lunes, 5 de septiembre de 2016

Elías Alippi :Porteño y Bailarin

Elías Isaac Alippi fue un reconocido dramaturgo, empresario teatral, actor, director de cine y teatro argentino. Se le recuerda asimismo como un excelente bailarín de tango.
Fue uno de los amigos mejores que tuvo Carlos Gardel, y por ende el dúo Gardel-Razzano.
A la muerte del gran cantor, recordándolo dijo cierta vez: «Conocí a Carlos en un camarín del Teatro Nacional por 1907 o 1908, en noches de bohemia. Era ya un muchacho simpático que llevaba su sonrisa en la boca con algo de ostentación; daba la sensación de que estaba derrochando siempre alegría. Por 1913 yo tenía compañía con Ducasse en el mismo Nacional. Una noche fuimos al Armenonville donde cantaban Gardel y Razzano y los contratamos a $ 20.00 por noche. ¡Eran tiempos heroicos! Tiempo después por 1915 fuimos al Brasil, fracasamos y volvimos sin plata, pero Gardel dejó gratos recuerdos».
Recordemos que al regreso del Brasil, formó la Compañía Tradicionista Argentina que con la dirección de José González Castillo representó en el Teatro San Martín, a fines de 1915, Juan Moreira, Santos Vega y Martín Fierro, con el aporte del dúo Gardel-Razzano y sus canciones.
En esas representaciones intervinieron hombres a quienes mucho le debe la canción popular argentina: Carlos Gardel,José Razzano, José González Castillo, Arturo De Bassi, Juan Sarcione, José Ricardo, Horacio Pettorossi, Amaro Giura,Francisco Martino, los hermanos Navarrine, D'Angelo, y el mismo Alippi que escribió varios tangos.
Después de una de aquellas funciones Gardel casi perece en el Palais de Glace, en un altercado por defenderlo; Razzano recordó para la revista Cine Argentino así ese triste hecho: «Una noche, al salir del San Martín, después de la función, reunidos en la esquina de Esmeralda y Sarmiento, donde estábamos Alippi, Morganti, Abelenda, Alfredo Deferrari (que con Ernesto Laurent fueron los grandes amigos de Gardel), éste y yo, se propuso ir al Palais de Glace, que era entonces muy concurrido por patotas de jóvenes bulliciosos. Deferrari se solidarizó con mi negativa de ir allí, pues preferíamos el Armenonville, donde no se producían tantas peleas.
«No obstante nuestra posición, allá se fueron ellos, y Deferrari y yo nos quedamos para ir al café de Rincón y Rivadavia, punto clásico de reunión de nuestro grupo. Al salir los muchachos del Palais de Glace, Alippi saludó a un núcleo de jóvenes, quienes le negaron el saludo, y, a raíz de esto, se inició un incidente que se resolvió con un desafío a pelear, prestamente aceptado por ambos bandos. Salieron del Palais de Glace a una plazoleta de la avenida Alvear; los desafiantes primero y Gardel y sus amigos después. Al llegar al sitio indicado, el primero en bajar fue Carlos, siendo recibido con un balazo que le tocó el pulmón, poniendo en serio peligro su vida, pues estuvo durante cuarenta días entre la vida y la muerte. La bala aquella no le pudo ser extraída jamás, llevándola Gardel durante toda su vida».
Fue la madrugada del 11 de diciembre de 1915, día que Gardel cumplía 25 años de edad.
Alippi nació en Buenos Aires el 20 de enero de 1883 y allí falleció el 3 de mayo de 1942.

viernes, 19 de agosto de 2016

Murió el último mito del tango Horacio Salgán

Falleció hoy a los 100 años el pianista, director de orquesta y compositor Horacio Salgán,considerado uno de los máximos referentes del tango y uno de los iniciadores del llamado "tango de vanguardia". En su desempeño como ejecutante musical se destaca su dúo con el guitarrista Ubaldo de Lío, uno de los hitos de la historia del tango y el Quinteto Real, que ambos formaron en la década de 1960 junto a otras grandes figuras del tango, como Enrique Mario Francini (violín), Pedro Laurenz (bandoneón) y Rafael Ferro (contrabajo). Entre sus obras se destaca el conocido tango A fuego lento. En 2005 recibió el Premio Konex de Brillante, máximo reconocimiento de la Fundación Konex, por su lugar en la Música Popular.
En 1970 tocó en el Lincoln Center (de Nueva York) y en 1972 en el Teatro Colón (de Buenos Aires). En 1973 grabó, junto a su compañero de muchos años Ubaldo De Lío, el cantante tucumano Miguel Montero y su Nuevo Quinteto Real, el disco Los cosos de Buenos Aires, con letras de Roberto Lambertucci. Participaron de ese nuevo quinteto, los consagrados músicos Antonio Agri, en violín y Leopoldo Federico en bandoneón. En 1976 estrenó el Oratorio Carlos Gardel (de 42 minutos), con letra del poeta Horacio Ferrer. Utiliza los elementos usuales de un oratorio: orquesta, coro, recitante y solistas, y contiene ritmos de tango, zamba, milonga campera y malambo.
En los años ochenta volvió a tocar con el cantante Edmundo Rivero, esta vez dejando un registro fonográfico. Grabó también algunos tangos con el famoso cantor de tangos Roberto Goyeneche y también con Horacio Deval.
En casi ochenta años como profesional (desde 1930), compuso o arregló unas 400 obras.
Sus obras más famosas :Don Agustín Bardi, Entre tango y tango y su hit, A fuego lento, o su Oratorio Carlos Gardel; “La llamó silbando” y la milonga “Cortada de San Ignacio”

miércoles, 3 de agosto de 2016

LA VIDA DE EVA PERÓN EN TIEMPO DE TANGO

Tras el éxito de su estreno en el mes de abril, vuelve a presentarse en Bahía Blanca el musical sobre la vida de Eva Perón en tiempo de tango, “Tibio está el pañuelo todavía”. Será el viernes 12 de agosto a las 21hs en el Salón Auditorio de la Biblioteca Rivadavia (Av. Colón 31, 1° piso) y a beneficio de la misma.
Este musical fue escrito y es interpretado por Gaby, “La voz sensual del tango”, bajo una idea de José Valle, con la participación del pianista Víctor Volpe y los bailarines Natalia Gastaminza y Gustavo Rodríguez.
Gaby logra una íntima conexión entre el relato de la vida de Evita y las canciones. Su amplísimo margen expresivo y magnífica voz de ricos matices, se enriquecieron con una faena de maestría actoral poco común en cancionistas de tango.
Gaby da vida a una Eva de carne y hueso que poco a poco, va comprendiendo el momento histórico en el que vive, y nos ofrece también una impecable y aguda reconstrucción de los efectos emocionales que los acontecimientos históricos de esa época tuvieron sobre el pueblo argentino. Es un muy buen musical que sumerge al espectador en los episodios más escondidos de la abanderada de los humildes.
La puesta en escena es sobria, viva, de carácter altamente sugerente con pocos elementos inteligentemente aprovechados
.
Fue declarado de Interés Cultural por el Ministerio de Cultura de la Nación y de Interés Provincial y Legislativo por la Cámara de Senadores bonaerense.
Además, fue declarado de Interés Municipal por el Concejo Deliberante de Bahía Blanca.

martes, 2 de agosto de 2016

Simplemente Virulazo

Jorge Martín Orcaizaguirre nació en 1926 en Haedo, en el Conurbano de Buenos Aires.Su sobrenombre "Virulazo", con el que fue conocido, le quedó a los 18 años, cuando se dedicaba a jugar a las bochas por dinero y un inmigrante italiano le recomendaba realizar un "virulazo", como sinónimo de "bochazo". Criado por sus abuelos en La Tablada, un trabajador del ferrocarril, Virulazo trabajó desde niño:
Los pocos pesos que ganaba mi abuelo en el ferrocarril no alcanzaban, lo ayudé haciendo de todo menos tres cosas: ser alcahuete, rastrero y trepador, los peores defectos que puede tener un hombre. Vendí de todo en la calle, lustré zapatos en las puertas de los quilombos (casas de tolerancia), vendí sandwiches de chorizo, compré pelo en Entre Ríos para traerlo a Buenos Aires y venderlo en las fábricas de pelucas. Después empecé de peón de matadero y terminé como capataz y comprador de hacienda.
También bailó el tango desde muy chico, en una época en la que el tango era un baile y un género musical masivo, sobre todo entre los jóvenes. Virulazo frecuentaba para bailar los clubes de La Matanza o el barrio porteño limítrofe de Mataderos. En la década de 1940, el famoso poeta Celedonio Flores lo vio bailar y lo conectó con los cafés céntricos, para que bailara profesionalmente. Debutó en el café "La Armonía" de la avenida Corrientes y luego en los cabarets más importantes de la época, como el Chantecler y el Tabarís.
En 1952 ganó con su primera esposa Aída un concurso de baile de tango organizado por la empresa de chocolates Águila, transmitido por radio, que lo llevó a ser contratado para dar shows en todo el país. En 1959, separado de su primera esposa, se encontró con su primera novia, Elvira Santamaría, con quién formaría pareja de vida y de baile hasta el resto de su vida:
Un día yo andaba arriba de un caballo allá por La Tablada y en eso veo pasar un colectivo con Elvira adentro, le hice señas para que bajara, pero nada, entonces fui galopando detrás del colectivo y al final se bajó porque si no la seguía hasta su casa. Conversamos y aquí estamos.
En la década de 1960, con el ascenso del rock, el tango dejó de ser un género masivo y bailado por los jóvenes:
...la época dura de los años 60 cuando los programas de rock en televisión nos hicieron pasar un hambre terrible, bailábamos por unas monedas. Aguantamos sólo Juan Carlos Copes y yo. La bohemia es linda pero te cagás de hambre... A comienzo de los '80 decido abandonar el baile.
Virulazo y Elvira entonces se dedicaron al juego clandestino, la quiniela, cuando es contactado en 1983 por Juan Carlos Copes para convocarlo a realizar una prueba para un espectáculo de tango que Claudio Segovia y Héctor Orezzoli pretendían estrenar en París: Tango Argentino. Para entonces Virulazo pesaba 126 kilos, tenía 57 años, cinco hijos y seis nietos. El propio Segovia cuando lo vio llegar, miró a Copes con incredulidad. Copes simplemente le dijo:
"Miralos bailar", fue todo lo que dije. Cuando Virula arrancó su baile, Claudio no podía creer lo que veía, que semejante hombre pareciera flotar, ¡no pisaba el suelo y Elvira hacía firuletes a su alrededor! Eran como Brutus y Olivia, algo diferente, como quería Claudio. Así quedaron incorporados Virulazo y Elvira.
Años después, Claudio Segovia decía de Virulazo:
La ferocidad con que se entregaba, la unión de belleza y fuerza que lograba con Elvira, quedó en la mente de todos los que lo hayan visto.
Tango Argentino resultó ser un éxito mundial, además de impulsar el renacimiento del tango en todas partes. Virulazo y Elvira participaron de todas las presentaciones y se convirtieron en celebridades mundiales. En 1985 presentaron el espectáculo en Broadway, resultando todos los bailarines nominados a los Premios Tony, por la mejor coreografía.
Con lo que gané en las últimas giras me compré tres casas, un camión y dos autos, para mis hijos, ahora salgo algunas veces más, junto unos dólares y ¡chau!, me retiro. Cada gira son cinco o seis meses y para es un sufrimiento, es como estar "encanutado" en Alcatraz. Sufro lo peor que le puede pasar a un hombre, estar solo en la muchedumbre. En Japón me paraba en una esquina y me rodeaban doscientos millones de "ponjas", y no entendía un carajo lo que decían. Entraba en un restaurante, pedía un chorizo y me lo traían con miel, ¡una cosa de locos! Se morfan el pescado crudo como los indios ¡Dejame de joder! Nunca comí tanto pollo y tallarines como en Japón. Hay gente a la que le llamará la atención, pero a mi no. A mi me atrae un buen vino, un asado con los amigos, los jilgueritos que tengo en el fondo de mi casa.
Falleció en 1990, a los 63 años, debido a un cáncer de pulmón causado por el hábito de fumar. Su compañera, Elvira, fallecería en 1999.

miércoles, 20 de julio de 2016

“Te llaman malevo”

El tango se escribió a pedido. Unos amigos le dijeron a Troilo que se decida de una buena vez a componer algo con Expósito para que no le ocurra lo mismo que con Discépolo, quienes en innumerables ocasiones se comprometieron a hacer algo juntos y jamás lograron concretarlo. Lo cierto es que llegó el día en que se pusieron de acuerdo y en poco tiempo el tango ganó la calle.
A “Te llaman malevo” lo estrenó Ángel Cárdenas, que hacía poco tiempo acababa de ingresar a la orquesta de Pichuco recomendado por Osvaldo Manzi y para reemplazar a Carlos Olmedo. Siete u ocho años después, al tango lo cantó Tito Reyes acompañado por la misma orquesta. De Tito Reyes se dice que fue el último cantor de Troilo, aunque al respecto todo depende con el cristal con que se mire, ya que para los iniciados en el tema, el último cantor fue Roberto Achával, hombre oriundo de Bahía Blanca y que participó con Troilo en un recital en el Teatro Odeón en abril de 1975 titulado “Simplemente Pichuco”, recital que no fue muy bien acogido por el público, noticia que afectó mucho a Troilo, aunque es una exageración decir -como efectivamente se ha dicho- que culpa de ese desengaño murió de tristeza pocos meses después.
Esa noche en el Teatro Odeón, Achával cantó precisamente “Te llaman malevo”, aunque nunca grabó con Troilo. Sí, existe una cinta donde Pichuco y Achával ensayan este tango. Allí puede apreciarse la calidad vocal de este gran cantor y uno de los últimos firuletes de Troilo con su fueye. Habría que recordar -a título de información- que después de la muerte de Troilo, Expósito escribió en su homenaje “Ese muchacho Troilo”, con música de Enrique Francini, un inspirado homenaje al amigo de parte del primo de Billy Cafaro.
Además de Cárdenas y Reyes, “Te llaman malevo”, fue grabado por Nelly Omar, Roberto Goyeneche y Rubén Juárez. En 1972, en televisión se inició una serie titulada “Malevo”. El libro era de Abel Santa Cruz y trabajaban como actores Rodolfo Bebán, Oscar Ferrigno, Gabriela Gili ,Eduardo Rudy, Oscar Casco e  Ignacio Quirós La serie contó con una amplia audiencia y los memoriosos recuerdan que la música de fondo era, precisamente, “Te llaman malevo”, entonada por Roberto Achával.
A los grandes cantores se los relaciona con un tango emblemático. Gardel, por ejemplo, con “Mano a mano”; Magaldi, con “Consejo de oro”; Vargas, con “Tres esquinas”; Fiorentino, con “Malena”; Rivero, con “Sur”; Goyeneche, con “Naranjo en flor”. Pues bien, “Te llaman malevo”, pertenece a Roberto Achával
Los críticos afirman que este tango no es lo mejor de Expósito. No estoy tan de acuerdo. No tendrá el nivel de abstracción poética de “Naranjo en flor”, “Maquillaje” o “Yuyo verde”, pero su nivel narrativo es excelente. Se trata de un tango que cuenta una historia con desenlace trágico: el suicidio de su protagonista. El suicidio después de haber sido un hombre bueno, de haber sufrido un desengaño amoroso, de haberse jugado más de una vez la vida con un facón en la mano y de haber descubierto a la vuelta del camino que no hay otra salida que la muerte. ¿Acaso ese itinerario nos recuerda esa perfecta síntesis poética que tanto le gustó a Cioran: “Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y al fin andar sin pensamientos...”.
Presentemos al poema: “Nació en un barrio de malvón y luna/ por donde el hambre sabe hacer gambetas/ y desde pibe fue poniendo el hombro/ y anchó a trabajo su sonrisa buena”. El inicio es excelente. Están todos los condimentos para sazonar a un buen tango: el barrio, la luna y la sonrisa buena.
“La sal del tiempo le quemó la cara/ cuando una mina lo dejó en chancleta/ y entonces solo, para siempre solo/ largó el laburo y se metió en la huella”. Que un desengaño amoroso hiera a un hombre no es nada nuevo en la literatura; lo que importa en este caso no es tanto la historia como la manera de contarla. Después de todo, la sal del tiempo a todos nos oxida la cara.
Luego llega el estribillo, algo admonitorio y algo ponderativo. “Malevo, te olvidaste en los boliches/ los anhelos de tu vieja./ Malevo, se agrandaron tus hazañas/ con las copas de ginebra./ Por ella, tan sólo por ella/ dejaste una huella de amargo rencor./ Malevo, ¡qué triste!/ jugaste y perdiste,/ tan sólo por ella/ que nunca volvió”. El fracaso con una mujer es la causa, además del derrumbe final, de una elección de vida dictada por el dolor, tal vez el resentimiento. No es el hambre, la pobreza o la rebeldía lo que lo lanza a la “huella”, sino ese amor maldito de su primera juventud.
En la última estrofa se cierra la historia. “Tambor de tacos redoblando calles/ para que se entren las muchachas buenas/ y allí el silencio que mastica el pucho/ dejando siempre la mirada a cuenta”. ¿Por qué las muchachas buenas entran a su casa cuando se oye el tambor de tacos? ¿Es el recato porque las putas ganaron la calle? ¿O ese eco, ese redoble, lo producen los tacos del malevo? No importa la respuesta, importa la puesta en escena.
“Dicen que dicen que una noche zurda/ con el cuchillo deshojó la espera/ y entonces solo como flor de orilla/ largó el cansancio y se mató por ella”. El “dicen que dicen” remite a una noche zurda. Giros como éstos después los van a usar otros poetas, pero Expósito es único en lo suyo. También pertenece a su poética comparar la soledad con la flor de orilla. Y a la angustia con el cansancio, con ese cansancio que nuestro malevo en algún momento no soportó más.

viernes, 15 de julio de 2016

Cadícamo y el Zorzal

“Tengo 23 tangos grabados por Gardel. Unico caso de autor. Nadie tiene ese orgullo. Un verdadero record”, se alegraba Enrique Cadícamo en una carta fechada en 1998. Por entonces se editaban por primera vez todos sus tangos juntos en la voz del Zorzal a través del sello Odeón.
El tango que conectó a Gardel con Cadícamo fue el primero que escribió el autor, cuando todavía trabajaba como escribiente en el Archivo del Consejo Nacional de Educación junto a Leopoldo Lugones: Pompas de jabón. Una pieza que originalmente se llamó Pompas, pero Cadícamo cambió su título porque el compositor, Roberto Emilio Goyeneche –tío del Polaco–, falleció poco antes de la primera grabación y quiso evitar la analogía con las pompas fúnebres. Cadícamo recuerda que Gardel, al descubrirlo tan joven, le preguntó con sorna: “¿A quién le pungueaste la letra?” (ver recuadro). Después de ese, le grabó 22 temas más en menos de ocho años.
La recopilación que presenta este diario abre con uno de los tangos emblema de Gardel, Anclao en París. A modo de bonus track, culmina con la primera grabación que hizo el cantante de la sonrisa eterna de ese mismo tango, hecha en París en 1931, unos meses antes que la anterior, acompañado por sus guitarristas Guillermo Barbieri y Angel Riverol. Allí se añora a la lejana Buenos Aires, ahora modernizada: “Cómo habrá cambiado tu calle Corrientes/ Suipacha, Esmeralda, tu mismo arrabal/ alguien me ha contado que está floreciente/ y un juego de calles se da en diagonal”. “Yo copié del natural sobre los muchachos que no habían tenido suerte, que estaban dando vueltas por París, que habían ido con el sueño de ser bailarines y no habían sido nada. Esa derrota me inspiró. Estaban sin plata, sin fe, con ganas de volver a Buenos Aires”, contaba Cadícamo.
En su libro Debut de Gardel en París, de editorial Corregidor, el poeta cuenta que escribió este tango en Barcelona, por un pedido expreso que le hizo Gardel y que le comunicó por carta Barbieri: “Esa misma noche y de un tirón, en una mesa del grill, con el barullo de sus alegres turistas de fondo, escribí Anclao en París”, relata. Estoy hablando del año ’28, ’29. Tomé un block de papel. Eran las 2 de mañana. Fue raro: Anclao en París lo hice de un tirón, cosa que no era habitual en mí, porque el autor tacha, rompe el papel. Esa noche yo estaba muy apurado, me iba a buscar un amigo para salir. Con el apuro, lo terminé de un tirón. Se lo mandé a Barbieri por vía aérea: fue la primera composición que hice por avión. Lo grabó Gardel y tuvo mucho éxito porque era copiado del natural, como aconseja Aristóteles. Salen las cosas con más claridad”.
Muchos de los temas de Gardel interpreta a Cadícamo retoman a aquella misma mujer de Pompas de jabón, la que derrocha sus abriles, pero que debe recordar que su belleza un día se esfumará. Esa Muñeca brava a quien se le advierte: “Cuando llegués al final de tu carrera tus primaveras verás languidecer”. Y en Che, papusa, oí: “Si entre el lujo del ambiente, hoy te arrastra la corriente, ¡mañana te quiero ver!”. O como se le dice a la Callejera: “Cuando estés vieja y fulera tendrás muerto el corazón (...) Seguí, nomás, deslizá tus abriles por la vida... que cuando empiece atallar el invierno de tu vida, notarás arrepentida que has vivido un carnaval”. Ahí está, también, La reina del tango: “Che milonga, seguí el jarandón, meta baile con corte y champán, ya una noche tendrás que bailar el tango grotesco del Juicio Final”. Tangos que avanzan sobre el prototipo femenino de la mujercita que descarrila en la juventud, pero a quien la vida espera con el castigo fatal del paso de los años. Un prototipo sobre el que Cadícamo supo explayarse con genial poesía.
Entre todas esas mujeres, hay una de la que Cadícamo se apiada, Madame Ivonne. En su muy completa biografía de Gardel, Julián y Guido Barsky revelan que Madame Ivonne existió: su nombre fue Ivonne Guitry, conoció a Gardel en París y se enamoró de él, llevando una vida de tango a cuestas. Casada a los 16 años con un príncipe asiático, contrajo una enfermedad venérea incurable y desde los 18 se dedicó a derrochar su fortuna viviendo todos los excesos en los cabarets parisinos. “Guitry continuó tras los pasos de Gardel exactamente como una sombra”, dicen los Barsky. “Años después ella asegurará que viajó con él a Buenos Aires y que el tango fue compuesto en su honor, por sugerencia del propio Gardel.” Verdadera o no la versión de Madame Guitry, lo cierto es que los versos de Cadícamo coinciden con su historia: “Era la papusa del Barrio Latino/ que supo a los puntos de verso inspirar/ pero fue que un día llegó un argentino/ y a la francesita la hizo suspirar./ Madame Ivonne, la Cruz del Sur fue como un signo/ Madame Ivonne, fue como un signo de tu suerte./ Alondra gris, tu dolor me conmueve/ tu pena es de nieve, Madame Ivonne”. O que la historia de su vida fue, propiamente, la de un tango.
Hay otro tango-emblema que nació al calor de la crisis del ’30 y que Gardel grabó tan pronto como fue escrito, Al mundo le falta un tornillo. En su libro Mis memorias, Cadícamo recuerda el nacimiento de aquel tema: “La crisis mundial había entrado al país en forma implacable. Hubo desocupación y ésta trajo como consecuencia la primera villa miseria, que ocupó un sector de Puerto Nuevo y comenzó a hacer funcionar la tristemente recordada olla popular. Ese momento ingrato me inspiró una letra que a mí me parecía dramática por su contenido y al guitarrista Aguilar, festiva. Entusiasmado con la actualidad que reflejaba, le adaptó música y se la hizo escuchar a Gardel, quien de inmediato la llevó al disco”.
En esas memorias, Cadícamo también cuenta la historia de los temas “traducidos por encargo” que aparecen en esta recopilación. “Por encargo de Razzano escribí los textos en castellano de cuatro temas americanos que debía grabar Gardel: un fox trot titulado Yo nací para ti y tres valses que se hallaban en pleno auge: La divina dama, Ramona y En un pueblito de España, de este último una versión distinta a la que grabó Magaldi, que firmé con otro apellido por ser la anterior exclusividad de Víctor.” Aquel fue también el momento en el que Cadícamo pasó de ser un joven con talento e inquietud por la poesía para pasar a ser un poeta del tango hecho y derecho: “Comienzan a lloverme sobres de los sellos grabadores, con estampillas para contraseñar los discos. Ganaba por semana cuatro veces más de lo que cobraba mensualmente en el Archivo”.

miércoles, 13 de julio de 2016

Alberto Margal :El cantor de las madres y las novias

Alberto Capa, cuyo nombre artístico era Alberto Margal, nació en Rosario el 13 de Julio de 1910. Estudió el colegio comercial aunque sin éxito. Trabajó en una panadería, que poseía unas máquinas “Margaldi”. De ahí nació su apellido artístico. En 1933 llegó a Buenos Aires, cantando en cantinas y cafés de Avellaneda acompañándose con su guitarra. Trabajó en la Editorial Sopena y concurrió a teatros vocacionales independientes, donde también cantaba. Durante un asado tuvo un encuentro con Juan Ruggero, “Ruggerito”, colaborador del caudillo Alberto Barceló, hecho que le sirvió como punto de arranque a su trayectoria profesinal. Fue contratado por LR2 “Radio Argentina”, emisora en la que permaneció casi 25 años. Pero también cantó en “Radio Prieto”, “Radio El Mundo” y “Radio Belgrano”, en las audiciones de “Jabón Federal”. Hay que destacar sus actuaciones en el Café Marzotto, acompañado por las guitarras de José Canet y Humberto Canataro. Fue llamado “El cantor de las madres y las novias”. Fueron muchas las giras que realizó por el interior del país, donde era muy conocido. Admirador de Agustín Magaldi, cultivó su repertorio con preferencia. Formó dúo con Lito Bayardo, con quien compuso varios temas. Su popularidad se acrecentó en 1937, destacándose como uno de los cantantes solistas de la época. Realizó giras por Brasil, Uruguay y Chile. En 1951 participó en 2 novelas de radioteatro en Radio Argentina. Su primera grabación fue en el sello “Odeón”, el 7 de Marzo de 1943 con el tango “No hables mal de las mujeres”. Su último registro se realizó en 1957, completando 46 grabaciones. Ese año abandonó la actividad artística. Falleció a los 70 años, el 18 de Septiembre de 1980.