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martes, 30 de abril de 2013

UN 30 DE ABRIL DE 1960 MORIA PEPE RAZZANO


José Francisco Razzano nació en Montevideo (capital de la República Oriental del Uruguay), a pocos pasos de la Plaza Independencia, en una casa de la calle Policía Vieja N° 14, el 25 de febrero de 1887. Dos años apenas tenía cuando ante la desaparición de su padre, su madre se traslada a Buenos Aires, barrio de Balvanera (en aquel entonces arrabal, hoy integrado a la zona céntrica).
Cantorcito aficionado, una nota gráfica del libro "Vida de Carlos Gardel contada por José Razzano" lo ubica en la Compañía Dramática Nacional encabezada por Adriana Cornaro en 1903 como cantor criollo. En la obra "Justicia Humana" de Agustín Fontanella encarna como actor el personaje "Juancho" y en un intervalo de la obra realiza una payada de contrapunto con Damián Méndez de la obra "Calandria" de Martiniano Leguizamón. Forma parte por entonces del centro gauchesco "Los Pampeanos" como antes lo había hecho con "El Pacará".
Su fama de buen cantor motiva su primer contrato para grabar discos en la empresa "Víctor" entre 1911 y 1912. Son diez temas criollos, el primero de ellos "La china fiera" que entona a dúo con Francisco Martino. Un par de años después registra su voz en los discos de marca "Era".
Viene luego la etapa de su conjunción artística con Francisco Martino, Carlos Gardel y Saúl Salinas, de la cual decantaría el famoso dúo Gardel-Razzano.
Brindaba José Razzano una espléndida voz de tenor, de perfecta afinación, que amalgamaba perfectamente con el registro de Gardel. Decía don José Di Clemente con absoluta seguridad que Gardel-Razzano eran formidables. En sus presentaciones personales y que los discos jamás reflejaron, con la precariedad de grabación de entonces el verdadero valor de sus interpretaciones. Al comienzo de su labor fonográfica, iniciada en mayo de 1917 figuraban como autores de casi todas las canciones, detalle no del todo veraz. Puede asegurarse sí, que "A mi morocha" que canta Razzano a sola voz en el disco 18.001 era de su autoría exclusiva, dedicado a doña Cristina Chirinícola, su ejemplar esposa.
El triunfo y la popularidad de Gardel-Razzano no conoce límites. Trabajan intensamente. Viajan a Uruguay, Brasil, Chile y España hasta que, al llegar 1925, Razzano, con su garganta seriamente afectada deja de cantar.
Sigue su labor realizando una suerte de secretaría particular y representación de su compañero y amigo y colaborando con él en la selección del repertorio.
Alrededor de 1928, José Razzano intenta volver a su actividad artística. Refería don Humberto Giampietro, compositor y pianista uruguayo, que «Razzano estudió canto con la profesora Josefina Hols de Schusselin.» Así volvió al disco, cantando el tango "Zaraza" y varias canciones criollas. La voz era estudiada pero distinta y esas placas no tuvieron mayor repercusión. Quedarían para la historia, eso sí, dos postreras grabaciones del dúo Gardel-Razzano del 31 de diciembre de 1929: "Claveles mendocinos" y "Serrana impía".
En 1931 y 1932, José Razzano realiza unas pruebas de grabación que serían las últimas. Y así llegamos a esa etapa triste del distanciamiento de Gardel con Razzano al que contribuyó al margen de sus motivos la insidia y los chismes intencionados.
Por muchos años José Razzano fue representante artístico del gran cantor argentino Charlo y luego fue infaltable concurrente a la reunión de amigos del ambiente, entre los cuales se encontraban Aníbal Troilo, Cátulo Castillo y el cantor Antonio Maida.
De 1932 es su tango "Ponchito de vicuña", tema grabado por la orquesta de Francisco Canaro que aún permanece inédito y a partir de la década del 40 de su autoría se conocen "Soy un porteño", milonga con versos de Celedonio Flores, luego "Café de Los Angelitos", "Tres, seis, diez", "Camino del Tucumán" y "Diez años pasan", todos tangos con Cátulo Castillo, la milonga "Compadre qué le va a hacer", segundo premio del género en el Concurso de música popular de SADAIC (Sociedad Argentina de Autores y Compositores) en 1951, en colaboración con Aníbal Troilo y "Valsecito de patio", con Cátulo Castillo.
El compositor José Cimarro le dedica en 1953 el tango "Pepe (A José Razzano)", que figura en el repertorio grabado de la orquesta de Alfredo Attadía.
Consideramos, finalmente, que la presencia de Razzano junto a Gardel, representó una imagen del orden, de una calidez de hogar que brindó generosamente a su amigo, contribuyendo a su carrera artística con sus consejos y sus intervenciones en la elección de los lugares de actuación. Pese a sus desavenencias personales, se le oyó decir a Gardel en su última gira por Venezuela y Colombia al tener que presentarse en un lugar muy abierto: «Pepe no hubiera permitido que yo actuara aquí.»
José Razzano falleció en Buenos Aires el 30 de abril de 1960. Su casa de la calle Bonorino sigue siendo un lugar de nostalgia y recuerdo en la devoción de su hija, Cristina Razzano de Airoldi, que mucho queremos los uruguayos.

lunes, 15 de abril de 2013

VAMOS, QUE ESTÁ ESPERANDO BARQUINA....


Su verdadero nombre era Francisco Antonio Loiácono y por su forma particular de caminar los amigos lo llamaban "Barquinazo", apodo que el mismo Loiácono acortó luego a "Barquina". Fue partícipe fundamental del grupo de amigos que logró recomponer la amistad entre Gardel y el también famoso "Carlos de la Púa".
Le escribieron dos grandes un tango, Aníbal Troilo y Cátulo Castillo, se llama "A Homero" y, como su título lo indica, está dedicado a quien fuera considerado por muchos como el más conspicuo integrante del Parnaso de nuestra música más popular, Homero Manzi, santiagueño de origen y porteño por adopción.
En sus estrofas se menciona a varios personajes de los cuales uno resulta prácticamente desconocido para casi todos los oyentes, por muy devotos del tango que fuesen, cuando dice:
Vamos, vení de nuevo a las doce.../ Vamos, que está esperando Barquina...
Vamos ¿no ves que Pepe esta noche,/ no ves que el Viejo esta noche no va a faltar a la cita....
Pepe y el Viejo se refieren a José Razzano, el muy conocido uruguayo que hacía la primera voz en el dúo con nuestro Carlos Gardel. Pero ¿quién era ese Barquina cuya personalidad muy pocos iniciados conocen?.
Estando poco tiempo atrás en Córdoba encontré un trabajo al respecto que me aclaró estos aspectos, al menos para mí desconocidos.
Barquina fue en su momento uno de aquellos personajes que caracterizaron a la singular fauna de los comienzos de la historia del tango, ambiente tan bien tratado por Borges en varias de sus obras más conocidas. Su verdadero nombre era Francisco Antonio Loiácono y por su forma particular de caminar los amigos lo llamaban "Barquinazo", apodo que el mismo Loiácono acortó luego a "Barquina".
Fue partícipe fundamental del grupo de amigos que logró recomponer la amistad entre Gardel y el también famoso "Carlos de la Púa", disgustados a raíz de un comentario negativo que este había escrito cuando el Zorzal cantó una canzoneta en pésimo italiano, artículo periodístico que su autor tituló "¡Largá la mandolina, Carlitos!".

DOS TANGOS MUY CONOCIDOS

También fue Loiácono el autor de las letras de dos tangos muy conocidos, "El cantor de mi barrio" y "N. P.", grabados por Troilo con la voz del "Polaco" el primero, y el otro con Raúl Berón.
Petit de Murat menciona en "La noche de mi ciudad" (Editorial Emecé, Buenos Aires, 1979) que en cierta oportunidad el popular Barquina conoció al entonces Coronel Juan D. Perón y, con su habitual desparpajo le dijo "...si a Ud. no le diera por la política, ¡qué cuadro con las minas!, con su pinta trabajarían para Ud. más de las que tuvo el Gallego Julio" (este "Gallego Julio" era uno de los más famosos delincuentes que actuaban de guardaespaldas de los caudillos políticos de Avellaneda y La Plata, en las décadas del 20 al 40).
Es que el tal "Barquina", un "gomía" muy querido por su carácter tan desinhibido, no alcanzaba a reconocer las barreras convencionales en el trato con las demás personas, por importantes que estas fueran, las que al final terminaban conquistada por su insólita espontaneidad. No hay dudas de que fue una figura singular que Castillo y Troilo hicieron pasar a la inmortalidad en su homenaje al gran Homero Manzi, como un integrante más de esa pintoresca barra de bohemios y soñadores que alcanzaron a crearse un mundo propio al ritmo del dos por cuatro, hoy reconocido en todo el mundo como la más representativa música popular argentina.

viernes, 11 de enero de 2013

ANITA PALMERO LA VAMPIRESA DE LOS AÑOS 30


Nació en Ronda, provincia de Málaga (España), el 16 de septiembre de 1902.  Muy joven inició su carrera como cupletista, actuando en Gibraltar y en Casablanca. En 1925, después de realizar una gira como tonadillera por México y Cuba, viaja a Buenos Aires donde, gracias a la intermediación de José Razzano(con quien mantiene una prolongada relación sentimental, y siguiendo su sugerencia se dedica definitivamente al tango. Sin duda, su relación con Razzano le abrió muchas puertas), debuta cantando tangos en el “Tabarís” con buen suceso. 
Su repertorio incluía tangos pintorescos y humorísticos al estilo de los cantados por Sofía Bozán y Tita Merello. Entre las grabaciones que nos ha dejado podemos destacar: "Botarate", “Bigotito” y  "Burrero seco", de su autoría, basada en una vivencia personal y dedicada a su segundo marido, el actor y animador radial Lalo Harbin.
Anita Palmero cantó el tango Botarate en el cortometraje “Mosaico criollo”, rodado en 1929. Este fue el primer tango interpretado en un film sonoro (cabe aclarar que no tenía el sonido impreso en la película, como los cortos que un año después filmara Carlos Gardel).
En 1933 se incorporó al elenco de Radio Splendid y, posteriormente, a los de las radios Prieto y Argentina.

En el '48 y '49 formó parte del elenco estable del Teatro Cervantes, donde actuó en la obra "La divisa punzó", de David Peña, interpretando a Doña Agustina Rosas de Mansilla. Actuó, también, en las películas “Fúlmine” (1949) con Pepe Arias y “El Ladrón Canta Boleros” (1950) con Mario Clavell.
En 1963 se retiró de la actividad artística, sin perder por eso su gracejo andaluz y su simpatía arrolladora. 
Falleció en Buenos Aires el 11 de enero de 1987.