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lunes, 27 de febrero de 2017

Osmar Maderna

El café Marzotto de calle Corrientes fue el escenario de grandes orquestas y cantores de los años cuarenta. En el palco ubicado al fondo del salón, actuaron Troilo, Caló y debutó Floreal Ruiz. Fue allí donde se presentó por primera vez Osmar Maderna con su flamante orquesta constituida poco tiempo después de que se separara de Miguel Caló, con quien había conformado la célebre “orquesta de las estrellas” a la que había ingresado en 1939 en reemplazo de Héctor Stamponi.
Para 1946 Maderna ya era una personalidad artística reconocida por los mejores músicos de su tiempo. El fraseo de su piano, sus clásicas notas agudas en los acordes finales, sus fantaseos solos, fueron la marca distintiva de un estilo elegante, sugestivo y discreto, un estilo ubicado en las antípodas del de Juan D’Arienzo o Alfredo De Angelis, pero también ajeno a cualquier aspiración sinfónica .
Osmar Maderna nació en la localidad bonaerense de Pehuajó en 1918. Su padre tocaba el acordeón y siempre apoyó las aspiraciones musicales de su hijo.
Maderna dirigió su propia orquesta durante cinco años. Grabó 56 temas y allí está lo más representativo y original de su obra. Entre esos temas merecen destacarse entre otros: “Fantasías en tiempo de tango”, “Lluvia de estrellas”, “Concierto a la luna”, “El elegante”, “Loca bohemia”, “Qué noche”, “En tus ojos el cielo”, “Escalas en azul”, “La noche que te fuiste”, “Volvió a llover”, “Rincón de París”, “Cuento azul”, “Lirio”, “Amor sin adiós” y “Rouge”. El primer tema grabado por la flamante orquesta es “Margó”, el poema de Homero Expósito interpretado por Verri. También de Expósito es “Te llaman pequeña” su tema fetiche, con el que iniciaba y concluía sus presentaciones. Otro de los temas destacados es “Tarde gris”, un tango que Gardel había interpretado en 1930 y que Maderna graba en 1946 acompañado por la voz afinada de Pedro Dátila.
Como todo vanguardista, Maderna no fue un músico de multitudes, pero fue muy respetado por sus colegas y muy considerado por la crítica especializada. Los temas que impuso adquirieron fama internacional. “Te llaman pequeña” fue cantado, entre otros, por Pedro Vargas. “Lluvia de estrellas”, figuró en una película de Walt Disney. Y “Concierto a la luna” fue interpretado, entre otros, por Paul Whiteman.
Maderna murió a los 33 años en un accidente de avión. Como Gardel, ganó la inmortalidad en una tragedia aérea. En marzo de 1951 había obtenido el brevet de aviador. Un mes después se mató junto con su acompañante Ernesto Rodríguez en el límite de Lomas de Zamora. Ya se retiraba del aeródromo cuando un amigo lo desafió para hacer unas pruebas en el aire. Su esposa -Olga Mazzei- intentó disuadirlo, pero fue en vano.
Osmar Maderna murió en su hora de esplendor, cuando el futuro se abría generoso a su talento e inspiración.

lunes, 6 de abril de 2015

Osmar Maderna

El café Marzotto de calle Corrientes fue el escenario de grandes orquestas y cantores de los años cuarenta.
 En el palco ubicado al fondo del salón, actuaron Troilo, Caló y debutó Floreal Ruiz. Fue allí donde se presentó por primera vez Osmar Maderna con su flamante orquesta constituida poco tiempo después de que se separara de Miguel Caló, con quien había conformado la célebre “orquesta de las estrellas” a la que había ingresado en 1939 en reemplazo de Héctor Stamponi.
Para 1946 Maderna ya era una personalidad artística reconocida por los mejores músicos de su tiempo. El fraseo de su piano, sus clásicas notas agudas en los acordes finales, sus fantaseos solos, fueron la marca distintiva de un estilo elegante, sugestivo y discreto, un estilo ubicado en las antípodas del de Juan D’Arienzo o Alfredo De Angelis, pero también ajeno a cualquier aspiración sinfónica .
Osmar Maderna nació en la localidad bonaerense de Pehuajó en 1918. Su padre tocaba el acordeón y siempre apoyó las aspiraciones musicales de su hijo. Se dice que a los once años ya integraba una orquesta local. Su profesora de piano, la que lo inició en el arte del teclado se llamaba Leonilda Lugones de Azcona. “Todo lo que sé se lo debo a ella”, declaró años después en una revista de moda. A los quince años se recibió de profesor de piano y a los dieciocho viajó a Buenos Aires acompañado por dos amigos, los violinistas Aquiles Roggero y Antonio Cipolla.
En la gran ciudad deambuló durante algunos meses en bares y cafetines de mala muerte. En algún momento entró a trabajar como solista en Radio Callao y meses más tarde integró la orquesta de Lolo Fernández gracias a una recomendación del cantor Armando Moreno. El milagro, como el mismo lo calificara, se produjo cuando ingresó a la orquesta de Miguel Caló. Allí se inició de hecho la carrera profesional de uno de los músico más singulares de la década del cuarenta.
En esa orquesta Maderna alternó con Domingo Federico, Eduardo Rovira, Enrique Mario Francini y Armando Pontier, es decir se pone a prueba al lado de los mejores músicos de su tiempo. En ese ambiente pronto se destaca por su talento y por la originalidad de sus interpretaciones y composiciones. En la célebre “Orquesta de las estrellas” graba alrededor de 80 temas, algunos de su autoría y otros en compañía de estos grandes músicos. “Sans Soucí” e “Inspiración” fueron los más notables.
Su relación con los músicos se extiende luego a los grandes poetas del tango de la década: Enrique Cadícamo, José María Contursi, Cátulo Castillo, Homero Expósito y Julio Jorge Nelson, a quien musicaliza su poema “Margarita Gauthier” inspirado en la novela de Alejandro Dumas o, para ser más preciso, en la película que se proyectó en Buenos Aires en 1931.
En 1946 Maderna se desvincula de Caló y constituye su propia orquesta Sus actuaciones iniciales en el café Marzotto continúan luego en la Confitería Rucca. El escenario nocturno lo comparte con la “Santa Paula Serenades” dirigida por Raúl Sánchez Reynoso. Para esa misma época graba en el sello “Sandor” de Montevideo temas como “Margó”, “Viejo calavera” y “Chiqué” Ya para entonces lo acompaña uno de los cantores distintivos de su orquesta: Orlando Verri. No será el único. Más adelante se sumarán Luis Tolosa, Pedro Dátila, Mario Corrales, Adolfo Rivas, Carlos Aguirre, Carlos Aldao y el gran Héctor de Rosas, quien después será el cantor de la primera orquesta de Astor Piazzolla.
Del estilo de Maderna se suele decir que es algo así como un anticipo de Piazzolla. Si en algo se parecen es en el esfuerzo por renovar al tango. Piazzolla como Maderna son vanguardistas, pero allí empieza y termina la semejanza. En realidad, Maderna está más cerca del mejor Mariano Mores que de Piazzolla. Como todos ellos se esforzó por fusionar el tango con la música clásica. No en vano llegó a ser calificado el Chopin del tango, aunque además de las influencias del célebre autor de tantos valses, Maderna estuvo interesado por Listz y Rimsky Korsakoff, a quien homenajeó interpretando en 1946 “El vuelo del moscardón” en clave de tango.
Maderna, Mario Pomar, taqueando y Pedro Dátila

Maderna dirigió su propia orquesta durante cinco años. Grabó 56 temas y allí está lo más representativo y original de su obra. Entre esos temas merecen destacarse entre otros: “Fantasías en tiempo de tango”, “Lluvia de estrellas”, “Concierto a la luna”, “El elegante”, “Loca bohemia”, “Qué noche”, “En tus ojos el cielo”, “Escalas en azul”, “La noche que te fuiste”, “Volvió a llover”, “Rincón de París”, “Cuento azul”, “Lirio”, “Amor sin adiós” y “Rouge”. El primer tema grabado por la flamante orquesta es “Margó”, el poema de Homero Expósito interpretado por Verri. También de Expósito es “Te llaman pequeña” su tema fetiche, con el que iniciaba y concluía sus presentaciones. Otro de los temas destacados es “Tarde gris”, un tango que Gardel había interpretado en 1930 y que Maderna graba en 1946 acompañado por la voz afinada de Pedro Dátila.
Como todo vanguardista, Maderna no fue un músico de multitudes, pero fue muy respetado por sus colegas y muy considerado por la crítica especializada. Los temas que impuso adquirieron fama internacional. “Te llaman pequeña” fue cantado, entre otros, por Pedro Vargas. “Lluvia de estrellas”, figuró en una película de Walt Disney. Y “Concierto a la luna” fue interpretado, entre otros, por Paul Whiteman.
Maderna murió a los 33 años en un accidente de avión. Como Gardel, ganó la inmortalidad en una tragedia aérea. En marzo de 1951 había obtenido el brevet de aviador. Un mes después se mató junto con su acompañante Ernesto Rodríguez en el límite de Lomas de Zamora. Ya se retiraba del aeródromo cuando un amigo lo desafió para hacer unas pruebas en el aire. Su esposa -Olga Mazzei- intentó disuadirlo, pero fue en vano.
Osmar Maderna murió en su hora de esplendor, cuando el futuro se abría generoso a su talento e inspiración. Especular sobre su destino artístico es innecesario. Basta con prestar atención a lo que hizo en esos pocos años para concluir que más allá de los avatares de la suerte, su proyecto estético estaba cumplido. Muchos años después el “Sexteto mayor” rendirá homenaje al maestro incorporando a su repertorio “Lluvia de estrellas”.
Su amigo Aquiles Roggero, reconstituyó la orquesta que se mantuvo fiel a su estilo. Se llamó la “Orquesta Símbolo Osmar Maderna”. Roggero compuso en su homenaje “Notas en el cielo”, un título digno de Maderna, porque sus composiciones insistían con las estrellas, la luna, el cielo y sus diferentes tonos de azul. Era la suya una música que parecía llover del cielo, como dijo un crítico, aunque nadie imaginaba que esa obsesión poética por las alturas iban a ser el anticipo de la tragedia real.

domingo, 29 de abril de 2012

OSMAR MADERNA




Este genial compositor y director de Orquesta nació en la ciudad de Pehuajó, el 26 de Febrero de 1918.



Sus padres Juan Maderna y Angela Maria Nigro, pusieron por nombre Osmar al octavo hijo del matrimonio.



Su padre ,músico tocaba el acordeón, y Osmarcito fue creciendo en ese ambiente musical.



El papá tenía un conjunto musical y tocaba en todos los bailes que se organizaban en el pueblo.



Tiempo de vacas flacas, muchas bocas para alimentar en el hogar de los Maderna, Osmar para colaborar entra en la radio de Pehuajó como locutor.



Para ese entonces era un alumno aventajado del conservatorio donde estudiaba piano, y cuando se lo permitían las autoridades de la emisora, ejecutaba el instrumento en la radio .



Se tuvo confianza y siendo muy joven aun, ( tenía 13 años ) interesó a otros músicos amigos y formo un conjunto que  bautizó con el nombre de Vitaphone.



Sus amigos que integraban esta orquesta eran en violines Aquiles Roggero y Arturo Cipolla. Bandoneones, José Figueras y Francisco Logioco, Piano, Osmar Maderna, Trompeta Alberto Luna, y batería Diego Rodríguez.



Cuando cumplió 15 años se recibió como Profesor de Piano.



Fue tal  la aceptación por parte del público de este conjunto, que Osmar se fijó como meta, desembarcar en Buenos Aires.



Cuando en 1938 contaba con 20 años, viene a Buenos Aires, y se incorpora como pianista a la orquesta de Manuel  Fernández.



Pronto ganó popularidad entre el público porteño , el talento y la  profesionalidad con que tocaba el piano, su digitación perfecta , sus dedos que se movían en el teclado como alas de colibrí.



Eso le valió que las autoridades de Radio Belgrano lo contrataran para tocar tanto música clásica, o tangos.



Justamente en otro horario actuaba con su Orquesta Miguel Caló, quien ya conocía las virtudes musicales de este joven.



Se dio que Chupita Stamponi, su pianista se alejaba del conjunto, y Caló lo interesó  para que se incorporara en su reemplazo.



A Osmar le pareció un sueño, aceptó de buena gana  y le aportó a esta orquesta, además de sus arreglos, un sonido completamente distinto, mas brillante por lo que el maestro quedó encantado. Recordemos que esta agrupación orquestal contaba con músicos muy profesionales que le valió se la considerara , con el tiempo, La Orquesta de las Estrellas.



Sus integrantes, entre otros eran, Enrique Mario Franchini, Armando Pontier, Domingo Federico, etc...



En 1945, Maderna se desvincula de Caló y forma con el cantor Raúl Iriarte, otra orquesta.



Fue esta decisión, una estrella fugaz, mucho brillo de entrada pero se fue apagando lentamente en el interés entre el público, razón que motivó que se disolviera. Iriarte, volvió con Caló, y Osmar fue perseverante y se dedicó de lleno a organizar otro conjunto.



Ese mismo año , debuta en el café Marzotto y sus cantores eran Orlando Verri y Luis Tolosa. Graba por primera vez en Uruguay cuatro temas, Chiqué, (Instrumental), Margo, y Solo Cerrazon, con  la voz de Orlando Verri, y Viejito Calavera con Luis Tolosa.



Una vez acreditado en las grabadoras, R.C.A. Victor lo contrata y graba 52 temas.



Hace un pasaje fugaz por el cine. Y trabaja en la película Al Compás de Tu Mentira, y El Idolo del Tango.



En 1947 Osmar se casa con Olga René Mazzei. (no tienen hijos) Una de las pasiones de Maderna era volar, cursó horas  de vuelo y obtuvo su brevet de piloto civil.



Sus temas  (Escala en Azul, Concierto en la Luna, Lluvia de Estrellas, Luna de Plata, y fui Golondrina Perdida), tienen bastante que ver con su pasión por volar donde se  sentía en plenitud cuando practicaba vuelos;  que lo llevaban cerca del cielo.



En 1951, tenía una interesante propuesta para viajar al país del norte para actuar con su orquesta, pero  lamentablemente no pudo ser, el suceso imprevisto que a todos nos puede acaecer, quiso que perdiera la vida. 



 Fue el  28 de Abril de 1951, cuando sufrió un accidente aéreo, colisionando con otro avión del mismo porte piloteado por un amigo, y a consecuencia de ello ambos  fallecieron.



Este talento que recién estaba con 33 años de edad, deslumbrado a los amantes del Tango, con su virtuosismo tan especial, produjo con su fallecimiento un vacío enorme, dado que estaba proyectándose a ser uno de los mejores compositores y directores de nuestra música popular.



Sus cantores fueron; Luis Tolosa, Orlando Verri, Pedro Dátila, Mario Corrales (Mario Pomar), Héctor De Rosas, y Adolfo Rivas .Como Compositor dejó obras que pueden considerarse incunables; “Voce”, (Samba Brasileña), “Fui Golondrina perdida”, “Lirio”, “Catunga”, “Cara Catunga”, “Quise olvidar”, “Rouge”, “Yo no merezco”, “Que  te  importa  que  te  llore”, “Jamás  retornaras”, “Cuento Azul”, “Luna  de  plata”,  “En tus ojos de cielo”,  “La noche que te fuiste”, “Concierto en la luna”,  “Volvio a llorer”, “Rincones de Paris“, “Lluvia de estrellas“,“Pequeña”, “Escala de azul”, “Bar”, “Rapsodia de tango”, “Amor sin adiós” y creaciones como "El pillete" y "El vuelo del moscardón".



 Después de un periodo prudencial su primer violín, y además amigo que era oriundo de Pehuajó, Aquiles Roggero, rearma la Orquesta, con la hermosa voz de, Adolfo Rivas, (último cantor de Maderna) y  asumiendo la responsabilidad de dirigirla desde el piano,  con el nombre de La Orquesta Símbolo de Osmar Maderna  tuvo la responsabilidad  durante diez largos años de seguir  deleitando  a los porteños que habían admirado a este exquisito conjunto.