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lunes, 16 de marzo de 2015

Ricardo Tanturi, el caballero del tango

Como a Biagi, D’Arienzo o Alfredo De Angelis, se le reprocha cierta ligereza, un estilo demasiado
simplificador, una propuesta musical más destinada a ganar los pies livianos de los bailarines que hacer buena música. Las críticas tienen buenos fundamentos, pero sería un error suponer que son absolutas. Por otra parte, no es justo asimilar en un mismo formato orquestas diferentes que, en todo caso, lo que poseían en común fue una singular capacidad para llegar al gran público en un tiempo en que el tango empezaba a promover transformaciones internas decisivas.
La orquesta de Ricardo Tanturi integra por derecho propio la generación del cuarenta, considerada como la más calificada en la historia del tango. Justamente, fue en 1939 cuando Alberto Castillo se incorporó como vocalista en la orquesta de Tanturi y a partir de allí los dos universitarios -uno dentista, el otro médico- provocaron un suceso notable que se expresó en la grabación de alrededor de treinta y siete temas, entre los que merecen destacarse como verdaderos sucesos: “Noches de Colón”, “Moneda de cobre”, “Muñeca brava” y ese verdadero hits de su tiempo que fue “Así se baila el tango”.
Castillo debutó con Tanturi entonando en un micrófono de grabación los versos de “Recuerdo”: “Murió mi compañera idolatrada, la mujer que jamás olvidaré”. En ese texto ya está prefigurado todo Castillo y todo Tanturi, ese estilo que va del realismo descarnado, al grotesco, la emotividad y la agresividad, el sentimentalismo y la sobriedad, fundando un nuevo y singular estilo que habrá de ser reconocido por la amplia platea tanguera.
Tanturi y Castillo compartirán los beneficios de la fama durante cuatro años. Ambos estaban atravesando su mejor momento artístico. La voz de Castillo y la puesta musical de Tanturi constituyeron un verdadero suceso que ganó, por derecho propio, un lugar privilegiado en la historia del tango. La presencia de la orquesta en clubes de barrio, locales nocturnos y en los principales salones de Buenos Aires, Montevideo, Mar del Plata y Rosario, dan cuenta de su popularidad, popularidad reforzada por las singulares dotes histriónicas de Castillo y su calidad como vocalista.
Para esos años a los grandes directores de orquesta se los reconocía por el cantor que los acompañaba. Es así como Troilo era impensable sin Fiorentino, Pugliese estaba con Chanel, Di Sarli con o D’Afostino con Vargas. El cantor había dejado de ser el estribillista de la década del treinta y adquiría gravitación propia y, en más de un caso, su marketing superaba al del propio director de la orquesta.
Es por eso que fueron muchos los que temieron que cuando Castillo se separó de Tanturi a mediados de 1944, la orquesta iniciaría su definitiva cuenta regresiva. Sin embargo, y cuando todos esperaban que el sustituto fuera alguien parecido a Castillo, incluso algún imitador, Tanturi tuvo el tino de elegir a Enrique Campos, un uruguayo cuya personalidad artística era opuesta a la de Castillo.

Enrique Campos cuando llegó de Montevideo a Buenos Aires buscando nuevos horizontes, era conocido en el ambiente de la noche como Eduardo Ruiz. La anécdota cuenta que Tanturi le explicó que en los escenarios porteños ya estaban Ricardo Ruiz y Enrique Ruiz, por lo que no era aconsejable insistir con un Ruiz más. Dicho esto, abrió la guía telefónica y al azar eligió un nombre. A partir de ese momento para felicidad de los tangueros nació Enrique Campos.
Con él, Tanturi grabó alrededor de cincuenta temas algunos realmente notables. El estilo de Campos era más melancólico, menos estridente y de una perfecta afinación. Pertenecen a ese período “Calor de hogar”, “Si se salva el pibe” y “El sueño del pibe”. Campos debutó en Radio El Mundo el 4 de agosto de 1943 con dos temas excelentes: “Muchachos comienza la ronda”, de Luis Porcell y Leopoldo Díaz Vélez, y el vals “Al pasar”, de Raúl Iglesias y Juan Gatti . Después de tres años de lucirse en los mejores escenarios tangueros de Uruguay y Argentina, Campos se fue con Francisco Rotundo.
Después vinieron Roberto Videla, Osvaldo Ribó, Juan Carlos Godoy y Elsa Rivas. Se trataba de excelentes cantores que supieron estar a la altura de las exigencias del maestro, pero lo que había cambiado eran las circunstancias. El período de oro de la década del cuarenta nunca más volvió y en el camino numerosas orquestas -incluida la de Tanturi- se fueron apagando lentamente. En la década del sesenta el primer disco lo grabó en 1966. También fue el último.
Tanturi nació en el barrio de Barracas, el 27 de enero de 1905. En su primera juventud estudió violín con Francisco Alessio, tío del reconocido bandoneonista y director de orquesta Enrique Alessio. Sin embargo, no va a ser el violín su destino, sino el piano, una responsabilidad que correrá a cuenta de su hermano Antonio Tanturi, codirector de la orquesta típica Tanturi-Petrone.
La influencia tanguera de la casa no impidió que sus inicios musicales fueran el jazz. Probablemente sus estudios universitarios lo relacionaron con Sánchez Reinoso y Antonio Arciere con quienes constituyó una jazz band que actuaba ante un público universitario y que contaba con un vocalista que luego se destacaría como actor y tanguero: Juan Carlos Thorry.
En 1931, para otros 1933, formó su primera orquesta, un sexteto que en homenaje a su pasión por el polo lo bautizó con el nombre: “Los Indios” y la carta de presentación fue precisamente la melodía compuesta por el maestro Francisco Canaro. La orquesta debuta en el Alvear Palace Hotel, en 1934. Y a partir de ese fecha anima las temporadas veraniegas del Hotel Carrasco de Montevideo. Precisamente, la carta de presentación de “Los Indios” en la mítica terraza del Hotel, era precisamente la marcha “Carrasco”.
En 1937 realizó su primera grabación para el sello Odeón. Se trata de “Tierrita” de Agustín Bardi y ese drama tanguero que se llama “A la luz de un candil”, escrito por Julio Navarrino con música de Carlos Vicente Geroni Flores que lo interpreta uno de sus primeros cantores: Carlos Ortega. En una de esas presentaciones lo conoce a Osvaldo Valle, director artístico de Radio el Mundo. La impresión que le debe haber causado al empresario debe haber sido buena, porque a partir de ese momento Ricardo Tanturi será una de las figuras centrales de la emisora.
Capítulo aparte merecen sus condiciones de compositor. Poetas como Enrique Cadícamo, Enrique Dizeo o Francisco García Giménez contaron con sus aportes musicales. Pertenecen a Tanturi temas como “Mozo guapo”, “Amigos presente”, “A otra cosa che pebeta”, “Sollozos de bandoneón” y “Ese sos vos”. Ricardo Tanturi murió en Buenos Aires el 24 de enero de 1973.

lunes, 9 de septiembre de 2013

ENRIQUE CAMPOS CON RICARDO TANTURI UN DUPLA DE LUJO

Una de las características del tango que se pueden rastrear en su historia es la conformación de grandes binomios entre cantores y orquestas, de importante éxito comercial y de los que se puede decir que realmente marcaron una época y una forma de interpretar el Tango. Estos binomios estaban inscriptos en la lógica que prevalecía en las orquestas de los años '40, donde lo importante era bailar el Tango y donde los cantores eran entendidos como un instrumento más del conjunto. Así, por recordar algunas de estas formaciones, podemos mencionar a D'Agostino-Vargas, Pugliese-Chanel, Troilo-Fiorentino y la que fue protagonista de nuestro último encuentro, Tanturi-Castillo. Lo cierto es que la propia lógica de estos binomios terminaba siempre de manera similar: con un gran suceso y popularidad por parte del cantor, que se alejaba de estas orquestas -también de gran renombre- para iniciar una carrera como solista. 

Cuando esto ocurrió con la Orquesta de Ricardo Tanturi, su director se vio en la difícil tarea de conseguir un reemplazo para Castillo, un intérprete que había adquirido mucho brillo propio. Igual era el peso y la responsabilidad, entonces, para el cantor que lo fuera a reemplazar. Lo cierto es que Enrique Campos cumplió con ese desafío, superando con creces las expectativas. No sólo conformó otro binomio igual de exitoso que el anterior, sino que, sin imitar el estilo de Castillo, logró imprimir su propio estilo a la orquesta. 

Dueño de una forma de cantar de gran personalidad, un fraseo delicado, un cantar sin estridencias y una gran calidad interpretativa, Enrique Campos se inscribe cómodo entre las figuras más representativas del Tango de la década del '40. Se inscribe su nombre entre los más representativos cultores del tango. Tenía condiciones naturales que contribuyeron a facilitar una trayectoria difícil en una época de grandes cantores. Presencia, personalidad y una voz distinta que lucía en su expresar fraseado y melodioso. Uruguayo, nacido el 10 de marzo de 1913, su debut se produjo en el Cine Helvético de la pequeña localidad de Colonia Suiza, acompañado por los guitarristas Alfredo Solís y Carlos Méndez el 6 de enero de 1936. Actuaba con su verdadero nombre, Inocencio Troncone. Tres meses después, exactamente, se presenta en la recordada audición "Caramelos surtidos", ante los micrófonos de la emisora CX 18, con los guitarristas Fontela y Silva Aguilar, pasando inmediatamente al elenco de Eduardo Depauli. Allí, Agustín Pucciano y Depauli le crean el seudónimo de Eduardo Ruiz, que le acompañaría hasta 1943.
Su popularidad se acrecienta y sus éxitos se repiten. Interviene en la película nacional "Radio Candelario" junto a Eduardo Depauli, Miguel Ángel Manzi y el extraordinario dúo formado por Carmen y Magdalena Méndez, cuyo estreno se realiza en el cine "Radio City" el 21 de agosto de 1939.
En enero de 1940 emprende una gira por el sur del Brasil con las guitarras de Fontela, Pizzo y Falco reapareciendo en Montevideo por CX 46 Radio América unos meses más tarde.
Al año siguiente realiza una temporada como cantor de la orquesta bajo el nombre de Pintín Castellanos, encabezada por Alfredo Gobbi y Armando Blasco. Este conjunto, de gran calidad musical tuvo actuación destacada en el Palacio de la Cerveza de la calle Yatay, en el Cabaret Tabarís y Radio Monumental.
En su etapa siguiente forma parte del recordado conjunto Laurenz-Casella, realizando numerosos bailes y presentaciones radiales, además de hacerlo desde el famoso palco del Café Ateneo. Esta orquesta la formaban prestigiosos músicos. Alternaban Julio Tobías y Sebastián Garreta en el piano, el contrabajista Mainardi y entre bandoneones y violines los directores, Félix Láurenz y Pedro Casella, Donato Raciatti, López, Ramón Panedas, entre otros. Desde allí fue el "salto" a la conquista de Buenos Aires como cantor de orquesta. En principio, "Eduardo Ruiz" no sabía cual sería su destino. Creyó que sería el conjunto del gran violinista Antonio Rodio pero una rápida gestión de Ricardo Tanturi, que conocía sus condiciones, motivó su incorporación a la orquesta típica "Los Indios" dirigida por Tanturi. Era "la voz distinta" para reemplazar a Alberto Castillo. En principio el director lo convence para cambiar su nombre artístico diciéndole que estaban actuando Ricardo Ruiz y un cantante melódico Enrique Ruiz y que era conveniente evitar confusiones. Tanturi abrió al azar una guía telefónica y dijo: "acá está, usted se llamará Enrique Campos".
Enrique Campos debuta en Radio El Mundo como cantor de la orquesta Tanturi e inmediatamente comienza a grabar discos. Los dos primeros temas, registrados el 4 de agosto de 1943, fueron el tango de Luis Porcell y Leopoldo Díaz Vélez "Muchachos comienza la ronda" y el vals de Raúl Iglesias y Juan Gatti, "Al pasar".
En marzo de 1946 contrae enlace, fundando un hogar ejemplar. Al mes siguiente, luego de realizar un baile en el Club "Unión" de Caseros (barrio del gran Buenos Aires), canta por última vez con Tanturi, alejándose para realizar actuaciones como solista con acompañamiento de guitarras.
Francisco Rotundo lo contrata como cantor de su orquesta en marzo de 1947 donde comparte su labor con el cantor Mario Corrales, presentándose en Radio Splendid, teatro "Empire" y café "Nacional" de la calle Corrientes. Posteriormente forma una orquesta que encabeza junto al bandoneonista Alfredo Calabró. Realizaba sus presentaciones el periodista Raúl Hormaza. De la orquesta Campos-Calabró se comercializa un solo disco que sobre matrices argentinas es reproducido por "Sondor" en Montevideo y estaba formada por Sebastián Garreta, piano: Alfredo Calabró, Roberto Pansera, Caruso y López bandoneones, Raúl Domínguez, Lijó y Mosca violines y Samonta, contrabajista.
Finalizada la temporada, ya en 1950 encabeza otra orquesta en la que comparte su labor con su gran amigo Juan Carlos Miranda. Tuvo efímera duración, porque Enrique es requerido por Francisco Rotundo, ante el alejamiento de Carlitos Roldán. Tiene entonces por compañero en el canto a Floreal Ruiz. Debuta en el disco el 10 de agosto de 1951 con el tango de Juan Fulginiti "Llorando la carta" y en diciembre de ese año realiza en la orquesta de Rotundo a dúo con Floreal Fuiz su antológica interpretación del famoso vals de Charlo y José González Castillo "El viejo vals".
En octubre de 1952 se aleja y poco después es contratado para cantar en la orquesta de Roberto Caló que integraban figuras importantes como Osvaldo Tarantino en el piano, Leo Lípesker en violín y Ernesto Franco en bandoneón. Su labor se prolonga por dos años, hasta que, por tercera vez acude al llamado de Francisco Rotundo, accediendo a cantar en su orquesta que entonces arreglaba el primer bandoneón Luis Stazo. Había otro cantor en la orquesta: Ricardo Argentino, más tarde reemplazado por Alfredo Del Río.
En 1957 vuelve a formar orquesta, un quinteto dirigido por el pianista Dante De Simone y posteriormente forma rubro con la cancionista Elena Maida en un conjunto arreglado por Dante Smurra. Va espaciando sus actuaciones absorbido por sus actividades comerciales. En 1962 se presenta en un programa especial de Canal 4 en Montevideo, acompañado por el conjunto de Toto D'Amario y al regresar a Buenos Aires canta en la orquesta de Graciano Gómez presentándose ante micrófonos de "Splendid".
Lo encontramos en 1965 en Radio El Mundo acompañado por la orquesta de Dante Smurra y en 1969 comienza a grabar como solista en el sello "Magenta". Viaja a Montevideo cantando en TV en el programa de Miguel Angel Manzi el vals de Héctor Marcó "A mi padre" y el tango de José Canet "La abandoné y no sabía". Al regresar a Buenos Aires actúa en "El farolito" de Villa Crespo y es designado jurado para el Concurso de Tangos de La Falda (Córdoba).
Le pertenecen algunas obras. Los tangos "Esclavas y reinas" y "Dale Artime" con Jorge Moreira, el candombe "Dale negra", con el mismo letrista y el vals "Por qué no estás tú" con Julio Jorge Nelson. Con Jorge Moreira con quien tuvo una fraterna amistad musicó además "Aunque me llame papá", "Buenos Aires del 40", "Para el final", "Del potrero", "Pero quisiera encontrarte" y el vals "Te estoy agradecido". Finalmente con Juan Bautista Fulginiti "Conformate con ser buena".
Fuera del rigor cronológico, debemos señalar que el tango que le sirvió de presentación en Buenos Aires fue "Percal", acompañado en la oportunidad por el piano de Manuel Sucher.
Prematuramente, en Buenos Aires, ante la congoja general y de los que fuimos sus amigos, Enrique Campos nos dejó el 13 de marzo de 1970, aunque su recuerdo y su presencia nos acompañarán siempre.
Queda el testimonio de los discos para confirmar sus grandes condiciones y dejar en evidencia de que fue uno de los grandes cantores uruguayos del tango.

Los 53 registros correspondientes, 51 de Enrique Campos solo y 2 a dúo con Roberto Videla. 
01 - Dos Palabras Por Favor (05/10/1943) 
02 - Al Pasar (06/08/1943) 
03 - Así Se Canta (19/08/1943) 
04 - Por Eso Canto Yo (06/08/1943) 
05 - Que Nunca Me Falte (17/11/1943) 
06 - Sollozo De Bandoneón (16/12/1943) 
07 - Vieja Esquina (06/08/1943) 
08 - Una Emoción (17/11/1943) 
09 - Palomita Mía (19/08/1943) 
10 - Qué Vas Buscando Muñeca (16/12/1943) 
11 - Muchachos Comienza La Ronda (06/08/1943) 
12 - Qué Bien Te Queda (05/10/1943) 
13 - Oigo Tu Voz (17/11/1943) 
14 - Malvón (17/11/1943) 
15 - La Abandoné Y No Sabía (27/04/1944) 
16 - Domingo A La Noche (28/08/1944) 
17 - En El Salón (14/11/1944) 
18 - Encuentro (29/09/1944) 
19 - Igual Que Un Bandoneón (13/12/1944) 
20 - Prisionero (14/11/1944) 
21 - Recién (24/03/1944) 
22 - Rey Del Tango (21/01/1944) 
23 - Si Se Salva El Pibe (27/07/1944) 
24 - Sombrerito (27/04/1944) 
25 - Y Siempre Igual (24/03/1944) 
26 - Añoranzas (18/05/1944) 
27 - El Corazón Me Decía (29/09/1944) 
28 - Desde Lejos (27/04/1944) 
29 - Quién Canta Mejor Que Yo (21/01/1944) 
30 - Y Como Le Iba Contando (27/04/1944) 
31 - Jirón De Suburbio (27/04/1944) 
32 - Calla Bandoneón (18/05/1944) 
33 - Anselmo Laguna (14/06/1945) 
34 - Calor De Hogar (09/11/1945) 
35 - Cuatro Recuerdos (05/09/1945) 
36 - De Seis A Siete (22/01/1945) 
37 - Esta Noche Al Pasar (22/01/1945) 
38 - Igual Que Una Sombra (12/04/1945) 
39 - Ivón (05/09/1945) 
40 - Me Besó Y Se Fue (19/02/1945) 
41 - Qué Será De Tí (19/02/1945) 
42 - El Sueño Del Pibe (14/06/1945) 
43 - La Uruguayita Lucía (12/04/1945) 
44 - Discos De Gardel (03/05/1945) 
45 - Giuseppe El Zapatero (03/05/1945) 
46 - Bien Criolla Y Bien Porteña (13/07/1945) 
47 - Cantor De Barrio (13/07/1945) 
48 - Cuatro Lágrimas (23/10/1945) 
49 - Esta Noche Hay Una Fiesta (13/03/1946) 
50 - Soy Muchacho De Arrabal (03/01/1946) 
51 - Seis Días (03/01/1946) 
52 - Tu Vieja Ventana (23/10/1945) - A dúo con Roberto Videla 
53 - Barrio Viejo (30/01/1946) - A dúo con Roberto Videla 

sábado, 6 de abril de 2013

Reinaldo Yiso:Fecundo autor de letras de tango


Vino al mundo en el porteño barrio de Liniers, zona que creció al amparo de la instalación de los talleres del antiguo Ferrocarril Oeste. Nació en la calle Pola 429 y dio sus primeros pasos en veredas poblada de plátanos que apenas dejaban ver el cielo. Realizó sus estudios primarios en la Escuela Nº 8 del Distrito Escolar Nº 20, habiendo cursado luego estudios secundarios.

Desde muy joven, borroneó papeles con composiciones que extraía de su observación de la realidad, de la calle y de sus sueños juveniles. Dice su hermana Albina que Reinaldo, desde chico, "tuvo alma de bohemio".

Su padre, de nombre Ernesto y de nacionalidad uruguaya, era obrero ferroviario, en tanto su madre, doña Concepción Ridaura, era una española nacida en Málaga, que se ocupaba de los quehaceres de la casa. El matrimonio tuvo seis hijos, tres mujeres y tres varones, siendo Reinaldo el menor de todos.

Yiso nunca se apartó de sus amigos de barrio y andanzas. Con ellos frecuentó la esquina de su casa natal y la plaza Coronel Martín Irigoyen, más conocida por la plaza "de Founrouge". Fue precisamente en esos lugares donde se gestó "Oeste Argentino", equipo de fútbol de barrio, donde Reinaldo y sus amigos daban rienda suelta a su pasión por ese deporte. También militó en distintas divisiones del Club Atlético Vélez Sársfield, llegando a integrar el equipo de segunda división de esa entidad, pero la quebradura de una de sus piernas tronchó la esperanza que él tenía de llegar a jugar en primera; razones tenía para pretenderlo, pues según referencias recogidas, era un excelente jugador de fútbol.

Reinaldo Yiso fue fiel a su barrio y nunca abandonó Liniers. Viajaba diariamente al centro de la ciudad, con el fin de atender sus intereses autorales, sin descuidar por ello sus otros compromisos laborales. Si bien comenzó a trabajar en el Frigorífico Lisandro de la Torre como obrero de planta, luego fue transferido a la parte administrativa, donde llegó a ocupar un alto cargo. Tiempo después, se desempeñó como director de Magenta Discos.

En el año 1941 el maestro Ricardo Tanturi le estrena su primer título, "Por eso canto yo"; si bien es en 1943 cuando Reinaldo Yiso alcanza notoriedad con el tango "El sueño del pibe", grabado ese año por Osvaldo Pugliese con la voz de su amigo y vecino, Roberto Chanel. La temática futbolera abordada en este tango, hace que su letra alcance gran difusión y popularidad. Es en "El sueño del pibe", donde el autor rememora los propios momentos de felicidad e ilusión, vividos durante su juventud.

Para ese entonces Yiso, además de escribir y trabajar, presentaba en los bailes a la orquesta de Osvaldo Pugliese, tarea por la cual recibía una remuneración de cinco pesos por cada noche de actuación. Fue precisamente durante esos años cuando una tarde, al cruzar la calle junto a Chanel y Morán, lo atropelló un auto, provocándole serias lesiones que lo mantuvieron postrado durante más de un mes.

Escribió gran cantidad de tangos de carácter descriptivos, empleando versos sencillos, ya que nunca recurrió a la metáfora para adornar sus temas. La mayoría de sus letras plasmaron sentimientos propios o extraños, como así también algunas otras, reflejaron pasiones y controversias populares. Tal el caso de "Bolero", tango que muestra el enfrentamiento que en ese momento mantenían dos géneros musicales, el tango y el bolero; en tanto en "Bailemos", describe la angustia que siente una pareja frente al hecho irreversible de la separación. Todas las letras de Yiso encierran, verdaderas pinceladas de la vida.

Además de los temas ya mencionados, sus tangos más difundidos fueron "Un infierno", "Soñemos", "Cuatro líneas para el cielo", "Un regalo de reyes", "El hipo" , "Cómo le digo a la vieja", "Una carta para Italia", "Un tango para mi vieja", "La número cinco" , "El tango es una historia", "Estas cosas de la vida", "La mascota del barrio" , "Un tormento" , "El clavelito", "Susanita" y "Un vals para mamá". Este tema Yiso lo compuso una noche en que cuidaba a su madre, víctima de una afección circunstancial. En uno de sus versos el autor refleja cual era su estado emocional en ese momento, al decir que ese vals "Surgió una noche de esas que más pensaba en ella".

Musicalizaron sus letras, entre otros, Ricardo Tanturi, Francisco Rotundo, Miguel Caló, Anselmo Aieta, el ya citado Enrique Alessio, Pascual Mamone, Santos Lipesker, Arturo Galluci, Abel Aznar, Edgardo Donato, Roberto Chanel, Alberto Morán, Roberto Rufino y Alberto Podestá, Juan Puey, Roberto Caló, Oreste Cufaro, Ángel Cabral, Juan Pomati, Manuel Mañueco y Erma Suárez.

El 22 de mayo de 1943 se casa con Sara Rainer, con quien tuvo dos hijos: Marta y Ricardo, a los que Yiso nombra en su tango "Un regalo de reyes". Según cuenta su esposa, el nombre con el cual fuera anotado en el Registro Civil su hijo varón, responde al deseo de la pareja de homenajear al maestro Ricardo Tanturi.

Varias de las composiciones de Yiso fueron registradas a nombre de su mujer, tal el caso de "Bien Bohemio", tema que con música de Tití Rossi y Juan Pomati, fue grabado por la orquesta de Francisco Rotundo con la voz de Julio Sosa. ¿Quién no recuerda ese verso que dice: "Estoy en Pampa y la vía como viola en el empeño"? También, con el nombre de Sara Reiner, registró otros tangos, entre ellos: "Ruiseñor de Puente Alsina" y "Pifia", y con el seudónimo de Rianco, firmó la letra de "No me esperes esta noche", obra popularizada por la cancionista María Graña.

A su vez, compuso diversos valses peruanos, entre otros, "He visto llorar a Dios", "Errante vagabundo" y "Desagradecida".

Su aporte al tango quedó reflejado en la gran cantidad de composiciones que escribió, sin apartarse nunca de un particular estilo de poeta de barrio. Sus letras resumen emociones y pasiones comunes a la sensibilidad del porteño.

Para finalizar esta semblanza de Reinaldo Yiso, nada mejor que evocar un verso de su tango "Un infierno", precisamente aquél que dice: "en tu pelo soy abrojo que pretende ser clavel", frase que se hizo garra en la voz de Floreal Ruiz.

Según constancias obrantes en Sadaic, Yiso registró 532 obras, de las que 143 son inéditas, 114 fueron editadas, 109 grabadas y 166 editadas y grabadas.

jueves, 24 de enero de 2013

Ricardo Tanturi

Pianista, director y compositor argentino .Nació el 27 de enero de 1905 en Buenos Aires, de padres italianos. 
Su primer instrumento fue el violín. Su hermano Antonio Tanturi, pianista y codirector de la Orquesta Típica Tanturi-Petrone, lo animó a dejar el violín por el piano y fue su maestro. Se inició a mediados de la década del 20, actuando en clubs, festivales benéficos y, junto con su hermano, en LOY Radio Nacional. Se licenció en Medicina
En 1933 formó su grupo, un sexteto llamado "Los Indios", actuando en Buenos Aires y en Montevideo. En 1937 se vinculó al sello Victor. Alcanzó un gran éxito cuando a finales de los años 30 incorporó a Alberto Castillo como vocalista. Sus obras fueron: "Ese sos vos", "Pocas palabras", "Mozo guapo", "A otra cosa", "Che, pebeta", "Sollozo de bandoneón"... Orquesta Ricardo Tanturi Se inició en el disco en 1937, con una histórica placa del sello Odeon que contiene el tango "Tierrita", de Agustín Bardi, en versión instrumental, y "A la luz del candil", música del talentoso Carlos Vicente Geroni Flores, y truculenta letra de Julio Navarrine, cantado por Carlos Ortega. Pero Tanturi da el gran salto en 1939, cuando incorpora a Alberto Castillo, que se convertiría en un imán para el público. Castillo, de afinación perfecta, magistral en el uso de los matices y la media voz, seducía con todos los recursos posibles: su impactante gestualidad, su engominada elegancia varonil, su título de médico ginecólogo (obtenido en 1942) y ese estilo por momentos confidencial, por momentos desenfadado que convertía cada tango en un espectáculo. En los 37 temas que dejó grabados Castillo antes de dejar a Tanturi en 1943, la orquesta le cede el protagonismo, como también haría con el elegido para sucederlo, el uruguayo Enrique Campos. Este compartía con Castillo el interés puesto en la comunicación con el público. Campos no intentaba ningún lucimiento vocal. Cantaba con displicencia, sin exaltarse, con la sencillez de las cosas humildes. Detrás de él, la orquesta sonaba afiatada, precisa y discreta, con una simple perfección. Esto convierte a los 51 temas que registró el binomio Tanturi-Campos en uno de los tesoros del género. La orquesta no conocería ya momentos de tanto esplendor, aunque alcanzó notable nivel con Osvaldo Ribó a partir de 1946. Roberto Videla para la misma época, y posteriormente Juan Carlos Godoy y Elsa Rivas, entre otros, consiguieron revitalizar ocasionalmente la popularidad de Tanturi.
Ricardo Tanturi falleció el 24 de enero de 1973.

martes, 24 de enero de 2012

RICARDO TANTURI

Tanturi logró conducir durante varias décadas una orquesta de renombre, que basó su éxito en la enorme atracción de algunos de los cantores con que contó. Por esa misma razón, las versiones instrumentales de su limitada orquesta son escasas y poco recordadas. Sin embargo, su fama resiste el paso del tiempo, y en los últimos años, con el resurgimiento del tango como danza, las grabaciones de Tanturi son tal vez las más requeridas por los bailarines. Además, algunos de sus registros se han convertido en clásicos absolutos.
Ricardo Tanturi nació en Buenos Aires de padres italianos, en el barrio de Barracas, uno de los más pobres y vitales de la ciudad, limitado por el Riachuelo, otrora surcado por incontables barcazas, y hoy contaminado y maloliente. Su primer instrumento fue el violín, que estudió con Francisco Alessio, tío del célebre bandoneonista y director Enrique Alessio. Su hermano Antonio Tanturi, pianista y codirector de la Orquesta Típica Tanturi-Petrone, lo indujo a dejar el violín por el piano y fue su maestro. En 1924 comenzó Ricardo su carrera artística, sentado al teclado en clubs, festivales benéficos y, junto con su hermano, en LOY Radio Nacional (luego llamada Belgrano), nada de lo cual le impidió estudiar Medicina y recibirse con muy buenas calificaciones. En la universidad formó conjuntos estudiantiles. Allí conoció al actor Juan Carlos Thorry, quien luego sería su primer cantor, y a muchos de los músicos que conformarían su orquesta. En 1933 formó un sexteto para actuar en cines y teatros. Lo bautizó "Los Indios", en homenaje a un equipo de polo. Esa misma sería la denominación de todas sus formaciones posteriores. Tanturi solía utilizar como presentación el tango así llamado, "Los indios", de Francisco Canaro, pero curiosamente nunca lo grabó.
Orquesta R. Tanturi
Orquesta Ricardo Tanturi
Se inició en el disco en 1937, con una histórica placa del sello Odeon que contiene el tango "Tierrita", de Agustín Bardi, en versión instrumental, y "A la luz del candil", música del talentoso Carlos Vicente Geroni Flores, y truculenta letra de Julio Navarrine, cantado por Carlos Ortega. Pero Tanturi da el gran salto en 1939, cuando incorpora a Alberto Castillo, que se convertiría en un imán para el público. Castillo, de afinación perfecta, magistral en el uso de los matices y la media voz, seducía con todos los recursos posibles: su impactante gestualidad, su engominada elegancia varonil, su título de médico ginecólogo (obtenido en 1942) y ese estilo por momentos confidencial, por momentos desenfadado que convertía cada tango en un espectáculo. En los 37 temas que dejó grabados Castillo antes de dejar a Tanturi en 1943, la orquesta le cede el protagonismo, como también haría con el elegido para sucederlo, el uruguayo Enrique Campos. Este compartía con Castillo el interés puesto en la comunicación con el público. Campos no intentaba ningún lucimiento vocal. Cantaba con displicencia, sin exaltarse, con la sencillez de las cosas humildes. Detrás de él, la orquesta sonaba afiatada, precisa y discreta, con una simple perfección. Esto convierte a los 51 temas que registró el binomio Tanturi-Campos en uno de los tesoros del género. La orquesta no conocería ya momentos de tanto esplendor, aunque alcanzó notable nivel con Osvaldo Ribó a partir de 1946. Roberto Videla para la misma época, y posteriormente Juan Carlos Godoy y Elsa Rivas, entre otros, consiguieron revitalizar ocasionalmente la popularidad de Tanturi. Este compuso los tangos "Amigos presente", "A otra cosa, che, pebeta" y "Pocas palabras" con letra de Enrique Cadícamo; "Sollozo de bandoneón" con Enrique Dizeo, y "Ese sos vos" con Francisco García Jiménez, entre otros.