domingo, 3 de julio de 2011

FESTIVAL NACIONAL DE TANGO EN BAHIA BLANCA


1er.Festival Nacional de Tango a realizarse del 30 de septiembre al 02 de octubre inclusive, en esta ciudad, Habrá conferencias sobre la historia del tango, cantantes, músicos y poetas, presentaciones de libros y espectáculos de gran jerarquía, con cantantes invitados de todo el país.
                                                                                                      Bahía Blanca por su estirpe tanguera se merecía su propio Festival Nacional de Tango y también merece reconocimiento Carlos Di Sarli, ilustre maestro bahiense del género, por lo que dicho evento llevará su nombre.
                                                                                                              El objeto del festival es simple: difundir el Tango, con toda la valía poético-musical que él contiene, su historia y la de los que lo hicieron grande (músicos, poetas, cantantes), como así también convocamos a todas las expresiones del Tango, desde las más clásicas y tradicionales hasta las propuestas más innovadoras a participar del mismo.
CRONOGRAMA DE ACTIVIDADES:
Viernes 30 de septiembre: se realizará una conferencia sobre “La historia del tango argentino y bahiense en particular” y “vida y obra de Carlos Di Sarli” y presentación de libros y show musical con entrada libre y gratuita en la Estación Sud.
Sábado 1ro de octubre: por la tarde se realizará una clínica de Tango Bailable en “EL MOTIVO” tanguería, sita en Brandsen 550, y a la noche un show de tango en el mismo sitio. Además, también en horas de la tarde, recital de tango electrónico en la plaza del tango y/o el lugar que se designe.
Domingo 2 de octubre: Inauguracion mural del tango con las imagenes de CARLOS DI SARLI,JUAN CARLOS COBIAN,ROBERTO ACHAVAL, ARMANDO LACABA Y MARAMBIO CATAN en la plaza del Tango.
gala de tango con grandes figuras nacionales del 2x4 y homenaje a CARLOS DI SARLI en el Teatro Municipal.
La producción general estará a cargo de JOSE VALLE

sábado, 2 de julio de 2011

URUGUAY BIEN TANGUERO: NINA MIRANDA Y DONATO RACCIATI


NINA MIRANDA
En el verano de 1939, fue estrenada en el cine Monumental la película “Puerta Cerrada”, gran melodrama protagonizado por Libertad Lamarque.
La historia era sencilla, Lamarque, hacia llorar a la platea encarnando a Nina Miranda una cantante que dejo el teatro para casarse y dedicarse a una vida familiar.
A veces el cine presagia un destino, Maria Hunter, nacida en Montevideo el 8 de noviembre de 1925, decidió que cuando cantara profesionalmente tangos se llamaría igual que en la cinta.
Y ese personaje cobro vida unos años mas tarde en los programas de CX 36 Radio Centenario. Nuestra Nina Miranda recibió los aplausos mas fervorosos cuando la orquesta de Donato Racciati marcaba los compases del tango “Maula”.
En el ’55 se instalo en Buenos Aires, ser solista era su meta y “Garufa”, “Mama yo quiero un novio”, “La tigra”, “Fumando espero” acompañaron el éxito en Argentina.
Pocas voces cautivaron tanto como la de Nina, y pocas historias reales son tan cinematográficas como la suya.
En la radio conoce su gran amor, en 1957 se casa y un año después abandona la carrera por pedido de su esposo.
Nina… volvió a ser María por más de cuarenta años, sin cantar y casi sin escuchar los viejos discos grabados para Odeón con Graciano Gómez o para Sondor con Donato Racciati.


DONATO RACCIATTI
Bandoneonista, director y compositor
(18 de octubre de 1918 - 27 de mayo de 2000)

Como dice el historiador Juan Carlos Legido, escribir la historia de Racciatti es escribir parte de la historia uruguaya y del tango en Uruguay a través de un período de más de cincuenta años.

Yo le agrego, no sólo del tango en esa república hermana, también el de ambas orillas del Río de la Plata.

Su orquesta expresaba un tango clásico, sencillo, muy rítmico, de poco valor musical pero tremendamente popular. Tenía un aire a D'Arienzo y sus discos eran muy vendidos.

Nació en el barrio "Aires puros" de Montevideo y su inicio profesional se produce como bandoneonista de radio en el año1938.

En el año 1940 se incorpora a la orquesta Laurenz-Casella y en 1945 es invitado a dirigir la formación que acompañaba al cantor Luis Alberto Fleitas, con el que llega al disco en nueve oportunidades.



Con esta última experiencia ganó en confianza y, en 1948, forma su propia orquesta y un dato interesante, uno de sus bandoneonistas era el joven Raúl Jaurena, actual director del New York Tango Trío, instalado desde hace muchos años en esa ciudad.

El debut se produce en el Hotel Nogaró de Punta del Este, aristocrático balneario a 100 km de Montevideo.

También integra el elenco artístico de Radio Universal pero al poco tiempo pasa a Radio Sarandí, una de las más importantes emisoras de aquel entonces.

Sus actuaciones logran un gran suceso y es contratado por el sello Sondor donde registra el tango "¿Conocen estos compases?" de Horacio Márquez y letra de Carlos Morín y del otro lado, el candombe "El pregón del negrito" del propio Racciatti en colaboración de Enrique Liste con versos de Enrique Soriano.



Realiza giras en el interior del Urugay y en Brasil y al mejor estilo Canaro, se involucra con el teatro.

Se asocia con los autores Mario Rivero y Eduardo Casanovas para producir varias comedias musicales en los escenarios de Montevideo.

Realizó varias temporadas en los teatros Artigas, 18 de Julio, Palacio Peñarol y un éxito imponente en el estadio Centenario de fútbol con la comedia "Barrio, luna y tamboril".

La etapa más brillante de su orquesta fue entre los años 1953 y 1960, en al que se destacaban sus voces femeninas, primero la mejor cancionista de su país: Nina Miranda, luego Olga Delgrossi quien actuó con él durante siete años. Ambas vinieron después a la Argentina para continuar su trayectoria artística.



La lista de cantores que pasaron por su orquesta es muy grande.

Podemos citar entre otros, además de las mencionadas Miranda y Delgrossi, a Enrique Liste, Alfredo Cabral, Víctor Ruiz, Marisa Cortez, Alfredo Rivera, Carlos Torres, Miguel Ángel Maidana, Elsa del Campo, Marcos Giral.

También a los cantores argentinos Luis Correa, Juan Carlos Godoy, Alfredo Dalton, Osvaldo Rivas, Néstor Real.

Y para el final de este recuerdo la voz más importante de la banda oriental, el gran Carlitos Roldán, luego de su paso por las grandes orquestas de Osvaldo Fresedo, Francisco Canaro y Francisco Rotundo.



Donato Racciatti contribuyó a la vigencia del tango bailable y popular, con tremendo éxito desde el punto de vista comercial y muy requerido en toda América y en Japón.

Actuó en las principales radios de Buenos Aires y en los canales 7 y 11 de televisión.

También fue artista exclusivo en el escenario de "Catedral del tango" y trabajó en el cabaret "Marabú", donde sus figuras fueron, nada más ni nada menos, que Aníbal Troilo y Carlos Di Sarli.



Sus giras por el interior de la Argentina fueron innumerables, actuó en casi todas las ciudades importantes del país.

Por último, quiero destacar su labor como compositor prolífico y coherente con su idea musical.

Fue un compositor de obras sencillas, de melodías pegadizas, muy bien receptuadas por un público masivo que bailaba tarareando las letras.

La mayoría de estas letras eran intrascendentes desde el punto de vista poético, con excepción de las elaboradas por ese buen poeta uruguayo que fue Federico Silva.

Baste recordar sus tangos "Vencida", "Morocho y cantor", "Sin estrellas" y el gran suceso que significó "Hasta siempre amor", grabado por el maestro Carlos Di Sarli con la voz de Horacio Casares, por D'Arienzo con Jorge Valdez y por Elsa Rivas con el acompañamiento de la orquesta de Juan José Paz, entre los registros más conocidos.

Otros temas suyos: "Tu corazón", "Queriéndote", "Limosna de amor", con letra de Enrique Soriano, "Murga de pibes" de Carmelo Imperio y Soriano y "Por la misma senda", de Mario Battistella.

Murió a los ochenta y un años en su ciudad natal, con el reconocimiento de un pueblo que lo venera por su compromiso permanente con la música danzante y popular, no obstante sus limitaciones artísticas.


jueves, 30 de junio de 2011

Apuntes sobre Arolas y su tiempo por Ricardo García Blaya


Arolas es un artista genial y misterioso, muy difícil de comprender sin ponerlo en el contexto histórico y cultural del fin de siglo.
Testimonio indubitable de la importancia del inmigrante en la construcción del tango. Es el representante más genuino del romanticismo y del modernismo de la "belle epoque" tanto por su genio creativo como por su vida y su muerte.
Esta breve y sencilla descripción histórica pretende colocar al personaje en el marco político y social de la época, que nos permita comprender mejor sus talentos y contradicciones, su genialidad y personalidad autodestructiva.
En cuanto al proceso evolutivo del artista remito al lector a los excelentes trabajos de Héctor Ernié (La historia del tango, Vol. 5, Ed. Corregidor) y de Oscar Zucchi (El tango, el Bandoneón y sus intérpretes, Ed. Corregidor) Solo me interesa destacar su ductilidad musical, que permitió a nuestro protagonista pasar de la guitarra al bandoneón con una facilidad y velocidad increíble.
Este enamoramiento entre el instrumento y el artista originó no sólo un notable ejecutante y compositor, sino un brillante director que modificó en fuerza y en brillo lo que se escuchaba en otras formaciones de su tiempo. "Fue un refucilo, un relámpago, un estruendo que conmocionó a toda una generación de excelentes músicos que lo siguieron" (Jorge Göttling, diario Clarín, 29/9/1994).
En efecto, Arolas hizo cosas que hoy consideramos modernidades y sin embargo ya estaban en el fraseo y canto de su bandoneón.
En el año 1890, procedente de Francia, arribó a la ciudad de Buenos Aires el matrimonio de Enrique Arola y Margarita Saury con su hijo José Enrique.
Nuestra historia nos enseña que no se trataba de un año cualquiera.
"La iniciación del 90 encontró al país es estado de quiebra y de liquidación forzosa y con una revolución clamando en las calles" (Ernesto Palacio, Historia de la Argentina).
Durante su transcurso vivieron sucesivamente, una revolución, la renuncia de un presidente y el nacimiento del partido político llamado a representar el espíritu revolucionario y popular de aquel entonces: la Unión Cívica.
Un país de paradojas, basado en un modelo autoritario y liberal, abierto a la inmigración y al progreso, pero con un sistema corrupto y fraudulento.
En este contexto se instaló la familia Arola, en el barrio de Barracas, Salta 3378 (actual Vieytes 1048), y allí nació dos años más tarde el protagonista de esta crónica, Lorenzo Arola, el 24 de febrero.
Mientras transcurre su niñez, los Arola mudaron de vivienda varias veces pero nunca se fueron de Barracas, el barrio que vio crecer al "Pibe de Barracas".
En dicho lapso la República vivió una solapada guerra civil que cada tanto se expresaba en forma violenta; baste recordar las revoluciones de 1893 y de 1905.
No obstante esto, el país se recuperaba de la crisis económica del 90 y comenzaba a vislumbrarse un escenario próspero y pacificado, que se instala finalmente en el año del Centenario cuando asume la presidencia Roque Sáenz Peña durante la cual se promulga la ley del Sufragio Universal (1912).
Efectivamente el Centenario con sus festejos y la instalación de una nueva realidad política, genera un clima de bienestar y distensión propio de la mencionada "belle epoque".
La Argentina era "el granero del mundo", la Unión Cívica Radical accedía al gobierno con Yrigoyen y el tango gobernaba en la orilla y en el centro.
Nuestro artista tenía la melodía en la cabeza, era elegante y compadrón y la vida le ofrecía solo alegrías en esa década del 10 donde el 17 de enero de 1913 con motivo de tramitar su documento, rectifica su nombre y apellido y pasa a ser Eduardo Arolas.
Cuando Lorenzo pasó a ser Eduardo, "El Pibe de Barracas" pasó a ser, sin saberlo, "El Tigre del Bandoneón".
Es el momento de esplendor, donde de su corazón bohemio surgieron más de cien músicas, aunque sólo llegaron al disco unas treinta de ellas, estamos ya en presencia del más grande compositor de nuestro género ciudadano.
El tango comenzaba sus incursiones a París y la muchachada aristocrática flirteaba con músicos y personajes arrabaleros, generando un mundo donde convivían compadritos y bacanes.
La noche, las mujeres y el permanente deambular por cafés y prostíbulos, el éxito, la fama y una adolescencia apresurada generaron la idea a nuestro protagonista que la vida era una farra interminable.
No le preocupaba que a partir de la caída de Bismarck, Europa se preparaba para la guerra; que España iba perdiendo inexorablemente sus colonias y que Buenos Aires se multiplicaba demográficamente con la expulsión de miles de hombres y mujeres del viejo mundo.
La inmigración se interrumpe en 1914, a partir del estallido de la Primera Guerra Mundial por el asesinato del Archiduque Fernando en Sarajevo, que ensangrentó Europa durante cuatro años. Como resultado de la conflagración se consolida el régimen democrático en la Europa Occidental y, en el oriente la revolución de los soviets termina con el imperio de los zares.
Arolas siguió con interés los sucesos del viejo mundo pues como todo tanguero porteño soñaba duplicar su éxito en París, viaje que al final realiza en 1920.
Una circunstancia inesperada es el principio de su romántico final: la traición de la mujer que amaba, nada menos que con su hermano mayor.
"Hombre varonil y de rebuscada elegancia, no tuvo suerte de ser amado por la mujer que eligió. Con ella hubiera resistido huracanes. Sin ella sentía que una tenue brisa podía derribarlo" (José Narosky, diario Clarín, 28/1/1992).
El alcohol, la vida desenfrenada y un oscuro episodio en Montevideo, donde Arolas atropelló un chico con su automóvil, harían el resto.
Cuando viaja por última vez a París, era un hombre terminado, paradójicamente con una buena posición económica pero vencido por la bebida y la tristeza.
Murió solo en el hospital Municipal de París, tenía 32 años, y el certificado, por error, decía tuberculosis, pero todos sabían que fue de pena.
Su muerte se produjo el 29 de setiembre de 1924, plena presidencia de Marcelo T. de Alvear y sus restos fueron repatriados treinta años después, en la segunda presidencia del general Perón. 
EDUARDO AROLAS (El tigre del bandoneón)

 


Hablar de Eduardo Arolas es meterse en el misticismo de la historia de nuestra música ciudadana.-
Recordar a Arolas, es volver a vivir una época de lirismo, de sueños, de barrios olvidados, de personajes ya no existentes que ya nunca volverán a repetirse, de melancolía, de nostalgia, de todo aquello que forjó nuestra identidad nacional.-
Eduardo Arolas nació y se crió en el barrio de Barracas, en ese entonces barrio de corralones, cuartedores, carreros, guapos y compadrones. Por eso así fue su carácter, su forma de ser, su estilo de vida, igual que la mayoría de la gente que lo rodeó en su infancia y su adolesencia.-
Fué a mi entender, uno de los más grandes compositores de música tanguera de todos los tiempos, y tal vez podamos decir que fué el padre e inspirador de todos los compositores que aparecieron después en el firmamento de la música de tango. Porque tengamos en cuenta que a pesar de su corta vida, murió cuando solo contaba 32 años de edad, llegó a componer alrededor de un centenar de tangos y valses todos ellos de una calidad indescriptible.-
Comienza su vida artística tocando la guitarra en un dúo que forma con el bandoneonista Ricardo González “Muchila” cuando contaba tan sólo con 12 años de edad. Pero dos años más tarde cambia la guitarra por el bandoneón, aunque lo tocaba sin conocer una sola nota musical. Es por esa época que se le despierta el alma de compositor, y escribe su primer tango sin tener, el más mínimo conocimiento de música, y a ese tango le pone el nombre de “Una noche de garufa”.-
Es tan grande la labor que desarrolla como bandoneonista, que se deside a tomar clases de teoría, solfeo y armonía con el profesor José Bombig, que en ese tiempo dirigía la banda de la Penitenciaría Nacional.-
En aquella éra muy común tocar un tiempo con un conjunto musical y otro tiempo con otra agrupación, pues el trabajo de músico se sabía cuando empezaba, pero no se sabía cuando terminaba...
Así lo vemos a Arolas formar un trío el pianista Agustín Bardi y el violinista Tito Rocatagliatta y al año siguiente intervenir en un concurso con el mismo violinista pero con Roberto Firpo al piano. Dicho consurso se realizó en el cabaret Armenonville, y fue ganado por los susodichos, pero desgraciadamente la cosa no terminó muy bien porque uno de los integrantes del conjunto que entró segundo en dicho concurso le propinó una puñalada en la espalda a Roberto Firpo, mandándolo al hospital.-
Cuatro años después, estoy hablando de 1917, Firpo lo convoca a Arolas a tocar en la orquesta de Canaro-Firpo, para cubrir los bailes de carnaval en el teatro Colon de la ciudad de Rosario.-
En el año 1920 se va a vivir a París, para reiniciar una nueva vida, pues había tenido con grave problema sentimental con la mujer a quien realmente amó, y como si esto fuera la letra de un tango, ella al fin lo abandonó, para irse nada más ni nada menos, no con su mejor amigo, pero, sí, con su hermano mayor.-
Luego regresa por un corto tiempo a Bs. As., intercalando sus actuacioenes entre Bs. As. y Montevideo donde actúa con gran éxito en el teatro Casino de Montevideo, en el cual estrena su famoso tango “La Cachila”.-
Su obra musical fué realmente asombrosa teniendo en cuenta la calidad y el tiempo en que la realizó.-
Además de “Una noche de garufa” y “La Cachila”, se destacan “El Marne”, tango dedicado a las tropas francesas que pelearon en la batalla de ese nombre en la primera Guerra mundial, “Derecho Viejo”, tango dedicado al centro de estudiantes de derecho, el tango “Catamarca” interpretado maravillosamente por Carlos DiSarli,, “La Guitarrita” “Retintín” “Comme il fault”, “Fuegos artificiales”, “La trilla” “Rawson”, “Place pigall”, “Suipacha”, y muchos más que fueron hechos delicias musicales por las orquestas de Juan D’Arienzo, Carlos DiSarli, Osvaldo Pugliese, Aniíbal Troilo, Francisco Canaro, Roberto Firpo y muchas más..-
El 29 de setiembre de 1924, muere en el Hospital Bichat de París, de tuberculosis pulmonar, según reza el informe del citado nosocomio. Pero parece que Arolas murió asesinado por unos delincuentes que quisieron cobrar con sangre, alguna cuenta pendiente de Arolas con el “hampa” francés.-
Su amigo Enrique Cadícamo, estuvo averiguando bien como fué la cosa, escribió estos versos a título informativo: En esta calleja sola/// y amasijao de sorpresa/// fué que murió Eduardo Arolas///por robarse una francesa.///
Con Eduardo Arolas, se fué un personaje del ambiente nocturno de París, Bs. As. y Montevideo. Su fama de Don Juan, guapo, elegante y cafiolo, se extendió a las tres ciudades que habitó indistintamente. Usaba botines con caña, por supuesto de charol, camisa de puño bordado de Bruselas, sus dedos adornados con brillantes, (bien al estilo canfinflero), “chambergo” o “rancho” según la época del año .-
Pero no olvidemos que si bien con su pinta conquistó el corazón de las mujeres de la noche, con su música y su bandoneón se ganó el alma de todos los amantes de la lírica tanguera.