo, respectivamente– o si alcanzaron su cumbre en la siguiente –con Del Piano o Emilio Balcarce, para los dos últimos–. Esa discusión es útil y no hay prisa por saldarla, pero está claro en el caso de Vargas que, tanto con Del Piano como luego con el pianista Armando Lacava (1950/54), no hay mella alguna en la calidad del vocalista y hay sí la forja de un estilo instrumental más moderno y rico que el de D’Agostino de comienzos de la década de 1940. Por tanto, el marco orquestal que sostiene a Vargas se torna suntuoso y arrebatador.
Luego, y hasta su temprana muerte en 1959, Angelito Vargas será secundado por el trío del bandoneonista Alejandro Scarpino, también nacido en 1904 y compositor del célebre Canaro en París; y sucesivamente por Toto D’Amario, Luis Stazo y José Libertella, todos fueyeros y, los dos últimos, futuros protagonistas, hasta hoy, del Sexteto Mayor

jueves, 5 de julio de 2012

GUILLERMO RICO


 supo cantar tangos con el nombre artistico de Guillermo Coral, nació el 10 de febrero de 1920. 
Se recuerda por haber sido cantor de Francisco Canaro que bromeaba sobre Guillermo diciendo con una sonrisa: "un gran imitador de cantores, gustaba más con la voz de los otros que con la propia.», por supuesto era un "chascarrillo" de "Pirincho" Canaro, ya que en el tiempo en que Rico, estuvo como Guillermo Coral, en su orquesta, en sólo diecisiete meses, dejó grabados 25 temas y diez años más tarde, ya solista, siete más, una cifra que no alcanzaron muchos de los tantos cantores que tuvo Canaro. La broma que hacia el "Kaiser" tenia su razón de ser, Rico llegó a su orquesta proveniente de un conjunto humorístico, "Los Bohemios" y el público, no muy exigente con el estilo del maestro, lo aceptó más por sus antecedentes artísticos que como cantor de tangos. Guillermo Rico, se ganaba al público con su imagen de muchacho simpático y pintón, alto , morocho, atractivos rasgos y una sonrisa compradora.
Guillermo se inició cantando en clubes de barrio, en los años '30. Mario Pugliese "Cariño", creador del popular conjunto humorístico-musical "Los Bohemios" incluye a Rico al grupo y comienzan las audiciones radiales y giras por el interior del país. El pianista del conjunto era Oscar Sabino, un historico de la orquesta de Canaro, que, con la aparición de Canal 13, fue el director de la orquesta tipica estable de la emisora.
En 1940, Tito Martínez del Box, creador de "La gran cruzada del buen humor" exito radial humoristico de esos año, lo incorpora a su elenco. Radio Belgrano y locales de espectáculos cuentan con su presencia. Guillermo Rico es "el galán cantor", del elenco y aparece por primera vez en el cine en 1943, en "El fabricante de estrellas", con Pepe Arias, donde actuan varios de los actores de la troupe, en una escena donde Rico imita a Alberto Castillo y Rafael Carret hace su rutina del "pato".
Al año siguiente, Oscar Sabino, pianista y arreglador de Canaro, lo presenta al director y se incorpora a la orquesta.
"Pirincho", estaba en todos los detalles, pensó que cambiando su nombre conseguiría diferenciar al humorista cantor del cantor de tangos, y le propuso que se llamara Guillermo Barragán y luego Guillermo Peñaflor, pero momentos antes del debut en Radio Belgrano mandó poner en la cartelera: Guillermo Coral.
. El otro vocalista era el uruguayo Carlos Roldán. Como Guillermo coral graba su primer disco con Canaro cantando el vals de Mario Sabino, "Incomprensión".
Roldán es reemplazado por Alberto Arenas. y el nuevo binomio Coral - Arenas, intervienen en las muchas presentaciones de la orquesta y en la revista musical de 1945 "El tango en París", de Enrique García Velloso, cantando a dúo con Arenas, la milonga "Serafín y Julia Paz", y con la actriz Alicia Vignoli el vals "No llores más" y como solista "Niebla". Desvinculado de la orquesta Guillermo participa en la película "No salgas esta noche", de 1946, cantando el tango "El irresistible".
Regresa con Tito Martinez del Box a "La gran cruzada del buen humor", la primera pelicula del grupo humoristico, "Cuidado con las imitaciones", en mayo de 1948, con enorme exito de taquilla. Despues del exito del estreno se prouce un quiebre en el grupo y los más destacados forman "Los cinco grandes del buen humor", Rico, Rafael Carret, Jorge Luz, Zelmar Gueñol y Juan Carlos Cambón, el flaco, que supo tener su propia orquesta, años vinculado al tango, acompañando en varias giras a Mercdes Simone y creador del "Cuarteto Los Ases"". El exito llega como un vendaval, radio, teatros, giras por America y España y 12 películas que llenan los cines con ub público entusiastas. La formula de los argumentos, era al estilo de las comedias de moda internacionalmente. Guillermo es el galán, el que enamora a la muchacha de turno, el que saca de todos los atolladeros a sus disparatados amigos., al estilo de Bing Crosby-Bob Hope, Dean Martin-Jerry Lewis, y porque no Abbot y Costello. Guillermo sólo canta para conquistar a la muchacha o haciendo imitaciones, de cuerdo a los argumentos película. Durante una decada hicieron las delicias de los espectadores, hasta que deciden separarse y cada uno busca otro rumbo. Guillermo, siguio ligado al tango y grabo 7 discos como solista.
La televisión lo convoco para conducir programas musicales y a partir de 1973, continuó como actor en comedias costumbristas, hasta que, al cumplir los 80 años decidio "colgar los botines". Aún hoy ya cruzada la barrera de los 90 Guillermo Rico conserva esa sonrisa entradora y simpatica y esa mirada de sorpresa que encandilaba a sus admiradoras, en sus actuaciones en el cine y la TV. El cantor de Canaro, fue una anecdota que Guillermo recuerda con cariño. La fama y el exito le sonrieron, con su grupo de amigos que conformaron "Los 5 grandes del buen humor", y por los que todos los que tuvimos la dicha de disfrutarlos los recordamos con afecto y nostalgia. Gracias querido maestro por tantas alegrias...!!! 

BAHIA BLANCA: De Di Sarli a Piazzolla

Presentación de la Camerata Tanguera de Bahía Blanca Carlos Di Sarli, dirigida por el Mtro. Víctor Volpe, con la participación especial de Nora Roca y Pablo Gibelli y las parejas de baile
 SEBASTIAN AMERI Y XOANA SEGOVIA; ENRIQUE Y NORALI y RUBÉN Y ALEJANDRA .Con produccion de Roberto Valverde.
25 artistas en escena en un espectáculo inolvidable.
El lunes 9 de julio a 20 hs. en el Teatro Municipal de Bahía Blanca.
El valor de las entradas numeradas es de $ 50.- y se encuentran a la venta en la boletería del Teatro en el horario de 17,30 a 20.-
Invitan el Instituto Cultural del Gobierno de Bahía Blanca, Union Industrial, Osde Binario, Bingo Bahía, Lucaioli y Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca.

La Camerata Tanguera de Bahía Blanca estará integrada por
Victor Volpe (piano, arreglos y dirección)
Antonio Volpe, Nicolás Malbos, Julián Mansilla y Elvio Leguizamón (bandoneones)
Paolo Miserocchi, Besa Aliaj y Lorena Sanchez (Primeros violines)
Fernando Duarte, Andi Lulja y Franco Cipriani (segundos violines)
Andrea Zanzeri (viola)
Gabriel Falcioni (violoncello)
Federico Kuperman (contrabajo)
Raúl Soto (clarinete, flauta y saxos)
Fernando Tomassini (percusión)
VICTOR VOLPE:De su Punta Alta natal, pasando por Bahía Blanca, Víctor Volpe logró imponer un estilo y llevarlo al mundo.
     El Café Tortoni y el Viejo Almacén porteños conocieron de su música. En escenarios de Chile, Bolivia, Perú, España e Italia, se lo escuchó y músicos como Stanley Jordan, Joe 
Zawinul, Egberto Gismonti, Hermeto Pascoal, o el poeta Horacio Ferrer . 

Nora Roca: Nació un 6 de Marzo en Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires. En su infancia cursó estudios de danzas clásicas y española con la profesora Marta Grosso, graduándose de maestra de danzas españolas. En su etapa de la escuela secundaria descubre su gusto por el canto y se inicia interpretando canciones folclóricas con la profesora Sarita Cappelletti.

Estudió canto con las sopranos Stella Odux y Lilian Ciminari, la mezzosoprano Karina Di Virgilio en Bahía Blanca, con María Martha Maidana en Mar del Plata, en Capital Federal con Rodolfo Vass, entre otros.

Se vincula con el tango a partir de 1982, y en 1987 representando a La Rioja (Capital), gana en el rubro "Solista Femenina de Tango" en el Festival de Cosquín. Ya a partir de 1988 la envuelve el tango, actuando en Mar del Plata. En el año 1997 el cantante Hugo Marcel le da la posibilidad de audicionar, y Roberto Erbin, director de "Casablanca" la contrata por dos años.

Lo demás es una cadena de éxitos y presencia en los lugares tangueros referenciales; El Viejo Almacén, Micheangelo, Café Tortoni, Taconeando, etc. Cantó como invitada en la Orquesta Juan de Dios Filiberto, dirigida por el maestro Osvaldo Piro, en el Teatro Nacional Cervantes (1999) y también de la Orquesta del Tango de Buenos Aires, dirigida por los maestros Carlos García y Raúl Garello, en los teatros San Martín y Alvear. Recorrió Bolivia (1997, 1998 y 2001) junto al grupo Volpe Tango Contemporáneo, Japón (1999-2000), Brasil (2000), Estados Unidos (2000), Colombia (2003).

Realizó presentaciones televisivas en Capital Federal, interior del país y en los países que visitó, durante su gira, y actualmente integra el elenco de "Por Siempre Tango" conducido por Silvio Soldán en Canal 26.

Nora es una cancionista total, una verdadera perla del tango, que sigue triunfando y estudiando para alcanzar nuevas metas, metódicamente, incansablemente. Su arte la lleva a ocupar un primer plano indiscutible, su voz es una de las más conocidas y el tango gana jerarquía en sus interpretaciones.

PABLO “ EL CANARINO” GIBELLI

Nacido en la localidad de Stroeder(Patagones), a los dieciocho años se traslada a Bahía Blanca para comenzar sus estudios en el Conservatorio Provincial de música la carrera de Piano y de Canto. Luego de cuatro años continúa sus clases de canto en forma particular como desde hace 10 años con el maestro ARMANDO LIVANI.
Durante todo este tiempo fue compenetrándose con el movimiento musical de esta ciudad, integrando coros (JUAN XXIII, Coro de la Universidad del Sur), para luego dedicarse a su carrera solista, abordando diversos géneros musicales (folklore, tango, zarzuelas). En el año 1997 es seleccionado finalista en capital federal en el certamen, “BUSCANDO LA VOZ ’97”. En ese mismo año resulta ganador del certamen para intérpretes de Tango realizado en Bahía Blanca por el programa televisivo TANGO EN LA BAHIA. Participade diversos encuentros de la S.A.D.E. (Sociedad Argentina de Escritores). En el año 1998 realiza su primer recital integral en una sala de reconocido nombre. Mas tarde es convocado por el maestro Mario Grossi para integrar la agrupación SURTANGO, con la cual graba su primer material discográfico titulado EL CORAZON AL SUR. De allí en más fue formando su imagen y fortaleciendo los cimientos como cantante popular. Integró el grupo de folklore contemporáneo LA BAHIA, con el cual incursionó por Capital Federal con grandes repercusiones. Actualmente integra “LA ORQUESTA DEL TANGO DE BAHIA BLANCA”, con la que graba el primer material discográfico de dicha Orquesta. En abril de 2006 viaja a EEUU en una gira con el primer ballet de tango de Bahía Blanca dirigido por Sergio y Adriana. En el mes de noviembre de ese mismo año es invitado a uno de los recitales ofrecidos por la Sra. AídaMusumeci en la ciudad de Mar del Plata, y como consecuencia de la repercusión obtenida, a fines de Abril del 2007 es invitado por la ORQUESTA MUNICIPAL DE TANGO DE MAR DEL PLATA, dirigida por el maestro Julio Dávila. El mismo año se presenta a concurso para cubrir la vacante como cantante estable de dicha orquesta, quedando ganador del mismo.
Participa con notable éxito en el ciclo “BAHIA NO OLVIDA” y del primer Festival Nacional de TANGO “Carlos Di Sarli” de  Bahia Blanca.Participo de la reapertura del mitico "CAFE HOMERO" del barrio de Palermo que regentean RODY GROPO y JOSE VALLE.
Dueño de una voz indómita, tanto que en los primeros minutos del concierto te preguntas cómo ese chorro de voz tan profunda puede salir de una persona menuda,de aspecto cansino y que se metamorfiza mientras interpreta pasionalmente sus canciones
Ha realizado cursos de repertorio con el Sr. JOSE ANGEL TRELLES en Capital Federal.
“...el estudio de la técnica vocal me ha permitido eliminar toda barrera posible capaz de interponerse en el anhelo de mi interpretación...” dice PABLO GIBELLI.

lunes, 2 de julio de 2012

JESUS HIDALGO CON INVITADOS DE LUJO EN CAFE HOMERO

El sabado 7 julio a las 21 hs JESUS HIDALGO"se presenta en "CAFE HOMERO",acompañado por los maestros HUGO PAGANO (BANDONEON) Y MATIAS FEIGIN (PIANO) e invitados de lujo: el gran maestro "JULIO PANE" Y el cantor ESTEBAN RIERA.


JESUS HIDALGO: Estudió guitarra y canto en su ciudad natal con Jorge Mónaco. En 1995, 1996 y 1998 obtuvo el Primer Premio como solista en los Torneos Juveniles Bonaerenses que estuvieron organizados por el Gobierno de la Provincia. En 1998 y 1999 —en los mismos torneos—, ganó también la máxima distinción en la categoría conjunto vocal.

Hizo un viaje a España como premio a su consagración juvenil y cantó en el Colegio Argentino de Madrid. Por esos años inició la relación musical con Walter Ríos, con quien actuó en la Sala CUCI de Bragado.

En 2001, ganó el Concurso Nacional de Canto Hugo del Carril, organizado por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.

Actuó en 2002 en el Teatro San Martín, con la Orquesta Escuela de Tango, dirigida por Emilio Balcarce. Participó también, en el Festival Joven Tango, en Montevideo (Uruguay) y se presentó en el Teatro Constantino de Bragado.

En 2003, se produjo su debut como cantor en el Quinteto de Walter Ríos y presentó, con la Orquesta Escuela de Tango, en el Teatro Colón, el disco “Bien compadre”. Ese mismo año, realizó una nueva actuación en Bragado, con el Sexteto de Walter Ríos en el Festival A Todo Tango.

En 2005, inició una extensa gira musical con el Sexteto Mayor, con su nueva composición y la batuta del maestro Walter Ríos. Actuó en el Torquato Tasso y en el Café Homero. Se presentó también en su ciudad natal con el Sexteto Mayor.

Viajo a Japón en 2006, y recorrió siete ciudades durante un mes con Aníbal Arias y Osvaldo Montes. A su regreso, actuó en el Velma Café con el Sexteto de Raúl Garello.

Su primer disco como solista, “El día después”, lo grabó acompañado por Walter Ríos, quien hizo los arreglos. En 2008, junto a Mercedes Sosa y otros artistas, grabó una versión del Himno Nacional Argentino y, al año siguiente, realizó dos giras por Brasil; la primera con el dúo Montes-Arias (San Pablo) y, la otra, con Esteban Morgado y su cuarteto (Porto Alegre).

En noviembre de ese año, fue galardonado como “Revelación de Tango” de los Premios Clarín. En 2010, cantó en el Festival Internacional de Tango en Granada (España).

Luego, una serie de presentaciones por Italia, Inglaterra, Turquía, Australia, Estados Unidos y, con la compañía “Tango Fire”, China y Filipinas.

FEDERICO PEREIRO EN CAFE HOMERO PRESENTA "REFERENTES"


El bandoneonista Federico Pereiro, fueye de la Orquesta de Leopoldo Federico, alumbró su primer álbum solista, "Referentes", donde expresa una sonoridad moderna enriquecida por el aporte -y el aval- de Néstor Marconi, Víctor Lavallen, Emilio Balcarce y Raúl Garello.
"Quise grabar un disco con temas de los músicos de este tiempo, que tanto me gustan, y otras obras de autores consagrados que tal vez no sean muy conocidas", expresó Pereiro .
El bandoneonista presentará "Referentes", con formato de trío, estara el viernes 06 de julio  a las 21 en el Café Homero (Cabrera 4946).
El concierto se repetirá el viernes 6 de julio, en el mismo escenario.
Si bien en el álbum los temas asumen formatos bien diferentes, desde el orquestal hasta el bandoneón solista, en vivo serán evocados con un trío que completarán Pablo Estigarribia en piano y Patricio Cotella en contrabajo.
Los cantantes Ariel Ardit -Pereiro también integra su orquesta- y Sandra Luna estarán presentes como invitados, el 21 y el 6, respectivamente.
Pereiro manifestó que se siente parte de "un nuevo movimiento" que se registra en la escena tanguera y al que, afirma, "habrá que darle tiempo para saber qué es lo que va a quedar y qué es lo que se descartará".
En ese mapa, el bandoneonista enfatizó, por caso, las búsquedas estéticas del violinista Ramiro Gallo o las experiencias compositivas de los pianistas Andrés Linetzky y Diego Schissi.
"Gallo hace cosas diferentes y es de lo más serio que hay en este momento. Linetzky trabaja con creaciones nuevas, pero dentro de un formato más o menos clásico, mientras que Schissi toma más distancia de las convenciones. No se puede decir aun que vayan hacia un mismo lugar, pero está claro que en esos caminos está pasando algo", describió.
"A lo mejor se fusionan esos tres caminos en uno o aparece un cuarto que los engloba a todos. Hay que dejar madurar el proceso", completó Pereiro.
El bandoneonista precisó que mientras esa situación se resuelve, la industria del tango presenta un panorama "muy complicado" para los músicos.
"En el tango todo cuesta, incluso más que en el folclore. Me pasó en el proceso de producción del disco que me encontraba con gente que quizá ni conocía a los grandes maestros que me acompañaron. Y si ni siquiera conocemos a nuestros compositores, se hace muy difícil llevar adelante un proyecto", apuntó.
El currículum de Pereiro incluye escenarios compartidos con artistas como Emilio Balcarce, Atilio Stampone, José Colangelo, Osvaldo Berlingeri, Raúl Garello, Juan Carlos Cuacci, Osvaldo Piro, Néstor Marconi, José Libertela, Mauricio Marccelli, Víctor Lavallén, Fernando Suárez Paz, Walter Ríos y Leopoldo Federico.
Y el respaldo de esos músicos fue decisivo para que el bandoneonista se decidiera a editar un album en calidad de solista y cuyo registro en estudio databa de 2009.
"Hablar con los maestros y medir la repercusión que el disco podía tener fue el impulso que necesitaba para tomar la decisión", reveló.
El álbum "Referentes" se cierra con una frase de Néstor Marconi que, en alusión al crecimiento artístico de Pereiro, afirma, sin vacilaciones, que "el futuro de nuestra música está asegurado".