viernes, 19 de octubre de 2012

En Justo Daract (San Luis)se presentó el 8º Festival Internacional de Tango



De la ceremonia participó la ministra de Turismo y las Culturas, Cecilia Luberriaga, el jefe del Programa las Culturas, Daniel Algarbe , el intendente de Justo Daract, Jorge Melano y  Paola Nafissi Jefa del Programa de Cultura  ,entre otros invitados.
El festival se realizará entre el 6 y 9 de diciembre del corriente año. La entrada será libre y gratuita, aseguró la ministra Luberriaga.
Vale la pena destacar que este mega evento que se sucede cada diciembre desde el año 2005, reúne a las más grandes figuras de la música ciudadana del país en una conjunción que nuclea a los nombres más consagrados del tango con aquellos de las nuevas generaciones que bregan por la consagración popular con sus nuevas propuestas.
Ya está confirmada la presencia de Susana Rinaldi, Raul Lavie, Adriana Varela, Jaime Ross, Guillermo Fernández, Juan Darthes, Abel Pintos, Gaby “la voz sensual del tango “ integrando  “Muñecas Bravas” junto a Geraldine Trenza Cobre y Patricia Malanca, Patricia Sosa, Baglietto – Vitale, Chaqueño Palavecino, San Luis Tango, el maestro Américo Moroso ,Abel Cordoba  y artistas provinciales. La animación estará a cargo de Teté Coustarot y Jorge Poder.
Palabras de la ministra Luberriaga
“Nos gratifica enormemente compartir este momento con aquellas personas amantes y hacedores del arte, la cultura y obviamente amantes del tango y de los ritmos populares. Agradezco la presencia de todas las personalidades, invitados, amigos, familiares y  público en general”, dijo Luberriaga, quien informó que el Anfiteatro de los Sueños será otra vez el escenario de una de las reuniones musicales más importante de la provincia. Y porque no, del país y del mundo.
Finalmente la funcionaria destacó que la Municipalidad de Justo Daract con el apoyo del Gobierno de la Provincia, ha encarado una vez más la realización de este importante Festival, convencidos del aporte cultural y turístico que se realiza. El festival cuenta con público de San Luis pero también de las provincias vecinas, es totalmente gratuito y ofrece uno de los mejores calificados espectáculos de tango del país.
Justo Daract es la cuarta ciudad en importancia de la Provincia de San Luis, Argentina, en la entrada oriental de la región de Cuyo, a pocos kilómetros del límite con la provincia de Córdoba, sobre la RN 7 Autopista, que conecta Buenos Aires con Mendoza y Santiago de Chile. Lleva su nombre por el primer gobernador constitucional de la Provincia de San Luis, Justo Daract.

La economía de Justo Daract esta basada fundamentalmente en el agro y la pequeña y mediana industria, mayormente derivada del mismo. La localidad cuenta con una zona franca de 42 hectáreas.
BIOGRAFIA DE JUSTO DARACT:
Era hijo de un inmigrante francés y estudió en Buenos Aires, donde se dedicó al comercio. Durante la época de la Coalición del Norte formó en las filas de los unitarios, y en 1840, después de la derrota de Quebracho Herrado, huyó a Chile, donde continuó dedicado al comercio. Entró en negocios con el gobierno de su provincia, desde donde el gobernador Pablo Lucero le envió dinero para que comprara armas.
Regresó a su provincia en 1850, compró tierras y se dedicó a la ganadería, principalmente como proveedor del ejército. Fue nombrado juez del fuero civil en 1853, integró la Sala de Representantes al año siguiente y lideró un grupo formado por ex unitarios y federales disidentes contra Lucero.
Fue designado gobernador provisorio en noviembre de 1854, sucediendo al general Lucero. Durante ese primer gobierno se sancionó una nueva constitución provincial, y organizó nuevas elecciones, que lo llevaron a ser el primer gobernador constitucional de su provincia.
Se dedicó a transformar o crear instituciones, como la Cámara de Justicia y varios otros organismos públicos. Puso precio al pastoreo de los campos del estado provincial, construyó caminos, dividió la provincia en ocho departamentos, y continuó la obra de construcción de escuelas de su antecesor Lucero. Apoyó la fundación del primer periódico de la provincia e inició la construcción de la que sería catedral de San Luis.
Obligó a los indios a comerciar solamente en la capital, y protegió el regreso de Juan Saá y Manuel Baigorria desde las tolderías de los ranqueles. Fundó en el paraje Las Pulgas, junto al río Quinto, el Fuerte Constitucional. Éste se convertiría en la actual Villa Mercedes.
Bajó del poder en abril de 1859, siendo sucedido por el general Juan Esteban Pedernera. Se dedicó al comercio y a participar en la legislatura local.
En diciembre de 1861, a raíz de la derrota de la Confederación Argentina en la batalla de Pavón, renunció el gobernador Juan Saá. Ante la ausencia de autoridades, el jefe del ejército porteño, Ignacio Rivas, hizo reunir a la parte de los legisladores que le pareció adicta, que en minoría nombró gobernador a Daract. Éste, aceptando los hechos consumados, dio por desaparecido el gobierno de Santiago Derqui y la legislatura delegó el mando nacional, interinamente, en el gobernador porteño Bartolomé Mitre.
Daract renunció en abril de 1862, siendo reemplazado por el unitario decidido Juan Barbeito, que lo nombró su asesor. Medió entre el general Wenceslao Paunero y su amigo, el caudillo riojano Ángel Vicente Peñaloza, quien había puesto sitio a San Luis, y obtuvo la firma del Tratado de La Banderita, que pacificó por corto tiempo la región cuyana.
Desde 1863 fue senador nacional e intentó defender la autonomía de las provincias. Consiguió una paz comparativamente larga con el cacique ranquel Mariano Rosas, y luego fue electo nuevamente legislador provincial.
En abril de 1865 fue electo gobernador por tercera vez. Casi inmediatamente, el país se vio envuelto en la Guerra del Paraguay, terriblemente impopular entre los pueblos del interior. Daract juzgó que era una cuestión de patriotismo, por lo que colaboró en la formación de un regimiento especial para pelear esa guerra.
En noviembre de 1867 se produjo la "Revolución de los Colorados" en Mendoza, que se extendió enseguida a San Juan, San Luis, La Rioja y Catamarca. El 25 de enero, Daract delegó el mando y abandonó la provincia hacia Córdoba, mientras el coronel Felipe Saá, hermano del general Juan Saá, asumía el gobierno provincial.
Recuperó el gobierno después de la victoria gubernamental en la batalla de San Ignacio, el 6 de abril de 1867. Se hizo fanáticamente mitrista, pero igualmente renunció a fines de mayo.
Durante los años siguientes fue después diputado nacional, convencional para la reforma de la Constitución, cofundador del Colegio Nacional de San Luis y de la Escuela Normal de Niñas. En su vejez fue miembro de varias comisiones de bien público.


HISTORIA DEL TANGO EN JUSTO DARACT:
Sabemos la gran importancia que tuvo el ferrocarril en la vida económica y social, ya que permitió el progreso de innumerables poblaciones y ciudades del interior del país. Pero quizás no sea menos importante la función de difusor de cultura que fue el ferrocarril. El trabajador ferroviario que por imposición de su labor debió trasladarse con sus familias a diversos puntos del exterior, trajo poetas, pintores y también músicos. En este sentido la posición geográfica de Justo Daract fue un privilegio.

Podemos asegurar que en nuestra ciudad se dio la conjugación de las culturas cuyanas y citadina, provenientes de San Juan y Mendoza y de Buenos Aires respectivamente. Así el folklore cuyano y la música popular ciudadana (el tango) se fueron acentuando en Justo Daract a través de poetas y músicos.

SOBRE EL TANGO
La necesidad de proveer a las fiestas populares de música facilito el nacimiento de grupos y / u orquestas que ejecutaban todos los ritmos: tangos, valses, pasodobles, rancheras, etc; y a la par de los músicos se fueron haciendo los cantores, como una consecuencia natural.

Como sucedió en todo el desarrollo del tango, las orquestas fueron puliendo sus interpretaciones y separando los ritmos,  así, toda orquesta típica hacia presentaciones con tangos, milongas y algún vals y presentaciones de “música característica”, con foxtrots, pasodobles, rancheras, chamames y otros así se fue puliendo el gusto de del público.

La gente se acostumbro a escuchar buenas orquestas y buenos cantares gracias a los programas radiales emitidos en las emisoras de Buenos Aires, Córdoba, o Rio Cuarto.

Las instituciones fueron creciendo en Justo Daract y así llegaron a los escenarios de sus clubes, orquestas de Córdoba (Eduardo Baravalle, Jorge Ardú) o de Buenos Aires: José Basso, Alfredo De Angelis; bailes con presencia multitudinaria que eran un lujo para el lugar y la época

SOBRE LAS FIGURAS
Seria doloroso tratar de nombrar a todos los músicos que cultivaron en tango y olvidar algunos, lo que si podemos asegurar es la presencia de grandes ejecutores del bandoneón, el piano el violín y el contrabajo, instrumentos clásicos de la orquesta típica.
De la misma manera, fueron muchos los cantores que daban notas a las letras de aquella música tanguera, son muchos los nombres que sería también doloroso olvidar algún nombre.

LA FIGURA
Para llegar a comprender el porqué de la designación de Justo Daract como capital Provincial del Tango, debemos referirnos indefectiblemente a la gran figura del tango en Justo Daract y de la provincia: Américo Moroso.

No es la idea ahondar en la biografía de Américo Moroso, si presentarlo como un músico de bandoneón desde su más tierna juventud, a los 15 años ya conformaba una agrupación musical, ferroviario, con su pasión por el tango como impulso, lo hiso estudiar y enseñar  instrumentos musicales y formar una orquesta típica, con tantos años de vigencia como los de Mariano Mores y Jorge Ardu, salvando, claro, la diferencia de ámbitos y posibilidades.

Durante los últimos 60 años el nombre de Américo Moroso con las diferentes formaciones en esta larga trayectoria, se hiso conocer en toda la geografía de San Luis, sur de Córdoba, Mendoza y Chile.

En esta prolongada presencia con el tango Américo Moroso conto con en sus orquestas con los mejores cantores y cancionistas que hubo en la ciudad. Ya llegara el momento de evocarlos, trabajos discográficos, actuaciones en grandes escenarios, el permanente esfuerzo por mantener el tango como esencia de la cultura popular debía tener un reconocimiento, y llego  el momento.

AÑO 2004
En una reunión realizada en el salón de la escuela Juan B. Alberdi, en el año 2004contaba con la presencia de Sr Gobernador de San Luis  Dr Alberto Rodríguez Saa en esa reunión actuaba la orquesta de Américo Moroso, y espontáneamente ese día Rodríguez Saa manifestó la intención de designar a Justo Daract: Capital Provincial del Tango.

En noviembre de 2004 en un acto público realizado en el salón del actual museo audiovisual con la presencia del Sr Gobernador yel entonces intendente Alfredo Dominguez, se leyó el decreto con la designación. En ese mismo acto Alberto Rodríguez Saa anuncio que Américo Moroso seria el director de la Orquesta Provincial del Tango y que en el 2005 se realizaría el Primer Festival Internacional del Tango, en el mes de diciembre de ese mismo año se llevó a cabo y comenzaba otra historia.

jueves, 18 de octubre de 2012

DONATO RACCIATTI: UN “TANO” CON CUORE DE FUEYE


En Sesión Ordinaria celebrada el día 28 de mayo, la Junta Departamental de Montevideo realizó un homenaje al maestro DONATO RACCIATTI. La evocación estuvo a cargo del edil Dari Mendiondo. Transcribimos parte de su discurso
Hablar de Donato Racciatti es para mí un inmenso honor por lo significativa que ha sido su música para el arte popular, para la historia de la música popular uruguaya. La iniciativa de pronunciar estas palabras tiene como origen una entrevista con su hija, Rita Racciatti, que está aquí presente, como también está el nieto de Donato Racciatti. Por supuesto, también está este gran amigo que es Octavio Racciatti, abogado ‑muy conocido aquí en la Junta Departamental de Montevideo‑, con quien hemos transitado caminos juntos, particularmente en la Coordinadora M del Frente Amplio; luego se incorporó a la Junta Departamental de Montevideo. Era un amigo entrañable del General Líber Seregni.
Esta familia siente hoy nostalgia por este hombre que en el Río de la Plata y también en el Brasil fue un gran comunicador de la música popular uruguaya.
Yo, en particular, tengo imágenes de un gran cantor amigo nuestro, y diría amigo de los obreros de Radio Mayo. Por ahí anda Uruguay Troncoso, Secretario de Comisión, que trabajó en Radio Mayo. Él también recordará que Carlitos Roldán paraba en Tristán Narvaja y Paysandú, en el boliche de don Lorenzo, “La Cumparsita”. También aquí tenemos al Edil Calandra, al librero, que conoce las historias y las tradiciones de lo que fue esa esquina en aquella época; estoy hablando de la década de ’50. Carlitos Roldán nos ilustraba con sus canciones cuando los obreros de Radio Mayo disfrutábamos de la media hora de descanso; ahí siempre estaba presente la vigencia de Donato Racciatti y de otro gran uruguayo que fue Francisco Canaro.
Donato Racciatti nació en Italia, en una zona que se ha caracterizado por los terremotos, como es la de Los Abruzos, cerca del Mar Adriático; nació en Guilmi, en la provincia de Chieti. Viene al país con cinco meses de edad junto con su padre, don Mauro, su madre, Rita, y sus hermanos.
Desembarcaron en el Puerto de Montevideo; de allí se trasladaron a las inmediaciones de la calle Millán y Cané, donde estaba la escuela Bélgica, a la que pocos años más tarde Donato ingresaría como alumno. Se dice que podría ser el barrio Aires Puros, pero yo creo que la zona donde se crió y pasó su niñez y su adolescencia el maestro Donato Racciatti puede ser Paso de las Duranas.
Entonces, quiero relatar algo sobre Racciatti que fue escrito por el gran amigo Roberto Bianco, ese gran intelectual del pueblo uruguayo, reconocido aquí y en Argentina. Dice así: “Cursaba el segundo o tercer año escolar cuando lo sorprende por primera vez el embrujo del Tango. Volviendo de la Escuela” ‑Bélgica‑ “‑como lo hacía tarde a tarde‑ se entreparaba en la puerta de un café de la zona, donde en la radio siempre estaba sonando un Tango. Una de las veces quedó impactado al escuchar la voz de Mercedes Simone cantar su tango ‘Cantando’, de ahí en más sintió que esa música le llegaba a lo más profundo del alma, hasta tal punto que, en su proyección, incorporó para sí mismo esa música, adaptándola como el más positivo medio de comunicarse con el mundo (con música y letra de Tango).
“Como todo botija de barrio, tuvo una niñez humilde y feliz, y los primeros juegos compartidos con sus vecinitos de la cuadra fueron: el trompo, las figuritas, la pelota de trapo, el balero y las bolitas. Ya más crecidito se entreveraba en los partidos de barrio contra barrio, en los que lo ponían siempre de golero, porque era el más chico del grupo. Terminado su ciclo escolar, ingresa en la Escuela Industrial como aprendiz en Herrería Artística. Después, ya más mocito, vendría el encuentro diario con los muchachos de la barra de la esquina, los primeros ‘dragoneos’ con las chiquilinas del barrio, la concurrencia (en barra) a las fiestas familiares y los sábados de noche el paseo al Centro con los amigos.
“Cuando cumplió 17 años recibió como regalo de su padre un bandoneón marca Doble A, que muchos años más tarde le fuera sustraído del baúl de su auto y nunca volviera a recuperar”. Como se ve, los chorros no son sólo un problema de ahora.
“Sepa Dios con cuánto sacrificio le habría comprado el viejo Mauro” ‑Racciatti‑ “tan preciado instrumento, con el que desarrolló más de la mitad de su trayectoria artística. Suponemos, sin lugar a dudas, que ese fue un momento fundamental en la historia del maestro; aquella sencilla e inolvidable ceremonia de la entrega del bandoneón, que habrá sucedido en el comedor diario o en el medio del patio con parral, donde le habrán hecho guardia de honor un concierto de gorriones, y Donato, acariciando por primera vez su bandoneón, le habrá arrancado un Sol más brillante todavía que el que les regalaba el cielo.
“De ahí en más su vida se consagra al estudio de la música: solfeo, composición y armonía. Cuando ya arrancaba las primeras notas de su fuelle, no faltaron los mangueros invitándolo a que tocara gratis en fiestas familiares, bautismos, casamientos, también festivales artísticos, quermeses y espectáculos a beneficio de su querida primera Escuela Bélgica.
“Después vendrían las actuaciones ‘a beneficio’ semiprofesionales, esas que los seudorrepresentantes de artistas llaman ‘para mostrarse’. Y …así, poco a poco, se fue vinculando con músicos del ambiente, con quienes comenzó tocando en tríos o cuartetos que se formaban en boliches del Centro para animar los bailes de los modestos Clubes Sociales y Deportivos de los barrios.
“En 1938, Racciatti ingresa a la Típica ‘Los brujos’, después ‘Los zorros grises’, más tarde entraría a tallar entre los grandes de nuestra música típica cuando se incorpora a la fila de bandoneones de la Orquesta de Laurenz-Casella y paralelamente trabaja como funcionario de los Casinos Municipales.
“En 1946, Luis Alberto Fleitas lo invita a formar una orquesta en la cual Donato sería el director y Fleitas, el cantor. Arrancaron a lo grande, animando los bailes de Carnaval del Hotel Nogaró de Punta del Este” ‑en aquel entonces era un privilegiado y aristocrático hotel de Punta del Este‑; “luego salen en gira por Brasil, actuando en cabarets importantes de Río, San Pablo y otras ciudades. Esta fusión artística Racciatti-Fleitas duró casi dos años, porque a la vuelta de la gira Racciatti decide formar su propio conjunto y Fleitas vuelve a Brasil, actuando como solista en distintos Night Clubs”.
Luego habría que mencionar los años que estuvo en la Argentina y triunfó, al igual que Francisco Canaro, Julio Sosa y tantos otros uruguayos que en la Argentina encontraron un campo para desarrollar sus cualidades de cantantes o de músicos, y, en el caso de Víctor Hugo Morales, de locutor radial deportivo.
La época de oro de don Donato Racciatti fue cuando tenía como cantantes a Nina Miranda y Olga Delgrossi.
Podemos decir que esta iniciativa de hablar sobre Donato Racciatti es el comienzo del esfuerzo de esta Junta Departamental para que esta personalidad tan trascendente de la música popular figure en el nomenclátor montevideano, sobre todo cuando, en octubre, se cumplan diez años de su fallecimiento y legalmente podamos hacer los trámites correspondientes para que una calle de la ciudad de Montevideo lleve el nombre de ese insigne bandoneonista, director de orquesta, padre de familia, uruguayo de ley.
Para finalizar, señor Presidente, quiero expresar lo difícil que es tocar el bandoneón. La música y los instrumentos musicales lejos están de ser mi fuerte ‑si se tratara de algún motor o de alguna máquina de ferrocarril, me defendería‑, pero se dice, se cuenta, se escribe que el bandoneón es un órgano chiquito. El órgano es el instrumento por excelencia con el cual las grandes iglesias en Europa convocaban a los feligreses, a los fieles, a que a través de la música encontraran el camino celestial, el camino de la mística, de lo espiritual, en el cual la gente se contemplara a sí misma y buscara paz y felicidad en la Tierra. Pero en Alemania tenían el problema de las grandes procesiones hacia las vírgenes, hacia los santos, hacia los idolatrados, y no había música que acompañase esas manifestaciones espirituales. Entonces hubo que inventar un instrumento musical que cumpliese con las mismas funciones que el órgano; ese fue el bandoneón. De ahí lo tremendamente difícil que es sacarle sonidos y melodías. Eso lo logró, desde niño, don Donato Racciatti».
Como dice el historiador Juan Carlos Legido, escribir la historia de Racciatti es escribir parte de la historia uruguaya y del tango en Uruguay a través de un período de más de cincuenta años. Yo le agrego, no sólo del tango en esa república hermana, también el de ambas orillas del Río de la Plata.
Su orquesta expresaba un tango clásico, sencillo, muy rítmico, de poco valor musical pero tremendamente popular. Tenía un aire a D'Arienzo y sus discos eran muy vendidos.
Nació en Chieti (Italia) y su inicio profesional se produce como bandoneonista de radio en el año 1938.
En el año 1940 se incorpora a la orquesta Laurenz-Casella y en 1945 es invitado a dirigir la formación que acompañaba al cantor Luis Alberto Fleitas. Con el que llega al disco en nueve oportunidades.
Con esta última experiencia ganó en confianza y, en 1948, forma su propia orquesta y un dato interesante, uno de sus bandoneonistas era el joven Raúl Jaurena, actual director del New York Tango Trío, instalado desde hace muchos años en esa ciudad.
El debut se produce en el Hotel Nogaró de Punta del Este, aristocrático balneario a 100 km de Montevideo. También integra el elenco artístico de Radio Universal pero al poco tiempo pasa a Radio Sarandí, una de las más importantes emisoras de aquel entonces. Sus actuaciones logran un gran suceso y es contratado por el sello Sondor donde registra el tango "¿Conocen estos compases?" de Horacio Márquez y letra de Carlos Morín y del otro lado, el candombe "El pregón del negrito" del propio Racciatti en colaboración de Enrique Liste con versos de Enrique Soriano.
Realiza giras en el interior del Urugay y en Brasil y al mejor estilo Canaro, se involucra con el teatro. Se asocia con los autores Mario Rivero y Eduardo Casanovas para producir varias comedias musicales en los escenarios de Montevideo. Realizó varias temporadas en los teatros Artigas, 18 de Julio, Palacio Peñarol y un éxito imponente en el estadio Centenario de fútbol con la comedia "Barrio, luna y tamboril".

La etapa más brillante de su orquesta fue entre los años 1953 y 1960, en al que se destacaban sus voces femeninas, primero la mejor cancionista de su país: Nina Miranda, luego Olga Delgrossi quien actuó con él durante siete años. Ambas vinieron después a la Argentina para continuar su trayectoria artística.
La lista de cantores que pasaron por su orquesta es muy grande. Podemos citar entre otros, además de las mencionadas Miranda y Delgrossi, a Enrique Liste, Alfredo Cabral, Víctor Ruiz, Marisa Cortez, Alfredo Rivera, Carlos Torres, Miguel Ángel Maidana, Elsa del Campo, Marcos Giral, los argentinos Luis Correa, Juan Carlos Godoy, Alfredo Dalton, Osvaldo Rivas, Néstor Real y para el final de este recuerdo la voz más importante de la banda oriental, el gran Carlitos Roldán, luego de su paso por las grandes orquestas de Osvaldo Fresedo, Francisco Canaro y Francisco Rotundo.
Donato Racciatti contribuyó a la vigencia del tango bailable y popular, con tremendo éxito desde el punto de vista comercial y muy requerido en toda América y en Japón.
Actuó en las principales radios de Buenos Aires y en los canales 7 y 11 de televisión. También fue artista exclusivo en el escenario de "Catedral del tango" y trabajó en el cabaret "Marabú", donde sus figuras fueron, nada más ni nada menos, que Aníbal Troilo y Carlos Di Sarli. Sus giras por el interior de la Argentina fueron innumerables, actuó en casi todas las ciudades importantes del país.
Por último, quiero destacar su labor como compositor prolífico y coherente con su idea musical. Fue un compositor de obras sencillas, de melodías pegadizas, muy bien receptuadas por un público masivo que bailaba tarareando las letras. La mayoría de estas letras eran intrascendentes desde el punto de vista poético, con excepción de las elaboradas por ese buen poeta uruguayo que fue Federico Silva. Baste recordar sus tangos "Vencida", "Morocho y cantor", "Sin estrellas" y el gran suceso que significó "Hasta siempre amor", grabado por el maestro Carlos Di Sarli con la voz de Horacio Casares, por D'Arienzo con Jorge Valdez y por Elsa Rivas con el acompañamiento de la orquesta de Juan José Paz, entre los registros más conocidos. Otros temas suyos: "Tu corazón", "Queriéndote", "Limosna de amor", con letra de Enrique Soriano, "Murga de pibes" de Carmelo Imperio y Soriano y "Por la misma senda", de Mario Battistella.
Murió a los ochenta y un años en la ciudad que tanto amó, con el reconocimiento de un pueblo que lo venera por su compromiso permanente con la música danzante y popular, no obstante sus limitaciones artísticas.

ALBA SOLIS LA FEMME FATALE DE LOS 50 AUN VIGENTE


La trayectoria de Alba Solís arranca muy temprano, a mediados de los años ’40 en la radio, prosigue en el teatro, a través de grabaciones de discos lamentablemente escasas, en la televisión y el teatro (con hitos como Tangolandia, Blum, Tango argentino), más algunas incursiones en el cine que no supo sacar partido de su fotogenia ni de su temperamento (a Solís le gusta rescatar Maleficio, con Narciso Ibáñez Menta, por encima de Carne, protagonizada por Isabel Sarli).
Con su voz grave y profunda, su fraseo cargado de intenciones y una desfachatez infrecuente en los ’50 y en una cancionista, Alba Solís creó un estilo que mantuvo a lo largo del tiempo. En los últimos años, la intérprete que actuó junto a Mariano Mores, Enrique Santos Discépolo, Juan D’Arienzo y Francisco Canaro, entre otros sumos sacerdotes del tango, estuvo en distintos boliches, a veces compartiendo micrófono con otras glorias del pasado que, como ella, se resisten al retiro. Actualmente, aparte de su participación en Tanguera, la cantante trabaja en el proyecto de un nuevo CD.
“Querido, nos debés algo”, le coquetea Alba al mozo, ya instalada en un bar con aire, frente a un chop de cerveza con tres platitos, uno de maníes y dos de palitos fritos. “Precioso mío, te olvidaste las papas fritas, que para comerlas pedí la bebida.” Después se dirige a la cronista: “Acá me tenés en medio de esta locura que ya he vivido tantas veces de los ensayos, las pruebas, el vestuario. Por suerte me acompaña el bandoneonista Lisandro Adrober, con quien hice toda la gira de Tango argentino y me entiendo muy bien. Además, es muy lindo para mí volver a trabajar con María Nieves y que me marque un director tan exigente como Omar Pacheco”.
¿Cuándo empezó realmente esto que llamás locura?
–En el año mil novecientos taipico, cuando doña Herminia Trapanese de Lamberti y Oreste Juan Guillermo Lamberti –tomá que no tenés nombre, viejo– hicieron esto, me tuvieron a mí. De recién nacida era negra, negra, tenía pelo en la frente y llegué tan flaca que parecía un bicho. Dicen que con el tiempo se cambia mucho, yo no sé si ha sido mi caso (no puede con su genio y coquetea de nuevo), pero sí estoy convencida de que la gente me quiere porque yo le doy todo si tengo la oportunidad...
Tampoco te hagas la pobrecita que bastante te han reconocido tu belleza, llegaste a estar como vedette en la revista...
–No, qué pobrecita ni qué víctima ¿Yo? ¿La estrellita que surge, en ascenso? (Risas.) ¿Sabés cuántos años hace que canto? 68. Porque yo, a poco de andar por la vida, esta hermosa vida a pesar de todo, ya tenía un micrófono en la mano.
Sin embargo, no naciste en un hogar musical.
–Para nada. Y cuando empecé a cantar espontáneamente, no pensaba que lo iba a hacer públicamente, y menos que me iba a dedicar al tango. Las cosas fueron surgiendo, se fueron encaminando y cuando quise darme cuenta, ya cumplía 50 años con una carrera más o menos armada. Y ahora tengo 85, un bonito número. Decime que estoy bárbara y que me veo como de 84 (más risas).
¿Con alguna ayudita del cirujano plástico?
–Claro que ha pasado por aquí algún bisturí que otro, lo reconozco sin problemas. No soy como esas señoras que aseguran que toman mucha agua y que meditan, qué aburrimiento... Igual hay algunas malas lenguas que nunca se conforman y me dicen “¿Cómo? ¿No se te cayó el as de bastos?”. No te digo lo que les contesto porque no es muy elegante para dejarlo por escrito.
Es que cuando las figuras han tenido una carrera larga e intensa, dan la impresión de haber alcanzado casi la eternidad...
–Bueno, he tenido una vida larga, linda en general, a veces divertida, con muchas satisfacciones, pero que todavía no considero cumplida: como habrás notado, no les dije adiós a los escenarios y hasta estoy dispuesta a grabar algún disquito, sí señora. Eso sí, sin hacerme la orgullosa, siempre fui de las que esperan que las llamen, a mí nunca me vas a ver haciendo cola en una oficina. Jamás. Ni teniendo representante iba a su escritorio. En parte porque nunca necesité hacerlo, las oportunidades vinieron a mí, y en parte porque –no te rías de lo que te voy a decir– soy realmente tímida. Decí que las tablas, la experiencia, el hacer las cosas a mi manera y el sentido del humor me han dado bastante soltura.
Tus ancestros del sur de Italia, además de belleza física, ¿te legaron esa pasión reconcentrada con que hacés algunos tangos?
–Ay, sí, gente muy pasional. Mi mamá y mi papá nacieron directamente en Italia, ella en Cava di Terreno, un sitio un poco más importante que el piccolo poppolo de él. Mi mamá le tomaba el pelo: “Pero si vos venís de un lugar donde no hay agua siquiera”. Cuando yo pude viajar, recorrí todo el paisaje del sur, con esas ruinas maravillosas y estuve en el sitio donde nació mi padre: sólo quedaba una estación de una cuadra, un riel y el campanile, le mandé una postal con esa imagen. Ahora, vos fijate: yo soy italiana por un lado, italiana por el otro, me puse un nombre gallego y canto tangos. No me digas que Solís no te suena a castañuelas... Un señor me retrucó el otro día: “Alba Solís sólo suena a tango”, y yo le puse la tapa: “Es porque hace muchos años que le estoy dando y dando...”
¿Tu papá y tu mamá vivieron a hacer la América?
–No tanto: la familia de mi mamá era rica, muy buenos sastres. Mi abuelo, que también vino, tuvo en la calle Brasil 1184 una casa de artículos para hombres donde trabajaban todos sus hijos, como diez. Mi papá laburó de sastre y mi mamá de nada, no le interesaba ser ama de casa, era el despiste total. Y tenía una boquita que heredé yo, de soltar las malas palabras con mucha seguridad, en el momento oportuno, y en español. La única que hablaba italiano, en dialecto, con la abuela era yo. A mi mamá, además, le gustaba escandalizar un poco en esas épocas de tanta compostura. Por ejemplo, estábamos en una reunión, ella se había puesto una enagua con mucho encaje y me decía: “Ahora vas a ver cómo saltan todos”. Entonces anunciaba: “Miren el encaje que llevo”, y se levantaba las polleras. Era fatal, pero divina.
Vos siempre decís que no elegiste esta carrera, que el destino te fue llevando, pero ya desde chiquita estabas en la Pandilla Marilyn.
–En realidad, entré en la Pandilla por iniciativa de una prima que me llevó a los tres años, después de enseñarme una canción. Me subieron a un banquito, entoné la primera línea y me largué a llorar. Cayó tan simpático que quedé incorporada a la Pandilla y me convertí en Angelita, la divina nenita de la radio. Todavía tenía el nombre que mis padres, como buenos italianos, me habían puesto por la abuela. En la Pandilla cantábamos, hacíamos un radioteatro. Después, todo fue cuestión de suerte, casi siempre de buena suerte. Incluso cuando he estado sola y sin vento, siempre se me ha abierto una ventanita. Y lo que son las vueltas de la vida, ahora regreso a El Nacional, teatro donde trabajé muchos años como vedette, gamba al aire, sí, era una linda mina, y creo que algo se conserva de aquellos tiempos, porque te estoy hablando de la década del 50.
Estuviste con estrellas de gran impacto carnal como Nélida Roca, Alicia Márquez.
–Así es, ésa sí que era carne dendeveras, chicas naturalmente espectaculares. Tuve un problema porque el novio de Alicia se enamoró de mí, Jack el bongosero.
¿Te fuiste con él?
–¿Cómo? ¿De parte de quién? ¿O te olvidás que yo vengo de familia italiana? Si te digo cuándo dejé de ser señorita, te vas a reír todavía más: después de cumplir los 25, con libreta. Es verdad que a partir de esa fecha me puse al día. Ah, sí, sí, había que recuperar el tiempo perdido. Porque soy tana, pero no abstemia.
¿Cuando te casaste ya habías participado en el concurso “Buscando la voz del tango”?
–No, eso fue en Radio Splendid, todavía estaba soltera. Salí segunda, porque ganó la cantante que le gustaba al empresario Julio Korn. Pero tengo el orgullo de que la señora Nelly Omar haya votado por mí: es una señoraza, la adoro, siempre me gustó sobre todo haciendo cosas criollas.
En esas fechas, ¿ya habías decidido que lo tuyo era el tango?
–Para nada. Me presenté alentada por Armando Acquarone, el autor del tango “San José de Flores”. Yo estaba en Radio Mitre y todavía me llamaba Angelita. Era tan pobre que ni apellido tenía... No, en verdad no podía usar mi apellido porque según mi abuela quelle artiste sonno tutte putane. En esa radio, entraba a las 11 de la mañana y salía a las 6 de la tarde, y cada hora, cada media hora, cantaba tres tangos en vivo.
¿Tu papá y tu mamá todavía te controlaban?
–No hacía falta, yo trabajaba, sabía lo que hacía. Me divertía, jugaba, pero tenía claro hasta dónde llegar. Ahí se bajaba una y decía: vivo en esta calle. Franela sí, honduras no. Colocaciones ninguna todavía. Por eso después tuve que ponerme al día. Ahora me queda una sola hormona, razón por la cual me retiré hace rato, pero en aquellos tiempos tenía una revolución. De modo que en cualquier momento hago la de Ada Falcón: me voy a despojar de todas mis joyas y mis pieles, y me meto en un convento.
Pero primero vas a hacer Tanguera.
–Sí, por supuesto, y algunas cosas más, también. Tampoco tengo tanto apuro.
¿Es verdad la historia de que te enamoraste de Discépolo?
–Es muy cierto, aunque con él no me acosté nunca, desgraciadamente. Ni se dio cuenta, creo, después me hice amiga. Era una etapa en que Tania, Dios la conserve en su gloria, colgaba las chancletas muy seguido. Pero él es mi autor favorito. ¿Querés que te cante “Uno”? Aprovechá porque no lo voy a hacer en Tanguera, donde me toca “Yira, yira” y “La última curda”.
¿Vivís esta actuación como una especie de rentrée por la puerta grande?
–Y sí, sé que hubo otras candidatas. Encima tuve una neumonía hace poco, me llevaron para internarme, me dieron oxígeno y mi asistente oyó a un médico que decía: “Apúrense que la perdemos”.
¿Viste la luz al final del pasillo?
–No, qué luz, ninguna luz. Acá estoy, prácticamente recuperada y muy contenta. Si no hacía Tanguera, me moría, porque sí, es volver empezar en la calle Corrientes. Tengo mucha energía a pesar del reimplante total de cadera de hace unos años, después de un accidente al volver de actuar en Rosario. Pero salí, hasta ahora salgo de todas.
¿Sos puro instinto cuando actuás?
–Mirá, salgo al escenario temblando como una hoja en la tormenta. Empiezo a cantar sin tener mucha conciencia y me voy a otro lugar, no sé dónde estoy. O sí, dentro de ese tango, como si yo lo hubiese escrito, yo soy el señor que lo compuso, por eso lo puedo contar y cantar. Es una sensación muy hermosa. Y cuanto más fuerte y profunda es la letra, más hermosa es.
Cuando hacés tangos como “Fangal”, que no se pueden pasar al femenino, ¿sos un varón en ese momento?
–Yo siempre estoy al borde, en el filo. Me paso un poco para allá, soy un macho; un poco más acá, soy un puto. Porque es así, algunos tangos no los podés cantar como mina, es el punto de vista total del tipo. Y como no sólo hay que cantar, también hay que actuar.

miércoles, 17 de octubre de 2012

LA PRIMERA BIOGRAFÍA DE CARLOS DI SARLI



El pasado 04 de Octubre se presentó la primera obra biográfica del maestro Carlos Di Sarli, pianista, compositor y director de orquesta bahiense que trascendió todas las fronteras con su música y obra.
Obras como “Bahía Blanca”, “Milonguero viejo” o “Nido gaucho” son sólo algunas de las maravillosas páginas que Di Sarli legó a nuestra música popular. Tuvo una vida breve y signada por injusticias humanas que relegaron su recuerdo y evocación durante décadas.
Eduardo Giorlandini, abogado de profesión, profesor universitario, miembro de la Academia Porteña del Lunfardo y conferencista; Gabriela A. Biondo, Lic. en Comunicación Social y cantante y José Valle, Lic. en Historia, empresario, productor de espectáculos y representante de artistas, fueron los encargados de reivindicar la figura del maestro tanguero y comenzar a reducir la deuda que los hacedores y difusores del tango guardan con Di Sarli.
“CARLOS DI SARLI, El Señor con Alma de Niño” es la primera biografía que se escribe del músico y es realmente una obra muy completa, de sencilla lectura y confiable contenido. Las dos hijas, Dora y María Cristina, y la viuda de Don Carlos, María Amelia Gómez, fueron parte importante en la producción de este libro ya que aportaron todas las fotografías que allí pueden verse y el testimonio del artista íntimo.
¿Cómo era Di Sarli puertas adentro de su casa?, ¿cómo fue su camino hacia la fama?, ¿cómo vivió la cruz de los comentarios injuriosos?, ¿quién o quiénes fueron los promotores del agravio?, ¿cómo era su desempeño como director de orquesta?, ¿cuál es el secreto de su estilo?, ¿por qué grandes como Aníbal Troilo lo llamaban “maestro de maestros? Éstos y muchos otros interrogantes pueden ser saldados con la lectura de esta novedosa obra.
Un libro infaltable en la biblioteca de los amantes del tango y de aquellos sentimentales que quieran descubrir las grandes personas que pueden esconderse detrás de las más importantes estrellas del arte.

lunes, 15 de octubre de 2012

Aníbal Troilo en el cine y en el teatro


No deja de ser una curiosidad la presencia de Pichuco en el cine y en el teatro, pues desde sus 11 años de edad, lo suyo fueron las presentaciones en público. Comienza como solista en el cine de su barrio, el Petit Colón de Córdoba y Laprida. Pasa por diversas orquestas donde fue ganando experiencia. Y, a partir de 1937, cuando tiene orquesta propia, no cambia su hábito, sigue tocando en vivo, tanto en los cabarets como en los clubes de barrio.
Sus permanentes actuaciones lo llevan a ganar una cantidad notable de admiradores. Muy pronto se agrega la radio que ocupará en su carrera un rol importante, pero lo fundamental, lo que lo fijó en la historia grande del tango, fueron sus discos: 485 registros desde 1937 hasta 1970. Por lo dicho, me pareció interesante hacer una breve reseña de este costado de su carrera, su labor cinematográfica y teatral:

“Los tres berretines”: se estrenó el 19 de mayo de 1933, pocos días más tarde que “Tango” (considerada la primera película argentina totalmente sonora por el sistema óptico). Si bien figura como director Enrique Telémaco Susini, los responsables fueron el grupo de muchachos fundadores del sello “Lumiton”, los mismos que unos años antes habían tenido que ver con el nacimiento de nuestra radiotelefonía. La película presentaba un sencillo argumento donde se puntualizan los tres fervores de los porteños: el tango, el fútbol y el turf. El capítulo sobre el tango lo hace el actor Luís Sandrini, quien se pasa la película silbando una melodía que finalmente logra concluir. Luego un músico, en un café, la pasa a un pentagrama y un poeta con hambre le escribe la letra por un café con leche. Su ambición es estrenarlo en ese mismo local y el hecho ocurre en el palquito donde se anuncia la orquesta “Foccile-Marafiotti”. Allí están en realidad, José María Rizutti (piano), Vicente Tagliacozzo (violín) y Aníbal Troilo, con 18 años. También aparece un cantor: Luís Díaz y el tango en cuestión es “Araca la cana”.

“Radio Bar”: dirigida por Manuel Romero se estrenó el 10 de septiembre de 1936. Aquí la presencia del “Gordo” no es distinta de la anterior. El film no es más que un desfile de los nombres distinguidos de nuestra primera radiofonía. Entre los números presentados aparece la orquesta de Elvino Vardaro con sus dos bandoneonístas, Eduardo Marino y Aníbal Troilo.

“Muchachos de la ciudad”: estrenada el 13 de mayo de 1937 con la dirección de José Ferreyra. Igual que en la anterior, Troilo integra la orquesta de Vardaro. Ya en el comienzo, mientras van pasando los títulos, se escucha “Ciudad”, una marcha canción cantada por un coro y la voz solista de Carlos Dante. Se los puede ver mientras acompañan a Herminia Franco en “Así es el tango”. Para la fecha del estreno Troilo ya tiene su propia orquesta.

“El tango vuelve a París”: con dirección de Manuel Romero se estrenó el 16 de enero de 1948. En esta película es donde más se aprovecha la figura de Troilo, bien se puede decir que su rol y el de algunos componentes de su orquesta, es actoral. Un grupo de amigos, con Alberto Castillo a la cabeza, trata de imponer nuevamente el tango en aquel país, diversas vicisitudes crean el espacio necesario para que surjan los tangos para que el cantor se luzca: “Ninguna”, “Griseta”, “Muñeca brava”, “Nubes de humo”, “La canción de Buenos Aires”. También participa la renombrada cancionista mejicana Elvira Ríos, tan parodiada por los humoristas de entonces.

“Mi noche triste”: fue el primer estreno del año (3 de enero de 1952), dirigida por Lucas Demare. Fue una versión libre sobre la vida de Pascual Contursi. Troilo interviene con su orquesta haciendo la música incidental, compuesta por Lucio Demare. Interpreta además, “Mi noche triste”, que en la ficción canta el actor Jorge Salcedo (doblado por Oscar Alonso), “Ventanita de arrabal” y un fragmento de “Que querés con esa cara” (doblado por Jorge Casal) y también algunas notas de “El porteñito”.

“Vida nocturna”: dirigida por Leo Fleider y estrenada el 18 de marzo de 1955. La acción transcurre en un cabaret, donde se entremezclan los números musicales con el argumento. Tiene un elenco muy importante y la orquesta de Pichuco con Jorge Casal interpretan “La cantina”. Luego, en forma instrumental, “La trampera” y, a dúo de bandoneón y guitarra, a cargo de Edmundo Porteño Zaldivar, “Palomita blanca”.

“Buenas noches Buenos Aires”: dirigida por Hugo del Carril, resultó un nuevo desfile musical con las figuras destacadas del momento. Cantores y cancionistas de tango, folclore y del género melódico. Se estrenó en numerosas salas de la ciudad el 1 de octubre de 1964. En el film, el Cuarteto Troilo-Grela interpreta “Mi noche triste”.

“Esta es mi Argentina”: pasaron 10 años y la fórmula se repite, Leo Fleider como director y una caravana musical, esta vez de menor calidad que las anteriores. Se estrenó el 2 de mayo de 1974, a pocos días del fallecimiento de Troilo quien, en esta oportunidad, aparece con toda su orquesta interpretando “Quejas de bandoneón”.

Fueron ocho apariciones a lo largo de 41 años, y sería muy bueno que alguien tuviera la ocurrencia de juntarlas en un DVD.

En el teatro participó en:

“El patio de la morocha”: obra estrenada el 24 de abril de 1953 en el actual Teatro Alvear, entonces Enrique Santos Discépolo. Fue un sainete musical a la antigua usanza, con más de 20 actores dirigidos por Román Vignoli Barreto. Troilo, director musical, presentó una orquesta gigante con 30 músicos y los cantores Jorge Casal, Agustín Irusta, Aída Luz y Raúl Berón. La orquestación estuvo a cargo de Astor Piazzolla y el argumento y las letras de las canciones son de Cátulo Castillo. Para esta ocasión Troilo compuso “La retrechera”, una habanera para lucimiento de Aída Luz, que luego llevara al disco en 1954 con otra orquesta, lo mismo que “Patio mío”. En este espectáculo Agustín Irusta estrena “Una canción”. Otros temas de la obra: “Vuelve la serenata”, interpretada a dúo por Casal y Berón y “Milonga que manda truco”, por el mismo dúo y que permaneció en el repertorio de la orquesta pero no fue registrada fonográficamente. Fue un gran éxito que duró dos temporadas con 500 representaciones. Cabe destacar un hecho fortuito. En una escena Pichuco representa a Eduardo Arolas y acompañado por la guitarra de Roberto Grela ejecutan “La cachila”, el público los ovacionó y pidió más, debieron repetir el tango un par de veces porque era el único que tenían ensayado. Ese éxito fue el origen del Cuarteto Troilo-Grela, que integraron también, Edmundo Porteño Zaldivar (guitarrón) y Quicho Díaz (contrabajo).

“Caramelos surtidos”: estrenada en la misma sala que la anterior, el 11 de agosto de 1960. El argumento original le pertenece a Discépolo, pero adaptado a las pretensiones del productor. Actuaba la compañía de Luís Arata, con la dirección de Marcelo Lavalle, muchos actores y 59 personas en escena, cuando la obra original sólo contaba con 28. La música estaba compuesta por muchos números, entre ellos el Cuarteto Troilo-Grela con Jorge Casal, Roberto Goyeneche y Elba Berón, que cantaban: “Y a mi qué”, (Elba Berón) y “Coplas, (dúo por Goyeneche-Casal). La crítica fue dura y la obra fracasó, duró apenas un mes y medio.

“Tango en el Odeón”: en referencia a la hermosa sala de la calle Esmeralda 376, ya desaparecida. Se estrenó el 18 de septiembre de 1963. Un argumento de Cátulo Castillo y Jorge Montes. Bastante pobre. Una serie de frases y poses tangueras para dar entrada a los números musicales. Actuaban además, Horacio Salgán, Ubaldo De Lío, Roberto Grela y Ciriaco Ortiz, la pareja de baile Julia y Lalo Bello y como actor principal Rodolfo Bebán. Troilo ofrecía una orquesta de 16 músicos, con los cantores Roberto Rufino, Nelly Vázquez y Tito Reyes. Además, la participación especial de Edmundo Rivero.

“Troilo 69”: el 16 de abril de 1969 se estrena este espectáculo, extrañamente en un cine-teatro de La Boca. Poco guión y un nuevo desfile musical. Troilo se presentó con su cuarteto, junto a Ubaldo De Lío, José Colángelo y Rafael Del Bagno. Los cantores fueron Enrique Dumas, Tito Reyes, Alberto Marino y Ruth Durante. También participaron Juan Carlos Copes y María Nieves junto al Tango ballet.

“Simplemente Pichuco”: Se estrenó, el 3 de abril de 1975 en el Teatro Odeón. La idea del espectáculo era de Horacio Ferrer, autor de los textos. La coreografía de Juan Carlos Copes y María Nieves. El actor Juan Carlos Palma recitaba convincentemente versos de Ferrer titulados: “Payada con luciérnagas”, “Romance de yira niebla”, “Navidad en el Abasto”. La presencia de Alba Solís cantando “Una canción”, “Romance de barrio”, “María”, y del último cantor de Troilo, Roberto Achával interpretando “Malevo” y “Con mi perro”. Como cantor invitado, Edmundo Rivero. Pichuco se presentó con el cuarteto y con su orquesta. La obra no tuvo repercusión. Mi querido amigo Nito Farace me dejó su testimonio: «¡Venía poca gente y el Gordo no quería más lola!».
Y así fue, una madrugada después de la actuación, a poco más de un mes del estreno, Pichuco muere.

jueves, 11 de octubre de 2012

BAHIA BLANCA:EL INTENDENTE BEVILACQUA TAMBIÉN CON DI SARLI


El viernes 05 de Octubre por la mañana el Intendente de Bahía Blanca, Gustavo Bevilacqua, recibió en su despacho a dos de los autores de la biografía “CARLOS DI SARLI, El Señor con Alma de Niño” presentada oficialmente el día previo en el Auditorio de la Cooperativa Obrera (Zelarrayán 560) a las 18 hs.
Gabriela A. Biondo, más conocida como Gaby “La voz sensual del tango” y su esposo José Valle,  coautor del libro junto a Eduardo Giorlandini (ausente por motivos de salud) obsequiaron un ejemplar del libro al mandatario local y disfrutaron de un café muy conversado.
La iniciativa de Dandy Producciones de reivindicar la figura del maestro bahiense con diversas actividades desde 2010 ha sido recibida con beneplácito desde el ámbito de tangueros, vecinos y autoridades. El Intendente Bevilacqua apoyó el proyecto desde el comienzo de su mandato y esta cita refleja su predisposición a promover actividades culturales populares y la memoria del pasado.
Como ejemplo de la importancia de los orígenes en la vida de cada uno y la conformación de su personalidad, el Dr. Bevilacqua recordó su pueblo natal (Médanos) y los términos coloquiales o costumbres que se suelen advertir y valorar cuando se arriba a grandes ciudades como Buenos Aires, y él conserva hoy con orgullo por ser parte fundamental en la historia de su vida.
Como suele decir Valle: “Quien reniega de su pasado no ha de tener un futuro digno de elogio”.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Pedro Laurenz: con alma de tango


 Fue un bandoneonista de gran técnica, con parejo e independiente empleo de ambas manos (agudos y graves), sonido brillante, toque enérgico y vehemente fraseo. Es el fundador de toda una escuela de la ejecución.
 Compuso tangos antológicos, y escribió magníficas variaciones para piezas como "Mala junta" y "Mal de amores". Lo más rutilante de su trayectoria transcurrió entre mediados de los años '20 y de los '40.
Nacido en la Buenos Aires de comienzos de siglo, de vertiginoso crecimiento, vivió su infancia en el barrio de Villa Crespo, en el que convivían, en colorido contraste social, criollos compadritos y malevos con inmigrantes españoles, italianos, judíos, árabes y turcos, y donde surgieron célebres inquilinatos y conventillos , como el mítico de La Paloma.
Siendo niño aún estudió violín, pero ya con quince, radicado en Montevideo, se decidió por el bandoneón, a instancias de sus hermanos Félix y Eustaquio. Sus primeras actuaciones importantes las protagonizó con la hoy olvidada orquesta del pianista Luis Casanovas, donde de pie, a sus espaldas, tocaban dos violinistas que se harían célebres: Edgardo Donato (quien compondría "A media luz") y Roberto Zerrillo. También actuó con la orquesta del bandoneonista Eduardo Arolas -para algunos el mayor compositor que dio el tango- en el cabaret "Moulin Rouge".
Laurenz regresó en 1920 a Buenos Aires, donde pasaría a formar parte de la orquesta del pianista Roberto Goyheneche (pianista, homónimo del cantor apodado El Polaco), con quien actuó en la inauguración de Radio Cultura en diciembre de 1922. Fue la oportunidad para dar a conocer su primer tango, "El rebelde", luego olvidado.
Un paso trascendental en su carrera fue su ingreso en 1925 al sexteto del violinista Julio de Caro, que estaba revolucionando estilísticamente al tango. Al ocupar el sitio que dejó vacante Luis Petrucelli, Laurenz -conmovido y nervioso por el desafío- pasó a conformar la pareja de bandoneones con su ídolo, el adusto Pedro Maffia, de temperamento sereno, opuesto al suyo. Ese mismo año, el dúo Maffia-Laurenz -probablemente el más antológico en la historia del género- grabaría, independientemente del sexteto de De Caro, sus primeros dos discos en el sello Víctor, con los tangos "Julián", "Buen amigo" y "Sonsa", y el foxtrot "Titina". En 1926, Maffia abandonó el conjunto en medio de desavenencias, con lo que Laurenz tomó su puesto de primer bandoneón. A su lado, como segundo, se ubicó el "cieguito" Armando Blasco, tan miope como prodigioso ejecutante.
Tras aquella descollante etapa con De Caro, que quedó ampliamente documentada en el disco, Laurenz formó su propia orquesta en 1934, como intuyendo que el tango instrumental necesitaba un nuevo estilo. Llevó consigo a Blasco y confió inicialmente el piano al hoy venerado Osvaldo Pugliese, también decareano y renovador. En 1937 comenzó a grabar para Víctor, y su versión de "Arrabal", del pianista José Pascual, es considerada por algunos estudiosos como la bisagra de la naciente "época de oro" del tango, que alcanzaría su apogeo en los años '40.

La orquesta de Pedro Laurenz
Permaneció en el sello Víctor hasta 1943, grabando 15 discos de 78 revoluciones. Otros tantos registró para Odeón entre 1943 y 1947. Posteriormente grabaría en los sellos Pampa y Microfón. Aunque contó con cantores de calidad, como Juan Carlos Casas, Carlos Bermúdez o Jorge Linares, ninguno -a excepción de Alberto Podestá- fue de gran popularidad, lo que restringió el suceso de la orquesta.
Laurenz formó parte a partir de 1960 del célebre "Quinteto Real", integrado por grandes solistas, como Horacio Salgán (piano), Enrique Mario Francini (violín), Ubaldo De Lío (guitarra) y Rafael Ferro (contrabajo). Grabaron para los sellos Philips y Columbia, intentando inyectarle nueva vida al tango con una audaz renovación rítmica. El Quinteto Real existe en la actualidad, pero de su estelar formación original sólo quedan Salgán y De Lío.
Como compositor -uno de los sobresalientes en la historia del género-, su obra surgió entrelazada con la de Pedro Maffia y la de los hermanos Julio y Francisco De Caro, pero se remontó luego con vuelo propio. Entre sus mejores composiciones, convertidas en clásicos, pueden citarse los tangos "Mala junta" y "Orgullo criollo" (ambos en colaboración con Julio De Caro); "Amurado" (con Maffia); "Risa loca", "Berretín", "Milonga de mis amores", "La revancha", "Mal de amores" y "Esquinero". Compuso también la música de excelentes tangos con letra, como "De puro guapo", "Como dos extraños", "Es mejor perdonar" y "Vieja amiga".