viernes, 18 de abril de 2014

Homenaje al gran José “Pepe” Motta

El lunes 21 de abril a las 19 hs. en el Salón Presidente Perón de la Legislatura Porteña, Perú 160, se hará un homenaje al extraordinario músico José “Pepe” Motta, quien se presentará con su propio Sexteto interpretando obras de su autoría, las cuales ya representan un clásico patrimonio dentro del tango contemporáneo.
Para engalanar la velada, abrirá  el espectáculo el Sexteto Milonguero sumándose al Homenaje. Entrada libre y gratuita.
José Luis Motta o “Pepe” nació en Pergamino, Buenos Aires, Argentina y nunca pensó en otra cosa más que en ser músico y más específicamente, pianista. En estos días, sigue igual, enfocado en su mundo musical, reuniendo premios y críticas entusiastas y continúa expandiendo su reputación como uno de los más finos pianistas, arregladores/conductores/ productores musicales en el mundo.
Apuesta a profundizar el concepto que el Tango es un género proveniente de muchas fuentes...conservando el principal elemento, la emoción, y esta es una verdad asimilada por los más grandes compositores.
Vivencias y experiencias de vida transformadas en música, nacidas del alma de un artista.
Su trayectoria vale un merecidísimo homenaje.
Pepe Motta Sexteto interpretará la
Suite “Fraternalmente Troilo”
Cantante invitado: Esteban Riera
Música y arreglos: José Luis "Pepe" Motta, piano
Pablo Motta, contrabajo
Mariana Atamas, violín
Gabriel Wolff, viola
Clemente Silly, cello
Matías Rubino, bandoneón

lunes, 14 de abril de 2014

GABY "la voz sensual del tango"Combina Talento y Belleza

Gaby es una joven cantante bonaerense que apostó por el tango cuando apenas tenía 12 años. Con una infancia repartida entre Casbas y Bahía Blanca, comenzó a educar su voz y profesionalizar su vocación con mucho esfuerzo familiar detrás del sueño de llegar algún día a convertirse en uno de los exponentes del tango argentino.
La suerte no le fue esquiva y a los 19 años  ya contaba con su primer CD, “Tangos a mi manera”, grabado de la mano de Dandy Producciones, que desde entonces guía su exitosa carrera. Sus primeras actuaciones en suelo capitalino fueron en la Esquina Homero Manzi y el Café Tortoni, dos reductos tradicionales del 2x4, donde compartió espectáculos con grandes figuras del teatro y la canción como el humorista Calígula, Delfor Medina, Francisco Llanos, Silvia Peyrou, Rafael Blanco, Galván Trío, Hugo del Carril hijo, las guitarras de Los Benítez, el Quinteto de Guillermo Meres, Oscar Ferrari, Tito Reyes, María José Mentana, María Graña, Esteban Morgado, Luis Filipelli y Alberto Podestá, entre otros.
Gaby ha recorrido el país entero llevando su espectáculo y ha sido invitada a participar de festivales internacionales como el Festival Internacional de la Música de Varadero 2008 (Cuba) y del Festival Mundial de Tango del Adulto Mayor que se realiza en Arica, Chile.

Lleva editados seis discos y un DVD de distribución internacional, ha incursionado en la composición y, además de su extensa carrera solista, Gaby integra el grupo femenino "Muñecas Bravas" (del cual es guionista e integrante junto a Patricia Malanca y Geraldine Trenza Cobre).
Gaby es además Lic. En Comunicación Social (UBA) y coautora de los libros: "CARLOS DI SARLI, El Señor con Alma de Niño" y "ROBERTO ACHAVAL, El último cantor de Pichuco". Desde 2005 conduce el programa radial “La Fama es Puro Cuento” que se emite todos los domingos desde las 9 hs por Radio Mitre de Bahía Blanca (FM 100.3).
Gaby busca innovar el tango en cada una de sus presentaciones con vestuario poco convencional, tangos rescatados del olvido e interpretaciones “tangueras” de canciones de otros géneros. Con tan sólo 29 años se ha consolidado como la cantante de tangos del momento, por su belleza, sensualidad y espectacular voz.
-          ¿Qué significa el tango en tu vida?
El tango es esencial en mi vida. Todos mis proyectos tienen que ver con él. Desde lo que canto, hasta lo que escucho o me gusta escribir. No me veo cambiando de género, a pesar de que me gusta cantar algunas canciones de otros géneros en los espectáculos para romper la monotonía, el tango siempre será “mi” música. Además de las piezas me encanta su historia, conocer a sus protagonistas, investigar, ahondar en los contextos que dieron lugar a las letras o a la diversidad de estilos en las orquestas. Creo que conocer la historia nos permite decir mejor el sentido de lo que interpretamos.
-          ¿Qué le hace falta al tango para volver a ser tan popular como en su época dorada?
Creo que hace falta una política que lo favorezca y un poco de amor por lo nuestro. Me da mucha bronca cuando escucho en los medios permanentemente música extranjera que no nos identifica porque los más chicos se acostumbran a escucharla cotidianamente y tanto el folklore como el tango les suenan a “cosa extraña”, aburrida, de otros tiempos y no es así. Hace años que con mi esposo, el productor José Valle, luchamos permanentemente por abrir canales de difusión del tango, espacios para bailar, escuchar y aprender con charlas, películas, debates… ¡nuestro hijo, Galo, ya está haciéndose experto en 2x4!. Desde 2012 presento un espectáculo gratuito de media hora en jardines de infantes donde entre videos y tangos les acerco el género a los más chiquitos. Sé que no es mucho pero es un pequeño granito de arena que puedo aportar y me reconforta que lo disfruten… interactuar con chicos tan pequeños me ha enseñado muchísimo.
-          ¿Cuáles son los proyectos 2014?
Estoy escribiendo un musical con José que va a dar que hablar. Es una idea que atesoramos hace mucho tiempo y aún no habíamos tenido la oportunidad de concretar. Este va a ser el año, me tiene muy entusiasmada ese proyecto. Claro que no es el único, también estamos trabajando en el próximo disco y tengo en gateras un nuevo espectáculo para “Muñecas Bravas” en homenaje a Aníbal Troilo en el centenario de su nacimiento. Seguiré presentándome en el interior del país y esperamos en octubre presentar el libro “El silencio que mastica el pucho” en Bahía Blanca, escrito en colaboración con varios bahienses amigos del tango.

Paquita Bernardo, "La Flor de Villa Crespo"

De jovencita profesaba tanto amor por la música que sus padres la enviaron a estudiar piano al conservatorio de la profesora Catalina Torres, en 1915. Hallándose allí el bandoneón de José Servidio y reconociendo en el mismo a su instrumento de preferencia, comenzó su estudio dentro de la más absoluta reserva, con la asistencia del método de Augusto Berto solamente. Mucho tiempo después contó con los valiosos aportes de Pedro Maffia y Enrique García.
Incorporada en conjuntos orquestales participó en numerosas funciones particulares y populares y acompañó al violinista José Junnissi.
Capacitada ya para dirigir orquesta, debutó en 1921 en el bar "Domínguez" de la calle Corrientes con un sexteto denominado "Orquesta Paquita" que entre otros integraban Osvaldo Pugliese, Alcides Palavecino y Elvino Vardaro.
En ocasión de inaugurarse "Radio Cultura" tocó tangos acompañada al piano por José Tanga.
En los años 1922, 1923 y 1924 alternó su actuación en los bares "La Paloma", "Domínguez", "La Glorieta", "La Terraza" y el balneario municipal, actuó también en Montevideo en la confitería "18 de Julio".
Interviene en "La gran fiesta del Tango" del teatro "Coliseo" en 1923 y a fines de 1924 debuta en el teatro "Smart" con la compañía de Blanca Podestá, cuando allí cantaba el recordado "chansonier" y galán Florindo Ferrario. En ese mismo teatro se le tributó un homenaje al gran maestro Amadeo Vives y ella interviene acompañada por Enrique Delfino.
Compuso unas quince piezas musicales, la primera, el tango "Floreal" que fue grabado por Juan Carlos Cobián. A "Floreal" le sucedieron "Villa Crespo", "Cerro Divino", valses, "Cachito", "La Enmascarada" y "Soñando" tangos de nombradía; los últimos dos grabados por Gardel.
En ocasión del primer concurso de tangos que el disco "Nacional" realizó en el teatro "Gran Splendid" a fines de 1924, se presenta con "Soñando" que obtiene el sexto premio en una elección fraudulenta, pues este tango fue el único bisado en toda la ronda, entre ciento cincuenta, a pedido expreso del público que colmaba el teatro y contra la orden de los organizadores de no repetir.
Ante las quejas de Roberto Firpo, que con su orquesta ejecutaba los tangos intervinientes, referente al bis de "Soñando", intervino Carlos Gardel diciendo "Maestro, el público es soberano. Hay que tener en cuenta que Paquita es la única mujer que ha dominado al taura del bandoneón".
Gardel habría cantado su vals "Villa Crespo", y en cuanto a "La Enmascarada", era inédito cuando Carlitos lo oyó en el teatro "Smart" ejecutado por su
autora a quién pidió la música para que Francisco García Jiménez le colocara versos teniendo ese título por gusto del propio cantor.
Paquita nació en Buenos Aires (Villa Crespo) el 1° de mayo de 1900 y allí falleció el 14 de abril de 1925.

sábado, 12 de abril de 2014

ALDO CALDERON : LA MEJOR MEDIA VOZ DE LA HISTORIA DEL TANGO

Nació en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. Era todavía un adolescente cuando comenzó a cantar, acompañado de su guitarra, en las peñas y cafés de su ciudad natal y de los alrededores.
Su voz, de excelente coloratura y claro decir, se expresaba a través de un importante repertorio de tangos, milongas y estilos criollos, que lograba entusiasmar al público. Esto lo decidió a partir hacia la capital a probar suerte.

En Radio Mitre, debutó en el programa “La matiné de Juan Manuel” y actuó en la confitería “La Querencia” de la avenida de Mayo, donde participaban diversos números de tango, folklore y de cante español, hasta que fue requerido por el director Francisco Rotundo para cantar en su orquesta.

A mediados de 1948, Aníbal Troilo sufrió la desvinculación de Floreal Ruiz, que se fue tentado por un importante contrato que le ofreció Rotundo. Entonces, “El Gordo”, sin titubear, hizo un enroque y se llevó a Calderón a sus filas.

El otro cantor de la orquesta era Edmundo Rivero, con quien debutó a dúo en el disco, en marzo de 1949, con el tango, “Una lágrima tuya”. Luego, hacen también, el vals de Germán Videla y Carlos Montbrún Ocampo, “A unos ojos” y la milonga “Miriñaque”, de Alberto Mastra. Como solista graba, el que fue su primer éxito, el tango “Cuando volverás”.

El 26 de octubre de 1949, Rivero hizo su grabación final con Troilo, el tango “Tú”, y en el acople, la voz de Calderón con “Y volvemos a querernos”. Este disco sería el último de la orquesta en el sello RCA-Victor, después de nueve años consecutivos de grandes éxitos. A partir de ese momento, Calderón se quedó solo, hasta la incorporación de Jorge Casal, en marzo de 1950.

Lamentablemente, el rompimiento contractual de Pichuco con esta empresa fonográfica, no permitió la edición de varios temas grabados por ambos, me refiero a “Media noche”, “Tarde”, “Atenti pebeta” y “Destellos”, entre otros.

En noviembre de ese año, Troilo volvió al disco en el sello TK y, en febrero de 1951, la última grabación de Calderón, la milonga de René Ruiz y Charrúa, “Tata no quiere”.

Después, fue contratado como solista por la Victor y por Radio Splendid, en los dos espacios lo acompañó la orquesta del bandoneonista Ismael Spiltanik, que estaba integrada por jóvenes y talentosos músicos: Leopoldo Federico, Fernando Tell, Fernando Córdoba y Spitalnik (bandoneones); Alberto “Tito” Besprovan, Simón Braiman e invitado David Díaz (violines); Alcides Rossi (contrabajo) y Atilio Stampone —por un año—, luego Armando Cupo (piano).

El primer disco, fue en marzo de 1952, “De vuelta al bulín” y en el reverso, el estilo de Vicente Galleri, “Ansina es la madre mía”. También grabaron “Oración rante”, “Qué querés con ese loro” y, los más destacados: “Murmullos” y “Será una noche”. En total —hasta mayo de 1954—, 14 registros.

A partir de 1956, se dedicó a hacer giras por el interior del país, acompañado por distintos conjuntos de guitarras, con repertorio más folklórico que tanguero. Pasaron algunos años y regresó a Rosario, donde vivió hasta su muerte el 6 de diciembre de 1983, cuando apenas tenía 59 años.

AMANDA LEDESMA:"la diosa rubia del tango"

Había nacido como Josefina Rubianes Alzuri en Buenos Aires, y desde su adolescencia supo cultivar esas
canciones melancólicas que hablaban, al compás de una música tanguera o de sones valsísticos, de amores contrariados y escenografías con sabor a patios y madreselvas.

Resuelta ya su vocación artística a partir de su triunfo en un concurso de cancionistas realizado en la sala del Gaumont, Amanda Ledesma comenzó su trayectoria en radio, donde logró no sólo la atención de un público numeroso, sino también importantes contratos para actuar en las radios Prieto, Stentor y Excelsior, donde fue acompañada por el maestro Miguel Caló.

El teatro de revistas, necesitado de nuevas y jóvenes figuras, la convocó para varios de sus espectáculos, y así Amanda Ledesma transitó por los escenarios del Maipo, del Porteño y del Nuevo, donde demostró su ya cada vez más madurado oficio de actriz y de cantante.

Mientras tanto, el cine sonoro marcaba sus primeros pasos en un arte que no tardaría en atraer multitudes, y Argentina Sono Film, tras su éxito de "Tango", decidió proseguir por esa línea popular que había fundado Angel Mentasti, que no vaciló en contratar a Amanda Ledesma para uno de los personajes principales de "Dancing", que cimentaba la futura trayectoria de esa productora: las estrellas por encima de todo.

Corría 1933 y la serie de películas nacionales traspasaban las fronteras argentinas. Amanda Ledesma, que proseguía su carrera como cantante, participó, dos años después, en el elenco de "Canillita", que impuso definitivamente el nombre de Luis Sandrini como el máximo exponente de la comicidad en la pantalla.

En 1937 la cantante y ya hábil actriz, actuó en "Melodías porteñas", otra cabalgata de tangos unidos por una elemental anécdota, y en 1938 demostró sus ya maduras condiciones interpretativas en dos producciones donde formó pareja con Floren Delbene, uno de los galanes preferidos del gran público: "El último encuentro" y "Senderos de fe".

En 1940 Amanda Ledesma, en la cúspide de su triunfo, protagonizó "El astro del tango" y "De México llegó el amor". Sus más recordadas interpretaciones fueron en "Papá tiene novia", de Carlos Schlieper; "Peluquería de señoras", otra vez junto a Luis Sandrini, y "La novela de un joven pobre", con Hugo del Carril y dirigida por Luis Moglia Barth.

Posteriormente viajó a los Estados Unidos, donde permaneció varios años, y a su vuelta a la Argentina, en 1941, encabezó el reparto de "Mañana me suicidio", dirigida por Carlos Schliper, donde demostró sus condiciones de hábil comediante.

Paralelamente retomó su vocación de cantante, y con la orquesta de Héctor Stamponi recorrió Bolivia, Perú, Ecuador, Venezuela y Cuba. Poco después se instaló en México, país en el que residió por más de diez años.

Allí actuó, vestida impecablemente de blanco, con organzas y bordados, diversos espectáculos teatrales donde, además de cantar, contaba anécdotas y realizaba algunos diálogos con el público.

En su estada mexicana grabó numerosos temas musicales, algunos en dúo con Jorge Negrete, de quien fue su pareja en el film "Cuando quiere un mexicano".

Su trayectoria tenía ya dimensión internacional. En aquel país rodó, además, otras ocho películas, la última en 1949. Sin embargo, su estrellato comenzó a eclipsarse y decidió, al cumplir sus bodas de plata con el espectáculo, retirarse de la actividad artística.

Retornó a la Argentina y se cerró en un total mutismo. Eludió a los periodistas y al público, que todavía recordaba sus actuaciones, y convirtió su departamento del barrio de Almagro en una fortaleza inexpugnable. Su cabellera rubia, sus ojos melancólicos y su figura estilizada se transformaron en un nostálgico recuerdo del que, con los años, sobrevivieron a través de una trayectoria inserta en cándidos personajes, en canciones de difícil olvido y en una vida privada siempre alejada de los escándalos y de las revistas del corazón.

Su nombre y su apelativo de "la diosa rubia del tango" son, ya, míticos elementos de una estrella que apagó su luz para quedar, como signos indelebles, retratada en sus personajes cinematográficos y en un abanico de canciones -tangos, boleros, rancheras- que están registrados en centenares de discos que hoy, casi inhallables, perfiguran un repertorio que habla de la vida, de la esperanza y del amor. 

jueves, 10 de abril de 2014

Agustín Magaldi: “la voz sentimental de Buenos Aires”

Como sucede con otras figuras representativas de nuestro tango, no es posible determinar con exactitud las
coordenadas de su nacimiento. Algunos las ubican en Rosario y en 1906; otros, en la también santafesina Casilda, en 1901; otros, en fin, fijan la misma ciudad pero corren el año a 1900, o a 1898. Cuentan que tuvo un hermano que murió antes que él naciera, y cuyo nombre llevó; el hecho, digno de los tangos que lo hicieron famoso, contribuye a la imprecisión de su biografía.
Quienes se ocuparon de ella dicen que sus padres, inmigrantes italianos, le infundieron el amor al canto lírico, y que estudió con Nicola Mignona, quien había llegado a Rosario en una gira de Enrico Caruso, en cuya compañía se desempeñaba como maestro sustituto. En esa ciudad, el joven Agustín integró distintos dúos vocales que no alcanzaron demasiada trascendencia.
Son imprecisas también las circunstancias de su llegada a Buenos Aires, donde en 1924 hizo su debut radial a instancias de la popular cancionista Rosita Quiroga, con quien grabó dos discos poco después. Los directivos de la empresa consideraron oportuno que siguiera grabando con una segunda voz masculina; el guitarrista Enrique Maciel le aconsejó que escuchara a Pedro Noda, y así se formó una de las duplas más significativas de nuestro canto.
El dúo Magaldi-Noda alcanzó rápida y enorme popularidad, que con el correr del tiempo se consolidó a través de actuaciones, presentaciones en radio y grabaciones. Es importante mencionar que el repertorio no estaba consagrado por entero al tango sino que se componía asimismo de otros ritmos nuestros, como zambas, cuecas, valsecitos criollos, chacareras, gatos y estilos.
En opinión del poeta Diego Holzer, Magaldi “sintió la influencia y fue la continuación de los payadores, verdaderos referentes sociales de la época. Era un cantor nacional, como les decían a los que recorrían el país pueblo a pueblo cantando no sólo tangos, sino también zambas, estilos y otras expresiones folclóricas”.
Destacado melodista devenido en prolífico compositor, produjo con Noda primero y solo después unas setenta piezas. A fines de 1935, luego de la participación que ambos cumplieron en la película “Monte criollo”, Magaldi se desvinculó de Noda pero no del éxito, que lo acompañó también en su trayectoria como solista.
Vale la pena recordar que por entonces llegó a Buenos Aires de la mano de Magaldi una muy joven aspirante a actriz llamada Evita Duarte. La relación que los unió fue calificada de amistosa por unos y de sentimental por otros, quienes citan en su apoyo el vals “Quién eres tú”, que le habría inspirado al cantor la mujer que tres lustros después sería consagrada en vida Jefa Espiritual de la Nación.
Cuentan que Magaldi comenzó a sufrir malestares cada vez más frecuentes e intensos a los que, inexplicablemente, intentaba hacer caso omiso. El 17 de agosto de 1938, después de una exigente actuación radial, sufrió una descompensación brusca que se atribuyó a una afección previa del aparato digestivo. Internado en el sanatorio Otamendi, fue intervenido quirúrgicamente. Murió en el posoperatorio veintiún días después.

Magaldi poseía una caudalosa voz de barítono atenorado, con mucha llegada a los agudos, gran riqueza armónica y dotada de un vibrato natural. A estas notables condiciones innatas unía una técnica refinada, que seguramente debía a las enseñanzas del maestro Mignona.
Uno de los más respetados cantores de hoy, Reynaldo Martín, precisa: “Utilizaba mucho el falsete para hacer las notas más agudas y así acomodarse a la modalidad de la época, en que deslumbraban los tenores líricos y todos los cantores iban muy arriba”.
A favor de esas cualidades, Magaldi desarrolló un estilo interpretativo ajeno a la reciedumbre y sobriedad del arquetipo gardeliano; se armó para ello de un repertorio que abundaba en elementos melodramáticos y no desdeñó apelar a la emoción lacrimosa. Sus tangos, al decir del poeta Osvaldo Rossler, “fueron una proposición al llanto colectivo”. Y el locutor Dupuy de Lome lo bautizó como “la voz sentimental de Buenos Aires”.
Reynaldo Martín acota: “Era dueño de una enorme personalidad; inauguró un estilo que tenía mucho que ver con la estética de su tiempo, en que el teatro era muy declamatorio y afamados poetas ponían el acento en lo melodramático. Hay que situarse en la época, que era de vacas muy flacas y de mucha marginalidad, sobre todo a partir de la profunda crisis del 30; la situación del país y del mundo no estaba como para ser descripta con medias tintas”.
Con posterioridad a esa época, repertorio e intérprete fueron objeto de acerbas críticas por parte de sesudos reseñadores, quienes no tuvieron en cuenta que la estética de Magaldi significó una suerte de continuación criolla y mistonga del melodrama prerromántico y de la literatura folletinesca del siglo XIX, incluso las tan vilipendiadas “canciones rusas” que entonó reflejan la influencia de las novelas de Tolstoi y de Dos-toievsky.
Del mismo modo que las creaciones de los principales exponentes de aquellos géneros, los tangos de Magaldi se correspondían con las inclinaciones de vastos sectores de la población que aún eran capaces de ingenuidad.
“Magaldi interpretaba ese repertorio sensiblero sin hacer alardes de voz; podría haberse dedicado a cantar canciones efectistas pero prefirió contar las historias del pueblo”, sintetiza Martín.
Por otra parte, es injusto circunscribir todas sus interpretaciones a la efusión lastimera. Su ductilidad le permitió expresar con solvencia distintas emociones, actitudes y estados de ánimo: despecho en “Te odio”, desparpajo en “Se va la vida”, nostalgia en “Yo tan sólo veinte años tenía”, resignación (magistralmente) en “Paciencia”. Sus últimas grabaciones muestran, además, renovación del repertorio con profundización de la crítica social y apertura a formas de expresión más austeras y por eso mismo más dramáticas.

Como todo artista auténtico, Magaldi fue testimonial; supo reflejar en sus tangos la miseria y la injusticia de su época. Lo suyo no fue la imprecación, desusada en el género; en cambio, elevó su canto como un lamento por los sufrimientos de los pobres.
Así, en “Patoteros” –con letra de Víctor Soliño y música de Adolfo Mondino, grabado en 1927– relata un episodio bastante frecuente entonces, que no siempre se resolvía tan felizmente como en el tango: “El hombre es un obrero que vuelve del taller / cansado de ganarse el pan para comer. / Cobarde la patota, de pronto lo rodea / y un guapo lo golpea haciéndolo caer. / En tanto ellos festejan la hazaña criminal / el hombre se levanta sacando su puñal / y al verlo decidido, los taitas de cartón / se esfuman en la sombra del negro callejón.”
En “Acquaforte”, cuyos autores en letra y música son, respectivamente, Carlos Marambio Catán y Horacio Pettorossi, ilustra con voz doliente los escandalosos niveles de explotación laboral: Un viejo verde que gasta su dinero / emborrachando a Lulú con su champán / hoy le negó el aumento a un pobre obrero / que le pidió un pedazo más de pan”.
Magaldi se animó además a cuestionar, apasionada y valientemente, dogmas consagrados por la religión, la moral y las leyes de entonces. “Levantá la frente”, cuya música le pertenece y lleva letra de Antonio Nápoli, reivindica con audacia entonces inaudita a la madre soltera y la equipara a la casada. Recordamos haber leído en la columna costumbrista que firmaba un tan Don Rudecindo y que se publicaba en el diario Clarín hasta bien entrados los ’60, una exhortación a prohibir este tango: La madre casada, la madre soltera /son todas iguales: son una, no dos. / Lo nieguen las leyes, lo niegue quien quiera / son todas iguales delante de Dios”. Lo grabó en 1936. “Libertad”, también con música propia y con letra de Felipe Mitre Navas, grabado en 1938, pone reparos a la indisolubilidad del matrimonio: “Estamos a tiempo, seguí tu camino / tu ideal yo no he sido ni el mío sos vos. / ¿Por qué esta comedia de amores fingidos? / ¡Quedemos amigos y libres los dos!”. Cabe señalar que recién en 1985 se eliminó de nuestra legislación la distinción entre hijos legítimos e ilegítimos, y hubo que esperar hasta 1987 para que se instituyera el divorcio vincular.
Como buen cantor nacional, Magaldi interpretó el triste campero “Ave María”, con letra del gran payador anarquista Luis Acosta García y música de Ernesto Rossi, grabado en 1931. Al poeta le bastan pocas líneas para describir la situación del hombre de campo con mayor claridad y precisión que cualquier político metido a experto: “Sin un churrasquito, sin un mate amargo / solo y agobiado por años y penas / […] / veinte años que andamos, mi picazo viejo / como dos basuras en la polvareda / […] / no tenemos nada más que muchos años / ni vos tenés pasto, ni yo tengo yerba…”.
A Acosta García pertenece también la letra de “Dios te salve, m’hijo”, sobre la que Magaldi compuso la música y grabó en 1938. A partir de una anécdota terrible en su concisión, el tango desarrolla un drama que denuncia la farsa electoral de la época, la clase a cuyos intereses servía y los brutales métodos que empleaba; contrariamente al estereotipo de los detractores del género, la figura del padre es la protagonista: “El pueblito estaba lleno de personas forasteras / los caudillos desplegaban lo más rudo de su acción / arengando a los paisanos a ganar las elecciones / por la plata, por la tumba, por el voto o el facón. / Al momento que cruzaban desfilando los contrarios / un paisano gritó ¡viva! y al caudillo mencionó / y los otros respondieron sepultando sus puñales / en el cuerpo valeroso del paisano que gritó. / […] / Pobre m’hijo, quién diría que por noble y por valiente / pagaría con su vida el sostén de una opinión / por no hacerme caso, m’hijo, se lo dije tantas veces / no haga juicio a los discursos del doctor ni del patrón”.
Pocos tangos alcanzan la hondura trágica de “Disfrazado”, grabado en 1938; es fácil darse cuenta de que sólo Magaldi (y por supuesto Gardel, si hubiera podido hacerlo) era capaz de expresarlo en toda su intensidad. La música fue compuesta por Antonio Tello, medio hermano del cantor, sobre una letra del poeta popular José da Silva. En en la edición del  periódico Trascartón de febrero de 2003, otro poeta, Oscar García, relató las desesperadas circunstancias que la originaron: Da Silva, un trabajador obligado en la década infame a ganarse la vida como pintor de brocha gorda, no conseguía ni siquiera una changa y sufría duras penurias cuando una y más cruel desgracia se abatió sobre él. Su hijo mayor, un chico de diez años, murió en carnaval atropellado por un camión que llevaba mascaritas al corso: “El eco de madrugada trae el vaivén de los coches, / de seres que alegremente van vivando el carnaval / mientras me ha sido imposible dormir durante la noche / pensando para los míos poder conseguir el pan. / Seguiré, quién sabe cuánto, disfrazado de miseria / con el rumbo lentamente hacia el gran palco oficial / y en el mundo de los muertos terminarán mis miserias / obteniendo primer premio si festejan carnaval”.
Magaldi dejó sin grabar varias piezas de su repertorio, como “El huérfano y el sepulturero”, un estilo con letra de Juan Manuel Pombo que, a pesar del título y del asunto, tiene un remate sencillo y contundente: “Los ricos están primero / por eso lugar les damos / mal hacemos si lloramos / por una simple pavada / los pobres no somos nada / y hasta en la muerte estorbamos”.
Tampoco llegó a grabar la milonga “Tierra del Fuego”, cuyas décimas, que nos acercó Julio Nader, reclaman el cierre y clausura de la ominosa cárcel de Ushuaia: “Tierra del Fuego es el nombre / como burlona ironía / de la constante porfía / de los errores del hombre. / No habrá ser que no se asombre / de tamaña enormidad / tergiversar la verdad / llamándole fuego al frío / es como decirle impío / al grito de libertad”.

Nadie pone en duda hoy que Magaldi fue simpatizante anarquista. Compartió ese ideario con muchos grandes del tango, como Juan de Dios Filiberto, Pascual Contursi, José González Castillo, Antonio Podestá, Enrique Santos Discépolo (en sus comienzos) y Teodoro Mouzo, poeta y letrista conocido por el apodo de “Isusi”, creador de “Así nació este tango” y personaje muy querido en el ambiente tanguero.
A sus instancias, y de acuerdo con un estudio de Santiago Senén González publicado en el semanario Hoy, Magaldi cantó en un festival solidario organizado para recaudar fondos destinados a la fianza por la liberación de las obreras costureras de la empresa Gatry, detenidas durante una huelga en protesta por los bajos salarios y las pésimas condiciones de trabajo.
Muchos otros testimonios lo ubican cantando en las ollas populares que la miseria de la época multiplicaba, así como en cárceles, hospitales y asilos. Era muy generoso y, del mismo modo que Gardel y Troilo, supo ayudar a amigos, conocidos y otros que no lo eran tanto, ahorrándoles la humillación de la dádiva; para ello los abrazaba efusivamente y aprovechaba para deslizarles dinero en el bolsillo del saco sin que lo advirtieran.
No sabemos hasta qué punto su pensamiento, solidario y comprometido con la causa de los desposeídos pudo haber influido en la toma de conciencia de la que quiso, y logró, que su pueblo la recordara simplemente como Evita. Lo cierto es su aporte a nuestra cultura, en cuya construcción participó como auténtico artista popular y creador de un estilo que a pesar de tantos años, tantos cambios y tanto olvido, conserva insospechada vigencia, tan múltiple y anónima como sólo aquellos que el pueblo reconoce como suyos pueden alcanzar. Mejor lo dijo Diego Holzer, que por algo es poeta: “La voz de Magaldi es el canto del pueblo. Yo he conocido cantores andariegos, en las cosechas, por ejemplo, y cantaban como él”.

jueves, 3 de abril de 2014

FUERTE PRESENCIA TANGUERA EN LA XXV FIESTA NACIONAL DEL CAMARON Y EL LANGOSTINO EN INGENIERO WHITE

Gaby 
Se viene la XXV edición de la Fiesta Nacional del Camarón y Langostino: del 17 al 20 de abril, habrá cazuelas y paellas gigantes, espectáculos musicales, feria de artesanos y micro emprendedores, elección de la reina y mucha diversión para grandes y chicos.
Cuatro días de cazuela, paella, rabas, cornalitos, folklore, rock, cumbia, reggae, reinas y princesas, juegos, microcirco, feria y tortas barriales y mucho tango con las presencias de Néstor Rolán, la impactante Gaby "la voz sensual del tango"(que rendirá un show homenaje al emblemático Aníbal Troilo, en el centenario de su nacimiento),el pianista Victor Volpe y los cantantes Pablo Gibelli y Roxana Soler.
La fiesta, organizada por la sociedad de fomento de Ingeniero White, con el auspicio y la colaboración del Instituto Cultural de Bahía Blanca y el apoyo de distintas empresas
Los inicios de la fiesta están vinculados con el pasado inmigratorio de White. A fines de 1989 vecinos y trabajadores del puerto hicieron una cazuela gigante en el Muelle Nacional. Ese fue el inicio de la actual “Fiesta Nacional del Camarón y el Langostino”: una olla de casi dos metros y medio y a la cabeza la cocinera María Marzocca, que había anotado en su casa la receta para 50 personas y la multiplicó por miles.

La fiesta es entonces una oportunidad para recuperar los saberes de muchas generaciones: desde la cocina, las bandas locales, la feria de artesanos o el trabajo de los museos comunitarios.
Ingeniero White es una localidad y puerto de la provincia de Buenos Aires, Argentina. Se encuentra ubicada en el partido de Bahía Blanca, a 10 kilómetros de la ciudad de Bahía Blanca, con la que se encuentra conurbada en el denominado Gran Bahía Blanca. El puerto de la localidad es uno de los principales puertos de ultramar de la Argentina, y el movimiento económico alrededor de él, fue el factor más importante en el crecimiento de la ciudad de Bahía Blanca.
La historia de este pueblo, se remonta hacia los principios de la América sin descubrir, en aquellos tiempos, los aventureros y exploradores como Fernando de Magallanes, en 1520, año en que en medio de su travesía hacia el sur, por las costas patagónicas, descubrió la bahía Blanca, a la cual la llamó Bahía de los Bajos Anegados. a pesar de que sus nativos la tenían llamada Blanca Vadia o Vadia Blanca. En 1804 antes de que llegara Magallanes, marinos españoles la denominaron Bahía de los Buenos Cables que los ingleses denominaban blanca. en 1823 el piloto Fernández Pareja reconoce el brazo de mar que lleva su nombre (Arroyo Pareja, Punta Alta). Más tarde, en 1827, cuando el gobierno de la Provincia de Buenos Aires proyecta crear una ciudad y un puerto al sur de la provincia -iniciativa ya planteada en 1823 por Bernardino Rivadavia, ministro de gobierno de Martín Rodríguez-, decide llamarla Bahía Blanca, donde al año siguiente una expedición reconoce el área con ese nombre. En 1828 el coronel Ramón Estomba en su diario de viaje hace referencia a la región con el título "expedición a la bahía blanca...". En el acta de fundación se la designa como Fortaleza Protectora Argentina y al Puerto se lo denomina de la Esperanza (hoy Ingeniero White). El ministro de Guerra Balcarce en ese año propone llamarla Nueva Buenos Aires pero la persistencia de sus pobladores en llamarla Bahía Blanca hizo cambiar esas denominaciones.
En 1883 la concesión del puerto le fue otorgada al Ferrocarril del Sud. Al momento de su inauguración, en el año 1885, se contaba con un pequeño muelle en curva que, por sus reducidas dimensiones permitían atracar tres vapores de ultramar y otros tres de cabotaje. La exportación de cereales a partir de 1889 se incrementó; lo que llevó a considerar la construcción de un muelle de alto nivel y ampliar el muelle de acero. Dicha obra comenzó en el año 1902.
Cobró una gran importancia sobre los principios del Siglo XX, por la gran llegada de inmigrantes, europeos en su mayoría, que se instalaron, tanto en el puerto como en la ciudad de Bahía Blanca.
El pueblo se componía en sus comienzos de precarias viviendas de chapa y madera, muchas de ellas aún existentes, lo cual ha contribuido a dar una nota característica al paisaje urbano.Como un homenaje dispuesto por el general Julio Argentino Roca, presidente de la Nación, por decreto del 20 de junio de 1899, la localidad recibió el nombre del ingeniero Guillermo White.