sábado, 6 de diciembre de 2014

DÍA NACIONAL DEL TANGO Y CENTENARIO ALBERTO CASTILLO EN BAHÍA BLANCA.

El jueves 11 a las 16,00 hs en la fachada del Café Histórico de Av. Colón 602 Dandy Producciones junto con el Centro de Estudios y Difusión de la Cultura Popular Argentina y el Instituto Cultural de Bahía Blanca, colocarán una plaqueta fileteada realizada por el afamado pintor PEDRO ARAYA, con la imagen del cantor de los cien barrios porteños, ALBERTO CASTILLO, en el centenario de su nacimiento.
El mismo día a las 18 hs en el Centro Cultural de la Cooperativa Obrera de Bahía Blanca (Zelarrayán 560) celebrando el Día Nacional del Tango la cantante bahiense Gaby “La voz sensual del tango”, interpretará piezas popularizadas por este artista, lo propio hará el cantor Miguel Angel Baggio como invitado especial.
Asimismo, se exhibirá la película "Tango", primera película sonora filmada en la Argentina, lo que la convierte en una invalorable joya del Cine Nacional, con grandes estrellas como Libertad Lamarque, Pepe Arias, Tita Merello y Alberto Gómez.
Gaby

Se trata de una cabalgata musical en la que interpretes populares de la música ciudadana de los años treinta, muestran sus condiciones para la canción. Una muchacha del arrabal abandona a su novio cantor de tangos por un malevo; es entonces cuando comienza para el joven músico un desesperado recorrido que culminara en la cárcel. Al recuperar su libertad, triunfa como cantante y el éxito lo lleva a París, donde lo espera una nueva vida y un nuevo amor.
El Centro de Estudios y Difusión de la Cultura Popular Argentina (CEDICUPO) distinguirá a Mariel Estrada y a su programa radial "CITA A MEDIA TARDE" por sus 25 años ininterrumpidos al aire, actualmente en Radio Mitre Bahía Blanca.

martes, 2 de diciembre de 2014

Entrevista a Osvaldo Pugliese

Nacido el 2 de diciembre de 1905, en el barrio porteño de Villa Crespo, Osvaldo Pugliese fue uno de los
grandes representantes del tango milonguero, popular. No obstante pertenecer a una familia de músicos, de chico se resistía a seguir la tradición familiar, aún cuando su padre le había regalado un piano.
Era 1918 y entonces ya había dejado la escuela primaria para trabajar como gráfico de imprenta. En todo caso, el joven Pugliese prefería "rascar" la guitarra y el bandoneón de oído, junto a sus amigos. Pero pronto, su padre finalmente lo convenció de tomar clases con el maestro Antonio D'Agostino.
Desde entonces, su carrera fue imparable. Llegaron los primeros tangos ("Recuerdo", "Retoños"), el primer trabajo de músico (en "Café de la Chancha"), su primer sexteto (con Pedro Maffia), hasta su primera orquesta definitiva, en 1939. Pero no se trató de una recta ascendente, sino más bien sinuosa. Tanto, que con la aparición del cine sonoro y la gran crisis del año 1929, la desocupación los empujó a muchos de su profesión a formar un sindicato de música popular.
La primera huelga no tardó en llegar. Sus recuerdos de aquellos días dan cuenta de su militancia también partidaria. Las recurrentes alusiones a las condiciones de trabajo "feudales" que sufrían los músicos lo asocian al lenguaje utilizado por entonces al Partido Comunista, al cual se afilió en 1936, lo que le trajo en los años 40 y 50 no pocos problemas, censuras y días de cárcel.
Crítico de las políticas culturales de las dictaduras de los 60 y 70, de los organismos como SADAIC, pero optimista en cuanto al futuro del tango, logró en 1985, ya en época democrática, el acceso con su orquesta al escenario del Teatro Colón. El 25 de julio de 1995, a los 89 años, dejó de tocar para siempre. En recuerdo de su trayectoria, reproducimos una entrevista que le hizo Mona Moncalvillo para la revista Humor, en mayo de 1981, donde Pugliese se explaya sobre su vida, la música, bajo sus propios códigos.
Para Pugliese, “la soberanía nacional se defiende también con la cultura”
Aunque han pasado más de 60 años desde el día en que se incorporó al tango, Osvaldo Pugliese no ha quebrado la línea que asumió como expresión de la música más popular y representativa de los argentinos. Hoy, a los 75 años, Pugliese rememora la dura lucha de los músicos, lamentando la pérdida de los momentos de esplendor. Es que el tango no se ha mantenido al margen de la historia del país. Aquí también cada uno ha llevado agua para su molino generando, como consecuencia, antinomias estériles, incoherencias, inseguridades, y lógicamente, deterioro.
Vivimos al rescoldo de los grandes éxitos nacidos entre 1920 y 1950 sin que surjan autores y ejecutantes de los quilates que tuvieron los maestros, tanto en música como en letra, de la época añorada. Y los pocos valores contemporáneos que aparecen, no tienen la misma repercusión.
Claro, no es culpa de ellos. Porque no se puede ignorar que las posibilidades de difusión y las fuentes de trabajo son escasas. Hay demasiados intereses en juego como para que “la cultura” se ocupe de la defensa de una auténtica música popular. Por otra parte, se permite la cómoda instalación de todo lo foráneo, sea lo que sea y sin reparar en calidad.
Pugliese, y volvemos a él, alza su aflautada voz (teniendo a Lidia, su esposa, como apuntador), para batir la justa sobre la crítica situación del tango. También le quedó resto para hablar de “La Beba”, “Negracha”, “Recuerdo” o “La Yumba”, o lo anecdótico y pintoresco de tiempos idos, y también sufridos…
Pianista, compositor, director, las reflexiones de este “viejo vizcacha” (según definición propia), uno de los pocos “grandes” que aún quedan, alcanzan para poner puntos sobre las íes en SADAIC o ironizar con los vanguardistas.
Sin duda conserva el ritmo y el alma milonguera, además de un tremendo optimismo con respecto al futuro del tango. Por eso hoy “toca” para HUMOR… ¡Y a toda orquesta!

Reportaje de Mona Moncalvillo

Usted no nació a la música como un auténtico tanguero…
Todo ser que nace, nace limpio, puro, después vienen los problemas… Pero sí, yo empecé con la música clásica; a mi padre y hermanos les gustaba la música y yo comencé tocando de oído. Con dos amigos que tocaban la guitarra y bandoneón, rascábamos todo lo que estaba en boga. Era por el año 1918, después de la guerra mundial. Iba a la escuela, terminé el cuarto grado y le dije a mi viejo que la escuela no me gustaba, que quería trabajar. Me llevó a una imprenta que quedaba en la calle Triunvirato, entre Vera y Velazco, cuyo dueño era un pianista muy conocido en aquellos tiempos, un tal Mazzone; ahí aprendí el oficio de gráfico, después pasé a otra imprenta en la calle Canning. Una buena tarde, al volver del trabajo, me encuentro con un piano en mi casa, regalo de mi padre, que me dijo “tenés que aprender a tocar el piano”. Yo me negué, fue una lucha bárbara pero al final me llevó a estudiar con el maestro Antonio D’Agostino. Todavía vive, en el barrio de Villa Crespo y tiene 82 años, aún enseña y se gana la vida. Bueno, con él estuve estudiando unos cuantos años, después seguí con otros maestros. Estudié armonía, contrapunto, con Rubbione, Bautista, Gretzel, en fin…

¿Cuándo escribió su primer tango?
Cuando estudiaba con D’Agostino. Compuse el tango “Recuerdo”, que lo terminé en el año 24; también “Retoños”, “Palpitando”, al que luego le cambié nombre y le puse “Senderos”, “Mi Tesoro”, y un foxtrot que se llamaba “Alaska”. Esos fueron los primeros pasos… Mi padre solía llevarme a los bailes donde él tocaba, a los casamientos, para que yo también me hiciera un poco práctico en el trabajo del tango. Mi primer trabajo profesional fue en el “Café de la Chancha”, en Rivera y Godoy Cruz; ahí trabajaba desde las seis de la tarde hasta la una de la madrugada; en un palquito, con un violín y un bandoneón. Pasé después a otros lugares, hasta que tuve la suerte de trabajar en el café ABC, Canning y Córdoba, con profesionales provenientes de la zona céntrica, vinculados a la orquesta de Julio de Caro. Ahí estrenamos “Recuerdo” y simultáneamente el tango “Ausencia”. Solía venir a visitarnos Pedro Laurenz; le gustó mucho “Recuerdo”, se lo llevó a de Caro y éste lo grabó en 1927. De allí me fui al café “El Parque”, en Talcahuano y Lavalle, con otros músicos, entre ellos el “zurdito” Franco, autor de “Noche de Amor”. Después me vino a buscar Pedro Maffia, para integrar su sexteto y mi carrera se fue haciendo mucho más conocida, y mucho más pródiga con respecto al conocimiento profesional en el tango…

¿Cuándo formó su primera orquesta?
En forma definitiva, en 1939. Pero antes de llegar a eso, con el sexteto tocábamos en el cine Electric, en los años 1927-28, y después en el Metropol, el último cine mudo, en el centro, que logró tener orquesta típica. El sexteto estaba formado por Elvino Vardaro y Alfredo Gobbi en violín; en bandoneón Aníbal Troilo y Ciriaco Ortiz; de contrabajo, un señor que le decíamos “pucherito”, y yo en piano…

¿Qué pasó cuando vino el cine sonoro?
Trajo como consecuencia la desocupación general de los músicos típicos, de los hombres del jazz y de los músicos clásicos; y además, para colmo de males, en los cafés de barrio las orquestas típicas fueron suplantadas por la vitrola. Una desocupación total, sumada a la crisis del año 29…

¿Cómo la enfrentaron?
Como todas las cosas… cuando no hay ninguna orientación, cuando no hay dirección. Era tremendo ver la cantidad de músicos que caminaban por la calle Corrientes, o en los cafés, buscando un laburito, en alguna boite, o cabaret, o algún baile, o un viajecito al interior… Por un lado tuvimos la marejada de la crisis, por otro la voluntad de los músicos que habían quedado sin trabajo; por eso, en 1935, fundamos el primer sindicato de música popular…

¿No había otra entidad hasta entonces?
Sí, la Asociación Profesional Orquestal, pero esa entidad no pudo resolver ningún problema de carácter gremial con las empresas. Tuvo que fundarse el Sindicato de Músicos, para resolver problemas económicos y de trabajo de los músicos. Es así como, desde las posiciones sindicales, se realizó la primera huelga, en los cabarets. Se conquistó el día de descanso, el salario y finalizar el trabajo a las cuatro de la mañana, porque nosotros trabajábamos como en un feudo, desde las seis de la tarde a las seis de la mañana. Eso fue un triunfo, bien orientado por quienes dirigían la entidad, debido a la voluntad unitaria de todos los músicos que en ese momento transitaban por una situación difícil. Fue una victoria importante, para la organización y para las futuras acciones, desde el punto de vista de la lucha contra las empresas de tipo feudal, como eran los cabarets; el músico en aquel momento estaba totalmente desamparado, sin ninguna organización que lo defendiese…

Han pasado cincuenta años. Hay organización, pero la situación no es muy diferente a la de aquella época…
Parece mentira, pero es así… Ahora, con organización, estamos totalmente desamparados… Todas las conquistas se han ido al diablo… desgraciadamente. Por la intervención y por la situación política del país…

¿Qué se puede hacer?
Nosotros bregamos por la unidad de los músicos, desde el punto de vista de las reivindicaciones. Nos encontramos ante situaciones como ésta: una orquesta trabaja en un lugar determinado, de la mañana a la noche, y la echan, tranquilamente, sin asegurar al que trabaja por lo menos un mes de pre-aviso. Tampoco hay tarifas; las que hay en el sindicato son tarifas sin control, salvo la conciencia del músico. El problema de las cintas: van a hacer quince espectáculos y una sola orquesta, la del Maipú; el resto va a trabajar con cinta grabada. Esa había sido una conquista del Sindicato de Músicos que prohibía trabajar con cintas grabadas…Su anulación lleva a una gran desocupación. Igual que la reducción de atriles en las orquestas sinfónicas, que lleva a que los concursos se vean reducidos y por ende, también los ingresos de músicos en las orquestas sinfónicas. Casi podríamos decir que, en distintas condiciones, nos encontramos en la misma situación que en el año 30. No hay amparo… Los empresarios, sobre todo cuando viene la temporada de verano, hablan de una cosa en Buenos Aires, arreglan con determinados intérpretes, y no cumplen cuando llega la temporada. Es tal la inseguridad económica que algunos empresarios, que tienen la buena voluntad de abrir una casa, no pueden responder afirmativamente con lo pactado…

Todo va contribuyendo a que una música popular como el tango quede al margen de una auténtica política cultural…
El país, desde el punto de vista de una política cultural, ha sufrido muchos tropiezos, porque hay una política destinada a aplastar todos los rasgos nacionales de nuestra cultura popular. Se debe, en mayor parte, a la puesta en marcha de un plan económico… No lo podemos negar, porque no nos podemos poner un chupete en la boca, cerrar los ojos, y decir que Martínez de Hoz es un hombre buenito, que quiere a los argentinos, o que le abrió la puerta a los argentinos para que trabajen y se puedan ganar la vida… NO, no es así, al contrario; vino la invasión de la música envasada, la invasión del ruido y no del sonido…

¿Como la reciente feria internacional del disco?
Sí, eso es… Hay diarios populares de la mañana que lo dicen bien clarito, “sonido por ruido”. Vendieron los discos a precios baratísimos, para que toda la juventud comprara y se los llevara… El disco nacional no estuvo representado, como tampoco la música clásica, el folklore… Y yo me pregunto, ¿quién estuvo representado?... Hay toda una política destinada a aplastar lo nacional, de la misma manera como se aplasta la industria nacional, ésta es la pura verdad…

¿Hay alguna solución?
Tenemos que buscar la manera de seguir avanzando. Tomar esas viejas reivindicaciones, llevarlas adelante e ir resolviendo problemas que son de interés profesional, de los autores, compositores, intérpretes y demás…

¿Cómo actúa SADAIC frente a esto?

SADAIC no hace absolutamente nada…Podemos señalar que es una entidad que ha fracasado, con su intervención de cinco años. Hay una burocracia desmedida, hay unos sueldos que dan pavura…Yo creo que no hay ningún sector de trabajadores, bancarios, obreros, campesinos, que ganen los sueldos de los empleados de SADAIC. Tienen ventajas que no tienen otros trabajadores y un poder político extraordinario. Es decir, comprendemos que como los interventores no conocen los problemas de SADAIC, tienen que tener una base de apoyo que son los empleados; y estos empleados presionan… Tan acostumbrados a presionar están, que al terminar sus funciones el interventor Campodónico, con motivo de la asunción de Viola, pedían que Campodónico se quedara… Esta declaración mía no es ninguna denuncia, es una realidad; que no se contradice con reconocer que los empleados en la Sociedad de Autores y Compositores son necesarios. Pero las relaciones entre la dirección de SADAIC y los empleados deben ser de mutua ventaja y de mutua satisfacción, no una total desventaja como es ahora. Hay diez mil o quince mil autores marginados, que no tienen derecho absolutamente a nada, y hay sólo una Junta Consultiva, que goza del privilegio de tener buenos sueldos, pero que no representan para nada a los autores, porque fue nombrada a dedo por el interventor…

¿Pero esa Junta Consultiva nunca se expidió e informó?
No conocemos nada de lo que esa Junta pudo haber hecho, de sus trámites a favor de los derechos de autor, o a favor de la masa societaria. Nosotros pensamos democráticamente. Queremos la devolución de la entidad, porque somos los únicos dueños, y esa devolución se tiene que hacer en el menor tiempo posible. Ya llegó el tercer interventor, y esta tercera intervención dicen que ha venido a regular la institución, y entregar la entidad en 1982, pero desde el primer interventor al actual vienen prometiendo lo mismo y nunca se cumple… No queremos más promesas, no queremos decir que son mentirosos, porque sería colocarnos en provocadores, no; pero después de cinco años ha llegado el momento de que abandonen SADAIC, hay muchos problemas perjudiciales para el autor y el compositor, y esos problemas sólo los pueden resolver los autores cuando asuman la dirección de la entidad, de otra manera, no.

¿Qué motivos se adujeron para la intervención de SADAIC?
Cuando lo sacaron a Ariel Ramírez, hace cinco años, la intervención –se dijo- venía con el propósito de velar por los intereses de los autores y normalizar la entidad administrativamente. Todavía recuerdo las palabras del primer interventor, “todo aquel que haya delinquido, metido la mano en la lata, será puesto en la cárcel”… Después de cinco años, a ninguno han podido mandar a la cárcel…

Volvamos al tango. ¿Los cambios de ritmo, de ámbito, la ausencia del baile, han perjudicado al tango?
Sí, la ausencia del baile ha perjudicado, por una parte; y por otra, las nuevas modalidades de trabajo lo han favorecido desde el punto de vista musical, ya que el tango ha crecido enormemente, se ha empleado una mejor técnica; muchachos jóvenes, estudiosos, han emprendido el camino para elevar al tango musicalmente. La cúspide de todo esto que estoy expresando, la dieron Piazzolla y Eduardo Rovira, luego continuaron otros, como Stampone, Osvaldo Piro, Berlingieri, y quedan los carteles, como el caso de Horacio Salgán, que sin llegar a modificaciones dentro de su estilo, hay que reconocer que es un músico… Igual que los muchachos que están en la dirección de las orquestas, o conjuntos más pequeños, como el Sexteto Mayor y el Sexteto Tango. Como profesionales son dignos de la música popular y el tango ha ganado en la puesta, en la elaboración de un tango distinto…

¿Y usted cómo ve a este tango “distinto”?
Es un tango distinto al que se hacía en el 40… Al cerrarse las fuentes de trabajo, los cabarets, boites, al quedar perimidos los bailes populares, que eran fuentes de trabajo, donde el tango se escuchaba y se bailaba, vino la televisión, los famosos conciertos en las facultades, en salones, los recitales, y se le dio otro carácter a la música popular, más elitista. Por eso se los denomina “conciertos”, “recitales”, en fin…

Usted no lo comparte…
Para nada; lo que yo comparto es que las condiciones por las que se va desarrollando la música, entrelazadas con la situación económica y política en general, van a cambiar a favor de ese contenido rico en sentimiento y en ritmo, que tuvo el 26 y el 40; no puedo decir que “tal día va a cambiar”, pero sí, es seguro que va a cambiar…

Hace poco, usted decía que el tango estaba “demorado”. ¿Cuáles cree que son las causas?
Siempre debemos condicionar nuestro punto de vista a la situación cultural del país. Si hay una política cultural que entra a darle leña a todos los rasgos, a todos los sentimientos nacionales y las tradiciones progresistas nacionales, es imposible… Siempre va a venir el elitismo. Los partidos políticos, las organizaciones obreras, campesinas, de empresarios tienen que hacer un esfuerzo tremendo para marchar acorde con los intereses económicos, políticos y democráticos…

Lo cierto es que el tango ha decaído mucho, y no surgen valores indiscutibles como en otras épocas…
Y no pueden aparecer… Valores hay, yo mismo en la orquesta, tengo muchachos compañeros, que mañana mismo pueden aparecer con una orquesta propia y estarían muy bien, como por ejemplo Binelli, Álvarez… ¿Pero por qué no salen? Porque no encuentran fuentes de trabajo, no tienen una casa donde trabajar, para hacer una audición, o una actuación y ver qué pasa… Las casas del centro necesitan carteles, atracciones para la gente y el turismo; los bailes, ni hablar; ahora se hacen comidas, “cenas show”…. El movimiento que abarca la profesión en la Capital Federal es mínimo. Hay tres casas… Y, como dijo el esposo de Nelly Vázquez, “nos estamos sacando los ojos unos con otros, para entrar en una casa”. Entonces no hay trabajo para los muchachos jóvenes, salvo que tengan suerte, por ejemplo, de integrar la Orquesta de los Empleados Telefónicos, o la Orquesta de Tangos de Buenos Aires, que creó la Municipalidad y da ocupación a varios profesionales. Yo tengo a mi hija, que tiene un quinteto, y todavía no trabaja. Y ella entró por la puerta grande, el periodismo la recibió muy bien, los difusores de tango también, al igual que el público, por más que digan que se parece un poco al padre… Pero que no tenga trabajo es el colmo de los colmos; y no deja de ser un valor…

¿La difusión en los medios es buena?

Salvo Larrea, Carrizo, Serranito… Lo que ocurre (acota Lidia) con la difusión, es que los programas de tango son mínimos con relación a las otras músicas. Y eso se ve cuando uno mira las planillas de programación de las radios…

¿Cómo hizo para no parar nunca su orquesta en 42 años?
Me pasaron muchas cosas, pero me sostuvo la férrea voluntad de mantener la música popular. Otros con menos carácter hubieran abandonado; ése fue uno de los factores. El otro, fue el sistema de la orquesta; por ser una cooperativa, todos peleaban por su subsistencia, no era sólo el director que peleaba por su nombre. Eso llevó a que la orquesta se mantuviese y enfrentase todos los problemas de la “nueva ola”; tuvimos problemas con el “Club del Clan”, posteriormente con los viajes de Paul Anka, de Bobby Solo, y la venida de Roberto Carlos… La orquesta sufrió todo, sufrió la afrenta de que le tirasen moneditas en el palco al compartir escenarios con artistas extranjeros… Pero hubo una línea de conducta y yo pienso que, pese a todas las cosas, el tango va a salir adelante como nuestro país, porque tienen reservas. Nadie puede luchar contra el sentimiento del pueblo, y la soberanía nacional no sólo se defiende con la armas, sino también con la cultura…

¿A qué vincula su éxito?
Parezco el viejo vizcacha ya…Empecé a los 14 y tengo 75 años… El hecho de que yo haya llegado a esta situación no obedece solamente a mi esfuerzo personal, sino que desde el vamos, desde la formación de la orquesta, hubo unidad de trabajo y mancomunión de criterios. Siempre hemos buscado el orden en la orquesta, que esa orquesta empuje para adelante, y también el orden artístico. Esa es la base de sustentación; si hubiese tenido que hacerlo yo solo, la cosa sería muy distinta…

Pero también porque hay calidad…
Bueno…yo soy un músico que todavía estudio, leo; a los golpes y contragolpes, siempre estuve cerca del metier, del tango…

¿Cómo ha conseguido ensamblar lo popular con los cambios permanentes, a veces casi muy intelectuales?
Se logra manteniendo una línea de conducta. Nosotros creemos y sostenemos que el tango tiene una estructura; podrán decir que es del año 14, del 26, de la época de los cuartetos, de Norberto Firpo, Canaro, pero el contenido y la forma que dieron todas esas juventudes hasta el presente todavía no ha podido superarse. En las conversaciones que tengo con los compañeros de trabajo sostengo que es necesario conocer lo que viene de atrás, para marchar adelante; pero no decir “Buenos Aires cero y de aquí para adelante”; no, ahí la embarro…eso no puede ser. Nosotros nos guiamos por la historia de lo que ha hecho un Pedro Maffia, un Francisco Canaro, Julio de Caro, Villoldo, Firpo, aunque a lo mejor, al escucharlos en esta época, parezcan un poco infantiles y encontremos muchas deficiencias; eso no me interesa. Lo que vale es lo que demostraron con su profundidad en la ejecución, composición e interpretación… Entonces, todavía no se iguala —salvo la época del 40 con Troilo, Di Sarli, y otros de ellos— esa cosa totalmente definida, que era tango, puramente tango, con su propia estructura, que viene de atrás, de raíz. Yo sé que cuando cambien las condiciones, los mismos jóvenes la van a desarrollar; pero no injertando cosas que pertenecen al cosmopolitismo. Desgraciadamente, muchos profesionales que están al frente de conjuntos se desviaron y le enchufan cosas que no están dentro del sentimiento o la estructura tanguera…

¿Quiénes son los “desviados”?
Vea, yo no quiero hacer nombres, para no crear un conflicto polémico que no deseo. Pero, sin mencionarlo, le voy a citar un ejemplo de alguien: él arregla el tango a su manera —no vayamos a la parte ejecutiva— pero por ahí le “enchufa” el rococó o el barroco —eso mismo hacía Francini también— pero eso no pertenece al tango, es algo completamente distinto; es lo mismo que si yo quisiera meter una jota o una música turca… A “él” se le ocurrió el rococó…

¿Qué música le gusta a usted? ¿Qué discos tiene y escucha?
Música clásica, buenos pianistas; me gustan mucho Martha Argerich, Rubinstein, Chopin, orquestas sinfónicas…

¿Y de tango?
Todavía sigo poniendo los discos de Julio de Caro, Firpo, los del gordo Troilo, y también de Federico… Yo escucho a todos. Una vez por semana me siento y los escucho a todos, hago apuntes también, para ir conociendo bien a todos. Porque, hagamos justicia, no reniego contra Stampone, Piazzolla, al contrario. Son excelentes músicos y los admiro porque son estudiosos, han dedicado su vida a esto y la siguen dedicando en nombre del tango. Incluso aquéllos que dicen que hacen “música de Buenos Aires”, que son todos grupos… Lo que no comparto es la orientación que le dan a lo que hacen, pero no es ninguna obligación ni de parte mía, ni de parte de ustedes aceptar incluso lo que nosotros hacemos… Pero le repito que no quiero entrar en polémica, porque muchas veces se han querido aprovechar las diferencias que hay entre profesionales, para crear un tipo de publicidad que no hace bien ni al que lo escribe, ni a los profesionales, ni al tango… Si se trata de estar en una mesa redonda donde se pueda compartir opiniones es distinto, porque todos juntos podemos hablar y decir cada uno lo que quiere…

Se dice que con excepción de Roberto Chanel y Alberto Morán, usted no tuvo muy buenos cantantes, ¿qué opina?
Vea, Chanel y Morán fueron los que más se adaptaron a la orquesta. Y sí, fueron los mejores, integralmente. Pero los demás no podemos decir que no sean buenos cantores porque todavía superviven, salvo los que han muerto. Maciel, por ejemplo, fue un buen cantor; Vidal, en los primeros momentos, tenía un timbre de voz extraordinario… y Montero también… Pero los que mejor se adaptaron, como un instrumento más dentro de la orquesta, fueron sin duda Chanel y Morán…

Hablando de cantantes, usted acaba de incorporar uno nuevo, de 16 años…
Le voy a decir la verdad. Observamos, en todos los lugares donde hemos trabajando, el acercamiento de mucha gente joven, y viene un interrogante. A los jóvenes que les gusta la música melódica, el rock, y que se acercan a escucharnos por curiosidad, o porque les va gustando, ¿les podemos dar una letra que perteneció a otra época, que plantea otros problemas que los que tiene ahora la gente joven? No. ¿Y quién puede hablar de los temas de hoy? ¿Un hombre grande? No. Lo tiene que hacer un pibe… Ese ha sido el motivo esencial de la incorporación de un pibe de 16 años, para que cante las cosas que le interesan al joven…

¿No es una actitud especulativa?
No, porque las letras que le hemos dado son poesías, y es retribuir un poco la asistencia de los jóvenes a mis actuaciones…

¿Por qué las letras de antes, como las de Manzi, Discépolo, Cátulo Castillo, eran más representativas de la realidad, de la ciudad? ¿No hay buenos letristas?
Claro, pero ellos contaron con una base social que no tienen ahora. En aquel entonces la masa popular intervenía directamente en todos los problemas de la vida, incluso en la cultura popular. Hoy hay poetas, pero antes tenían más perspectivas de ser escuchados… Había una base social, y si no cómo se explican los éxitos que se dieron en la época del 40: Demare, Troilo, Manzi, Discépolo, Cátulo Castillo, Cadícamo… ¿Por qué? Porque había una base social: bailes, clubes, boites, cabarets… Aparte, no teníamos la invasión, promovida por las empresas discográficas, que tenemos ahora, con el rock, que se pintan, o disfrazan… Osvaldo Piro dijo “yo quiero ser músico, no un payaso…” Y bueno… tiene razón, yo soy un músico y no me puedo dejar el cabello largo por acá, o un rulo por allá, o ponerme pantalones ajustados… que sé yo…

¿Quiénes han sido los mejores letristas de antes y quiénes son los de ahora?
De antes, hay varios que prefiero: Celedonio Flores, Cátulo, Manzi, Discépolo y también Cadícamo, los hermanos Expósito… De ahora, Tavera, Eladia Blázquez, Negro, Carmen Guzmán, que pintan la cosa con otro enfoque, porque no podemos pretender que Eladia Blázquez hable de Buenos Aires pintando al compadrito, al matón, como lo pintó Celedonio Flores. El matón de antes ya tiene otra cultura, otro lugar social, sólo que los letristas todavía no lo describen como es… También la manera de pintar el barrio, todo ha cambiado; ahora en los edificios de departamentos no hay casi comulación, y no tienen el contenido y la garra de los conventillos…

¿Quién ha sido el mejor pianista que ha tenido el tango?
Hay muchos… según las formas. Francisco de Caro fue un buen pianista de tango y sin embargo no tenía mucho estudio; Juan Carlos Cobián era un gran tanguero… Luego hay otros pianistas que se han destacado, como Horacio Salgán, Osvaldo Manzi, Rossi…

¿Usted sigue estando prohibido en algún lugar, como lo estuvo en otras épocas?
Conmigo hay una cosa muy especial, parece como la levadura de cerveza… Por momentos sí tengo censura, pero por el momento parece que no…

Cuénteme cuando estuvo preso…
Ahí no le digo nada, porque hablar de eso sería un problema de vanidad: el que está en una lucha con las ideas, tiene que saber las reglas del juego. Lo que sí le puedo decir es que luchamos enormemente desde el comienzo de la invasión de la nueva ola para hacer cumplir los contratos en los bailes, como en el caso del Club Estudiantes de La Plata, Rosario, o más recientemente en el Club Vélez Sarsfield, hace unos dos años, cuando subió la orquesta al palco y la silbaron. Tenía que actuar la orquesta y después Roberto Carlos y Camilo Sesto; cuando los pibes los vieron a ellos y subió la orquesta a tocar tangos, armaron un barullo bárbaro… Pero yo tomé el micrófono y les dije que como músico argentino pedía que se nos respetase, de la misma manera que yo respetaba a todos los extranjeros, y que íbamos a cumplir el contrato porque era nuestro deber de profesionales y de argentinos. Se hizo silencio y tocamos cuatro temas y después los muchachos pidieron otro…

¿Con qué criterio se les pone letra a tangos de tanta riqueza musical como “Recuerdo” o “Mala Junta”?
Lo de “Mala Junta” es una cuestión de tipo comercial, no lo canta nadie… Lo de “Recuerdo” fue que cuando lo estrenamos en el café “ABC”, Moreno, el autor de la letra, venía todos los días y no pensamos que ese tango iba a ser lo que es. Pero hay tangos a los que les ponen letra por motivos estrictamente comerciales, para seguir cobrando los derechos otros 50 años más…

¿Por qué no toca más “Negracha” o “La Beba”?
Bueno… porque tengo necesidad de estrenar otras cosas; tengo una gran producción, que lamentablemente no se conoce…

(Lidia:) Yo pienso —aunque no debería hablar— que el repertorio de Osvaldo se va a conocer de acá a unos años; los jóvenes recién lo están descubriendo. Para la época en que él escribió era muy avanzado, y si no, no hay más que ver el caso de Garello que incorporó “Negracha” a la Orquesta de Buenos Aires, y ahora está haciendo el arreglo de “Malandraca”; el caso de “La Beba”, que ahora lo grabó Baffa y lo está preparando Federico; es decir, que los jóvenes que están en esto, recién están descubriendo el repertorio de Pugliese, posiblemente por ser muy avanzado…

¿Los arregladores —como Julián Plaza— le dieron parte de las características de su orquesta?
No creo, porque el trabajo nuestro fue semicolectivo; lo que se va ensayando, diagramando, siempre se cambia, se borra. Es un trabajo casi colectivo, y el que arregla siempre ajusta las cosas como yo pienso… Consulta y no hace nada de prepo…

¿A qué compositores ha ayudado usted?
Hay un caso particular como el de Binelli; él, como todos los muchachos jóvenes, ha recibido la influencia de Piazzolla, y me parece muy bien; Mederos también. En un momento dado, en que Binelli formó su conjunto y hacían tango joven, igual seguía trabajando con nosotros; cuando teníamos discusiones por las tendencias, o sobre la materialización de una veta tanguera que sea realmente popular, él me decía “vea, yo hago eso para desintoxicarme…” Pero si usted lo ve ahora, ha cambiado de la mañana a la noche, compone y arregla y es muy preciso en sus ideas. Sin embargo, le gusta la música melódica, pero mentalmente ya cambió; no es que copie mi mentalidad, pero ha entendido que hay una línea y esa línea va dirigida a la masa popular, no a la otra… que va para los intelectuales, etc., etc…

¿Qué sentido le encuentra a actuar en bares o cafetines?
Me encanta… y ahora lo voy a hacer de nuevo. Voy a presentar al nuevo pibe en el Café de los Angelitos, lo que venga… Es un berretín; yo quisiera que en cada barrio se abriesen los palcos en los cafés, porque de ahí salió la levadura que formó tantas orquestas y conjuntos… Ojalá se pudiesen modificar los cafés, pero lamentablemente los dueños de los cafés también cambiaron y hay mucha gente española que no entiende de tangos; les rinde más vender los vermús y todo eso…

¿El tema “Zum”, de Piazzolla, tiene como antecedente a “La Yumba”?
No creo… aunque, para salir al encuentro de su idea, desde que tocábamos en el “Picadilly” –y ahí estrenamos “La Yumba” y “Negracha”- Piazzolla solía venir muy a menudo y pedía precisamente esos tangos… Él trabajaba con Troilo, y a partir de allí nuestras relaciones profesionales fueron muy sanas, muy buenas. En ningún momento tuvimos ningún tropiezo, ninguna dificultad. Aparte, la admiración que supone el reconocerle la musicalidad que Piazzolla ha puesto a la música popular, una línea que ya venía de la época de Julio de Caro…

¿Habrá continuadores suyos?
No sé… únicamente mi mujer…
(Lidia:) él siempre dijo que cuando se cierra un capítulo, se cierra la tapa y a otra cosa; nunca segundas partes fueron buenas. La prueba es que cuando falleció Di Sarli, la continuación de la orquesta de él fue mala. Es decir, cuando falta la mano conductora y el cerebro, se deforma lo que se quiso expresar. Su nombre está registrado como una marca, una patente, y pensamos que el día que se tenga que cerrar este capítulo, se cerrará…

Y usted, Pugliese, ¿qué opina?
Yo se lo voy a explicar a mi manera, aunque me demore un poco. El tango tiene dos facetas que son definidas, una la melódica, y otra la rítmica, o como solemos decir nosotros, la milonguera. La expresión del tango melódico, en la época culminante del 26, la dieron Francisco de Caro, Carlos Flores, y en cierta manera Cobián; ellos fueron frutos de esa época. Francisco de Caro se caracterizó por hacer tango melódico, como “Flores Negras”, “Mi Diosa”, que muchos intérpretes han puesto en su repertorio. Hay otra tendencia, mucho más popular, que fue aceptada por la mayoría del público, la del cine mudo, bailes, y cafés, porque se podía escuchar, gozar y bailar, y es el tango “milonga” de Bardi, Arolas, Pedro Maffia, Julio de Caro, Laurenz… Entonces, si hoy yo me pongo a trabajar en la profesión, estudio un poco, ¿cuál es la línea que elijo? Yo elijo esto último. Y en la época actual permanezco fiel a esa tendencia; si lo hago bien o mal, mala suerte, pero en mis sentimientos y en mi concepto permanezco fiel a esa tendencia. Ahora, hay otros profesionales que, dado que cambiaron las fuentes de trabajo y las características, adocenaron la música popular con la técnica y un poco con fuentes extranjeras como el jazz, dándole un camino totalmente diferente y extraño a nuestros sentimientos…
Fuente: Revista Humor Nº 59, Mayo de 1981, pp. 62-68.

Agustín Magaldi, la voz sentimental del Tango

De Magaldi, se ha dicho que compitió en calidad y fama con Gardel. Puede que en algún momento su fama haya sido parecida, pero con todo respeto debo decir que Gardel sigue siendo único y que hasta el mejor Magaldi no llega a estar al nivel del peor Gardel. Dicho esto, hay que destacar, luego, que cuando hablamos de Magaldi nos referimos a un cantor afinado, con un caudal de voz muy bueno y una singular personalidad musical. El dúo Magaldi-Noda y el Magaldi solista, constituyeron en sus mejores tiempos una presencia convocante, para un público tanguero que reclamaba con pasión su presencia en los diferentes escenarios del país.
Se dice que Gardel cantó para todas las clases sociales. Los personajes de sus tangos podían ser malevos de barrio, compadritos de los arrabales, pero también angustiados oficinistas de clase media o espléndidos bon vivant de las clases altas. Magaldi hizo y fue otra cosa. Sus personajes pertenecen exclusivamente al mundo de los pobres. Por supuesto que grabó de todo y en eso se pareció a Gardel, quien sin complejos iba de un cielito a un fox-trot y de una canzoneta a un tango, pero los temas que lo consagraron para siempre, los que ganaron el corazón de su público, fueron diez, quince a lo sumo y su rasgo distintivo es que todos tienen la marca inefable de lo popular.
Se trata de historias que narran con trazos gruesos y realistas los sufrimientos, las desgracias y las pasiones de los perdedores. Temas como “Dios te salve m’hijo”, “El penado 14”, “Consejo de oro”, son su marca registrada. Su particular manera de interpretarlos, arrancaban lágrimas de hombres poco habituaados a expresar sus sentimientos. En una Argentina donde la inmigración fue masiva, Magaldi contó con la adhesión incondicional de la comunidad italiana, tal vez porque muchas de las letras que interpretaba reflejaban los dolores y tristezas de la gente trabajadora.
Pero no sólo los inmigrantes, o sus hijos, estuvieron entre sus incondicionales. También lo acompañaron con abnegada fidelidad criollos de tierra adentro, hombres del campo y la ciudad que se identificaban con su singular estilo, con esa manera tristona de cantar historias pequeñas pero cargadas de emotividad y dolor. No tengo noticias de que Magaldi alguna vez haya viajado a Europa, pero sus viajes al interior del país fueron frecuentes. En los pueblos, en improvisados escenarios, los paisanos asistían felices al espectáculo brindado por quien ya era conocido en la Argentina como “La voz sentimental de Buenos Aires”. A Magaldi, y no tanto a Gardel, deberían haberle dicho que a sus discos no los compraban los bacanes.
Magaldi es también uno de los pocos tangueros que en su repertorio le otorga un lugar destacado a la mujer. Temas como “Levanta la frente”, “Libertad”, “No quiero verte llorar”, por citar los más conocidos, cuentan como protagonista a una mujer que si bien desempeña un rol clásico, alejado del feminismo que como causa se iniciará tres décadas después, ese rol a través de sus interpretaciones adquiere una sorprendente dignidad.
Magaldi murió joven y su muerte fue llorada por muchos tangueros. En algún momento se pensó que su tragedia desplazaría a la de Gardel, pero no fue así. Por el contrario, con el paso de los años fue perdiendo vigencia hasta convertirse en una suerte de fetiche nostálgico de viejos tangueros leales al culto de “la voz sentimental de Buenos Aires”. A diferencia de Gardel, pero no sólo de Gardel, no supo vencer el paso del tiempo. Demasiado pintoresco para los tradicionalistas, demasiado cursi para la vanguardia, fue desapareciendo lentamente de los sellos discográficos hasta degradar en el anacronismo, una voz que se puede escuchar en algunas circunstancias especiales para tener una idea aproximada de cómo se vivía el tango hace más de setenta años.
El balance puede ser duro, pero es así. Se podrá decir que no se merecía ese destino o que contaba con interesantes recursos vocales, pero convengamos que, más allá de la nostalgia y los afectos, decididamente no está incorporado como un clásico. En estos temas, siempre es riesgoso elaborar pronósticos, pero no es temerario decir que dentro de algunas décadas los nombres de Gardel, Charlo, Rivero, Goyeneche, Ruiz, Vargas o Sosa, serán recordados, mientras que Magaldi seguramente sobrevivirá como curiosidad.
Se asegura -pero la opinión no es unánime- que Agustín Magaldi nació en Casilda, provincia de Santa Fe, el 1º de diciembre de 1898. Allí vivió su infancia, pero antes de los diez años ya estaba en Rosario. Al conservatorio musical y a Caruso, los descubrió en esa ciudad. A partir de ese momento, la influencia de la canción lírica será evidente. De todos modos, y luego de alguna que otra incursión en el género, pronto se volcará hacia la música popular, que a inicios de los años veinte ya era el tango, aunque acompañado por canciones camperas, cielitos, vidalitas, milongas, cuecas y zambas.
Su primer dúo fue con Héctor Palacios. Luego su acompañante será Nicolás Rossi. En 1923 se radica en Buenos Aires decidido a ganarse un lugar como cantor popular. Gracias al apoyo de Rosita Quiroga empieza a grabar en el sello Víctor, pero el punto de partida de su verdadera carrera profesional se produce en 1925, cuando constituye el dúo con Pedro Noda, acompañado por las guitarras de Enrique Maciel y José María Aguilar al principio. Éstos luego serán sucedidos por Genaro Veiga, Rosendo Pesoa, Diego Centeno y Angel Domingo Riverol.
El dúo Magaldi-Noda durará diez años. Para muchos magaldianos, éste es el mejor momento del maestro. La presencia en los escenarios porteños se extenderá luego a las principales ciudades de las provincias argentinas. En 1935, el dúo se disuelve. Noda se irá con Carlos Dante y Magaldi como solista será acompañado por las guitarras de Centeno, Ortiz y Francino y el arpa de Félix Pérez Cardozo.
Para esa época, Magaldi ya es una estrella de la radio, de las radios que en diversos momentos funda ese pionero del medio que fue Jaime Yanquelevich . Es probable que para esa época haya conocido a Evita, pero ese encuentro no tuvo ninguna importancia en su carrera profesional. Su primer escenario será Radio Nacional, luego Radio Belgrano y finalmente Radio Splendid. En Belgrano, su programa fue un verdadero suceso de popularidad. Magaldi y la Gomina Brancato se constituyeron en una marca registrada.
Agustín Magaldi murió antes de cumplir los cuarenta años. Una operación de vesícula en el Sanatorio Otamendi se complicó y lo llevó al silencio el 8 de septiembre de 1938. Una multitud lo acompañó al cementerio de la Chacarita. Años después, su hijo recorrerá los escenarios de la Argentina imitando al padre. El muchacho logra despertar algunas expectativas porque los viejos tangueros están dispuestos a dejarse ganar por la nostalgia. El fenómeno no duró mucho... Una vez más, el principio, “nunca segundas partes fueron buenas”, se cumplió al pie de la letra.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Homenaje a Julio Sosa En Bahía Blanca

A 50 años de la desaparición física del Varón del Tango, Dandy Producciones y su Ciclo "Bahía Blanca no Olvida" homenajearán a Julio Sosa con variadas actividades en la ciudad que se desarrollarán entre el 22 y el 26 de Noviembre.
El comienzo de los homenajes tendrá lugar en el Café Histórico con un espectáculo nutrido de artistas bahienses admiradores del cantor uruguayo: Gaby "La voz sensual del tango", Juan Carlos Deambrosi y Santiago Pérez; desde las 21,30 hs. 
Seguidamente, el domingo 23 desde las 9 de la mañana, el programa "La Fama es Puro Cuento" al aire por Radio Mitre de Bahía Blanca (FM 100.3) realizará una emisión especial dedicada a este gran artista.
El martes 25 a las 18 hs se proyectará en el Centro Cultural de la Cooperativa Obrera (Zelarrayán 560) un documental sobre su vida y obra realizado por el Vicepresidente de la Academia Nacional del Tango, Gabriel Soria; Mariel Estrada realizará una semblanza sobre el artista y Gloria Falappa, cantante de nuestra ciudad, matizará la tarde con algunos tangos.
El miércoles 26 de noviembre, fecha exacta en que se cumplen los 50 años del trágico accidente automovilístico que le costó la vida al varón del tango, a las 17 hs, se colocará una plaqueta homenaje en el Café "LA MORENITA" del personal barrio Villa Mitre (intersección de las calles Alberdi y Washington) pronto a cumplir 95 años.
Gaby
El Bar La Morenita fue fundado en 1920 por el español Antonio González. "Le pusieron La Morenita porque mi papá vendía ese café en distintos almacenes de Bahía y Punta Alta. En aquellos tiempos --explicó hace unos años Leopoldo, hijo del fundador, para el diario La Nueva Provincia-- utilizaba una máquina grande de dos poleas, con una tolva grande arriba". 
Este bar de fieles clientes que contó en ocasiones con espectáculos de tango, vuelve a ser escenario de la música ciudadana para recordar al varón del tango que pasó por nuestra ciudad en octubre de 1962, cuando, con 36 años, era el cantante más exitoso de su tiempo y uno de los grandes convocadores de multitudes. Aquel mes llegó a Bahía Blanca contratado por LU2 radio Bahía Blanca, donde actuó durante dos días en su Fonoplatea de calle Sarmiento 64. También cantó en los clubes Olimpo y Almafuerte, en todos los casos acompañado por la orquesta de Leopoldo Federico.

viernes, 31 de octubre de 2014

“Katunga” Contursi

José María “Katunga” Contursi nació en Lanús el 31 de octubre de 1911.

Finalizó el bachillerato en 1933 en el Colegio San José, donde fue distinguido con el cargo de bibliotecario de su academia. La lectura de libros de materias diversas, le brindaron la base de conocimientos necesarios para desempeñarse en las redacciones periodísticas.
Entre 1933 y 1938 fue locutor de Radio Stentor, y crítico cinematográfico. Heredó de su padre la aptitud para el verso, pero su poesía fue diametrialmente opuesta, tanto en la temática como en el empleo del lenguaje. Foto:José M. Contursi y Gricel. http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/jose-maria-contursi-gricel-historia-secreto
Fue letrista ajeno al lunfardismo, dedicado a temas del amor herido o la del individuo mancillado, temas comunes en la época. “Katunga” fue el poeta sentimental del tango por excelencia y sus letras, se basaron en el amor frustrado.
Compuso más de cien canciones, de permanente frescura. Entre sus títulos más importantes figuran “Verdemar” con Carlos Di Sarli; “Sin lágrimas” con Charlo; “Vieja amiga” y “Es mejor perdonar” con Pedro Láurenz ; “Tabaco” y “Lluvia sobre el mar” con Armando Pontier; “Evocándote”, “Y no puede ser”, “Toda mi vida”, “Garras”, “Mi tango triste” con Aníbal Troilo;”Si de mi te has olvidado” con Osvaldo Fresedo, etc. etc.
Compuso para el cine el libro “Mi noche triste”, en colaboración con Francisco García Jiménez. El amor no consumado fue su tema dominante, que lo acompañó toda la vida.
El tango “Gricel”, escrito en 1939, estaba dedicado al amor de su vida, mujer a la que siguió y con la que se casó más tardíamente, pero el matrimonio no fue feliz. José María Contursi fue un renovador literario junto a Enrique Cadícamo, Homero Manzi, Alfredo Lepera, Luis César Amadori entre otros.
Afectado de una afección pulmonar, pasó sus últimos años en Capilla del Monte, Córdoba, donde falleció el 11 de Mayo de 1972. Katunga fue el romántico indiscutido del tango, que lo endulzó con su poesía en ese Buenos Aires que se fue.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Muñecas Bravas En El ciclo Legistango De Noviembre

El ciclo Legistango presenta un nuevo concierto y milonga el martes 4 de noviembre a las 18 hs. en la Peatonal Perú, frente a la Legislatura Porteña, Perú 160.
Actuarán Muñecas Bravas y Tango a 3 Bandas, la Milonga “Revolcaos en un Merengue” organizada por la Milonga del Morán y Floreal Milonga, y para finalizar, se presentará la Orquesta Ojos de Tango. El evento será conducido por Juan Imperial. Entrada libre y gratuita. Amadrinado por la legisladora Susana Rinaldi, el Ciclo se desarrolla los primeros martes de cada mes con el formato de Media Hora del ciclo "Centenario Aníbal Troilo", media hora de música para milonguear, y Media Hora de Orquestas para escuchar. Organiza la Dirección de Cultura de la Legislatura Porteña.
El Ciclo Legistango tiene por objeto promover desde la casa política del pueblo, el espacio que acune a las nuevas tendencias y evolución del tango, garantizando simultáneamente la interacción que ligue a nuevos públicos con nuestra música ciudadana. El tango es la síntesis de la pluralidad que caracteriza la identidad porteña.
MUÑECAS BRAVAS es un show de Tango con tintes humorísticos que reúne al mejor trío femenino de la nueva trova tanguera. Las bellas y talentosas protagonistas son: Gaby "la voz sensual del Tango", Geraldine Trenza Cobre y Patricia Malanca, tres jóvenes cantantes de la música ciudadana actual que se sacan chispas de taco y aguja.
Con estilos bien diferenciados y la producción de José Valle, las damas hacen honor al género femenino y al 2x4 recorriendo tangos de todas las épocas con la frescura, espontaneidad y calidez que las caracteriza.
Muñecas Bravas repasa el papel de la mujer en las letras de tango desde principios del siglo XX hasta la actualidad; con diversidad de estilos, vestuario y voces. El show permite ver la juventud pujante que hoy vive el tango sintiéndolo profundamente y adaptándolo a su tiempo, a la época actual, donde las mujeres han adquirido una posición igualitaria frente a los hombres que ya no pueden considerarse los “dueños” del tango… contradiciendo al “Negro Cele” y su conocida frase del poema “Por qué canto así”: el tango es macho.Acompañamiento el destacado pianista MARCELO BALDONEDO.

Tango a 3 Bandas :Espectáculo de los cantores Esteban Riera, Hernán Genovese y Jesús Hidalgo. Guitarras: Román Vergagni, Pablo Alessia, Joaquín Althabe.
 Ganadores de los concursos de voces más relevantes del país (por caso, los tres han obtenido en sucesivas ediciones el Certamen Hugo del Carril organizado por el GCBA), unidos por primera vez para cantar los tangos que palpitan en ellos.
La Milonga del Morán y Floreal Milonga son bailes de tango que se realizan en clubes barriales y
que intentan recuperar el espíritu de los viejos bailes de barrio. El tango es el protagonista y milongueros de todas las edades comparten baile a baile una misma pasión. La Milonga del Morán se organiza un sábado al mes en la cancha techada del mítico Club Morán del barrio de Agronomía y siempre cuenta con la actuación de orquestas para bailar con música en vivo y exhibiciones de baile de primer nivel. La Milonga del Morán cumplió 5 años de existencia el septiembre pasado y convoca mes a mes a cientos de milongueros. Floreal Milonga de más de tres años de rodaje se realiza todos los domingos en el salón de fiestas del Club Ciencia y Labor de Villa Mitre, también con shows en vivo. En ambas milongas siempre hay clases o seminarios especiales previo al comienzo del baile.
Floreal Milonga tiene además la particularidad de contar con riquísimos platos caseros. Ambas milongas son organizadas por Lucila Bardach y Marcelo Lavergata, profesores de tango, y Mariano Romero además musicalizador de las milongas.
Orquesta Ojos de Tango:Creado por la pianista, compositora y arregladora Analía Goldberg, el sexteto ¨ Ojos de tango¨ es el resultado del encuentro de las nuevas generaciones de músicos enlazados por un mismo lenguaje, el tango, que sigue manifestándose a través de la música desafiando el tiempo



El Tigre del Bandoneón

Piedra basal del tango moderno Apodado ‘El Tigre del Bandoneón’, su extraordinario talento como compositor lo colocan un peldaño arriba del resto en la historia del tango, mérito aún mayor si se tiene en cuenta que en su generación surgieron los más grandes creadores, entre ellos músicos de la talla de Bardi, Greco, De Bassi, Cobián, Firpo.
Sería el bandoneón el responsable de la consagración de Eduardo Arolas y fiel testigo de su genio como ejecutante 
En Enero de 1913, al tramitar su documento, rectificó su nombre y apellido. De Lorenzo Arola pasó a ser Eduardo Arolas. Hijo menor de padres franceses llegados al país en 1890 con el aluvión inmigratorio, nació dos años después en el barrio de Barracas, el 24 de febrero de 1892.

Cuando tomó notoriedad, lo apodaron ‘El Pibe de Barracas’ y más adelante ‘El Tigre del Bandoneón’. Desde su corazón bohemio surgieron más de 100 obras, aunque sólo llegaron al disco unas 30, que bastaron para consagrarlo como uno de los más grandes compositores de nuestro género ciudadano.

Además, fue un notable ejecutante y director que modificó en fuerza y en brillo lo que se escuchaba en otras formaciones de su tiempo. “Fue un refucilo, un relámpago, un estruendo que conmocionó a toda una generación de excelentes músicos que lo siguieron” (Jorge Göttling). 
Su primer tango, ‘Una noche de garufa’ (1909) fue concebido intuitivamente, de oído. Después hizo cosas que hoy mismo se consideran modernidades y sin embargo ya estaban en el fraseo y canto de su bandoneón. De ese impulso creativo basta con mencionar: ‘El Marne’, ‘La cachila’, ‘Comme il faut’, ‘La guitarrita’, ‘Lágrimas’, ‘Maipo’, ‘Retintín’, ‘Marrón glacé’, ‘Catamarca’, ‘Papas calientes’, ‘Derecho viejo’, ‘Rawson’ y ‘Fuegos artificiales’ (este con Roberto Firpo).

Todos llevados al disco por innumerables intérpretes. Testimonios indubitables en la construcción de un tango del más genuino romanticismo y modernismo, surgidos de una creatividad melódica llena de posibilidades para los arreglos y las variaciones. Con los primeros compases, uno se da cuenta que esa melodía pertenece a Arolas. 
En 1911 formó su primer conjunto con el guitarrista Leopoldo Thompson y el violín de Ernesto Ponzio, actuando en Buenos Aires y Montevideo. Luego integró un trío con el gran Agustín Bardi al piano y el violinista Tito Roccatagliatta. En 1912 armó un cuarteto incorporando un flautista. Requerido por Roberto Firpo para tocar en el Armenonville y otros escenarios, no tardó Arolas en formar su propia orquesta.
Con ella realizó incontables actuaciones en Montevideo, ciudad donde se radicaría para intentar olvidar un drama amoroso que lo marcaría el resto de sus días. No obstante, volvía frecuentemente a Buenos Aires para cumplir contratos puntuales y presentaciones, pero su autoexilio se repetía al término de cada trabajo. En 1917 participó como bandoneonista estrella en la gran orquesta de la fusión Canaro-Firpo.

Ese año comenzó a grabar con su propia formación para RCA Victor, donde se comprueba su sonoridad y
un ritmo de particular vibración. Héctor Ernié nos dice: “Su marcación rítmica en este período resulta –en comparación a las demás orquestas de la época- la más avanzada, con la inclusión de instrumentos no contemplados por otros directores, como el violoncello, el saxofón y el banjo”. 
En cuanto a sus obras más difundidas e importantes, siempre instrumentales ‘La cachila’ tiene tantas grabaciones que merecería un capítulo aparte, ya que la mayoría de las orquestas la incorporó a su repertorio. De todas ellas sobresale la versión del maestro Carlos Di Sarli (1941) con un final de 8 violines insuperable. Lo mismo se podría decir sobre ‘El Marne’; entre muchas versiones sin duda se destacan las de Osmar Maderna (1950), Aníbal Troilo (1952) y Horacio Salgán (1953). 
El tango comenzaba sus incursiones a París y la muchachada aristocrática flirteaba con músicos y personajes arrabaleros, generando un mundo donde convivían compadritos y bacanes. La noche, las mujeres y el permanente deambular por cafés y prostíbulos; el éxito, la fama y una adolescencia apresurada generaron la idea de que la vida era una farra interminable. Concluida la Primera Guerra Mundial, como todo tanguero porteño, soñaba duplicar su éxito en París. Un oscuro episodio en Montevideo, donde Arolas atropelló un chico con su automóvil, aceleró su viaje. En 1920 se embarcó y, como Gardel, hizo pie en esa sociedad distinta. Es que el primero era francés de nacimiento y porteño de adopción; el segundo argentino, hijo de padres franceses. 
Pasado un tiempo, Eduardo Arolas regresó a Buenos Aires, que lo vería por última vez. De vuelta en París, ya era un hombre terminado. Murió el 29 de septiembre de 1924, dejando su última obra, la única escrita en Francia: ‘Place Pigall’. Sus restos fueron repatriados 30 años después, en la segunda presidencia de Perón. 
Al margen del notable músico y compositor, hubo ‘otro’ Eduardo Arolas; el personaje casi de leyenda. El aficionado a la bebida -muchas veces actuaba con una botella de ginebra junto a su silla-; el que vestía en su adolescencia a la moda orillera del momento, con su melena, que luego acortó; con el cigarrillo en una larguísima boquilla y con sus anillos sobre los guantes, ampulosidad ésta que no le era exclusiva, ya que solía ser común en bailarines y cafishios. Posteriormente, adoptó una elegancia propia de verdadero bacán. Y era también proxeneta. Acerca de esta otra profesión, se refería el historiador Otto Miller: “Arolas era cafishio. Pero un cafishio al que las mujeres terminaban por sacarle todo”. 
Así le ocurrió con Delia López (‘La Chiquita’), a quien conoció en un burdel de Bragado, en el que actuó en 1912, y a la que arrancó de allí para llevarla a convivir con él. Le dedicó los tangos ‘Delia’ y ‘Nariz’ (este a raíz de su tic de tocarse la nariz con los dedos). Delia terminó por engañarlo con el propio hermano mayor. En cuanto a otros amoríos, se sabe que ‘El Tigre’ hizo su segundo viaje a París junto a la francesa Alice Lesage, inspiradora de su tango ‘Alice’. Y resulta significativa la circunstancia de que, en una fotografía parisiense de 1923, Arolas luzca junto a su moderno automóvil marca Amílcar y a dos señoritas... no a una, que sería lo normal si se tratara de un romance. ¿Dos pupilas..? Se sabe, además, de otra relación durante su estadía final con una bailarina del cabaret ‘Le Perroquet’, de la que sólo quedó el nombre de pila, Bernardette. 
París, 1924. Hospital Bichat. El 29 de setiembre, a las 18.55 de una tarde gris, Eduardo Arolas se despedía de la vida. La partida de defunción señalaba: ‘Diagnostic: Tuberculose Pulmonaire’. Sin embargo, es mucho más romántica la versión de un Arolas muerto a raíz de una golpiza de ‘macrós’ parisienses, “por robarse una francesa”, como sostuvo Enrique Cadícamo. Esos mismos rufianes habrían ‘tapado’ monetariamente la verdadera causa. Las opiniones al respecto son contradictorias. Lo cierto es que el gran Arolas sigue vivo en su obra. Una obra que, por otra parte, ha trascendido nuestras fronteras. ‘Desillusioned’ (Desilusionado) fue retitulado en los Estados Unidos el tango ‘Derecho viejo’. ¿Qué melancolía habrán captado los yanquis en esas notas compadritas para darles tal título..? Sí, Arolas no ha muerto porque sus tangos son inmortales. 

Adiós Arolas - ( Se llamaba Eduardo Arolas ) - Tango - 1949 

Con tu bandoneón querido, 
Eduardo Arolas te fuiste, 
enfermo de amor y triste 
en busca de olvido. 
No se apartó de tu lado 
aquel amor del que huías 
y al escapar te seguía 
una sombra de mujer. 

El veneno verde del pernod 
fue tu amigo de bohemia, 
y tu triste inspiración 
floreció en tu bandoneón 
como flores de tu anemia. 
Y una noche fría de París, 
pobre Arolas te morías, 
cuarto oscuro de pensión, 
una lluvia fina y gris 
y la muerte tras cartón. 

Aquella noche Montmartre 
estaba en copas, de fiesta, 
y vos oyendo tu orquesta 
pensando sanarte. 
Las notas de un tango tuyo 
desde el cabaret llegaban 
y el bandoneón te rezaba 
un responso compadrón. 

Letra: Enrique Cadícamo. - Música: Ángel D’Agostino.

La versión más difundida fue la de Angel D’Agostino con su orquesta y la voz de Rubén Cané,
grabada el 10 de Agosto de 1953 para RCA Víctor.