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jueves, 23 de noviembre de 2017

Francisco Canaro

Nació en Uruguay en 1888 y fue reconocido con el nombre de Pirincho. De niño, se radicó en Argentina.En 1906 comenzó a tocar el violín en un trío que hacía Tango. Debutó en el Café Royal de la Boca en 1908. Sin formación académica, era un talentoso autodidacta. En 1910 tuvo la oportunidad de en la orquesta de Vicente Greco. Tocaron en bares y salones de baile durante 6 años hasta 1916. en ese entonces, Canaro fundó su propia agrupación, con gran éxito local.
En 1922 grabó su primer disco. En 1925 comenzó una gira por el mundo, visitando países como España, Francia (en Dancing Florida) y Estados Unidos.
En 1932 regresó a Buenos Aires, comenzó su etapa de director y compositor. Comenzó a escribir partituras para comedias musicales. Posteriormente, se estrenó “La muchachada del centro” en el teatro El Nacional. Años después, el vínculo con el teatro vio los estrenos de “La historia del tango” en 1941, “Sentimiento gaucho” en 1942 y “Dos corazones” en 1944. La seguidilla de éxitos continuó con “El tango en París” y otras obras posteriores.
Sus tangos más destacados son Se dice de mí, Madreselva, Sentimiento gaucho y Envidia. Actuó en diversos países de Sudamérica, como Brasil, Uruguay y Chile.
En la década de 1960 realizó una gira por Japón. En su trayectoria, se registra que grabó 7.000 discos de tangueros. Francisco Canaro falleció en 1964 en la ciudad de Buenos Aires.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Homenajes a Francisco Canaro y Roberto Achával en los Festejos por el Día Nacional del Tango en Bahía Blanca

El Ciclo Bahía Blanca NO Olvida concluye su actividad anual con la celebración del Día Nacional del Tango en cuatro jornadas a puro 2x4.
Desde el 01 de diciembre y durante todo el mes, en el hall de entrada del Centro Cultural de la Cooperativa Obrera (Zelarrayán 560) podrá disfrutarse de una exposición de diversos afiches de películas argentinas con temática tanguera del coleccionista Julio Uyúa.
El Viernes 09 de Diciembre a las 22hs. en El Motivo Tanguería (Brandsen 550) habrá milonga con el Trío de Jorge Vignales y el cantante Pablo Gibelli y exhibiciones a cargo de la bailarina Susana Giandoménico junto a su pareja de pista y de la reconocida dupla compuesta por Natalia Gastaminza y Gustavo Rodríguez.
El Sábado 10 a las 21.30hs. en el Café Histórico (Av. Colón 602) se brindará el Show “Glicinas, emparrados y malvones...” con Gaby "La voz sensual del Tango", Cristina Isa y Rodolfo Behrens.
El Domingo 11 a las 17hs. en Museo del Puerto (Guillermo Torres y Cárrega. Ingeniero White) se renovará la plaqueta homenaje a Roberto Achával. Y desde las 21.30hs en el Café Histórico (Av. Colón 602) se ofrecerá el Show "Ese ayer que me persigue" con Jorge Nacud (ganador del 2do Certamen Roberto Achával), Silvia Adami, Mariana Tinervia y, como invitados especiales, Delia Figueroa y Chacho Tinervia.
Finalmente, el lunes 12 a las 18hs. en el Centro Cultural de la Cooperativa Obrera (Zelarrayán 560) habrá un Homenaje a Francisco Canaro con la proyección
de documental sobre vida y obra (recopilación realizada por Gabriela Biondo). Palabras del Director del Instituto Cultural, Ricardo Margo, charla a cargo de José Valle y entrega de distinciones a la trayectoria a personalidades destacadas de la ciudad por el Centro de Estudios y Difusión de la Cultura Popular Argentina. Mónica Odoux, Sonia Agüero, Eduardo Hidalgo, Graciela Montero, Círculo de Folklore de Bahía Blanca, Mario Minervino, Mario R. Martín y al grupo Estrellas Amarillas.
Ágape y brindis cierre año ciclo "Bahia Blanca No Olvida".
El Día Nacional del Tango se celebra el 11 de diciembre de cada año en Argentina.Se instituyó con el objetivo de destacar la importancia del tango en la cultura argentina y en homenaje a la fecha de nacimiento del cantante de tangos Carlos Gardel (1890 o 1887) y del director de orquesta Julio de Caro (1899), por iniciativa de Ben Molar, quien con el apoyo de varias entidades -la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (Sadaic), la Sociedad General de Autores de la Argentina (Argentores), la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), la Casa del Teatro, el Sindicato Argentino de Músicos (Sadem), la Unión Argentina de Artistas de Variedades (Uadav ), la Academia Porteña del Lunfardo, Radio Rivadavia, la Fundación Banco Mercantil, La Gardeliana, la Asociación Argentina de Actores y la Asociación Amigos de la Calle Corrientes- hizo la solicitud ante la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires en 1965; doce años después se logró la aprobación de la celebración mediante el Decreto Municipal n.º 5830 del 29 de noviembre de 1977, y el 19 de diciembre de ese año se convirtió en día nacional por Decreto Nacional n.º 3781

martes, 15 de enero de 2013

AZUCENA MAIZANI "LA ÑATA GAUCHA"


Azucena Josefina Maizani, nació en Buenos Aires, en el Hospital Rivadavia el día 17 de noviembre de 1902. Vivía en la calle Guatemala en Capital Federal y a los 5 años por razones de salud tuvo que mudarse a la isla Martín García (algunos investigadores dicen que la mudanza se debió a un contrato de trabajo de su padre, de oficio ebanista)
Vivió en la isla hasta entrados los quince años y en 1917, ya restablecida, retornó con su familia a Buenos Aires. La precaria situación económica de su familia la llevó a buscar trabajo para ayudar a solventar los gastos del hogar. Consiguió empleo como modista en una fábrica de camisas. 
Su barrio fue el Abasto, en donde en tertulias familiares cantaba a modo de diversión, pero el canto además era su gran pasión. Ferviente admiradora del dúo Gardel - Razzano, aprendió varias canciones de su repertorio escuchando las grabaciones del famoso dúo en un gramófono. Con otras muchachas de su edad realizaban por entretenimiento actuaciones teatrales en los patios, en donde Azucena  desarrollaba su histrionismo interpretando roles inventados para esas ocasiones entre sus amigas. 
El maestro Francisco Canaro contaba en su libro de memorias, como conoció a Azucena: "Al Pigall donde yo actuaba con mi orquesta solía concurrir una jovencita bonita y de cabello renegrido, una noche conversando conmigo me dijo que sabía cantar, entonces se me ocurrió preguntarle si no se animaría a cantar en público, previo unos ensayos. Yo mismo la acompañaría con mi orquesta. Ella, muy animosa aceptó, y después de ensayarla un poco la anunciamos al público presentándola yo mismo con el nombre de "Azabache" por lo renegrido de su cabello. Cantó "El rebenque plateado" y la milonga "La verdolaga", canciones que ella había aprendido de oírselas a Carlitos Gardel, y no hay para que decir que de entrada nomás obtuvo un éxito colosal porque en realidad cantaba muy bien y con mucho sentimiento" 
Sin embargo  no volvió más por el cabaret ni a contactarse con Canaro. Azucena tenía en ese momento 18 años. 
En 1923 el teatro "Apolo" puso un aviso en el diario solicitando coristas para la compañía de César Ratti para la obra "El bailarín del cabaret", que sería interpretada en los roles protagónicos, por el  galán cantor Ignacio Corsini y por la actriz Eva Franco. 
Después de meditarlo, Azucena tomó la decisión de anotarse para la prueba. Pasada con éxito la misma, fue contratada para hacer un pequeño bolo musical. Fue entones que Delia Rodríguez, una compañera del coro la invitó a su fiesta de cumpleaños, la que se realizó en su departamento. Azucena concurrió y en esa reunión festiva conoció al pianista Enrique Delfino, que por ese entonces estaba por estrenar un tango que había compuesto para el sainete de Vacarezza, "A mi no me hablen de penas". 
En esa ocasión Azucena cantó a dúo con Delia Rodríguez "La tranquera", acompañadas en el piano por Delfino. Este quedó deslumbrado por la voz y la personalidad de Azucena y le propuso que cantara su tango en dicha obra, la cual se pondría en escena en breve en el "Teatro Nacional". El tango en cuestión era "Padre nuestro". 
Quedó de acuerdo con Delfino para tener una entrevista con  Alberto Vacarezza y Pascual Carcavallo, dueño y  director del teatro. El gran escritor del teatro criollo quiso escucharla; Azucena cantó y el maestro del sainete quedó impresionado y  fue automáticamente contratada. Debutó el 23 de julio de 1923.
Cuando Azucena cantó  "Padre nuestro" fue tan grande la ovación que le tributó el público, que debió repetir el mismo cinco veces. Ese tango le abrió definitivamente las puertas como cancionista. En 1924  trabajó en la sala del teatro "Smart" con la compañía de Tomás Simari. Posteriormente actuó en el teatro "Argentino" donde debutó como actriz en la obra "Cristóbal Colón en la Facultad de Medicina" con la compañía de Florencio Parravicini. Luego pasaría por las compañías de José González Castillo, Alippi-Morganti y Héctor Quiroga, hasta que decidió  formar su propia compañía junto al actor Enrique Rando, debutando en el "Teatro de la Comedia". Estrenó  los tangos "Cascabelito" y "La cabeza del italiano”. 
Mientras tanto, su carrera de cancionista siguió sumando éxitos y fervorosos admiradores. Francisco Canaro le brindó la oportunidad de grabar con su orquesta y bajo la dirección de "Pirincho" haría sus primeras grabaciones para el sello "Nacional Odeón". Fue en esos primeros tiempos cuando Libertad Lamarque la bautizó con el apodo de "La Ñata gaucha". 
Como dijimos anteriormente Azucena había formado junto al actor Enrique Rando su propia compañía y saldría de gira por el interior del país. "Estoy un poco cansada de la revista, con este nuevo proyecto me olvido un poco del trajín", diría en un reportaje. Visitaron varias ciudades del interior con relevante éxito. Sus canciones fueron lo más destacado de las presentaciones. Obras como "Señorita, dos palabras" y "Valentina" serían las pedidas por el público en todas las actuaciones, además de cantar sus tangos, y alguno que otro "Shimmy", muy de moda por esos tiempos. 
Al regresar a Buenos Aires  se puso a organizar un nuevo elenco para formar una revista, debutando con la misma en la sala de "La Comedia" el 10 de octubre de 1926. Pasarían luego al "Hipodrome" en el que tenían pensado estrenar en diciembre, pero previamente hicieron una presentación en el teatro "Roma" de Avellaneda, actuación esta que termina en un escándalo monumental  suspendiéndose la función ya que unos inadaptados intentaron incendiar la sala. 
Al año siguiente, en 1927, la figura de Azucena fue codiciada por todos los empresarios, quienes se interesaban por contratarla.  Actuó en el "Porteño" y  luego en el "Maipo". Entre 1928 y 1929, se presentaría prácticamente en todas las salas porteñas. En 1928 firmó contrato con la casa grabadora "Brunswick" y con radio "Prieto", luego pasaría a radio "Nacional" y haría sus primeras giras por los países limítrofes de Uruguay y Chile. 
En sociedad con  el músico Roberto Zerrillo, formó la "Compañía Argentina de Arte Menor" dirigida por Mario Bellini. Partieron rumbo a España junto al violinista y al pianista Orestes Cúfaro, para actuar en el teatro "Alcázar" de Madrid, donde debutaron el 11 de septiembre de 1931. Pasaron luego a Barcelona, Santiago de Compostela, Teruel, Valladolid, Gijón, Alicante, Zamora, Valencia y Palma de Mallorca. 
El 14 de abril de 1932 debutaron en Portugal, en el teatro "María Victoria" de Lisboa y de allí  recorrieron las ciudades de Oporto, Braga y Coimbra. Continuaron la gira por Francia, actuando en el  casino de "Biarritz" en la Costa Azul. Pasó después a Italia y volvió a Francia, actuando en Marsella y concluyendo el periplo artístico por el viejo continente.
Su carisma y su fama hicieron que Azucena fuera llamada para actuar en el incipiente cine mudo nacional. Fue contratada para trabajar en la película de Julio Irigoyen "La modelo de la calle Florida" siendo este su  debut cinematográfico en el año 1929. Al igual que sucediera en años anteriores con Carlos Gardel, Azucena siendo cancionista fue contratada por su gran popularidad para actuar en un film mudo. Con la llegada del cine sonoro tendría varias incursiones cinematográficas.
En "Tango" del año  1933, realizaría una soberbia interpretación del tango "Botines viejos" acompañada por la orquesta del maestro Juan de Dios Filiberto y en donde en la presentación del reparto de la  película aparece en un costado de la misma  cantando su tango "La canción de Buenos Aires". 
Continuó con una breve aparición en "Monte criollo" de 1935, y en su gira por los Estados Unidos realizó "Di que me quieres" como protagonista  -en 1939, filmada en Nueva York y acompañada musicalmente por Terig Tucci- y "Nativa” también como primera actriz, filamada en la Argentina en 1940.  
En aquellos tiempos también filmó una serie de cortometrajes en los que cantaba tangos como lo había hecho Gardel en 1930.
En el año 1923 debutó en radio "Cultura". Luego, en 1925, pasó a LOY Radio Nacional (llamada primitivamente  Radio Estación Flores y posteriormente Radio Belgrano) cobrando la suma de 100 pesos por audición. En 1928 comenzó a formar parte del elenco de "Radio Prieto". 
Al regresar de su exitosa gira por Europa, Jaime Yankelevich la contrató para cantar en "Radio Belgrano" por la suma de 4000 pesos mensuales (1933). En 1936, cantó para "Radio El Mundo", donde rechazaría un contrato fabuloso de exclusividad que le ofreciera la reciente inaugurada emisora. También hizo presentaciones en "Radio Belgrano" acompañada por la orquesta de Elvino Vardaro. 
Hasta su retiro, Azucena fue una de las figuras más solicitadas de la radiofonía argentina. Sus actuaciones fueron siempre de sumo interés para el público que la seguía a través de los años. En su última etapa radiofónica, se presentaba con unos versos que la pintaban tal cual era y que ella recitaba con toda su fibra de porteña.

"Yo soy el tango señores, acunado en los suburbios
Al conjuro de sus turbios, gorjeos de ruiseñores
Con sus compases mejores, los que tienen mi alma llena
Y si la luna serena viste en plata mi arrabal,
Han de verme siempre igual "Siempre la misma Azucena"  
Como compositora firmó alrededor de quince obras, de las cuales tres fueron con música y letra propias y las restantes en colaboración con otros autores. Curiosamente dos tangos con su firma no los llevó al disco: "Dejame entrar Hermano" y "Aguas tristes". 
De su autoría con música y letra son: "Pero yo sé", "Por qué se fue", "Chismes de la ribera". 
En colaboración con otros autores: "Volvé, negro", "Amores de carnaval", "Decí que sí", "La canción de Buenos Aires", "Callate... callate", "En esta soledad", "Y... no somos nada", "Pensando en ti", "Remigio", "Lejos de mi tierra", "Cuando aman las mujeres", "Adonde están los varones", Hasta Callao, nomás". 
Azucena en su extensa carrera artística, realizó una prolífica tarea discográfica, para la cual grabó en cinco sellos  diferentes: "Odeón", "Brunswick", "R.C.A. Víctor", "Orfeo" y "Voxor". 
En el sello que más grabó fue en "Odeón" -en  dos etapas-,  del año 1925 a 1928 la primera y del año 1934 a 1939  la segunda, dejando más de 150 grabaciones. Aproximadamente registró 220 grabaciones desde el año 1925 hasta el año 1959.
Durante los años cuarenta y cincuenta, Azucena trabajó en radio Argentina y viajó por América, actuando varias veces entre otros países por Chile, Perú, Colombia, Cuba y Brasil, donde grabó un LP.
En el Uruguay trabajó con la compañía de Ivo Pelay y luego una vez más en el “Nacional” de Buenos Aires.  
En la década del sesenta, momentos difíciles para el tango, cantó en clubes de barrio y en la cantina “El Olmo” del barrio del Once que era de su propiedad.  
Falleció en 1970, dejando una hija y una obra por demás destacada para la historia de nuestro cancionero.


martes, 8 de enero de 2013

Francisco Amor otro hijo de Bahia Blanca

Francisco Amor

Nació en Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, distante 600 km. de la Capital. Su estilo era distinto al cantor o estribillista de tango, su voz tenía una cadencia acriollada, de gran calidad interpretativa, que lucía espléndida en la interpretación de los valses.

En el año 1937, se desempeñó como actor y cantor en la compañía de César Ratti, en el Teatro Apolo y además, participó en la película "Viento Norte", dirijida por Mario Soficci, cantando las canciones "Vidalita" y "Boyera", ambas de Alberto Vaccarezza y Andrés Domenech, con el acompañamiento musical de Francisco Canaro. En 1938, también actuó en la película "Pampa y Cielo" junto a Oscar Alonso, Domingo Conte y los hermanos Lidia Eva y Edmundo Rivero.

El gran Pirincho, siempre innovando en el tango, se le ocurrió presentar dos vocalistas en su orquesta, eliminó la función del estribillista y le dio al cantor más participación en los temas cantables para que interpretaran la primera y segunda parte de las letras. Ellos eran: Roberto Maida, el que ya estaba consagrado en la orquesta y Francisco Amor, quien debutó en el disco el 15 de junio de 1938 con el tema "Salud, salud".

Al finalizar ese año, Maida, en disconformidad con el ingreso de otro colega decidió alejarse de Canaro. Este hecho provocó el regreso del cantor mas exitoso que tuvo el maestro, quien se había desvinculado en 1934, me refiero a Ernesto Famá. El 27 de febrero de 1939 grabaron el tango, "Por vos yo me rompo todo", con la voz de Famá y, en el reverso, el estilo "El brocal", ambos temas del director.

A partir de esa integración, ambos cantores lograrían una repercusión muy importante, tanto en las actuaciones en vivo, como en las ventas de discos. Los éxitos de Amor comienzan con su tema "Mulita" y se continúan con dos estrenos que perdurarán en la historia del tango: "Cuartito azul", 14 de septiembre de 1939 y "En esta tarde gris", 9 de agosto de 1941, ambos del joven compositor y pianista de la agrupación, Mariano Mores. El primero con versos de Mario Battistella, el otro con la pluma de José María Contursi.

Por desinteligencias contractuales con Canaro y con un importante contrato en la mano, los dos cantores se despidieron de la orquesta con dos registros, el 22 de octubre de 1941: "Mañana juega" de Vacarezza, con la voz de Famá y "El cuarteador" de Enrique Cadícamo, con Amor. También se desvinculó el eximio bandoneonista Federico Scorticati a quien le ofrecieron la conducción de la formación que iba a acompañar al nuevo rubro Famá-Amor.

Debutaron a fines de 1941 ante los micrófonos de Radio Splendid. En enero de 1942, partieron en gira hacia la República del Uruguay actuando en distintas emisoras radiales y en los más importantes escenarios. Regresaron en agosto y decidieron, en forma amistosa, disolver el binomio. Amor continuó como solista, siendo figura estelar durante muchos años en Radio Belgrano.

En 1947, participó en la película documental de Antonio Solana, "Buenos Aires canta", junto a Hugo del Carril, Azucena Maizani y Niní Marshal. Al año siguiente realizó una extensa gira por Chile y, luego de un breve paso por Buenos Aires, decidió radicarse en la ciudad de Montevideo, paulatinamente se va alejando de la actividad musical.

En 1956, Canaro realizó una prolongada actuación en el exitoso programa "El Glostora Tango Club", por los micrófonos de Radio El Mundo e invita a algunos de los que fueron sus principales vocalistas: Ernesto Famá, Carlos Roldán, Eduardo Adrián y, también, a Francisco Amor. Quien escribe esta semblanza tuvo la suerte de presenciar este inolvidable desfile de ídolos.

Amor realizó su última participación discográfica en 1957, cuando es contratado, en Montevideo, por el sello discográfico de origen alemán: Antar-Telefunken. Se trató de una serie de grabaciones junto a músicos y cantantes de gran nivel: Astor Piazzolla, Edmundo Rivero, Horacio Salgán, Eduardo Adrián, Enrique Lucero, entre otros.

En Uruguay desarrollaría su otra pasión: la pintura y el dibujo, llegando a exponer sus obras en muchos países de América.

No podemos terminar este breve recorrido, sin mencionar su labor como compositor. Entre su obra más conocida: las canciones criollas "Mulita", "Malambo" y "Canción de junio", en homenaje al prócer oriental don José Gervasio Artigas y sus tangos "El estrellero", "A mí dejame en mi barrio" y "Frente a una copa". Falleció a los 66 años en el Hospital Pasteur de Montevideo.

viernes, 4 de enero de 2013

ADA FALCON Y SUS ENIGMAS


La cancionista Ada Falcón, famosa interprete de la década del 30, abandonó todo en 1942 para radicarse en un pueblo de la Provincia de Córdoba, Salsipuedes. Ahí permanece y cuenta con noventa y cinco años. Nacida el 17 de agosto de 1905 Buenos Aires, comenzó a actuar en salas teatrales con el seudónimo de “la joyita argentina." Tenía trece años cuando participó en el film "El festín de los caranchos" (1918). Luego trabajó en revistas y sainetes como primera actriz en la compañía de Héctor Quiroga, en los teatros Excelsior y San Martín.
La cancionista de gran carisma fue conocida también como “la emperatriz del tango.” Llegó a formar su propia compañía, presentando un espectáculo de varieté en el Hippodrome de Buenos Aires. Se dedicó luego a la revista musical con Bertelli y Cayol en el teatro Comedia.
Hacia 1925 interviene en el film “Tu cuna fue un conventillo”, y realiza sus primeras grabaciones fonográficas como solista acompañada por la orquesta de Osvaldo Fresedo para el sello Víctor.
Se presentó en el Odeón acompañada por el trío compuesto por Delfino (piano), Parada (guitarra) y Rodio (violín). Se consagró como interprete cuando cantó con el acompañamiento de Francisco Canaro. En ese entonces dejó de presentarse en los teatros y solo trabajó en la radio y en el disco grabando mas de cien temas acompañada en algunos por Charlo y en una ocasión por Ignacio Corsini.
Durante su carrera demostró ser una mezzo-soprano , con un registro poco habitual para los artistas de la época que tenían voces mucho mas agudas
 
Sin embargo, no pudo, aparentemente, sobreponerse a una historia de amor que acabó con su carrera artística y cambió su vida para siempre.

Lo cierto es que, alrededor de 13 años después de haber conocido a Canaro –en el sentido coloquial y bíblico del término–, Ada, ya fuese arengada por la violenta amenaza de La Francesa –como llamaban a la esposa de Canaro–, ya fuese por el perfume rancio de los amores que no van a ningún lado, puso pies en polvorosa y no paró hasta encerrarse en un pueblo del interior cordobés, Salsipuedes, junto a su madre y convertida en terciaria franciscana, hasta el día de su muerte. Los motivos deducibles fueron prosaicos: Canaro le preguntó a su abogado cuáles serían las consecuencias en caso de divorcio, y el letrado respondió que a su esposa le correspondería la mitad de su fortuna.

Es cierto: en ciertas almas, sólo el amor deja cicatrices; pero no debemos descartar que en otras el pragmatismo adquiere también la forma de una pasión.

Ada Falcón fue una chica precoz. En todo. Comenzó rápido en la canción, pasó de la soltería a un romance desesperado y renunció rápido también a las mieles y las heridas de Cupido. A los cinco años comenzó a deleitar al público como la Joyita Argentina, y a los 13 ya dejaba corazones en ruinas soltando sus gorjeos y sus alardes de mezzosoprano desde un cuerpo de pajarito. Doblemente precoz: no sólo se dio a la música antes que a la pubertad, sino que llegó al tango cuando las cancionistas recién le nacían a este burlón lamento rioplatense. Antes de los 20 años debutó en el cine mudo. Poseía una mirada intensa, como si viera un fuego más allá del mundo, y los ojos de ese verde que no se encuentra en la naturaleza. Hizo colisión con la mirada de Canaro, que era más transparente, pero viril y magnética, cuando se asomaba a los 24 años y, junto con su primer trabajo en colaboración –el estribillo que Falcón graba en La morocha, el 24 de julio de 1929– inauguraron este amor sin destino.
Ada Falcón es autora de los tangos "Pecado mortal" y "Sueño con él", dedicado al gobernador de Mendoza Carlos Washington Lencinas, de quien se dice fue su gran amor, asesinado en luchas electorales.

No podemos decir que Ada Falcón haya sido una devota de lo que se entiende por cordura antes de conocer a su amante, 17 años mayor.

Desde siempre le rehuyó al público, y no bien la fama le dio pie, adoptó las veleidades de las divas. A menudo me pregunto si es el amor el que inocula en los seres las decisiones inesperadas o si, por el contrario, las personas con una sed innata por el exotismo buscan en el amor el justificativo para soltar las riendas. Hay personas que necesitan de la tragedia y de la soledad como otros el agua o el pan. ¿Quién sabe si los disparates que supuestamente hicimos por amor son realmente su consecuencia?

Por amor, supuestamente, la esposa de Canaro amenazó con un revólver a la pareja adúltera; por amor, supuestamente, Falcón se recluyó en la religión. Pero tal vez las emociones o ambiciones que las motorizaron no sean obligadamente amor. Si es que, a fin de cuentas, alguien se atreve a definir el concepto "amor".

¿POR AMOR A DIOS?

Ante esta mujer se prosternaron Gardel y Discepolín, y el marajá de Kapurtala le dejó una joya más grande que su pena cuando quiso llevársela para sus pagos y la diva re­culó. Entonces, ¿por qué iba a dejarlo todo por el único tipo que no estaba dispuesto a seguirle la corriente? A mí que no me la vendan: eso no es amor, es misticismo.

Ada Falcón gustaba de ventilar el hecho, o la leyenda, de que su padre era un hombre reputado entre los adinerados de la Argentina, y en ningún caso el marido de su madre. A mí me parece que era tan hermosa que se enamoró de sí misma y que no consi­deraba digno de merecerla a mortal alguno, excepto el Todopoderoso, o el Hijo en la creencia cristiana, quien, según el relato de la artista, se le apareció en cuerpo entero y se partió el corazón con la joya que el marajá le había regalado.

Que me perdonen los ro-mánticos, pero entre las muchas melodías que Canaro compuso y tocó, yo creo que no tocaba pito en esta opereta: la dama quería irse con Dios desde antes de conocerlo, y el romance problemático fue el boleto más expeditivo.

Pero tal vez me equivoco, y mucho. Quizá fue el amor el que arrasó a esta mujer, y la llevó como un viento poderoso a terminar sus días en una orden religiosa. ¿Quién puede saberlo?

En cuanto a Canaro, era un pelado orgulloso. Al día de hoy, no se ha descubierto ninguna cura para la calvicie masculina, y es probable que logren contener las peores pestes de nuestro siglo antes que este pequeño desplante capilar. Pero como con muchos desafíos que los hombres no han logrado resolver, lo han convertido en signo de prestigio contra natura: el Indio Solari, Luca Prodan y más tarde el vocalista Cordera han hecho de la calvicie un sello de distinción rockera. Hoy, animadores y humoristas presentan su cuero cabelludo sin cabello como el último grito de la moda.

No era tan fácil ostentarlo en los inicios del siglo XX. Canaro le hacía frente a la fama y deslumbraba a las mujeres con el brillo de su pelada a lo Sarmiento. Quiere la historia jugarnos chistes, porque a este pelado perenne lo apodaban "Pirincho", tal el nombre con que lo llamó la partera al alumbrarlo con los pelos de punta como un punk. Vio la luz en Uruguay el 26 de noviembre de 1888.

INFANCIA DURA

Apuesto lo poco que me han dejado mis errores a que su infancia pobre, como canillita, fue determinante en el hecho de que, en su adultez, hiciera de la acumulación de dinero un asunto fundamental. Canaro nunca olvidó la opresión que impone en el alma la falta de efectivo. También acumuló mujeres. Aunque la música fue su pasión, más de una vez debió desalojar a las corridas un boliche para no ser presa de un dueño celoso.

Como compositor, lo abarcó todo: compuso tangos, comedias musicales, comedias a secas y guiones de películas. Compuso cerca de 500 títulos. Pero para recordarlo basta con citar La última copa o Se dice de mí.

Este hombre al que se consignaba como individualista y que, posiblemente, mirando su pasado desprovisto, nunca hay­­­­­a dejado de temer las incertidumbres del futuro, fue el fundador de la más persistente e importante defensa gremial de los artistas de la composición, Sadaic (Sociedad Argentina de Autores y Compositores), registrada en 1940, y presidente reelegido en varios términos. Quizá precisamente el temor por no saber cómo lo recibirían los años lo haya llevado a construir una institución que garantizara en lo posible la seguridad de quienes vivían de su magín, ese bien frágil y esquivo. Por eso digo que no debemos desdeñar los efectos del temor o las ambiciones. Murió unos días antes del Año Nuevo, el 14 de diciembre de 1964, a los 76 años; veinte años más joven que la mujer a la que parece que le arruinó la vida.

Yo no sé si el amor sucedió o no entre estos dos divos. Pero el chisme ha quedado. Los rostros sin colágeno, la calvicie sin injertos, las canciones y el chisme: son cosas que perduran.

La literatura no es más que los grandes chismes que no han querido morir con sus protagonistas, o que han surgido de personajes que nunca nacieron como nosotros, y por lo tanto no pueden morir. Un rostro verdadero, una canción y un buen chisme, siempre son bienvenidos al páramo de la duda y el aburrimiento de los hombres.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Ada Falcón y Francisco Canaro: un amor tormentoso

Ada Falcón, "La Emperatriz del Tango". La amiga y compañera artística de Carlos Gardel y Enrique Santos Discépolo. La de la irresistible mirada verde que, dicen, inspiró a Francisco Canaro en Yo no sé qué me han hecho tus ojos, el vals que ella hizo célebre. Con 96 años, llevaba más de dos décadas pidiéndole a Dios que se la llevara de este mundo. El otro —el de los escenarios y los admiradores, el de los lujos y la fama—, lo había abandonado de golpe a los 35 años. Fue en 1942, y desde entonces la sobrevivían las leyendas.

La primera es su origen. Ada Elsa Aída Falcone nació el 5 de agosto de 1905 en pleno centro porteño. "No conocí a mi pa dre. Soy hija de Miguel Nazar Anchorena. El se enamoró de mi madre, la robó, y ella ya estaba embarazada cuando él partió a Francia porque estaba muy enfermo. Falleció de cáncer. Todo lo que sé de él es por lo que me contó mi madre".

Una madre de la que no pudo separarse ni un instante desde que nació hasta que la enterró, con más de 90 años. Una madre que la ató a sus dos hijas mayores —Amanda y Adhelma—, acortó el apellido en Falcón, y armó un número vivo de tonadillas para la varieté del cine Excelsior. "A los 4 años le expresé a mi madre: ''Yo voy a cantar'', y al otro día debuté en la Sociedad de San Vicente de Paul. Las damas vicentinas me llamaron ''La Joyita Argentina''".

Tenía 14 años cuando participó en la película muda El festín de los caranchos. Fue afianzándose en varietés y en cuadros de revistas, hasta que el 15 de julio de 1925 alcanzó la sala de grabación de RCA Víctor, acompañada por la orquesta de Osvaldo Fresedo.

No hacía mucho que las mujeres llegaban al disco. En 1923 habían sido Azucena Maizani y Rosita Quiroga. Después de Ada Falcón, en 1927 grabaron Mercedes Simone y Tita Merello. Ya por 1930 lo hizo Tania. Para 1929, el compositor Enrique Delfino la había hecho firmar con el sello Odeón; él mismo la acompañó al piano en catorce temas, junto con el guitarrista Manuel Parada. Entonces se la definía como cancionista. Con un registro de mezzosoprano, se distinguía de las voces agudas y finitas que estaban de moda.

El 24 de julio de 1929 ató su carrera al hombre con quien sería tan famosa como desgraciada: Francisco Canaro. Empezó apenas grabando el estribillo del tango La morocha, y en los 30 llegaría a grabar con su orquesta hasta quince discos por mes. Ese fue su gran año: debutó en Radio Cultura y desde entonces fue la gran estrella de emisoras como Stentor, Splendid, Argentina, Prieto, Belgrano y El Mundo.

¿Por qué dejó de actuar en teatros? Nunca lo explicó. Canaro estrenaba cada año una comedia musical, pero la Falcón que actuaba en ellas era su hermanastra Adhelma. Gracias a la radio, Ada tenía una audiencia inmensa que se derretía al escucharla cantar Destellos, Madreselva o Tus besos fueron míos. Sus cachets eran los más altos del ambiente. Vivía en un palacete de Palermo Chico, con paredes forradas en tafeta y un garaje donde guardaba dos autos "de media cuadra".



En las revistas

Las tapas de las revistas Sintonía y La Canción Moderna mostraban su melenita oscura o el muestrario de sombreros y turbantes. La sonrisa bien delineada. Las sandalias hechas a mano calzadas en un pie de Cenicienta. Los tailleurs de buena puntada que moldeaban el cuerpo grácil. Las pieles rutilantes. El despliegue de joyas (la leyenda incluye un anillo de brillantes obsequiado por el marajá de Kapurtala).

Y los ojos verdes. "¡Qué ojos! Usted no se imagina lo que era yo —recordó a Clarín en 1995—. Bastaba con mirarme los hoyitos de las mejillas, los dientes, las piernas. Decía Discépolo de mí: ''Es tan divina, que hace mal mirarla''".

Eran grandes amigos. Ada le grababa Secreto, Confesión. Con Ignacio Corsini había compartido la filmación de Idolos de la radio, la única película sonora en la que intervino. Con Gardel se turnaba en los estudios de grabación. "A veces llegaba más temprano, para escucharme a mí". Ada nunca dejó de recordar una cena compartida con él y con Canaro en el Tuñín de la Boca: "Más tarde, Carlitos me llevó caminando por la costa y nos alejamos. Cuando estábamos solos, me besaba los ojos y me decía: ''Piba, piba preciosa... enseñame a cantar Yo no sé qué me han hecho tus ojos. Me aseguraba que los hombres más poderosos de la Argentina estaban enamorados de mí"

En 1935, cuando los artistas morían por actuar en el auditorio de cualquier emisora, Ada Falcón decidió que sólo cantaría sin presencia de público. Se había convertido en una diva, y Radio El Mundo accedió a habilitarle una sala más pequeña. El 28 de setiembre de 1938 concluyó su relación laboral con Francisco Canaro.

Sus actuaciones comenzaron a hacerse esporádicas. Hacia 1940 terminó escondiéndose de sus propios músicos y cantando detrás de un cortinado. Sus admiradores se conformaban con agolparse en la calle, para verla entrar y salir. Después se subía a su auto rojo, llegaba al palacete, clausuraba las puertas para todos y liberaba el misterio.

Los reportajes de la época la muestran mística antes que religiosa, visitando iglesias o hablando con la Virgen. En 1942 grabó el tango Corazón encadenado y el vals Viviré con tu recuerdo, ambos de Canaro e Ivo Pelay. Fue el último disco. Poco después repartió casi todos sus bienes entre sus allegados, compró una casa feúcha en Salsipuedes, en las sierras de Córdoba, y se recluyó con su madre.

Eso se supo mucho después, ya que durante años la leyenda dijo que se había metido a monja. Que la había empujado un desengaño amoroso. Que el mal de amores tenía que ver con Canaro. Retazos del misterio comenzaron a develarse a partir de 1982, cuando excepcionalmente concedió algunos reportajes. Afirmó, por ejemplo, estar purgando un pecado. Otras confesiones, en cambio, abrieron nuevas incógnitas. Ada Falcón ya estaba viviendo en el hogar de ancianos que las hermanas de San Camilo atienden en Molinari, a 5 kilómetros de Cosquín.

Alguna vez acusó a Adhelma de cantar por los pueblos haciéndose pasar por ella y firmando autógrafos con su nombre. Fue más difusa al asegurar que "durante treinta años cobró otra persona todos mis derechos; fue una venganza de una persona muy poderosa que ya murió, que me dijo que me iba a hacer morir de hambre".

Le habían robado sus propios discos, casi todas las fotos, las cartas que durante 15 años le había escrito José Mojica, aquel cantor peruano que tomó los hábitos franciscanos. También sus Memorias. Acusó a Odeón de no querer reeditar sus discos, cuando lo cierto era que ella no lo permitía. No es ya leyenda que estaba en la miseria y sin cobertura social, aunque sus antiguos admiradores no tenían modo de saberlo. La pensión graciable le llegó pasados los 80, cuando algún periodista la espió en su ostracismo.

"En plena juventud tuve riquezas y belleza, tuve una visión maravillosa del Señor y no vacilé un instante en dejarlo todo y recluirme en las sierras con mamita, en un convento franciscano, y vivir con humildad", escribió a Clarín en marzo de 1982. El año anterior había perdido a su madre. "Desde que nací, dormí junto a mi madre, y su muerte me destrozó".