lunes, 14 de abril de 2014

Paquita Bernardo, "La Flor de Villa Crespo"

De jovencita profesaba tanto amor por la música que sus padres la enviaron a estudiar piano al conservatorio de la profesora Catalina Torres, en 1915. Hallándose allí el bandoneón de José Servidio y reconociendo en el mismo a su instrumento de preferencia, comenzó su estudio dentro de la más absoluta reserva, con la asistencia del método de Augusto Berto solamente. Mucho tiempo después contó con los valiosos aportes de Pedro Maffia y Enrique García.
Incorporada en conjuntos orquestales participó en numerosas funciones particulares y populares y acompañó al violinista José Junnissi.
Capacitada ya para dirigir orquesta, debutó en 1921 en el bar "Domínguez" de la calle Corrientes con un sexteto denominado "Orquesta Paquita" que entre otros integraban Osvaldo Pugliese, Alcides Palavecino y Elvino Vardaro.
En ocasión de inaugurarse "Radio Cultura" tocó tangos acompañada al piano por José Tanga.
En los años 1922, 1923 y 1924 alternó su actuación en los bares "La Paloma", "Domínguez", "La Glorieta", "La Terraza" y el balneario municipal, actuó también en Montevideo en la confitería "18 de Julio".
Interviene en "La gran fiesta del Tango" del teatro "Coliseo" en 1923 y a fines de 1924 debuta en el teatro "Smart" con la compañía de Blanca Podestá, cuando allí cantaba el recordado "chansonier" y galán Florindo Ferrario. En ese mismo teatro se le tributó un homenaje al gran maestro Amadeo Vives y ella interviene acompañada por Enrique Delfino.
Compuso unas quince piezas musicales, la primera, el tango "Floreal" que fue grabado por Juan Carlos Cobián. A "Floreal" le sucedieron "Villa Crespo", "Cerro Divino", valses, "Cachito", "La Enmascarada" y "Soñando" tangos de nombradía; los últimos dos grabados por Gardel.
En ocasión del primer concurso de tangos que el disco "Nacional" realizó en el teatro "Gran Splendid" a fines de 1924, se presenta con "Soñando" que obtiene el sexto premio en una elección fraudulenta, pues este tango fue el único bisado en toda la ronda, entre ciento cincuenta, a pedido expreso del público que colmaba el teatro y contra la orden de los organizadores de no repetir.
Ante las quejas de Roberto Firpo, que con su orquesta ejecutaba los tangos intervinientes, referente al bis de "Soñando", intervino Carlos Gardel diciendo "Maestro, el público es soberano. Hay que tener en cuenta que Paquita es la única mujer que ha dominado al taura del bandoneón".
Gardel habría cantado su vals "Villa Crespo", y en cuanto a "La Enmascarada", era inédito cuando Carlitos lo oyó en el teatro "Smart" ejecutado por su
autora a quién pidió la música para que Francisco García Jiménez le colocara versos teniendo ese título por gusto del propio cantor.
Paquita nació en Buenos Aires (Villa Crespo) el 1° de mayo de 1900 y allí falleció el 14 de abril de 1925.

sábado, 12 de abril de 2014

ALDO CALDERON : LA MEJOR MEDIA VOZ DE LA HISTORIA DEL TANGO

Nació en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. Era todavía un adolescente cuando comenzó a cantar, acompañado de su guitarra, en las peñas y cafés de su ciudad natal y de los alrededores.
Su voz, de excelente coloratura y claro decir, se expresaba a través de un importante repertorio de tangos, milongas y estilos criollos, que lograba entusiasmar al público. Esto lo decidió a partir hacia la capital a probar suerte.

En Radio Mitre, debutó en el programa “La matiné de Juan Manuel” y actuó en la confitería “La Querencia” de la avenida de Mayo, donde participaban diversos números de tango, folklore y de cante español, hasta que fue requerido por el director Francisco Rotundo para cantar en su orquesta.

A mediados de 1948, Aníbal Troilo sufrió la desvinculación de Floreal Ruiz, que se fue tentado por un importante contrato que le ofreció Rotundo. Entonces, “El Gordo”, sin titubear, hizo un enroque y se llevó a Calderón a sus filas.

El otro cantor de la orquesta era Edmundo Rivero, con quien debutó a dúo en el disco, en marzo de 1949, con el tango, “Una lágrima tuya”. Luego, hacen también, el vals de Germán Videla y Carlos Montbrún Ocampo, “A unos ojos” y la milonga “Miriñaque”, de Alberto Mastra. Como solista graba, el que fue su primer éxito, el tango “Cuando volverás”.

El 26 de octubre de 1949, Rivero hizo su grabación final con Troilo, el tango “Tú”, y en el acople, la voz de Calderón con “Y volvemos a querernos”. Este disco sería el último de la orquesta en el sello RCA-Victor, después de nueve años consecutivos de grandes éxitos. A partir de ese momento, Calderón se quedó solo, hasta la incorporación de Jorge Casal, en marzo de 1950.

Lamentablemente, el rompimiento contractual de Pichuco con esta empresa fonográfica, no permitió la edición de varios temas grabados por ambos, me refiero a “Media noche”, “Tarde”, “Atenti pebeta” y “Destellos”, entre otros.

En noviembre de ese año, Troilo volvió al disco en el sello TK y, en febrero de 1951, la última grabación de Calderón, la milonga de René Ruiz y Charrúa, “Tata no quiere”.

Después, fue contratado como solista por la Victor y por Radio Splendid, en los dos espacios lo acompañó la orquesta del bandoneonista Ismael Spiltanik, que estaba integrada por jóvenes y talentosos músicos: Leopoldo Federico, Fernando Tell, Fernando Córdoba y Spitalnik (bandoneones); Alberto “Tito” Besprovan, Simón Braiman e invitado David Díaz (violines); Alcides Rossi (contrabajo) y Atilio Stampone —por un año—, luego Armando Cupo (piano).

El primer disco, fue en marzo de 1952, “De vuelta al bulín” y en el reverso, el estilo de Vicente Galleri, “Ansina es la madre mía”. También grabaron “Oración rante”, “Qué querés con ese loro” y, los más destacados: “Murmullos” y “Será una noche”. En total —hasta mayo de 1954—, 14 registros.

A partir de 1956, se dedicó a hacer giras por el interior del país, acompañado por distintos conjuntos de guitarras, con repertorio más folklórico que tanguero. Pasaron algunos años y regresó a Rosario, donde vivió hasta su muerte el 6 de diciembre de 1983, cuando apenas tenía 59 años.

AMANDA LEDESMA:"la diosa rubia del tango"

Había nacido como Josefina Rubianes Alzuri en Buenos Aires, y desde su adolescencia supo cultivar esas
canciones melancólicas que hablaban, al compás de una música tanguera o de sones valsísticos, de amores contrariados y escenografías con sabor a patios y madreselvas.

Resuelta ya su vocación artística a partir de su triunfo en un concurso de cancionistas realizado en la sala del Gaumont, Amanda Ledesma comenzó su trayectoria en radio, donde logró no sólo la atención de un público numeroso, sino también importantes contratos para actuar en las radios Prieto, Stentor y Excelsior, donde fue acompañada por el maestro Miguel Caló.

El teatro de revistas, necesitado de nuevas y jóvenes figuras, la convocó para varios de sus espectáculos, y así Amanda Ledesma transitó por los escenarios del Maipo, del Porteño y del Nuevo, donde demostró su ya cada vez más madurado oficio de actriz y de cantante.

Mientras tanto, el cine sonoro marcaba sus primeros pasos en un arte que no tardaría en atraer multitudes, y Argentina Sono Film, tras su éxito de "Tango", decidió proseguir por esa línea popular que había fundado Angel Mentasti, que no vaciló en contratar a Amanda Ledesma para uno de los personajes principales de "Dancing", que cimentaba la futura trayectoria de esa productora: las estrellas por encima de todo.

Corría 1933 y la serie de películas nacionales traspasaban las fronteras argentinas. Amanda Ledesma, que proseguía su carrera como cantante, participó, dos años después, en el elenco de "Canillita", que impuso definitivamente el nombre de Luis Sandrini como el máximo exponente de la comicidad en la pantalla.

En 1937 la cantante y ya hábil actriz, actuó en "Melodías porteñas", otra cabalgata de tangos unidos por una elemental anécdota, y en 1938 demostró sus ya maduras condiciones interpretativas en dos producciones donde formó pareja con Floren Delbene, uno de los galanes preferidos del gran público: "El último encuentro" y "Senderos de fe".

En 1940 Amanda Ledesma, en la cúspide de su triunfo, protagonizó "El astro del tango" y "De México llegó el amor". Sus más recordadas interpretaciones fueron en "Papá tiene novia", de Carlos Schlieper; "Peluquería de señoras", otra vez junto a Luis Sandrini, y "La novela de un joven pobre", con Hugo del Carril y dirigida por Luis Moglia Barth.

Posteriormente viajó a los Estados Unidos, donde permaneció varios años, y a su vuelta a la Argentina, en 1941, encabezó el reparto de "Mañana me suicidio", dirigida por Carlos Schliper, donde demostró sus condiciones de hábil comediante.

Paralelamente retomó su vocación de cantante, y con la orquesta de Héctor Stamponi recorrió Bolivia, Perú, Ecuador, Venezuela y Cuba. Poco después se instaló en México, país en el que residió por más de diez años.

Allí actuó, vestida impecablemente de blanco, con organzas y bordados, diversos espectáculos teatrales donde, además de cantar, contaba anécdotas y realizaba algunos diálogos con el público.

En su estada mexicana grabó numerosos temas musicales, algunos en dúo con Jorge Negrete, de quien fue su pareja en el film "Cuando quiere un mexicano".

Su trayectoria tenía ya dimensión internacional. En aquel país rodó, además, otras ocho películas, la última en 1949. Sin embargo, su estrellato comenzó a eclipsarse y decidió, al cumplir sus bodas de plata con el espectáculo, retirarse de la actividad artística.

Retornó a la Argentina y se cerró en un total mutismo. Eludió a los periodistas y al público, que todavía recordaba sus actuaciones, y convirtió su departamento del barrio de Almagro en una fortaleza inexpugnable. Su cabellera rubia, sus ojos melancólicos y su figura estilizada se transformaron en un nostálgico recuerdo del que, con los años, sobrevivieron a través de una trayectoria inserta en cándidos personajes, en canciones de difícil olvido y en una vida privada siempre alejada de los escándalos y de las revistas del corazón.

Su nombre y su apelativo de "la diosa rubia del tango" son, ya, míticos elementos de una estrella que apagó su luz para quedar, como signos indelebles, retratada en sus personajes cinematográficos y en un abanico de canciones -tangos, boleros, rancheras- que están registrados en centenares de discos que hoy, casi inhallables, perfiguran un repertorio que habla de la vida, de la esperanza y del amor. 

jueves, 10 de abril de 2014

Agustín Magaldi: “la voz sentimental de Buenos Aires”

Como sucede con otras figuras representativas de nuestro tango, no es posible determinar con exactitud las
coordenadas de su nacimiento. Algunos las ubican en Rosario y en 1906; otros, en la también santafesina Casilda, en 1901; otros, en fin, fijan la misma ciudad pero corren el año a 1900, o a 1898. Cuentan que tuvo un hermano que murió antes que él naciera, y cuyo nombre llevó; el hecho, digno de los tangos que lo hicieron famoso, contribuye a la imprecisión de su biografía.
Quienes se ocuparon de ella dicen que sus padres, inmigrantes italianos, le infundieron el amor al canto lírico, y que estudió con Nicola Mignona, quien había llegado a Rosario en una gira de Enrico Caruso, en cuya compañía se desempeñaba como maestro sustituto. En esa ciudad, el joven Agustín integró distintos dúos vocales que no alcanzaron demasiada trascendencia.
Son imprecisas también las circunstancias de su llegada a Buenos Aires, donde en 1924 hizo su debut radial a instancias de la popular cancionista Rosita Quiroga, con quien grabó dos discos poco después. Los directivos de la empresa consideraron oportuno que siguiera grabando con una segunda voz masculina; el guitarrista Enrique Maciel le aconsejó que escuchara a Pedro Noda, y así se formó una de las duplas más significativas de nuestro canto.
El dúo Magaldi-Noda alcanzó rápida y enorme popularidad, que con el correr del tiempo se consolidó a través de actuaciones, presentaciones en radio y grabaciones. Es importante mencionar que el repertorio no estaba consagrado por entero al tango sino que se componía asimismo de otros ritmos nuestros, como zambas, cuecas, valsecitos criollos, chacareras, gatos y estilos.
En opinión del poeta Diego Holzer, Magaldi “sintió la influencia y fue la continuación de los payadores, verdaderos referentes sociales de la época. Era un cantor nacional, como les decían a los que recorrían el país pueblo a pueblo cantando no sólo tangos, sino también zambas, estilos y otras expresiones folclóricas”.
Destacado melodista devenido en prolífico compositor, produjo con Noda primero y solo después unas setenta piezas. A fines de 1935, luego de la participación que ambos cumplieron en la película “Monte criollo”, Magaldi se desvinculó de Noda pero no del éxito, que lo acompañó también en su trayectoria como solista.
Vale la pena recordar que por entonces llegó a Buenos Aires de la mano de Magaldi una muy joven aspirante a actriz llamada Evita Duarte. La relación que los unió fue calificada de amistosa por unos y de sentimental por otros, quienes citan en su apoyo el vals “Quién eres tú”, que le habría inspirado al cantor la mujer que tres lustros después sería consagrada en vida Jefa Espiritual de la Nación.
Cuentan que Magaldi comenzó a sufrir malestares cada vez más frecuentes e intensos a los que, inexplicablemente, intentaba hacer caso omiso. El 17 de agosto de 1938, después de una exigente actuación radial, sufrió una descompensación brusca que se atribuyó a una afección previa del aparato digestivo. Internado en el sanatorio Otamendi, fue intervenido quirúrgicamente. Murió en el posoperatorio veintiún días después.

Magaldi poseía una caudalosa voz de barítono atenorado, con mucha llegada a los agudos, gran riqueza armónica y dotada de un vibrato natural. A estas notables condiciones innatas unía una técnica refinada, que seguramente debía a las enseñanzas del maestro Mignona.
Uno de los más respetados cantores de hoy, Reynaldo Martín, precisa: “Utilizaba mucho el falsete para hacer las notas más agudas y así acomodarse a la modalidad de la época, en que deslumbraban los tenores líricos y todos los cantores iban muy arriba”.
A favor de esas cualidades, Magaldi desarrolló un estilo interpretativo ajeno a la reciedumbre y sobriedad del arquetipo gardeliano; se armó para ello de un repertorio que abundaba en elementos melodramáticos y no desdeñó apelar a la emoción lacrimosa. Sus tangos, al decir del poeta Osvaldo Rossler, “fueron una proposición al llanto colectivo”. Y el locutor Dupuy de Lome lo bautizó como “la voz sentimental de Buenos Aires”.
Reynaldo Martín acota: “Era dueño de una enorme personalidad; inauguró un estilo que tenía mucho que ver con la estética de su tiempo, en que el teatro era muy declamatorio y afamados poetas ponían el acento en lo melodramático. Hay que situarse en la época, que era de vacas muy flacas y de mucha marginalidad, sobre todo a partir de la profunda crisis del 30; la situación del país y del mundo no estaba como para ser descripta con medias tintas”.
Con posterioridad a esa época, repertorio e intérprete fueron objeto de acerbas críticas por parte de sesudos reseñadores, quienes no tuvieron en cuenta que la estética de Magaldi significó una suerte de continuación criolla y mistonga del melodrama prerromántico y de la literatura folletinesca del siglo XIX, incluso las tan vilipendiadas “canciones rusas” que entonó reflejan la influencia de las novelas de Tolstoi y de Dos-toievsky.
Del mismo modo que las creaciones de los principales exponentes de aquellos géneros, los tangos de Magaldi se correspondían con las inclinaciones de vastos sectores de la población que aún eran capaces de ingenuidad.
“Magaldi interpretaba ese repertorio sensiblero sin hacer alardes de voz; podría haberse dedicado a cantar canciones efectistas pero prefirió contar las historias del pueblo”, sintetiza Martín.
Por otra parte, es injusto circunscribir todas sus interpretaciones a la efusión lastimera. Su ductilidad le permitió expresar con solvencia distintas emociones, actitudes y estados de ánimo: despecho en “Te odio”, desparpajo en “Se va la vida”, nostalgia en “Yo tan sólo veinte años tenía”, resignación (magistralmente) en “Paciencia”. Sus últimas grabaciones muestran, además, renovación del repertorio con profundización de la crítica social y apertura a formas de expresión más austeras y por eso mismo más dramáticas.

Como todo artista auténtico, Magaldi fue testimonial; supo reflejar en sus tangos la miseria y la injusticia de su época. Lo suyo no fue la imprecación, desusada en el género; en cambio, elevó su canto como un lamento por los sufrimientos de los pobres.
Así, en “Patoteros” –con letra de Víctor Soliño y música de Adolfo Mondino, grabado en 1927– relata un episodio bastante frecuente entonces, que no siempre se resolvía tan felizmente como en el tango: “El hombre es un obrero que vuelve del taller / cansado de ganarse el pan para comer. / Cobarde la patota, de pronto lo rodea / y un guapo lo golpea haciéndolo caer. / En tanto ellos festejan la hazaña criminal / el hombre se levanta sacando su puñal / y al verlo decidido, los taitas de cartón / se esfuman en la sombra del negro callejón.”
En “Acquaforte”, cuyos autores en letra y música son, respectivamente, Carlos Marambio Catán y Horacio Pettorossi, ilustra con voz doliente los escandalosos niveles de explotación laboral: Un viejo verde que gasta su dinero / emborrachando a Lulú con su champán / hoy le negó el aumento a un pobre obrero / que le pidió un pedazo más de pan”.
Magaldi se animó además a cuestionar, apasionada y valientemente, dogmas consagrados por la religión, la moral y las leyes de entonces. “Levantá la frente”, cuya música le pertenece y lleva letra de Antonio Nápoli, reivindica con audacia entonces inaudita a la madre soltera y la equipara a la casada. Recordamos haber leído en la columna costumbrista que firmaba un tan Don Rudecindo y que se publicaba en el diario Clarín hasta bien entrados los ’60, una exhortación a prohibir este tango: La madre casada, la madre soltera /son todas iguales: son una, no dos. / Lo nieguen las leyes, lo niegue quien quiera / son todas iguales delante de Dios”. Lo grabó en 1936. “Libertad”, también con música propia y con letra de Felipe Mitre Navas, grabado en 1938, pone reparos a la indisolubilidad del matrimonio: “Estamos a tiempo, seguí tu camino / tu ideal yo no he sido ni el mío sos vos. / ¿Por qué esta comedia de amores fingidos? / ¡Quedemos amigos y libres los dos!”. Cabe señalar que recién en 1985 se eliminó de nuestra legislación la distinción entre hijos legítimos e ilegítimos, y hubo que esperar hasta 1987 para que se instituyera el divorcio vincular.
Como buen cantor nacional, Magaldi interpretó el triste campero “Ave María”, con letra del gran payador anarquista Luis Acosta García y música de Ernesto Rossi, grabado en 1931. Al poeta le bastan pocas líneas para describir la situación del hombre de campo con mayor claridad y precisión que cualquier político metido a experto: “Sin un churrasquito, sin un mate amargo / solo y agobiado por años y penas / […] / veinte años que andamos, mi picazo viejo / como dos basuras en la polvareda / […] / no tenemos nada más que muchos años / ni vos tenés pasto, ni yo tengo yerba…”.
A Acosta García pertenece también la letra de “Dios te salve, m’hijo”, sobre la que Magaldi compuso la música y grabó en 1938. A partir de una anécdota terrible en su concisión, el tango desarrolla un drama que denuncia la farsa electoral de la época, la clase a cuyos intereses servía y los brutales métodos que empleaba; contrariamente al estereotipo de los detractores del género, la figura del padre es la protagonista: “El pueblito estaba lleno de personas forasteras / los caudillos desplegaban lo más rudo de su acción / arengando a los paisanos a ganar las elecciones / por la plata, por la tumba, por el voto o el facón. / Al momento que cruzaban desfilando los contrarios / un paisano gritó ¡viva! y al caudillo mencionó / y los otros respondieron sepultando sus puñales / en el cuerpo valeroso del paisano que gritó. / […] / Pobre m’hijo, quién diría que por noble y por valiente / pagaría con su vida el sostén de una opinión / por no hacerme caso, m’hijo, se lo dije tantas veces / no haga juicio a los discursos del doctor ni del patrón”.
Pocos tangos alcanzan la hondura trágica de “Disfrazado”, grabado en 1938; es fácil darse cuenta de que sólo Magaldi (y por supuesto Gardel, si hubiera podido hacerlo) era capaz de expresarlo en toda su intensidad. La música fue compuesta por Antonio Tello, medio hermano del cantor, sobre una letra del poeta popular José da Silva. En en la edición del  periódico Trascartón de febrero de 2003, otro poeta, Oscar García, relató las desesperadas circunstancias que la originaron: Da Silva, un trabajador obligado en la década infame a ganarse la vida como pintor de brocha gorda, no conseguía ni siquiera una changa y sufría duras penurias cuando una y más cruel desgracia se abatió sobre él. Su hijo mayor, un chico de diez años, murió en carnaval atropellado por un camión que llevaba mascaritas al corso: “El eco de madrugada trae el vaivén de los coches, / de seres que alegremente van vivando el carnaval / mientras me ha sido imposible dormir durante la noche / pensando para los míos poder conseguir el pan. / Seguiré, quién sabe cuánto, disfrazado de miseria / con el rumbo lentamente hacia el gran palco oficial / y en el mundo de los muertos terminarán mis miserias / obteniendo primer premio si festejan carnaval”.
Magaldi dejó sin grabar varias piezas de su repertorio, como “El huérfano y el sepulturero”, un estilo con letra de Juan Manuel Pombo que, a pesar del título y del asunto, tiene un remate sencillo y contundente: “Los ricos están primero / por eso lugar les damos / mal hacemos si lloramos / por una simple pavada / los pobres no somos nada / y hasta en la muerte estorbamos”.
Tampoco llegó a grabar la milonga “Tierra del Fuego”, cuyas décimas, que nos acercó Julio Nader, reclaman el cierre y clausura de la ominosa cárcel de Ushuaia: “Tierra del Fuego es el nombre / como burlona ironía / de la constante porfía / de los errores del hombre. / No habrá ser que no se asombre / de tamaña enormidad / tergiversar la verdad / llamándole fuego al frío / es como decirle impío / al grito de libertad”.

Nadie pone en duda hoy que Magaldi fue simpatizante anarquista. Compartió ese ideario con muchos grandes del tango, como Juan de Dios Filiberto, Pascual Contursi, José González Castillo, Antonio Podestá, Enrique Santos Discépolo (en sus comienzos) y Teodoro Mouzo, poeta y letrista conocido por el apodo de “Isusi”, creador de “Así nació este tango” y personaje muy querido en el ambiente tanguero.
A sus instancias, y de acuerdo con un estudio de Santiago Senén González publicado en el semanario Hoy, Magaldi cantó en un festival solidario organizado para recaudar fondos destinados a la fianza por la liberación de las obreras costureras de la empresa Gatry, detenidas durante una huelga en protesta por los bajos salarios y las pésimas condiciones de trabajo.
Muchos otros testimonios lo ubican cantando en las ollas populares que la miseria de la época multiplicaba, así como en cárceles, hospitales y asilos. Era muy generoso y, del mismo modo que Gardel y Troilo, supo ayudar a amigos, conocidos y otros que no lo eran tanto, ahorrándoles la humillación de la dádiva; para ello los abrazaba efusivamente y aprovechaba para deslizarles dinero en el bolsillo del saco sin que lo advirtieran.
No sabemos hasta qué punto su pensamiento, solidario y comprometido con la causa de los desposeídos pudo haber influido en la toma de conciencia de la que quiso, y logró, que su pueblo la recordara simplemente como Evita. Lo cierto es su aporte a nuestra cultura, en cuya construcción participó como auténtico artista popular y creador de un estilo que a pesar de tantos años, tantos cambios y tanto olvido, conserva insospechada vigencia, tan múltiple y anónima como sólo aquellos que el pueblo reconoce como suyos pueden alcanzar. Mejor lo dijo Diego Holzer, que por algo es poeta: “La voz de Magaldi es el canto del pueblo. Yo he conocido cantores andariegos, en las cosechas, por ejemplo, y cantaban como él”.

jueves, 3 de abril de 2014

FUERTE PRESENCIA TANGUERA EN LA XXV FIESTA NACIONAL DEL CAMARON Y EL LANGOSTINO EN INGENIERO WHITE

Gaby 
Se viene la XXV edición de la Fiesta Nacional del Camarón y Langostino: del 17 al 20 de abril, habrá cazuelas y paellas gigantes, espectáculos musicales, feria de artesanos y micro emprendedores, elección de la reina y mucha diversión para grandes y chicos.
Cuatro días de cazuela, paella, rabas, cornalitos, folklore, rock, cumbia, reggae, reinas y princesas, juegos, microcirco, feria y tortas barriales y mucho tango con las presencias de Néstor Rolán, la impactante Gaby "la voz sensual del tango"(que rendirá un show homenaje al emblemático Aníbal Troilo, en el centenario de su nacimiento),el pianista Victor Volpe y los cantantes Pablo Gibelli y Roxana Soler.
La fiesta, organizada por la sociedad de fomento de Ingeniero White, con el auspicio y la colaboración del Instituto Cultural de Bahía Blanca y el apoyo de distintas empresas
Los inicios de la fiesta están vinculados con el pasado inmigratorio de White. A fines de 1989 vecinos y trabajadores del puerto hicieron una cazuela gigante en el Muelle Nacional. Ese fue el inicio de la actual “Fiesta Nacional del Camarón y el Langostino”: una olla de casi dos metros y medio y a la cabeza la cocinera María Marzocca, que había anotado en su casa la receta para 50 personas y la multiplicó por miles.

La fiesta es entonces una oportunidad para recuperar los saberes de muchas generaciones: desde la cocina, las bandas locales, la feria de artesanos o el trabajo de los museos comunitarios.
Ingeniero White es una localidad y puerto de la provincia de Buenos Aires, Argentina. Se encuentra ubicada en el partido de Bahía Blanca, a 10 kilómetros de la ciudad de Bahía Blanca, con la que se encuentra conurbada en el denominado Gran Bahía Blanca. El puerto de la localidad es uno de los principales puertos de ultramar de la Argentina, y el movimiento económico alrededor de él, fue el factor más importante en el crecimiento de la ciudad de Bahía Blanca.
La historia de este pueblo, se remonta hacia los principios de la América sin descubrir, en aquellos tiempos, los aventureros y exploradores como Fernando de Magallanes, en 1520, año en que en medio de su travesía hacia el sur, por las costas patagónicas, descubrió la bahía Blanca, a la cual la llamó Bahía de los Bajos Anegados. a pesar de que sus nativos la tenían llamada Blanca Vadia o Vadia Blanca. En 1804 antes de que llegara Magallanes, marinos españoles la denominaron Bahía de los Buenos Cables que los ingleses denominaban blanca. en 1823 el piloto Fernández Pareja reconoce el brazo de mar que lleva su nombre (Arroyo Pareja, Punta Alta). Más tarde, en 1827, cuando el gobierno de la Provincia de Buenos Aires proyecta crear una ciudad y un puerto al sur de la provincia -iniciativa ya planteada en 1823 por Bernardino Rivadavia, ministro de gobierno de Martín Rodríguez-, decide llamarla Bahía Blanca, donde al año siguiente una expedición reconoce el área con ese nombre. En 1828 el coronel Ramón Estomba en su diario de viaje hace referencia a la región con el título "expedición a la bahía blanca...". En el acta de fundación se la designa como Fortaleza Protectora Argentina y al Puerto se lo denomina de la Esperanza (hoy Ingeniero White). El ministro de Guerra Balcarce en ese año propone llamarla Nueva Buenos Aires pero la persistencia de sus pobladores en llamarla Bahía Blanca hizo cambiar esas denominaciones.
En 1883 la concesión del puerto le fue otorgada al Ferrocarril del Sud. Al momento de su inauguración, en el año 1885, se contaba con un pequeño muelle en curva que, por sus reducidas dimensiones permitían atracar tres vapores de ultramar y otros tres de cabotaje. La exportación de cereales a partir de 1889 se incrementó; lo que llevó a considerar la construcción de un muelle de alto nivel y ampliar el muelle de acero. Dicha obra comenzó en el año 1902.
Cobró una gran importancia sobre los principios del Siglo XX, por la gran llegada de inmigrantes, europeos en su mayoría, que se instalaron, tanto en el puerto como en la ciudad de Bahía Blanca.
El pueblo se componía en sus comienzos de precarias viviendas de chapa y madera, muchas de ellas aún existentes, lo cual ha contribuido a dar una nota característica al paisaje urbano.Como un homenaje dispuesto por el general Julio Argentino Roca, presidente de la Nación, por decreto del 20 de junio de 1899, la localidad recibió el nombre del ingeniero Guillermo White. 

LUIS CORREA UN CANTOR EXQUISITO

 Fue dueño de una cálida voz, afinado, con mucho oficio y un estilo característico de esa época. Tenía una exquisita media voz, y es un caso de los tantos que la historia guardó en el olvido.
Nacido en la ciudad El Trébol, provincia de Santa Fe, se inicia en 1951 como cantor de tangos en Mar del Plata (ciudad balnearia de la provincia de Buenos Aires).

Es invitado a participar del concurso "Ronda de Cantores", organizado por radio El Mundo de Buenos Aires, del cual resultó ganador. El gran cantor Oscar Alonso, lo apadrina artísticamente.

Su debut profesional se da en 1953, cuando se incorpora a la Orquesta Francini-Pontier. Con ella hace sus primeras grabaciones, el 4 de noviembre de 1955: "Noche de locura" (de Manuel Sucher y Carlos Bahr) y "Perdoname" (de Héctor Stamponi y Cátulo Castillo).

Luego pasa a la orquesta de Alberto Mancione, con quien graba la milonga "Chuzas" (de René Ruiz y E. Uzal). Hace un breve paso en la orquesta de Ernesto "Tití" Rossi, y luego es convocado por el maestro Fulvio Salamanca, con quien registró éxitos como "Así se baila hoy" (de Marcos Vera y Enrique Cardenal), "Yo soy del tiempo aquel" (de Rafael Moreno y Antonio Cantó) y el vals peruano "Amarraditos" (de Pedro Pérez y Margarita Durán), entre otros.

Continúa con Héctor Varela y graba cuatro tangos: "Lilian" (de Héctor Varela y Luis Caruso), "Qué tenés que hablar de mí" (de Riel y Abel Aznar), "Esas cosas del corazón" (de Juan Carlos Howard y José María Contursi) y "Si me esperaras a mí" (de Don Filinto y Alfonso Cascini).

Después se incorpora a la orquesta de Miguel Caló con quien graba: "A mucha honra" (de Américo Pinella y Enrique Cardenal) y "Dos fracasos" (de Miguel Caló y Homero Expósito). Es de hacer notar que perteneciendo a esta agrupación, Luis Correa es solicitado por Fulvio Salamanca para grabar "Amarraditos", el 19 de diciembre de 1963.

Inicia su carrera como solista en Colombia y continúa por América recorriendo Chile, Brasil, Uruguay, Puerto Rico, Ecuador y Venezuela. A su regreso José Basso lo incorpora a su orquesta y con él hace ocho registros, dos de ellos a dúo con Juan Carlos Godoy, en 1968. Entre ellos se destacan: "El rosal" (de Gerardo Matos Rodríguez y Manuel Romero), con Juan Carlos Godoy, "Una piba como vos" (de Edgardo Truffa y Dante Gilardoni) y la milonga "Secuestro" (de Tom Haler y Enrique Cardenal).

Actúa también en teatro, en radio y en televisión y culmina realizando una exitosa gira por los Estados Unidos, actuando "Rincón Latino", de la ciudad de Miami, y también en las ciudades de New York y Los Ángeles.

Fallece el 23 de abril 1992 en la ciudad de Mar del Plata.

"MUÑECAS BRAVAS" EN EL CICLO LEGISTANGO DE ABRIL LE RINDEN HOMENAJE A PICHUCO

Muñecas Bravas
El martes 8 de abril a las 18 hs. frente a la Legislatura Porteña (Perú al 100) en el Ciclo que durante este año
homenajea a Aníbal Troilo en el Centenario de su natalicio, actuarán el trío de cantoras tangueras “Muñecas Bravas” (una romántica, una rockera y una arrabalera) acompañadas por el maestro Marcelo Baldonedo en teclado.
 "MUÑECAS BRAVAS"es un show de Tango con tintes humorísticos que reúne al mejor trío femenino de la nueva trova tanguera. Las bellas y talentosas protagonistas son: Gaby "la voz sensual del Tango", Geraldine Trenza Cobre y Patricia Malanca, tres jóvenes cantantes de la música ciudadana actual que se sacan chispas de taco y aguja.
Con estilos bien diferenciados y la producción de José Valle, las damas hacen honor al género femenino y al 2x4 recorriendo tangos de todas las épocas con la frescura, espontaneidad y calidez que las caracteriza.

Muñecas Bravas repasa el papel de la mujer en las letras de tango desde principios del siglo XX hasta la actualidad; con diversidad de estilos, vestuario y voces. El show permite ver la juventud pujante que hoy vive el tango sintiéndolo profundamente y adaptándolo a su tiempo, a la época actual, donde las mujeres han adquirido una posición igualitaria frente a los hombres que ya no pueden considerarse los “dueños” del tango…  contradiciendo al “Negro Cele” y su conocida frase del poema “Por qué canto así”: el tango es macho.

Luego se presentará el querido Osvaldo Peredo acompañado por Leandro Nikitoff en guitarra. La velada continúa desarrollándose con nuestra ya característica Milonga “Revolcaos en un Merengue”, en esta oportunidad organizada por “La Baldosa” con los bailarines Fátima Vitale y Sebastián Fernández y el DJ Eduardo Pérez al frente.

Para finalizar, y para seguir celebrando con un cierre brillante, se presentará la “Orquesta Típica Andariega” haciendo deliciosas interpretaciones de clásicos bien rítmicos. Todo el evento será conducido por el afamado y sabiondo Licenciado Rataplán. Entrada libre y gratuita. No se suspende por lluvia.

Amadrinado por la legisladora Susana Rinaldi, el Ciclo se desarrolla los primeros martes de cada mes con el formato de Media Hora del ciclo “Centenario Aníbal Troilo”, media hora de música para milonguear, y Media Hora de Orquestas para escuchar. Organiza la Dirección de Cultura de la Legislatura Porteña.

El Ciclo Legistango tiene por objeto promover desde la casa política del pueblo, el espacio que acune a las nuevas tendencias y evolución del tango, garantizando simultáneamente la interacción que ligue a nuevos públicos con nuestra música ciudadana. El tango es la síntesis de la pluralidad que caracteriza la identidad porteña.
Programa:
18 hs: Ciclo “Centenario Anibal Troilo”:
Peatonal Perú al 100 (en caso de lluvia se realiza en el Salón Pte. Perón de la Legislatura)
18.15 hs: Apertura a cargo de Muñecas Bravas y Osvaldo Peredo
18.45: Milonga “Revolcaos en un Merengue”: Milonga La Baldosa con los bailarines Fátima Vitale y Sebastián Fernández, y el DJ Eduardo Pérez
La Milonga ”La Baldosa” es una auténtica milonga de Buenos Aires. Es un encuentro de amigos, para bailar la mejor música de tango. Funciona desde hace 12 años en el reconocido Club “El Pial”, a la que concurren milongueros locales y de todo el mundo y de diferentes edades, como así también bailarines profesionales. Con shows en vivo, orquestas o exhibiciones de parejas, La Baldosa se caracteriza por su excelente nivel de baile.
19.15: Orquesta Típica Andariega