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jueves, 7 de abril de 2022

Carlos Varela presenta ""Pasos"

El destacado cantante y compositor argentino Carlos Varela celebra cuatro décadas de actividad con la publicación de su 24to. disco “Pasos”, un material variado y logrado donde toman parte Susana Rinaldi, Daniel Maza y Mario Parmisano, entre más y que, según revela, “se lo gané a la pandemia”.

“En ese tiempo a la pandemia de coronavirus le gané inventando algo que no se podía hacer y en la virtualidad donde muchos colegas hicieron streamings yo la aproveché para hacer un disco”,expresó Varela
El intérprete que en paralelo a su camino solista se desempeñó como mánager y productor de Rubén Juárez y generó un álbum y un documental sobre el poeta Héctor Negro, confiesa que de la mano de “Pasos”, “me creé todo un mundo que me ayudó a sobrellevar ese momento tan extraño y difícil”.
“Pasos”, cuyo título se debe a la canción homónima de la artista uruguaya Malena Muyala, incluye a ese género dentro de una paleta dominada por tangos y milongas donde se aprecian las firmas de Horacio Ferrer, Alejandro Szwarcman, José Arenas, Ernesto Lecuona, Carlos Cabrera, Homero Expósito, Astor Piazzolla, Virgilio Expósito y José Ogivieki entre otros.

El repertorio registrado reúne a “Balada para mi muerte” (con recitado a cargo de Susana Rinaldi), “El gordo triste” (con la participación, desde Países Bajos, del guitarrista Hernán Ruiz), “Dos angustias”, “Buenos Aires como quisiera” (junto a su autor, Carlos Cabrera) y “El vicio” (dedicado a Rubén Juárez por su autor y arreglador Edgardo Acuña quien ejecuta guitarra y piano midi).
El cancionero se completa con “Que te vaya bien”, “Troveros”, “Milonga del traidor”, “Pasos”, “Siboney”, “Vete de mí” (sumando el piano de Mario Parmisano) y “Candombe para Evaluna” (en yunta con Daniel Maza).
“Por ese candombe que quise regalarle a mi nieta, que nació en Córdoba en enero de 2020, es que terminó armándose el disco”, señala el cantautor .
En ese proceso, con la influyente figura del bajista, compositor y cantante uruguayo Maza, Varela conoció a Leandro “Pitu” Marquesano quien arregló cinco de las 12 piezas y devino en técnico de grabación del álbum.
Otro nombre saliente en la hechura del repertorio y su concepto sonoro resultó el del bandoneonista Gabriel Merlino (presente en “El vicio” y “Que te vaya bien”).

jueves, 5 de noviembre de 2015

Homero Expósito

Existe un amplio consenso en admitir que las letras de tango de Homero Expósito constituyen la expresión más alta de la poética de un género que para la época en que este escritor, nacido en Campana pero criado en Zárate, empieza a escribir, ya hacía rato que Discépolo, Manzi, Le Pera, Cadícamo o Contursi, para citar a los más notables pero no los únicos, habían conectado al tango con la mejor literatura. Seguramente esas consideraciones tuvo en cuenta en su momento ese excelente poeta que fue Raúl Gustavo Aguirre, cuando decidió incorporar en su antología de poesía argentina a algunos de los principales creadores del llamado ritmo del dos por cuatro.
Habitualmente los críticos, para referirse a la complejidad de los poemas de Expósito o a la singularidad de sus metáforas, citan los primeros versos del tango “Óyeme” escrito en 1947: “Tu forma de partir / me dio la sensación / de un arco de violín / clavado en un gorrión”, letra dedicada no a un amor perdido o ausente, sino a la muerte del hermano de Enrique Mario Francini.
El fragmento sin duda es representativo de una escritura diferente a lo que se conocía hasta entonces en el género, sobre todo si se tiene en cuenta que para 1947 Expósito aún no había cumplido los treinta años y ya había escrito algunos de sus tangos más célebres, entre otros, su máxima creación “Naranjo en flor”, compuesto con su hermano Virgilio en 1944, para no citar tangos anteriores como “Maquillaje”, “Percal”, “Trenzas”, “Yuyo verde” “Margo”, “Pedacito de cielo”, “Tristeza de la calle Corrientes” o “Qué me van a hablar de amor”, por lo que muy bien puede decirse que para 1947 la poética de Expósito ya estaba lograda aunque, como suele ocurrir con toda poesía innovadora, se necesitaron muchos años y la aprobación de los mejores cantores y directores de orquesta para que se acepte. Algo parecido había ocurrido en su momento con los tangos de Discépolo “Qué vachaché” y “Yira yira”, que fueron recibidos por el público no sólo con indiferencia sino con cierta hostilidad. O los primeros tangos que Le Pera le escribió a Gardel, letras de alta calidad poética que de todos modos diferían con el modelo clásico impuesto por el género.
En los tangos de Expósito, el paisaje deja de ser una manifestación “realista” para transformarse en un símbolo cargado de significados y sugerencias a través de las imágenes y las metáforas, muchas de ellas relacionadas con el paisaje y otras referidas a la tradición del tango pero elaboradas en otra escala. Los títulos de tres de sus letras aluden a esta relación con la naturaleza: “Naranjo en flor”, “Yuyo verde” y “Flor de lino”, y no deja de llamar la atención que estos versos, cuyo objeto parecieran ser una celebración a la naturaleza, aludan a un paisaje íntimo alejado del naturalismo o el paisajismo.
Por supuesto que semejantes transgresiones a la tradición provocó incomprensiones y más de un malentendido. Sin ir más lejos, “Naranjo en flor” recién mereció la aprobación del gran público cuando Goyeneche lo interpreta en 1974 acompañado de la orquesta de Atilio Stampone. Si bien este tango ya había sido grabado por Troilo con la voz de Floreal Ruiz, fue Goyeneche el que logró darle el tono justo y la acentuación adecuada para un público que ya empezaba a estar preparado para asimilar estas novedades.
A partir de allí “Naranjo en flor” se transformó en un éxito interpretado por cantantes provenientes de los más diversos géneros y corrientes, un reconocimiento que a los Expósito no los debe haber sorprendido porque para entonces no sólo algunos de sus mejores tangos ya estaban incorporados al repertorio de las grandes orquestas, sino que ya circulaba por el mundo el bolero “Vete de mí” grabado por primera vez por el célebre Bola de Nieve, por no mencionar un popular fox trox, impuesto por un grupo musical considerado en esa época como uno de los emblemas de la “nueva ola”; me refiero a los TNT, quienes vendieron cientos de miles de discos con una letra escrita por Homero y que para quienes lo conocieron aseguran que fue el producto de una apuesta o una broma, porque se trata de “Eso”, una letra que más que poema es un juego de palabras liviano, una licencia poética -para designarla de alguna manera- “travesura” que para ellos no significaba ninguna novedad, porque Virgilio en su momento había arreglado canciones y acompañado con su orquesta de jazz las proezas de su primo, el entonces popular Billy Cafaro.
Homero y Virgilio -hay un tercer hermano que no se dedicó ni a la poesía ni a la música- se criaron en Zárate y en esa ciudad levantada a orillas del río donde abundan los naranjos, las flores de lino y los yuyos verdes, desarrollaron sus vocaciones. Los biógrafos destacan la influencia que sobre ellos tuvo su padre, un anarquista cuya pasión por los clásicos se expresó en los nombres que les puso a sus hijos. Homero y Virgilio conocerán en la biblioteca de la casa a los grandes escritores y músicos de su tiempo. Zárate en esos años se transforma en un centro de creación musical como lo prueban la presencia de Armando Pontier, Enrique Delfino, Osmar Maderna, Miguel Caló y los hermanos Berón: Adolfo, Elba y Raúl. En una de sus últimas entrevistas, Virgilio se refiere a la influencia que sobre ellos tuvo Juan Elhert, un violinista alemán que llegó a Zárate e inició una notable generación en los misterios de la música.
Si hasta principios de los años cuarenta las principales influencias de los escritores de tango fueron Rubén Darío, Amado Nervo e incluso Evaristo Carriego, con Expósito las influencias se amplían hacia los poetas contemporáneos. Rimbaud, Verlaine, Baudelaire son algunos de los autores que empiezan a gravitar. Esta influencia se hace visible en la calidad de las imágenes y en el recurso del verso libre. Homero siempre consideró que para escribir un tango primero era necesario saber escribir un soneto y conocer el valor de las palabras por su sonido y musicalidad. Sus letras disponen de una rima no convencional, fiel a su principio que “quien nace con cadencia no necesita de rimas”.
Obsesivo con sus versos, se dice que el tango “Chau, no va más” lo corrigió sesenta y tres veces. Algo parecido ocurrió con “Flor de lino” y “Te llaman malevo” grabado por Troilo en 1957 con una inolvidable interpretación de Ángel Cárdenas. Las primera estrofa que escribió de “Naranjo en flor” fue la que sedujo a Emile Cioran: “Primero hay que saber sufrir / después amar / después partir / y al fin andar sin pensamientos”. Con esos versos fue elaborando luego los restantes, incluido ese sorprendente inicio que para más de un crítico constituye un haiku perfecto: “Era más blanda que el agua, que el agua blanda...”.
Con Expósito el debate entre forma y contenido, el anacrónico debate entre forma y contenido, se resuelve a través de la única manera que se debe resolver esa contradicción, a través de la poesía, del trabajo obsesivo con las palabras, portadoras mediante la creación de una singular percepción del mundo. Expósito practica en su oficio de poeta aquello que Ezra Pound ya había formulado con su habitual lucidez: “La poesía es el idioma cargado de sentido hasta el grado máximo”.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Homero Expósito: hábil e innovador en el uso de la metáfora.


Homero Expósito nació en la casa de su abuela materna, siendo su padre huérfano y criado en la "Casa de Niños Expósitos" de la ciudad de Buenos Aires, Homero conservo el apellido "Expósito", que le daban a todos los niños en esa institución. En 1924 nace el segundo hermano de Homero Expósito, Virgilio, con el que se mantuvo unido durante toda su vida. En su adolescencia, curso la escuela secundaria en el "Colegio San José" de Buenos Aires y luego fue cadete militar e ingresó más tarde a la Facultad de Filosofía y Letras, pero nunca re recibió teniendo que interrumpir sus estudios varias veces por problemas económicos. Homero Expósito se destacaba por su sólida formación literaria y filosófica, que acrecentó constantemente y la vuelva con gran habilidad en las letras de tango, donde abundan las metáforas, la poesía y las descripciones llenas de imágenes. Promediando 1938 comienza a trabajar con su hermano componiendo y arreglando temas, dupla que hizo historia dentro del tango. Luego de algunos negocios que le produjeron grandes pérdidas, Homero Expósito asume como tesorero en la Sociedad Argentina de Autores y Compositores, pero al tiempo renuncia por diferencias con otros miembros. Tiempo después realiza un viaje a Europa, volviendo ya alejado de la actividad poética. Homero Expósito transcurrió en los últimos años de vida totalmente alejado del tango y las composiciones, siendo su obra una de las más creativas e innovadoras del tango.


Obras Destacadas
Naranjo en flor (1944)
Yuyo verde (1944)
Cafetín (1947)
Chau, no va más (1974)
Tristezas de la calle Corrientes (1942)
Al compás del corazón (1942)

martes, 29 de enero de 2013

EN EL DIA DE SU CUMPLEAÑOS, RECORDAMOS AL "POLACO" ROBERTO GOYENECHE...!!!

Goyeneche y Troilo

Roberto Polaco Goyeneche, nacio en Urdinarrain Entre Ríos el 29 de enero de 1926 y fallecido en Buenos Aires el 27 de agosto de 1994, fue un orgulloso vecino del barrio de Saavedra, exitoso cantante argentino, muy reconocido por su calidad interpretativa y por su particular modo de frasear con rubato las melodías del tango. Esta particularidad se basaba en no hacer coincidir el tempo de la letra que cantaba con el tempo del acompañamiento musical. La frase siempre quedaba por delante o por detrás del compás, cosa bastante infrecuente en el tango,Carlos Gardel, precursor del estilo, como también Ángel Vargas también practicaban este modo de rubato. En cambio en el jazz, este rubato es más usual, por ejemplo en Louis Armstrong
Nació en Urdinarrain, provincia de Entre Ríos, el 29 de Enero de 1926, mientras sus padres retornaban de un viaje en tren en dirección a la Capital Federal. Descendiente de vascos es sobrino del músico de tango Roberto Emilio Goyeneche. Vinculado, por tanto, y desde infancia y adolescencia al ambiente de la música popular porteña, fue precoz habitué de los cafés y de los cabarets que dieron lugar y refugio a artistas y a devotos de la generacion de 1940. Cantor sin formación académica, recibió su primer espaldarazo en un certamen de voces nuevas organizado por el Club Federal Argentino en 1944. Se vinculó más tarde a la orquesta de Raúl; Kaplún con la cual no alcanzó el estudio fonográfico— alternando todavía su trabajo profesional de cantante con otros oficios.
El Polaco trabajó como chofer de colectivos, taxista y mecánico. En Saavedra (Buenos Aires) conoció al amor de su vida, el Club Atlético Platense, al que seguiría hasta el día de su muerte.
Su primer éxito fue a los dieciocho años en un concurso para voces nuevas, en 1944. Ese mismo año inició su carrera como cantor en la orquesta de Raúl Kaplún. Formado en la caudalosa corriente gardeliana, alcanzó un estilo personalísimo de "dicitore".
En 1952 fue convocado por Horacio Salgán para reemplazar al cantor Horacio Deval y formar rubro con Ángel Díaz, quien fue el que lo bautizó «El Polaco», por ser flaco, tener el pelo largo y rubio, similar a los jóvenes de origen polaco de la época. Con Horacio Salgán registró cuatro grabaciones para el sello RCA Victor, Alma de loca, Yo soy el mismo, Un momento y Siga el corso. En 1954 siguió grabando con Salgán en el sello TK otras seis grabaciones, dos de ellas a dúo con Díaz.
En 1956, a los treinta años, se convirtió en el cantor de la orquesta de Aníbal Troilo, de quien fue admirador y entrañable amigo. Con él grabó 26 temas. Unos años después, ya solista, se volvieron a asociar en dos LP titulados "Nuestro Buenos Aires" de obras compuestas especialmente por Armando Pontier y Federico Silva, en 1968 y "¿Te acordás Polaco?", en 1971.
El repertorio de Goyeneche fue muy extenso y variado, los tangos bien antiguos y los más modernos desfilaron en su trayectoria discográfica. Cantó los tangos Afiches, Maquillaje y Chau, no va más ,de Homero Expósito. También una versión de Malena, de Lucio Demare poesía de Homero Manzi y Naranjo en flor.
Lo mismo sucedió con los de otros cantantes, como por ejemplo Floreal Ruiz, con Naranjo en flor, Edmundo Rivero, con La última curda, Raúl Berón, con Qué solo estoy, Francisco Fiorentino, con Grisel y Garúa, entre otros. También fue intérprete del repertorio de Carlos Gardel.
En Estados Unidos grabó un disco de tangos clásicos. Volver, Sur, la milonga Los ejes de mi carreta, de Atahualpa Yupanqui. con extrañísimos arreglos jazzísticos de Carlos Franzetti , pianista y compositor argentino de jazz radicado en EE. UU..
En 1969 grabó Balada para un loco, de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer, en un acto de audacia artística, luego del escándalo que el estreno del tema significara y el debate sobre lo que debía ser aceptado como tango.
Se consagró como solista después de ser cantor de orquesta y el reconocimiento le llegaría a la madurez de su voz para no abandonarlo hasta su muerte. Fue mítica la colaboración que Goyeneche prestó al quinteto de Astor Piazzolla durante la breve temporada de mayo de 1982, en plena guerra de las Malvinas, en el Teatro Regina de Buenos Aires, y de la cual se conserva registro discográfico.
Entre 1985 y 1987 participó de los programas televisivos Operación Porcel y Las gatitas y ratones de Porcel, ambos encabezados por Jorge Porcel. En este ultimo en el scketch lucia la camiseta de Platense, Porcel la de Racing y su guitarrista la de Sarmiento de Junín, el futbol era su pasión y Platense su gran amor.
En octubre de 1987, filma la película Sur que dirige Pino Solanas y que cuenta entre los músicos que lo acompañan al guitarrista Raúl Luzzi y al bandoneonista Néstor Marconi.
En el momento de su muerte, ocurrida el 27 de agosto de 1994 en Buenos Aires, era considerado el mayor cantante de tangos en actividad. En su homenaje, una avenida del barrio de Saavedra, en la ciudad de Buenos Aires, lleva su nombre. Curiosamente, la fecha de su deceso coincidió con la de otra referente del tango de Buenos Aires, Beba Bidart.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Se cumplen 25 años de la muerte de Homero Expósito, el poeta del tango


Homero Expósito, de cuya muerte este domingo se cumplen 25 años, accedió al tango a través de la literatura y, con ese influjo, se convirtió en uno de los poetas más refinados y renovadores de esa estética.
Expósito falleció el 23 de septiembre de 1987, a los 68 años, con un legado que incluyó las letras de "Naranjo en flor", "Te llaman malevo", "Pedacito de cielo", "Percal", "Flor de lino" y "Afiches", entre más.
Entonces ya había abandonado el oficio autoral que había ejercido con la técnica del verso libre como valor principal y a cierta distancia de la ortodoxia formal del tango-canción.
En ese punto, Expósito se cobijó en la vertiente más depurada de la poesía tanguera, en la línea que cultivaron Enrique Cadícamo, Cátulo Castillo y Homero Manzi, pero a la vez afín al dramatismo de Enrique Santos Discépolo.
"Yo hablo romanesco y genovés y los hablo en serio, ¿eh?. También Cátulo Castillo hablaba cuatro idiomas; y Manzi y Discépolo sabían filosofía. Pero, ¿sabés lo que es difícil?: bajarse del caballo y tomar mate con el pueblo", explicó en una entrevista en 1976.
Nació un 5 de noviembre de 1918 en la localidad bonaerense de Campana, en la casa de su abuela materna.
Su padre, Manuel, un comerciante de Zárate, huérfano de origen -alumbrado en la Casa de Niños Expósitos- había inaugurado el apellido que luego dos de sus hijos -Homero Aldo y Virgilio Hugo- inscribieron en la historia del tango.
Esa sociedad gestó obras como "Farol", "Oro falso", o la más célebre de todas, "Naranjo en flor".
Pero la obra poética de Homero no se limitó al vínculo con Virgilio. También realizó trabajos en colaboración con Aníbal Troilo (“Te llaman malevo”), Héctor Stamponi (“Flor de lino”), Domingo Federico (“A bailar”), Oscar Maderna (“Pequeña”), Armando Pontier (“Trenzas”), Enrique Francini (“Pedacito de cielo”) y Argentino Galván (“Cafetín”).
"Mimo" Homero, también en conjunto por Virgilio, fue autor de suceso comercial del llamado pomposamente pop-rock en español. La dupla escribió algunos éxitos de taquilla como "Eso, eso, eso", grabado en 1960 e interpretado por el trío uruguayo TNT.
Ensayó diversos emprendimientos como empresario gastronómico - dilapidó su fortuna- y se desempeñó por décadas como directivo de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (Sadaic), donde han quedado registradas 98 obras propias.
Cuando lo alcanzó la muerte, se encontraba alejado de la vida autoral y se dedicaba a difundir su prolífico repertorio.