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domingo, 28 de agosto de 2022

SE VIENE EL 7mo FESTIVAL DE TANGO DE FLORES

 Una decena de propuesta durante ocho días en diversos espacios del barrio porteño de Flores, constituirán la oferta del Festival de Tango de Flores que se sostiene desde 2013 y fue declarado de Interés Cultural por la Legislatura en 2019 y por el Ministerio de Cultura de la Nación el año pasado.
                                                                      
Recitales, clases y talleres son parte de la oferta barrial que añade el impulso al programa “Tango en las escuelas” que tendrá por sede a la Escuela Nro 5 Distrito Escolar 11.
-Jueves 1: a las 21 en La Tierra Invisible (Del Barco Centenera 1099):
Noches de Bandoneón con Julio Coviello, Trébolnegro Dúo (Laura Tagle y Jaime Granda) y Francisco Martínez
-Viernes 2: a las 20.30 en La Tierra Invisible Clase de tango con Romina Pernigotte. Invitada especial Paula De Ovando (pianista) y desde las 22 Milonga Cañón con La Orquesta del 20.
-Sábado 3: a las 17 Taller de Interpretación de Tango dictado por Viviana Scarlassa (actividad gratuita).
-Domingo 4: a las 15.30 en “La esquina de Floreal” (Pedernera y Zuviría) con Fernando Miramonte y Gustavo Yanniello e invitados: Solar Martínez y Sergio Veloso (actividad gratuita que se suspende por lluvia).
-Martes 6: a las 18 en Espacio Cultural Arrotea (Arrotea 951) Clase de tango con Valeria Scheidegger y Música en vivo con La Severa.
A las 19 Taller de Interpretación de Tango dictado por Viviana Scarlassa (actividad gratuita).
-Miércoles 7: a las 18 en Centro Cultural Roberto Arlt (Avellaneda 2547) clase de Tango y Música en vivo con Lucrecia Merico y Juan Iruzubieta (actividad a la gorra).
-Viernes 9: a las 19 en la Asociación Española de Socorros Mutuos (Pedernera 143) Práctica Milonguera. Clase con Mariángeles Rodríguez y Milonga a la gorra. Organiza “La Porteña Milonga”.
A las 21 en Espacio Cultural La Turba (Varela 503) Viviana Scarlassa y Las Guitarras Sensibles de Flores y Ganadores del Certamen de Canto “Floreal Ruiz 2021” (actividad con entrada libre).

-Sábado 10 a las 16 en Museo de Flores (Ramón L. Falcón 2207) Inauguración del sector Floreal Ruiz en el Museo de Flores y cierre del Festival con invitados especiales.

martes, 5 de octubre de 2021

6to FESTIVAL DE TANGO DE FLORES 2021

El Festival de Tango de Flores es un festival independiente que tiene por objetivo promover al tango y su cultura. Cuenta con numerosas sedes que incluyen, milongas, espacios culturales, clubes de música, museos, galerías de arte y organizaciones culturales diversas, unidas con el fin de favorecer su desarrollo.


Valora nuestra historia, transita el presente y ofrece una mirada de proyección hacia el futuro del género.
Fue declarado de Interés Cultural por la Legislatura de la Ciudad de Bs. As. en 2019. Su programación es de carácter multidisciplinario y reconoce la diversidad de las expresiones. Avanza en sus propuestas desde la perspectiva de género y la integración de todos los sectores de la población.
Algunas de las actividades que se desarrollan son: programa "Tango en las escuelas", conciertos en vivo, clases, presentaciones de libros, entrevistas, conversatorios de reflexión, ciclos de cine, y el Certamen de Canto «Floreal Ruiz» que otorga como premio la grabación de dos temas con el fin de promover nuevas voces del tango .
Su primera edición se realizó en el año 2013 y desde entonces sostiene su compromiso con la difusión cultural.
Esta edición se llevará a cabo del 14 al 24 de Octubre
Programación:
Jueves 14 Lanzamiento campaña mural “Floreal Ruiz” Redes Sociales del Festival
Viernes 15 18.30 hs Taller de Arte Gustavo López Armentía - Presencial. (Dirección: Gregorio de Laferrère 3259) -Brindis Apertura. Música en vivo y charlas debate Oradores: Ángel Prignano, historiador, barriólogo: “El Tango en Flores” Romina Pernigotte, tango y artes visuales: “Nuevas Narrativas Tangueras” Contaremos con la participación especial de Gustavo López Armentía y Julián Cappa. Concierto: Tramazurda Entrada Libre y Gratuita sólo confirmando asistencia a festivaltangoflores@gmail.com
Sábado 16 18 hs Romina Pernigotte “Nuevas Narrativas Tangueras” Inauguración Muestra de Artes Visuales en Punto Arte (Dirección: Av. Coronel Esteban Bonorino 274) Entrada Libre y Gratuita. Reservas: festivaltangoflores@gmail.com 19 hs Club Mariano Acosta (Dirección: Av. Mariano Acosta 1544) Orquesta “La Juvenil de Adultos” Entrada libre y gratuita sólo con invitación previa. 21.30 hs Club Mariano Acosta (Dirección: Av. Mariano Acosta 1544) Final Certamen de Canto "Floreal Ruiz" invitados Hugo D’Imperio y Valentina Alarcón ganadores 2019 y 2020 Show en vivo: Viviana Scarlassa y Pepo Ogivieki Entrada $400 - Reservas 116422-9667 festivaltangoflores@gmail.com
Domingo 17 17 hs Cine “Amar Amando” de Yael Szmulewicz. Nos visitan Nidia y Juan Villareal 19 hs Tangum Exposición y Proyección de Fotos 19.15 Presentación del Libro "Con alma y vida, Di Sarli, su historia" de Claudio Torelli, Angel Herreros y Guillermo Braghiroli. Presentación Jesús Mela. Espacio Cultural La Turba, (Dirección: Varela 503). Entrada Libre y gratuita con reservas a festivaltangoflores@gmail.com
Del 16 al 24 de octubre "Nuevas Narrativas Tangueras" Muestra de artes visuales de Romina Pernigotte en Punto Arte (Dirección: Bonorino 274) Entrada Libre a partir de las 16hs
Jueves 21 19hs "Musicalizadores Tango Danza, abrazando la diversidad". Modalidad Virtual desde todas las plataformas del festival.
Viernes 22 La CaZona de Flores (Dirección: Morón 2459) 19hs Música con Rufino Cambaceres 20hs Matías Mauricio "60 minutos con Enrique Santos Discépolo" (Charla). 21hs Música en vivo. La Runfla Rioplatense Entrada Libre y gratuita / Reservas festivaltangoflores@gmail.com
Sábado 23 Punto Arte (Dirección: Bonorino 274) 16 hs Bailar un libro, clase de tango danza con Romina Pernigotte 18.30 hs Charla y presentación de libros con Autoras Tangueras. 20hs Música en vivo -Homenaje a Tita Merello con Max Regueiro - Nazarena Cáceres Entrada Libre y gratuita / Reservas festivaltangoflores@gmail.com
Domingo 24 Gran Fiesta de Cierre a partir de las 13 hs Música en vivo con -Dúo Cimarrón -Peña de Cantores (micrófono abierto) contaremos con la presencia de Mónica Fazzini y Máximo Blostein -Delfina Daverio con Leonardo Andersen -Tango Cañón -Orquesta Escuela de Tango Nuevo Buffet Popular. Feria. Comidas. Cerveza Artesanal. Fiesta. Espacio Cultural Arrotea. Arrotea 951. Entrada libre y gratuita.
www.festivaltangoflores.com

martes, 17 de abril de 2018

Floreal Ruiz

 Poseedor de notables cualidades vocales y de gran temperamento, creador de un fraseo inconfundible, sus interpretaciones se caracterizaron por el hondo dramatismo que supo imprimirles. Considerado uno de los mejores cantores de tango, dejó grabadas versiones ejemplares.
Su nacimiento estuvo tutelado por las flores: fue en el barrio porteño de ese nombre y el padre, fervoroso anarquista, quiso que el niño se llamara como el octavo mes, el florido, del calendario revolucionario francés.
Cuentan los biógrafos que el joven Floreal aprendió de don José, que así se llamaba el padre, el oficio de tapicero, y a la vez colaboraba con la frugal economía familiar repartiendo pan y leche.
En cuanto a su faceta artística, despuntó cantando serenatas en el barrio junto con su amigo Piero Fontana, quien años después sería conocido como Hugo del Carril.
Pero el padre se oponía a que iniciara una carrera profesional porque no creía que cantar, y mucho menos tangos, fuera un modo digno de ganarse la vida. Así, Floreal se presentaba a los concursos, frecuentes en la época, usando seudónimos como el de Fabián Conde. (Curiosamente, se trata del nombre del protagonista de El escándalo, una novela de propósito moralizante de Pedro Antonio de Alarcón).
Fue así como, según los biógrafos, en 1936 ganó un concurso radial, lo que le valió ser convocado por José Otero, con cuyo conjunto debutó, ya con su verdadero nombre.
Pocos años después lo encontramos en la orquesta de Alfredo De Angelis, con la que graba ocho tangos, entre ellos Bajo el cono azul, Cómo se muere de amor y su primera versión de Marionetas. Pronto se hicieron conocidos su clara y recia voz de barítono, su temperamento dramático, su fraseo inconfundible; poseía además, como muy pocos elegidos (Gardel el primero), la rara cualidad de crear en el oyente la ilusión de que para él solo estaba cantando.
En 1943, a instancias de Alberto Marino, ingresa a la orquesta de Aníbal Troilo. Bajo la dirección del gran maestro, la voz de Floreal se hace más tersa y adquiere mayor musicalidad; Pichuco le encauza a la vez el instinto dramático, volviéndolo más intenso cuanto más contenido.
Asimismo, Troilo le hace abordar un repertorio exquisito: baste citar, entre otros, los valses Romance de barrio y Flor de lino y los tangos La noche que te fuiste, Yuyo verde y Equipaje; todas esas piezas quedaron unidas para siempre al nombre de Floreal, quien como nadie supo dar vida a sus dolientes protagonistas. Hay que recordar también la magnífica versión, a dúo con Marino, del vals Palomita blanca, que solo admite comparación con la de Gardel.
Es conocida la anécdota de la desvinculación de la orquesta de Troilo para pasar a la de Francisco Rotundo, quien, según cuentan, estaba en condiciones de pagar a sus músicos y cantores mucho más que los otros directores, y le ofreció a Floreal ganar en un mes lo que Troilo le pagaba en un año. Cuentan que el cantor lo conversó con Pichuco, quien, al principio dolido, terminó por comprender y a su vez le preguntó, irónicamente, si Rotundo no andaba buscando también un bandoneonista.
Vale la pena consignar que la orquesta de Rotundo no estaba a la altura de las mejores de la época, y su director no era precisamente un músico brillante. Estaba casado con Juana Larrauri, cancionista no tan conocida por sus dotes vocales como por las políticas: conspicua dirigente peronista, había llegado a ocupar una banca en el Senado.
Durante su permanencia en esa orquesta, el talento de Floreal logra versiones como la de Melenita de oro, insoslayable, o la de Un infierno, tango del propio Rotundo y Reinaldo Yiso, del que el cantor hace una creación, a pesar de la melodía de escaso vuelo y de los versos mediocres.
Por esas cosas de los ciclos políticos en la Argentina, derrocado Perón en 1955, Rotundo disuelve la orquesta, y al año siguiente Floreal pasa a la de José Basso, a quien conocía por haber sido pianista de Troilo.
Floreal está en sus cuarenta años, en la plenitud de sus recursos vocales e interpretativos; muchos coinciden en que con Basso desarrolla la mejor etapa de su carrera. Con el digno y adecuado complemento orquestal que aquel le brinda (dicho sea de paso, Basso merece una revalorización que los especialistas aún le deben), graba unas cuarenta piezas, en su mayoría románticas, de entre las que cabe mencionar, por no citar más que algunas, las siguientes, en las que la ductilidad del cantor expresa una amplísima gama de sentimientos y emociones: la íntima felicidad del reencuentro (Por la vuelta); el lamento por la fugacidad del placer (Después del carnaval); el tierno reclamo amoroso (Un placer, a dúo con Alfredo Belusi, versión antológica); la comprobación de la crueldad del tiempo que pasa (Como dos extraños); la resignación ante el abandono (La reja); el orgullo que se yergue ante la esperanza de amor (Vieja amiga); la compasión y el acompañamiento en la caída (Mundana, tango con música de Basso y Floreal); y, por qué no, las risas del amor triunfante (La fulana).
Por razones conocidas, que no vamos a reiterar aquí, en la década del 60 el tango ya está en baja: las grandes orquestas se disuelven, los músicos se agrupan en pequeños conjuntos, los cantores se desenvuelven como solistas.
Así debió hacerlo también Floreal, alternando las presentaciones en distintos locales con las apariciones por televisión. Junto con otros cantores realiza también giras por distintos países de América latina; dicen que en una de ellas comenzaron a apodarlo El Tata.
Si bien aún era joven, la voz comenzó a opacársele y a perder sonoridad; pero su expresividad buscó constantemente renovar recursos, y sus interpretaciones comenzaron a enriquecerse con facetas inesperadas y novedosas.
Así lo demuestran las grabaciones de esta última etapa, como la muy matizada versión que, acompañado por la orquesta de Osvaldo Requena, realiza de Destellos, o las de su último disco, que contaron con el acompañamiento de la Orquesta Típica Porteña, dirigida por Raúl Garello.
Contiene este trabajo, elaborado en 1977, versiones ejemplares como la de Buenos Aires conoce, entrañable declaración de amor a la ciudad; la de Triste comedia, en la que el cantor describe vívidamente la pugna entre los sentimientos encontrados que abruman al protagonista; y la de Divina. Calificada por muchos como clase magistral de canto, esta interpretación muestra a un Floreal con sus recursos vocales evidentemente disminuidos que consigue, a fuerza de inteligencia y sensibilidad, expresar cabalmente el sentido de este bello tango; nadie antes había logrado plasmar con esa sutileza la mirada indulgente y comprensiva con que un hombre maduro contempla las primeras penas de amor de una joven.
Nunca dejó de cantar. Solo pudo acallarlo la muerte, el 17 de abril de 1978.

miércoles, 23 de marzo de 2016

El Tata inolvidable: emotivo homenaje a Floreal Ruiz en Bahía Blanca

Plaqueta
El pasado sábado 19 de marzo Dandy Producciones, tras una idea de José Valle, realizó un homenaje a Floreal Ruiz en el mes de su centenario. Fue el primero del país y se realizó en el Café Histórico de Bahía Blanca donde se inauguró un cuadro con su imagen y una breve reseña histórica y se brindó un espectáculo de Gaby “La voz sensual del Tango” junto a Alicia Comignani como cantante invitada.
La morocha bahiense realizó un repaso de la carrera artística del reconocido cantante que fue hilando  con los grandes éxitos que marcaron su vida junto al tango. Así pasaron los valses FLOR DE LINO (Homero Expósito y Héctor Stamponi), ROMANCE DE BARRIO (Homero Manzi y Aníbal Troilo) y EL VIEJO VALS (José González Castillo y Charlo) y tangos emblemáticos como POR LA VUELTA (Enrique Cadícamo y José Tinelli), MARIONETA (Armando Tagini y Juan José Guichandut), NARANJO EN FLOR (Homero y Virgilio Expósito), SUR (H. Manzi y A. Troilo), MURIÉNDOME DE AMOR (Carlos Bahr y Manuel Sucher), EL MOTIVO (Pascual Contursi y Juan Carlos Cobián), ALMA DE LOCA (Jacinto Font y Guillermo Cavazza), YUYO VERDE (H. Expósito y Domingo Federico) y un POPURRI grabado por Floreal junto a la orquesta de José Basso con los tangos FUMANDO ESPERO y BAILEMOS y el bolero HISTORIA DE UN AMOR. Asimismo, Alicia Comignani interpretó MALEVAJE (Enrique Santos Discépolo y Juan de Dios Filiberto), BARRIO DE TANGO (H. Manzi y A. Troilo), COMO DOS EXTRAÑOS (José María Contursi y Pedro Láurenz), LOS MAREADOS (E. Cadícamo y J. C. Cobián) y MILONGA SENTIMENTAL (H. Manzi y Sebastián Piana), algunos recordando a Floreal Ruiz y otros a cantantes que fueron amigos o compañeros en las orquestas donde trabajó, como Hugo del Carril en el primer caso u Oscar Ferrari en el segundo.
Gaby  y  A. Comignani
No faltaron historias de la infancia y adolescencia de Ruiz, ni sus primeras armas artísticas, su paso por grandes orquestas como las de Alfredo De Ángelis, Aníbal Troilo, Francisco Rotundo y José Basso; pero lo más interesante de las palabras de Gaby, que desencadenaban siempre en nuevas canciones, fue sin duda el origen de algunos tangos como “Marioneta” (que el cantor grabó con tres diferentes orquestas), las anécdotas simpáticas (como la del origen de su apodo “Tata” bautizado por sus colegas cantantes) y las palabras de despedida que evidenciaron a un gran hombre, respetado, responsable y sumamente querido por todos:
Gran amigo, un tipo derecho y sencillo. Le gustaba la noche, pero lo que minó su salud y deterioró su voz fueron los cuatro paquetes de cigarrillos diarios que fumó sin pausa. En los últimos años de su vida cantó en “Caño 14”. Correcto, profesional hasta en los detalles, una noche le dijo a su amigo José Vizzini: “Llamá a Caño 14 y avisá que esta noche no voy a ir”. Se estaba muriendo, pero no faltó sin aviso.
Cuando un infarto lo postró allá por 1977 y estuvo internado en el Hospital Durand, todos sus colegas, músicos e intérpretes, lo visitaron para desearle pronta mejoría. El 17 de Abril de 1978, con 61 años, su corazón dijo basta. Fallecía uno de los intérpretes más relevantes y queridos que quedarán en la memoria de todos los que aman El Tango.
La despedida no fue una interpretación de las cantantes que esa noche se habían dado cita en el escenario, sino una grabación en vivo del propio Floreal Ruiz, en una de sus presentaciones realizada junto al maestro Jorge Dragone en el Hotel Savoy; el tema escogido: “VIEJA AMIGA” de José María Contursi y Pedro Láurenz.

miércoles, 9 de marzo de 2016

El Ciclo “Bahía Blanca NO Olvida” presenta “FLOREAL RUIZ 100 AÑOS”

El Ciclo “Bahía Blanca NO Olvida” presenta el primer homenaje Centenario 2016, se trata de un espectáculo dedicado a la memoria del “Tata” Floreal Ruíz con las páginas que hicieron historia en su voz, como solista y junto a las orquestas de Aníbal Troilo, Francisco Rotundo y José Basso.
Se llevará a cabo el sábado 19 de marzo 21,30 hs en el Café Histórico de Bahía Blanca. Allí se colocará una plaqueta homenaje , José Valle disertará sobre sobre la vida y obra del emblematico cantor y podrá disfrutarse de un show musical con Gaby "la voz sensual del tango" y Alicia Comignani
Floreal Ruiz nació en el porteño barrio de Flores, el 29 de Marzo de 1916. Su papá se llamaba José, su madre, Rosa Rimundo.El matrimonio tenía tres hijos, y dado que papá era de ideas anarquistas, era coherente que a su primera hija le pusiera de nombre Fraternidad, a su segundo hijoFloreal, y al tercero, Libertario. De pibe en su casa al chiquilín Floreal, lo apodaban Piruco. El padre era tapicero y le enseñó a su hijo el oficio, después fue repartidor de pan, y lechero a domicilio. En Flores para esa época había muchos potreros donde se practicaba fútbol, y Piruco como todo pibe, sentía pasión por jugar a la pelota. Se hizo hincha de Independiente, porque le gustaba el color rojo. En la década del veinte, siendo un pibe aun, escuchaba en radios y victrolas a Gardel, Corsini y Magaldi, cantar tangos , eso y el contar con un lindo color de voz ; fueron la influencia para que soñara con ser cantor. Eran épocas donde las serenatas, eran el vehículo mas directo para que los novios hicieran saber a sus pretendidas, sus aspiraciones amatorias. La barra de Flores tenían resuelto el problema, contaban con dos amigos con buena voz para expresar a sus noviecitas todo su cariño , quienes a su vez, estos noveles cantores, elegían un repertorio que aplicara para lograr el objetivo. Las responsabilidades caían justamente en Piruco , y otro pibe que no era otro que, Piero Fontana, ( con los años adoptaría el nombre artístico de (Hugo del Carril), quienes con sus virtudes canoras hacían el deleite de las pibas. El viejo de Floreal, que era muy realista, dado las épocas difíciles por la que había que transitar, y conociendo las aspiraciones de su hijo, se oponía a que Floreal cantara, porque opinaba que los que cantaban le esquivaban el bulto al laburo, y la vida para el si no se trabajaba no se comía, así de simple. Floreal , no era de contradecir a su padre, por lo tanto, trabajaba y colaboraba económicamente con el hogar, pero su vocación por el canto era muy fuerte, y en cada concurso que había de selección de cantores allí iba y se anotaba, por supuesto con nombre falso, eligiendo una vez el nombre de Fabian Conde y otra vez el de Carlos Martel. Los concursos generalmente los hacían en la radio , para ese entonces Fénix y Prieto.
Año 1936 - Después de tanto batallar, gana uno concurso, y José Otero que tenía un conjunto, que actuaba en Radio Prieto y Radio Belgrano, lo invita a integrarse con ellos.
También actúa fugazmente en la Orquesta Armenonville que dirigía Alberto Mancione.
Los comienzos de su vida profesional
La época de Oro para el Tango había comenzado, las agrupaciones Orquestales pulían sus estilos para captar al gran público, y los cantores eran pieza fundamental en este juego de seducción para lograr consenso entre los porteños.
Año 1941 – En ese año Alfredo De Angelis estaba buscando un cantor que hiciera pareja con Héctor Morea, el Colorado de Banfield, sabedor que su colega director , Otero, tenía un joven cantor que pintaba bien, hace los arreglos para que esta promesa se incorpore a su Orquesta, y previa prueba, lo invita a integrarse con el, y el joven Floreal con tan solo 26 años entra por la puerta Grande al Tango.
Inmediatamente, Morea se retira de la Orquesta, se incorpora en su reemplazo Julio Martel, y forman un dúo que ensamblan armoniosamente con la Orquesta , lo que provoca que actúen en uno de los reductos mas codiciados en los comienzos de la etapa de Oro del Tango, El Marzotto, y además se suman actuaciones en Radio El Mundo que no era poco, para las aspiraciones de esta incipiente agrupación orquestal.

Las orquestas para ese entonces tenían glosadores, que hacían la introducción ya sea al conjunto como también al tema que interpretarían, Nestor Rodi tenía esta responsabilidad, con De Angelis.
El joven Ruiz, con su cálida voz, y ese medio tono, cautivó inmediatamente a los porteños que compraban hasta agotar, los discos que grababa con la Orquesta, Marioneta, Déjame así, Como se muere de amor, Bajo el cono azul, Cero al As, Mi novia de Ayer, Madre y Guitarrera, fueron sus éxitos.
Pero como nada es para siempre en la vida, y el tema pasaba por la parte económica; había otras Orquestas que cobraban otros cachets mas elevados, por actuar, y esa situación les permitía a los directores buscar a los mejores profesionales (músicos o cantores), para incorporarlos, y de ese modo seguir en el pelotón de los conjuntos líderes.
El Cielo en las manos
Comentamos esto porque en una de esas orquestas preferidas, era justamente la de Anibal Troilo y en su mejor momento, Fiorentino abandona la misma.
Pichuco, que creía que esto jamás pasaría, se aboca inmediatamente a la tarea de encontrar un reemplazante, y era conciente que no sería fácil.
Alberto Marino, su otro cantor , sabedor de esto, le comenta “...yo soy amigo de Floreal, si usted lo seduce con un sueldo mayor creo que puedo hacer que cante con usted...”
Al Gordo , siempre le gustó Ruiz por su color de voz y su forma de cantar, acepta la propuesta, y le dice, “Alberto interéselo y si se decide favorablemente, dígale que le doblo el sueldo...”
Año 1943 -Así lo hace Marino, y Floreal sin dudarlo pasa con la orquesta de Pichuco, causando mucho malestar en De Angelis, pero se resigna al saber que la oferta económica era muy tentadora para despreciarla, (motivo muy justificado por otra parte) y el que era muy buen tipo, no era persona de cortarle el futuro a nadie, le deseó la mejor de las suertes, y lo dejó partir.
“No hay mal que por bien no venga”, reza un viejo refrán, en su reemplazo ingresa Carlitos Dante que con el tiempo sería uno de los íconos mas relevantes del conjunto, del maestro Alfredo De Angelis.
Su momento de Gloria
Año 1944 – En el mes de septiembre, Floreal Ruiz graba su primer tema con Troilo, el tango, "Marioneta".
Si bien Marino era la primera voz, la extraordinaria afinación de Floreal hizo que el Gordo le haga grabar, La noche que te Fuiste y Confesión, Flor de Lino y Romance de Barrio.
El dúo Marino-Floreal, uno de los mas destacados en esos tiempos, duró hasta el año 1947, en que el Tano Marino se aleja e ingresa Edmundo Rivero. reforzando a cabalidad la ausencia del barítono cantor , dado que Lionel Erdmundo, era un excelente profesional en toda la expresión de la palabra.
El época de Oro de nuestro Tango había abundancia de trabajo, los orquestas eran requeridas, de radios, clubes, Cabarets, etc...
Pichuco era en su estilo, rey y señor en el Marabú, Ocean Dancing, y El Tibidabo, además de las actuaciones permanentes en Radio Belgrano y El Mundo .
Músicos de la talla de Hugo Baralis, Reinaldo Nichele, Jose Basso , le daban el marco inconfundible al bandoneón cadenero de Pichuco.
Año 1947 – Jose Basso emigra del conjunto y es remplazado por Carlos Figari.
Para ese entonces había una orquesta que sin ser descollante, se jactaba de tener cantores selectos, tentaba a los interpretes con sumas de dinero que no ganaban en ninguna otra orquesta, era la de Francisco Rotundo.
Año 1949 – Rotundo le ofrece ganar por mes ; lo que Troilo le pagaba por año, y Floreal no lo piensa dos veces , acepta , y el querido Gordo experimentaba en carne propia el dolor de ver partir a un cantor inconfundible (como a el le gustaba recordarlo), sintió el mismo desencanto que sufriera De Angelis. cuando el se lo llevó con el, a Floreal.
La Orquesta de Francisco Rotundo se apoyaba en esa piedra angular que eran sus cantores, para mantenerse en la competencia, dado que no tenía un estilo propio que encendiera las pasiones tangueras, entre los porteños.
Por Rotundo pasaron todo el abanico de la primera línea de interpretes, de la época.
Los éxitos de Floreal con Rotundo fueron; Aquel Tapado de Armiño, Esclavas Blancas, Sobre el Pucho.
La opulencia económica de la que hacía derroche su Director , hacía que tanto músicos como cantores quisieran sumarse a esa Agrupación Orquestal.
Ruiz llega a Rotundo y los cantores eran Enrique Campos y Carlos Roldán, quiere decir que en un periodo corto tenía algo poco común en los conjuntos, tres intérpretes.
Al poco tiempo se retira Roldan y el hace dúo con Campos, de esa etapa hay una joya grabada, “El viejo Vals”.
Año 1952 – A fines de este año Enrique Campos se despide de la Orquesta, para hacer una experiencia como solista, y Rotundo sabiendo del poder del dinero para seducir, interesa a otro primerísimo cantor, que cantaba con Franchini-Pontier, Julio Sosa , para que acompañe a la estrella de su Orquesta, que era, Floreal Ruiz.
Floreal pasa a ser primer cantor, y graba temas como; Las vueltas de la Vida, Y no tenés perdón, y otros...
La orquesta de Rotundo estaba íntimamente ligada a la política, dado que su esposa, era la senadora, Juanita Larrauri, y el 1956 cuando se produce la Revolución Libertadora que derroca a Perón, Rotundo coincide en disolver la orquesta.
Músicos y cantores de la mismas, quedan en la calle, Floreal se toma unas vacaciones para meditar y ver donde se incorpora, el sabía que no tenía que ofrecerse que era una figura bastamente conocida en el ambiente.
Contribuía mucho además, positivamente, su personalidad, su forma de ser, amigo de todos, su bajo perfil, no tenía odios ni rencores por nada ni por nadie, su carácter jovial hacía que todos los colegas lo respetaran y valoraran sus condiciones profesionales.
Año 1956 – Jose Basso quien ya conocía a Ruiz dado que habían sido compañeros cuando actuaban con Troilo (todavía no lo habían bautizado TATA), lo interesa para incorporarse en reemplazo de Rodolfo Galé, quien hasta esos momentos, hacía pareja con Oscar Ferrari , y se incorporaba a la orquesta de Carlos Di Sarli para hacer dúo con Argentino Ledesma.
Año 1957 – Se retira también Ferrari y Ruiz graba 13 temas estando solo en la agrupación.
Los entendidos dicen que el binomio – Director–Cantor – era un ensamble tan armonioso, donde Basso por su definido estilo dando preeminencia a las cuerdas y bandoneónenos y su estilo tan personal para marcar el ritmo desde el piano, acompañaba , a Floreal, en esta, su nueva etapa, que ya contaba con una voz mas madura, dado que el tango no se cantaba sino mas bien se decía.
El primer maestro del fraseo, fue, Roberto Rufino, y Floreal inteligentemente comenzó el también a DECIR el tango, y esta nueva modalidad fue ganando adeptos entre otros grandes, como Goyeneche, Morán, Mauré, Sosa, Podestá, y otros...
Fueron 40 los temas que grabó Floreal con Basso.
Ocho años duró la brillante sociedad musical entre Basso y Floreal, con creaciones a dúo con colegas de la talla de Alfredo Belusi y Jorge Durán.
Sus compañeros en ese tiempo por orden cronológico fueron, Oscar Ferrari, (1956), Alfredo Belusi (1957/60), Alfredo Del Rio (1961), Roberto Florio, Jorge Durán 1962/63.
En 1964 - el Tango entra en, vía muerta, decreciendo vertiginosamente el interés en el gusto popular.
Que estaba sucediendo ?
Nos invadía la música foránea, y las autoridades de turno por su pasividad, abonaban el terreno que deberían haber preservado, por ser el Tango conjuntamente con el folklore nuestra máxima expresión cultural musical. Había una nueva generación de jóvenes muy influenciada por el sistema de vida Norteamericano, y trataban de copiar todo, desde como vestirse, que comer, hasta que bailar.
Además las empresas grabadoras que manejaban el mercado eran Americanas, como R.C.A. Victor, que contrataban a los cantantes americanos para actuar en el país en televisión y distintos show.
Eso dio origen al Club del Clan, armado justamente por esta empresa, donde se mostraba tibiamente (para atenuar el malestar), el Tango a través de jóvenes cantores como Raul Lavié y Enrique Dumas.
Elvis Presley, Billy Haley, Neil Sedaca, y otros, eran los espejos donde se miraran los jóvenes imitadores argentinos, y así el Rock and Roll comienza a remplazar a nuestro tango...
Las orquestas para sobrevivir, no tenían mas remedio que achicarse, cuartetos, sextetos, dúos, eran la opción, los cantores se convirtieron en solistas para no relegar posiciones, un caso fue el de Julio Sosa que elige a Leopoldo Federico, (para que lo acompañe en sus actuaciones) , que hasta allí era el Director Musical de Radio Belgrano.
Este cantor fue , fue uno de los que marcó la nueva senda.
Floreal no era la excepción , con el gran maestro compositor y arreglador, Osvaldo Requena continuó actuando y grabó para el sello Microfón y actuó con mucho éxito en los Canal 9 y 11.
Nace el apodo El Tata
Empiezan a venir ofertas de Colombia, Venezuela, México y otros países de América, donde el público sentía mucho respeto por el Tango y querían ver actuando en sus ciudades a esos solistas que otrora, produjeron grandes éxitos.
Fue justamente en uno de esos viajes que Floreal encabezando un grupo de interpretes, y lógicamente por ser el , el de mas edad en el grupo y además el mas serio, se encarga de cobrar el cachet y repartir el dinero que le correspondía a cada uno.
Sabedor de muchos años que la plata del cantor dura poco en los bolsillos, el propone hacerse cargo, y distribuir a cada cual lo suyo; cuando retornaran a Buenos Aires, postura que aceptada en forma unánime.
Allí nació en apodo de Tata, dado que todos sabían que la guita estaba bien segura porque la tenía el Viejo, y por mas que le pidieran a cuenta el no aflojaba, el quería que cada uno retornara con dinero para su familia. Cariñosamente lo bautizaron Tata, y el que era un ser bonachón aceptó el apodo, dado que por experiencia y por edad, era un poco el padre de ellos.
Cuando un infarto lo postró allá por l977 y estuvo internado en el Hospital Durand, todos sus colegas , músicos e interpretes, lo visitaron para desearle pronta mejoría.
El 17 de Abril de 1978 , siendo joven aun con 61 años, su corazón dijo basta, y fallecía este ser querible, uno de los interpretes mas relevantes y queridos que quedarán en la memoria de todos lo que aman la mejor música del mundo, El Tango.

viernes, 16 de enero de 2015

El “Tata” Floreal Ruiz

El “Tata” Floreal Ruiz fue uno de los grandes cantores en un género donde lo que abundan son cantores de muy buena calidad. Roberto Rufino y Julio Sosa ponderaron sin disimulo su maestría. Hugo del Carril lo consideraba un maestro, un maestro con el que se habían iniciado juntos de muchachos cantando serenatas para las novias de los amigos.
En los últimos años de su vida cantó en “Caño 14”. Correcto, profesional hasta en los detalles, una noche le dijo a su amigo José Vizzini: “Llamá a Caño 14 y decile que esta noche no voy a ir”. Se estaba muriendo, pero no faltó sin aviso. La misma corrección mantuvo con los directores de las numerosas orquestas donde brilló con su estilo.
Floreal Ruiz nació en el barrio de Flores el 29 de marzo de 1916 y murió en su Buenos Aires querido el 17 de abril de 1978. Era hijo de José Ruiz y Rosa Raimundo. La militancia anarquista del padre se reflejaba en los nombre a sus hijos. Si uno se llamó Floreal, los otros se llamaron Fraternidad y Libertario. Por supuesto, don José estaba convencido de que el tango era cosa de rufianes y sinvergüenzas. Cuando se enteró de que su hijo cantaba esas canciones lo echó de la casa. Cinco o seis años después se reconciliaron y una de las grandes alegrías del hijo fue ver una noche a su padre entrar al local donde estaba cantando.
El muchacho se había iniciado unos cuantos años antes en la orquesta de José Otero y los biógrafos aseguran que su debut fue en Radio Prieto. Como los problemas familiares eran serios, cantaba entonces con el apodo de Fabián Conde. Con ese apodo grabó la “Marcha de Platense”, a pesar de que toda su vida fue hincha de Independiente. También con el apodo de Conde cantó algunos tangos en la Orquesta Armenonville.
El 4 de septiembre de 1942 ingresó en una de las orquestas más populares de los años cuarenta, la de Alfredo de Ángelis, “el Colorado de Banfield”. Junto con Julio Martel actuó en uno de los templos del tango de aquellos años: el “café Marzotto”, el de Corrientes y Cerrito, y también en LR1 Radio el Mundo. Con el maestro De Ángelis grabó sólo ocho temas, pero consagró una de sus grandes creaciones: “Marionetas”, el tango escrito por Armando Tagini, tema que luego grabará con las orquestas de Troilo y Basso. También a ese período pertenece otra de sus grandes creaciones, “Bajo el cono azul”, un tango de Camilo Volpes que en la grabación de 1944 está precedido por las glosas de Néstor Rodi, el mismo que hará la introducción a “Cómo se muere de amor”, otro de los grandes hallazgos de Ruiz cantando con De Ángelis.
En 1944, Aníbal Troilo lo incorporó a su orquesta. El desafío era grande. Debía reemplazar a Francisco Fiorentino y sus compañeros de canto serían, nada más y nada menos, que el excelente Alberto Marino y luego Edmundo Rivero. Por supuesto, al examen lo superó con las mejores notas. Con Troilo, Ruiz grabó 31 temas, algunos de ellos memorables para la historia del tango: “Naranjo en flor”, “La noche que te fuiste”, “Flor de lino”... Esos tangos se lucirán en los grandes salones de entonces: Marabú, Tidibabo, Ocean, Dancing y los disfrutarán los porteños en aquellos celebres bailes de carnaval donde Alfredo De Ángelis y sus músicos convocaban multitudes.
En 1948, lo llama Francisco Rotundo, y con él grabará veinticinco temas. Poemas como “Aquel tapado de armiño, “Sobre el pucho” y el “Viejo Vals” pertenecen a ese período. En la orquesta de Rotundo se distinguían esos excelentes cantores que fueron Enrique Campos y Carlos Roldán. Para 1955 se sumó Julio Sosa, quien nunca disimulará el respeto y la admiración que le despertaba Floreal Ruiz.
Con la Revolución Libertadora, Rotundo tiene algunos problemas políticos y debe exiliarse. Floreal Ruiz se sumó en esa fecha a la orquesta de José Basso remplazando a Rodolfo Galé. En la formación del maestro Basso grabó alrededor de cuarenta temas, entre los que merecen destacarse “Como dos extraños”, “Muriéndome de amor” y “Vieja amiga”, ese melancólico poema de Cadícamo gracias al cual lo descubrí a Ruiz.
En la orquesta de Basso, convivió con cantores de primer nivel: Oscar Ferrari, Alfredo Belusi, Roberto Florio, Jorge Durán y Alfredo del Río. Al iniciarse la década del sesenta, Floreal Ruiz ya es por mérito propio una de las grandes figuras del tango. Así lo reconocen los directores de orquesta, los críticos y, sobre todo, sus admiradores que suman legión.
Quienes lo conocieron lo describen como un gran amigo, un tipo derecho y sencillo. Por supuesto, le gustaba la noche, pero lo que minó su salud y deterioró su voz fueron los cuatro paquetes de cigarrillos diarios que fumó sin pausa. Siempre estuvo casado con Leonor Videla. La familia y los amigos íntimos lo conocían con el apodo de Piruco, pero todos sabemos que para el gran público siempre será el Tata, apodo puesto por el cantor Mario Bustos. Según se dice, en esas giras que los cantores hacían por el mundo era muy habitual que se gastaran en las mesas de juego, los mostradores o el cabaret la plata ganada en los escenarios. Para evitar estos derroches de los que luego se arrepentían al regresar a la casa, se pusieron de acuerdo para dejar que la plata la administrara Floreal Ruiz, el más ordenado de todos y, por sobre todas las cosas, el más derecho.
Como suele ocurrir en estos casos entre calaveras, las mejores intenciones se vienen abajo cuando con la noche llegan las tentaciones a hombres que no están preparados o no saben decir que no a una mesa de póker, a una copa con alguna señorita o a un show en el cabaret más caro de la ciudad, motivo por el cual se iniciaba el desfile hasta el cuarto de Ruiz para pedirle que les adelante unos pesos, “por esta única vez”.
La leyenda cuenta que esa noche Bustos estaba con unas señoritas en la puerta del hotel y les dice que lo esperen unos minutos, que va hasta el bar a hacer una diligencia. Extrañadas, le preguntan sobre el motivo de su sigilosa marcha. Bustos les responde mirando en dirección a la mesa donde está sentado Ruiz: “Voy a pedirle a Tata Dios que me afloje unos mangos”. Desde ese momento, dejó de ser Floreal o Piruco y pasó a llamarse “Tata”.
Los años sesenta fueron los de su consagración definitiva. Su voz algo se había deteriorado, pero su modulación, su fraseo seguían siendo perfectos. Ya no será más un cantor de orquesta sino que él elegirá al músico que lo acompañe. Así como Sosa convoca a Leopoldo Federico que entonces era director musical de Radio Belgrano, el Tata lo cita al maestro Osvaldo Requena. Luego vendrán otros grandes músicos: José Dragone, Luis Stazo, y Raúl Garello, el director de la Orquesta Típica Porteña, con quien grabará quince temas, los últimos de un itinerario profesional que se extendió durante casi cuarenta años.
Con el maestro Garello grabó poco tiempo antes de morir el tema “Buenos Aires conoce”, escrito por el propio Garello. También pertenece a ese período “Perfume de mujer” de Armando Tagini y “Cuándo volverás” compuesto por el maestro Pedro Maffia. Para entonces, su voz está algo deteriorada, pero a pesar de todo el Tata se las arregla para estar a la altura de las circunstancias.
Capítulo aparte merecen sus interpretaciones a dúo. Cinco temas merecen destacarse por su calidad y la personalidad musical de los intérpretes: “Palomita blanca”, con Alberto Marino; “Lagrimita de mi corazón”, con Edmundo Rivero”; “El viejo vals”, con Enrique Campos”; “Un placer”, con Alfredo Belusi, y “Viejo café” con Jorge Durán.

miércoles, 11 de julio de 2012

Los cantores de Pichuco


Troilo y Centeya

Su orquesta, que formó en 1937, tuvo a lo largo del tiempo el aporte de cantores  que integran un crisol de grandes voces y estilos inconfundibles.
El primero de todos fue Francisco Fiorentino, que cantó con “el gordo” desde el debut, en julio de aquel año, hasta marzo de 1944, dejando en el surco sesenta grabaciones.
Amadeo Mandarino se incorporó en el ´39 y permaneció dos años con la orquesta, grabando solo un tema a dúo con Fiorentino. A este le siguió otro cantor emblemático, Alberto Marino, que durante los tres años siguientes, ya sea como solista o a dúo con Floreal Ruiz o “Fiore”, grabaría más de cincuenta temas y sería uno de los cantores clásicos en el recuerdo de las multitudes milongueras.
En 1944 se integra un cantor que también dejaría su sello en la orquesta, Floreal Ruiz. Desde octubre de ese año hasta 1948 Floreal dejó unas treinta grabaciones, la mayoría como solista, excepto cinco a dúo con Marino y otras dos con Rivero, cuando ambos coincidieron al lado del  fueye mayor de Buenos Aires, entre finales de 1947 y mediados del años siguiente.
Otro nombre de gran relevancia integró después de Floreal Ruiz la orquesta de Pichuco y fue protagonista destacado, el recién nombrado, Edmundo Rivero. En poco más de dos años grabó veintidós veces y nos dejó para siempre sus inolvidables versiones de “Sur” y “La última curda”, entre otras.
Aldo Calderón (seis temas), Jorge Casal (veinte),  Carlos Olmedo (dos) y Angel Cárdenas (dieciséis) se sucedieron como vocalistas de la orquesta desde la salida de Rivero, en el ´49.
Beron
Raul Beron(quince): fue, para algunos, el mejor cantor de orquesta que dio el tango, aunque otros grandes vocalistas, como Floreal Ruiz o Roberto Goyeneche, le disputen -en las discusiones de los sabedores- ese cetro. De clara estirpe gardeliana, registro de tenor y timbre aterciopelado, su apogeo coincidió exactamente con la época de mayor auge del tango. El amplio y variado repertorio de Berón revela su aptitud para captar todos los temas y climas del género, desde los dramáticos a los festivos, que abordó siempre con buen gusto y mesura, alejado de los extremos. Fue un cantor cálido e íntimo, que giró en el circuito del tango más elaborado


El Polaco y después…
En 1956 Troilo incorpora a Roberto Goyeneche, otro nombre que daría que hablar. El Polaco grabó con el maestro desde mayo de 1956 y durante nueve años, en dos etapas. Con la orquesta veintisiete temas y después como solista veinticuatro, superando el medio centenar.
Fue un momento vital en la carrera de Goyeneche suencuentro con Pichuco, y también hay que decir que el cantor de Saavedra fue un artista que estuvo a la altura de las circunstancias. Allí, con Troilo, comenzó a ser un cantor diferente, de gran vuelo, innovador en el estilo y con un fraseo novedoso.
Hubo entre ellos un verdadero sentimiento mutuo de admiración, respeto y amistad que duró toda la vida.
Otro cantor que supo imponer su estilo en los cuarenta llegaba en abril de 1959. Roberto Ruffino, que grabó diez temas con Pichuco entre ese año y el ´65, y a él le siguieron Elba Berón, Nelly Vázquez y Tito Reyes (una década grabando con la orquesta, dejando veintidós tangos grabados).
Troilo y Achaval
El último cantor de Aníbal Troilo fue el bahiense Roberto Achával, durante una temporada de actuaciones en teatro, ya cuando el gordo más querido estaba cerca del final.
Y así, recorriendo los nombres de quienes la integraron una vez, vemos que la orquesta de Pichuco fue una escuela, un camino luminoso de sonidos y armonías donde los cantores supieron encontraron su lugar, cada uno con la medida de su talento, y están en los discos para que los disfrutemos.

viernes, 6 de enero de 2012

Roberto Rufino "El Pibe"

Roberto Rufino... el Chiquilín, El Pibe, El nene, como afectuosamente lo llamaban sus colegas y el público tanguero. No fue un cantor mas, fue un niño prodigio dotado de condiciones vocales naturales con la voz de una ternura incomparable.
Le gustaba recordar que siendo él muy pibe, con apenas 16 años, los días sábados se colaba con su amigo Beltrán (hermano de Marquitos Zuker) del tranvía que circulaba por la calle Corrientes desde su barrio del Abasto hasta el café Nacional. Llegaban de tarde, cuando Antonio De Rose con su conjunto de tango  probaba chicos buscando nuevos valores, a cambio de una moneda de 10 centavos, que el mismo músico les pagaba.



Con el paso de los años cultivamos una sincera amistad. Le gustaba de hablar de su niñez, de sus comienzos, cuando aprendía de memoria las letras...entre ellas, la de  Milonguero Viejo.

Uno de esos sábados, durante el verano de 1938, le comentaron sobre “El Pibe” al gran maestro Carlos Di Sarli quién corrió hasta El Nacional a comprobar personalmente las maravillas que le hablaban de este joven talento. Fue tal el impacto emocional  que causó en Di Sarli ver a ese chiquilín de tan solo 16 años cantando, que colmó todas sus expectativas. Evidentemente ese niño era un dotado para el canto... su tono era angelical. Cuando Rufino terminó de cantar, los presentes comprobaron que nacía un nuevo ídolo de la canción. Di Sarli no fue ajeno a tanta emoción, tan es así que sus ojos se humedecieron de gratitud. Cuando se acercó para saludarlo, le preguntó “¿Pibe, querés cantar conmigo en mi orquesta? Rufino recordaba que en realidad no sabía lo que quería y le daba igual, pero le dijo “...y bueno!”.

Esa misma tarde el maestro lo llevó hasta el bajo, al cabaret donde actuaba y le propuso probarlo con el piano. Le pregunto "¿Qué querés cantar?" A lo que Rufino le respondió displicentemente “y... Alma de Bohemio”. Di Sarli le contestó  “Mirá que es muy difícil...” Rufino no le respondió y se encogió de hombros, por lo que el maestro interpretó el gesto como de aprobación y poniendo sus manos sobre el teclado arrancó con las primeras notas. Cuando el jovencito hizo la primera parte y el “cantaaaaaaar” sostenido, de la primera frase, para el maestro fue muy fuerte y bajando la tapa del piano emocionado, lo abrazó muy fuerte. En ese momento nació una relación afectiva en la que el maestro pasó a ser el padre que Roberto no tenía y la ayuda espiritual y profesional que el jovencito necesitaba. Esa amistad de respeto mutuo duró hasta el 12 de enero de 1960, fecha en la que el maestro falleció.

Robertito venía de un hogar humilde, era un niño pobre de pantalones cortos. Di Sarli le compró un traje de pantalones largos que Rufino recordaba... azul con rayas coloradas.

En la noche del debut con la Orquesta de Carlos Di Sarli, cuenta Rufino que el maestro dirigiéndose al público les anunció a los presentes que exhibiría a su nuevo cantor en reemplazo de Agustín Volpe, que se iba de la Orquesta. Les dijo que tendrían que juzgar si había hecho una buena elección y que se daría cuenta por los aplausos (o no) que recibiera el debutante. El tema a interpretar sería Alma de Bohemio. A continuación, aparece el chiquilín desde detrás del piano… Cuando el joven Rufino terminó su interpretación, la respuesta del público fue impresionante, aplaudían al joven cantor de pie al pedido de ¡Otra, otra!  El maestro desde el piano esbozó una sonrisa de aprobación, comprobó que no se había equivocado. Había nacido para el tango una nueva estrella en el firmamento porteño.

Rufino grabó 45 temas con la orquesta del maestro Carlos Di Sarli entre los años 1939 y 1943, siendo la primera grabación el tango “Corazón”, realizada el 11 de diciembre de 1939. Ese mismo día grabaron “Milonga del Sentimiento”. El 17 de diciembre de 1943 se registró el tango “Boedo y San Juan”, última grabación de la dupla Di Sarli - Rufino.

En ese momento todo el ambiente del tango conocía la carrera ascendente de Roberto Rufino y los grandes Directores se lo disputaban para incorporarlo. Fue una figura querible, ejemplo de vida, buen padre, buen esposo, buena persona y fundamentalmente buen amigo. Siempre dispuesto a dar todo por su querida esposa Perla, sus hijos, Roberto, Hugo y Daniel y fundamentalmente por su música: El Tango.

Cuando el inevitable paso de los años fue afectando la brillantez de su voz, comenzó a "decir" el Tango y sus colegas Floreal Ruiz y Roberto Goyeneche fueron sus mejores discípulos al copiar la nueva modalidad que tanto gustaba al público.

Rufino fue un auténtico maestro y una de las figuras mas carismáticas que dio la mejor música de este lado del Mundo: El Tango.