viernes, 3 de febrero de 2012

JACQUELINE SIGAUT EN EL CICLO DE MUSICA POPULAR DE LA CASA DEL FONDO


Martes 14 de Febrero de 2012 20hs

En el marco de CICLO DE MUSICA POPULAR DE LA CASA DEL FONDO, se presentarà esta exquisita cantante JACQUELINE SIGAUT con el espectaculo "TANGOS.... UN PIANO.... UNA VOZ" junto a FRANCO POLIMENI en piano, tangos clasicos y contemporaneos
Artistas invitados de lujo: MARCELO TOMMASI (cantor) VICTOR SIMON (piano) DANIEL CHAPPET (àrmonica)

Casa de la Cultura del Fondo Nacional de las Artes
Rufino de Elizalde Nª 2831 (altura de Libertador y Sanchez de Bustamante)

LA ENTRADA ES LIBRE Y GRATUITA- LOCALIDADES LIMITADAS
Entrega de las entradas desde dos horas antes


Jacqueline Sigaut es una artista de renombre en la escena tanguera. Dueña de un registro de soprano dramática, Jacqueline es la voz que representa la visión femenina del tango.
Esta morocha fatal argentina seduce con su timbre arrabalero desde 1985. Su interpretación sentida, su distinción, y gran experiencia, escapan a cualquier estereotipo o imitación. Jacqueline tiene fuerza en el escenario, te canta el tango desde las entrañas y deja salir la emoción de adentro… y en otros momentos, los más íntimos, nos cuenta en secreto con voz suave y endeble, el sufrimiento por aquel macho argentino que la engañó y la abandonó en una noche oscura, y nos hace caer un lagrimón.
Jacqueline Sigaut es la artista que el tango estaba buscando para insuflarle nuevos vientos de renovación al género, buscando en poesías y melodías nuevas un sonido diferente, y refrescando, a la vez, clásicos que siempre es imprescindible volver a oír una vez más… Que es lo que propone al oírla cantar: una cita como las de antes, como las de siempre… Una cita siempre imperdible…
Además de sus presentaciones, Jacqueline Sigaut se dedica a la dirección de su propia Escuela de Canto, donde dicta técnica vocal bel canto, y entrena a cantantes profesionales, actores y bailarines.
En la actualidad, se encuentra realizando la producción de un nuevo CD en homenaje a Aníbal Troilo, que va a contar con invitados de lujo como Raul Garello, José Colángelo, Horacio Ferrer, varios arregladores de la talla de Franco Polimeni, Raul Luzzi y Pepo Ogivieki, entre otros; y un sexteto de músicos de primera línea..
Escenarios del Mundo
Entre los escenarios en los que ha actuado se destacan la Sala Zitarrosa en el “2do encuentro Montevideo Tango” en Uruguay (2011), en la 23° edición del “Festival Internacional de Tango de Granada” en España (2011),  el 1er festival de tango de Bahia Blanca “Carlos Di Sarli” (2011); los de las ciudades recorridas en su gira por Bélgica(2009) y en Buenos aires otros como: La Trastienda , Torcuato Tasso, Nuevo Gandhi/Notorious, Café Quintino, Café Homero, Taconeando, UQ Bar, La Bohemia , La Blanqueada , La Casona del Teatro, Bar Tokio, Café Monserrat, La Scala de San Telmo, La Peña del Colorado, Los 36 Billares, Bar Notable El Faro, La Paila, El Rosedal, La Esquina Homero Manzi, Almatango, El Vesuvio, Espacio Dadá, El Bohemio Café Concert, La Biblioteca Café , Bar Teatro Tuñón y Los Centro Culturales de la Cooperación , General San Martín, del Sur y Borges.
A lo largo de todos estos shows compartió escenario con artistas de la talla de Rubén Juárez, María Graña, Alfredo Piro, Omar Mollo, Roberto Paviotti, Carlos Varela, Gabriel Yamil, Cardenal Domínguez, Trío Quasimodo, Gipsy Bonafina, Alejandro Perrone, Luis Filipelli, Raúl Luzzi, Néstor Basurto, Hernán Cucuza Castiello, Miguel De Caro, Daniel Ruggiero, José Ogivieki, Franco Luciani, Palermo 5, Horacio Avilano y Juan Pablo Villareal, entre otros.
Fue cantante invitada de la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan De Dios Filiberto, dirigida por el maestro Atilio Stampone y del Ciclo Tango en vivo, una realización de la 2x4 y la Asociación Tangovía Buenos Aires, junto al Quinteto Típico Buenos Aires y la Orquesta Escuela de Tango. También participó del Cd Destino de Canto, de Roberto Paviotti y en el disco homenaje a los 70 años de Carlos Gardel, junto a Juanjo Domínguez.
En el 2010, dentro del marco del Ciclo Música Alta Calidad del Centro Cultural Borges y junto a la agrupación Undertango, realizó un espectáculo en homenaje a Astor Piazzolla. En ese mismo año realizó el espectáculo Manojito de Nervios, junto a Noelia Moncada y Sandra Márquez
Programó diferentes ciclos de tango y junto a Julián Hermida, José Ogivieki y Enrique Snider condujo en radio AM 840, el programa El Hoy del Tango.
Se presentó en la 6° y 7° edición del Festival de Tango de la Ciudad de Buenos Aires; del 23° Festival Nacional del Tango III Expotango ( La Falda , Córdoba) y fue jurado en la categoría Canto Femenino y Masculino, de la 18° edición del Certamen de Tango Hugo del Carril.
Año 2011
En el transcurso del 2011, participó en el primer el “2do encuentro Montevideo Tango” en Uruguay, en la 23° edición del Festival Internacional de Tango de Granada, en el 1er Festival de Tango de Bahia Blanca “Carlos Di Sarli”; tomó parte en los festejos del 190° Aniversario del barrio de Caballito y fue convocada para actuar en el Bar Notable Iberia dentro del marco del ciclo NOCHE EN VELA, y en LAS MUJERES Y EL TANGO EN FLORES bajo la dirección artística del Maestro Jose “Pepe” Colangelo, ambas presentaciones organizadas por el Ministerio de Cultura de la Ciudad.
Actualmente se encuentra trabajando en la producción de un nuevo CD en homenaje a Aníbal Troilo.
Repertorio
Su repertorio propone poesías y melodías nuevas, a las que se suman los temas clásicos del tango y el homenaje a los grandes maestros del género.
Discografía Completa
Entre su discografía se encuentran: Tangos, con arreglos de Alejandro Devries y la participación de Alejandro y Marcelo Devries y el Grupo Vocal Ostinato; Nada es Casual, en el que conviven temas nuevos y clásicos del género y una histórica versión del tema Volver, junto al maestro José Libertella en bandoneón. Este disco fue postulado a los Premios Carlos Gardel 2003 yGrammy Latino.
Su tercer trabajo, Aquí y Ahora Tangos, aborda un repertorio de tangos nuevos, inéditos, con autores, compositores y letristas destacados como Alejandro Swczarman, Raimundo Rosales, Héctor Negro, Adela Balbín, Saúl Cosentino y Chico Novarro.
A éste le siguió Porque Quiero, su último Cd que tiene como invitados a Amelita Baltar, Franco Luciani, Raúl Luzzi, Horacio Avilano Trío y Daniel Ruggiero, entre otros. El mismo fue presentado en el Anfiteatro Eva Perón de Parque Centenario, dentro del ciclo Música sin Límites, producido por la Dirección General de Música del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad. En esa oportunidad, fueron sus invitados José Ogivieki, el Dúo Roggero, Roberto Paviotti, Miguel De Caro y Raúl Luzzi.
Y prontamente saldrá a la luz su 4to trabajo discográfico, en homenaje a Anibal Troilo, que será presentado en el 2012 en distintos escenarios de Buenos Aires y del mundo.



jueves, 2 de febrero de 2012

Julio Sosa, ‘El varón del Tango’

Julio Sosa nació en la ciudad de Las Piedras, Canelones, Uruguay, el 2 de febrero de 1926. Desde muy pequeño debió luchar arduamente para superar la pobreza y buscarse una vida digna, además de poder cumplir su sueño de cantar.
Sus padres Luciano Sosa (peón rural) y Ana María Venturini (lavandera) contaban con innumerables problemas económicos y Julio terminó trabajando muy temprano. No demoró en llegar a Montevideo y probar suerte allí, donde trabajó de una gran cantidad de oficios.
Estando en la capital Julio tenía la posibilidad de presentarse a cuanto concurso de cantantes aparecía.
Los comienzos de Julio Sosa en el tango profesionalmente nos transportan a la ciudad de La Paz, en las afueras de Montevideo. Allí comenzó como vocalista de la orquesta de Carlos Gilardoni. Con esa experiencia volvió a Montevideo y comenzó a tener participación en las orquestas de Hugo Di Carlo, Epifanio Chaín, Edelmiro "Toto" D'Amario y Luis Caruso.
Con la orquesta de Luis Caruso llegó la posibilidad de grabar el primer disco en 1948. En esa grabación Julio Sosa interpreta cinco temas que le permitirían al año siguiente cruzar el Río de la Plata y comenzar a abrirse camino en Buenos Aires. Era el comienzo una carrera que lo convertiría en el último cantante de tango que fue posible de convocar multitudes.
En 1953 se integró a la Orquesta típica de Francisco Rotundo de los que han quedado registros de grandes interpretaciones como "Justo el 31", "Bien bohemio" y "Mala suerte".
En 1955 pasa a conformar la orquesta de Enrique Mario Francini y Armando Portier, lo que significó un importante cambio económico en su vida. Con esta orquesta estuvo hasta 1960, cuando decidió que era el momento de comenzar su etapa solista.
Julio Sosa se puso en contacto con el bandoneonísta Leopoldo Federico y le encargó la organización de la orquesta. Continuó grabando con Columbia, como lo hacía en la orquesta de Francini y Portier, y fue el titular del departamento de prensa de ésta que lo apodó como "El varón del Tango".
Su primer disco solista también se denominaría de esa manera y sería rápidamente un suceso en las bateas.
En 1960, además, Julio Sosa presentó en sociedad otra de sus facetas artísticas al publicar el libro de poesía "Dos horas antes del alba".El repertorio de tangos que interpretó Julio Sosa contaba con una gran cantidad de canciones que las había interpretado Carlos Gardel. A éstos, ‘El varón del Tango’ le sumaba temas de la década de 1940 y algunos éxitos perdidos de los años 20’.
Quizá lo que más se le valora a Julio Sosa fue que logró imponer el tango en la juventud en una época donde la “nueva ola” de géneros musicales parecía haber relegado el tango.
Como actor es posible verlo en películas ‘Buenas Noches, Buenos Aires’ de Hugo del Carril, donde interpreta y baila ‘El Firulete’ junto a la actriz y cantante Beba Bidart.
‘El varón del Tango’ abandonó el mundo el día 26 de noviembre de 1964 tras haber sufrido un accidente automovilístico.

sábado, 28 de enero de 2012

Tango y Turf :el encuentro de dos antiguas pasiones porteñas

Podría decirse que ambas disciplinas desde un principio estuvieron hermanadas, tanto en lo que concierne a la labor de preparadores, jockeys, peones y demás componentes que brindan el espectáculo turfístico, como a la obra de distintos músicos, cantores y autores de nuestra música ciudadana, que a través de tangos que dedicaron a aquellos, pusieron de manifiesto su pasión por las carreras de caballos.
Para dar una acabada idea de lo antedicho, nos remontamos a fines del siglo XIX, a un moreno llamado Rosendo Medizábal, pianista que se desempeñaba en la casa de María “La Vasca”, y a una calurosa noche de noviembre de 1897.  Esa tarde había ganado en el hipódromo de Palermo el caballo “Pillito” el Gran Premio Internacional, hoy Carlos Pellegrini.  Los allegados a su caballeriza entre los que se encontraban Pablo Aguilera (que fue quien lo condujo), el cuidador Bastiani y otros, estaban festejando el triunfo del mismo, mientras el moreno pianista ejecutaba un tango aún sin nombre.  Llamado a la mesa y al ser interrogado sobre el título respondió que no lo tenía, sugiriéndole entonces los concurrentes que le pusiera el del caballo ganador, cosa que decidió hacer; pero otras circunstancias hacen que cambie de opinión y el mismo termine siendo “El Entrerriano”, el que llega a nuestros días con la frescura y lozanía de aquellos lejanos años.
Alfredo Bevilacqua, pianista también, no escapó a la pasión que engendra el denominado Deporte de los Reyes; es así que entrando ya en el nuevo siglo le dedica a Domingo Torterolo, para esos años de gran predicamento en el oficio, un tango que titula “Gran Muñeca”.  En cuanto a Torterolo y sus hermanos, se radicaron luego en París por largos años, extendiendo allí su amistad con los hermanos Pizarro, Petorossi, y luego Gardel, con quien puede vérselo en varias fotografías.
Tampoco Angel Villoldo fue ajeno a los aconteceres de nuestro turf; éste era asiduo concurrente al viejo Hipódromo Nacional -situado donde hoy está la cancha de River- como también al de Palermo, cuya inauguración data del 7 de mayo de 1876.  Luego de los éxitos de “La Morocha” y “El Choclo” Villoldo compone el titulado “Una Fija”, en clara alusión a un caballo que no podía perder.  Carlos Di Sarli en la década del ’40 hace una extraordinaria versión de dicho tango.
Cabe ahora mencionar a Eduardo Arolas, brillante como compositor tanto en el aspecto cualitativo como cuantitativo.  Sus tangos no tienen parangón y estaría de más hablar de ellos ya que los de mayor divulgación fueron y son ejecutados por todas las orquestas; pero nos detendremos en dos relacionados a nuestro tema: Se trata de “Dinamita” y “Retintín”.  Este en principio estaba dedicado a su amigo Rafael Tuegols (de allí la estrofa que dice “Qué hacés Che Rafael”), pero luego y para engrosar los escuálidos bolsillos del “Tigre del Bandoneón” fue “obsequiado” al propietario del caballo que origina el título, con la consiguiente retribución monetaria como era costumbre para la época.  En cuanto a “Dinamita”, fue un pura sangre sin mayor éxito y pese a que el tango está dedicado “A mis queridos padres y hermano”, la portada de la partitura del mismo muestra la foto del caballo con su jinete en acción de desmontarlo.
Al Arolas turfman puede vérselo en curiosa foto en el hipódromo parisino de Longchamps, elegántemente vestido y con bastón, en compañía de dos damas, lo que desmentiría que estuviera atravesando momentos críticos económicamente.
Dos hechos singulares tienen lugar en 1917.  El primero es la aparición en las pistas de un auténtico crack llamado Botafogo, a quien condujo durante ese año Jesús Bastías, al cuidado de Felipe Vizcay.  El segundo es la invención que realiza Pascual Contursi a través de la letra para un tango que revolucionaría toda la temática del mismo.  Sobre una música de Samuel Castriota titulada “Lita” y que estaba condenada a permanecer en el anonimato, Contursi le acopla versos y lo rebautizan con el título de “Mi Noche Triste”, considerándoselo el primer tango cantable con argumento.
Pedro Maffia, “El Pibe de Flores”, el que para ejecutar el bandoneón adoptaba la rígida postura, el de “Pelele”, “La Mariposa”, “Sentencia” y otros, tampoco pudo sustraerse al encanto que proporciona el fru-fru de las coloridas chaquetillas.  Es así como en colaboración con Julio De Caro componen “Tiny”, en alusión al ganador del Gran Premio Carlos Pellegrini del año 1919, y solamente Maffia “Averán”, en honor a un animal que no tuvo trascendencia en las pistas pero sí en la melodía aportada por su creador para el tango homónimo.
Cabe agregar para dicho músico, que poseemos una inhallable placa con la grabación de un tango titulado “Correntino”, que dedica a su admirado Elías Antúnez en el año 1930, y que es anterior a “El Yacaré” en una versión para el sello Nacional-Odeón por el dúo Ruiz-Torres con letra de Enrique Lopez, que ensalza al jockey a poco de llegar de su Corrientes natal a Palermo.
Redundante sería extendernos en Irineo Leguisamo, hondamente vinculado tanto al turf como al tango.  Simplemente diremos que en la tarde del 13 de diciembre de 1931, de las 8 carreras que se disputaron en Palermo, triunfó en 7 y entró segundo en la restante.  Por la noche le enviaría un telegrama a su fraterno Gardel, a la sazón actuando en París, con el suiguiente texto: “Carlos, corrí 8 y gané 7.  Abrazos, Mono”.
Llegamos así a algo que es imposible de soslayar: El stud de la calle Olleros, donde cuidaba Francisco Maschio, apodado “El Brujo”, y donde se alojaron los cracks más famosos desde mitad del ’20 hasta mediados del ’30; allí concurría el Zorzal a darle el terroncito de azucar a su Lunático.  Dicha caballeriza llevaba por nombre “Yeruá”, con chaquetilla color oro y mangas lila; frecuentes allegados al mismo fueron cantores, poetas y demás, entre los que se contaban Maffia, Néstor Feria, los hermanos Ratti, Edgardo Donato, Agustín Irusta y otros grandes de la época.  Dicho stud cayó bajo la implacable piqueta en 1957 para dar paso, cuándo no, a un edificio de departamentos.
Para perpetuarlo, el autor de esta nota junto con el folclorista Oscar Valles habían iniciado la composición de un tango que no llegó a concretarse en su totalidad debido al fallecimiento del músico, y del que transcribimos la primer cuarteta: Era el stud de Maschio, por la década del veinte / Albergue de pur-sang, poetas y cantores / Hoy qué lejos todo eso, qué vacío y ausente / El duende del recuerdo nos devuelve sus flores.
Tampoco puede excluirse a Hector Marcó de estos apuntes, cuyo verdadero apellido era Marcolongo.  Prolífero autor y compositor en ciertos casos, y en otros en colaboración con músicos de la época, destacándose entre ellos Carlos Di Sarli (“Porteño y Bailarín”, “En un Beso la Vida”, “Nido gaucho”, etc).  Enamorado de los pingos, fue propietario de una caballeriza cuyo nombre remitía a la conjunción de sus dos pasiones, ya que la denominó “Nido Gaucho”.  Brindó a dicha pasión los tangos “Tirate un Lance”, “Arriba Jara”, “Te lo Digo por tu Bien” y la milonga “Tardecitas estuleras” donde nombra a su hermano Ricardo, que le atendía profesionalmente sus caballos, entre los que se contaban “Pilote”, “Versado”, “Vichador” y otros.
Para Alberto Gómez necesitaríamos una nota aparte, pero no sería del caso omitirlo ya que fue, aparte de excelente cantor, “burrero” nato.  Como ejemplo de lo antedicho tenemos su “Milonga que Peina Canas” en la cual hace un raconto de todos los cracks que pasaron por los distintos hipódromos y en distintas épocas, pero como decimos al comienzo, en otra desglosaremos uno por uno los ejemplares que cita en dicha milonga.



Carmen Idal, cancionista de los años cuarenta, también se acercó al turf. Propietaria junto a su esposo el escribano Jorge Picaso Cazón del stud “Mis Leones” (chaquetilla negra con dos bandas blancas cruzadas); puede vérsela en una fotografía del diario Crítica sosteniendo de las bridas a su potranca “Tana Linda”, que había ganado la Polla de su sexo en el año 1956.
Como corolario, ya que proseguir en detalle equivaldría a llenar páginas íntegras, citaremos en forma global a restantes personajes de nuestra música que nutrieron y de los que se nutrió nuestro turf: José Razzano y Enrique P. Maroni fueron propietarios del stud “La Taba”; Alfredo De Angelis y su cantor Julio Martel fueron dueños de los caballos “Devorador” y “Chincal” respectivamente; ambos Magaldi, padre e hijo, de “Simpatía” y “Chusarito”; Homero Manzi, quien se mudó a la calle Oro y Libertador para estar más cerca del hipódromo; finalmente tenemos a Jorge Vidal, vigente en la actualidad, muy buen cantor y mejor “burrero”, quien inmortalizó en discos títulos tales como “Milonga burrera”, “Salvame Legui”, “Pingo Lindo” y varios más del mismo tenor.

martes, 24 de enero de 2012

RICARDO TANTURI

Tanturi logró conducir durante varias décadas una orquesta de renombre, que basó su éxito en la enorme atracción de algunos de los cantores con que contó. Por esa misma razón, las versiones instrumentales de su limitada orquesta son escasas y poco recordadas. Sin embargo, su fama resiste el paso del tiempo, y en los últimos años, con el resurgimiento del tango como danza, las grabaciones de Tanturi son tal vez las más requeridas por los bailarines. Además, algunos de sus registros se han convertido en clásicos absolutos.
Ricardo Tanturi nació en Buenos Aires de padres italianos, en el barrio de Barracas, uno de los más pobres y vitales de la ciudad, limitado por el Riachuelo, otrora surcado por incontables barcazas, y hoy contaminado y maloliente. Su primer instrumento fue el violín, que estudió con Francisco Alessio, tío del célebre bandoneonista y director Enrique Alessio. Su hermano Antonio Tanturi, pianista y codirector de la Orquesta Típica Tanturi-Petrone, lo indujo a dejar el violín por el piano y fue su maestro. En 1924 comenzó Ricardo su carrera artística, sentado al teclado en clubs, festivales benéficos y, junto con su hermano, en LOY Radio Nacional (luego llamada Belgrano), nada de lo cual le impidió estudiar Medicina y recibirse con muy buenas calificaciones. En la universidad formó conjuntos estudiantiles. Allí conoció al actor Juan Carlos Thorry, quien luego sería su primer cantor, y a muchos de los músicos que conformarían su orquesta. En 1933 formó un sexteto para actuar en cines y teatros. Lo bautizó "Los Indios", en homenaje a un equipo de polo. Esa misma sería la denominación de todas sus formaciones posteriores. Tanturi solía utilizar como presentación el tango así llamado, "Los indios", de Francisco Canaro, pero curiosamente nunca lo grabó.
Orquesta R. Tanturi
Orquesta Ricardo Tanturi
Se inició en el disco en 1937, con una histórica placa del sello Odeon que contiene el tango "Tierrita", de Agustín Bardi, en versión instrumental, y "A la luz del candil", música del talentoso Carlos Vicente Geroni Flores, y truculenta letra de Julio Navarrine, cantado por Carlos Ortega. Pero Tanturi da el gran salto en 1939, cuando incorpora a Alberto Castillo, que se convertiría en un imán para el público. Castillo, de afinación perfecta, magistral en el uso de los matices y la media voz, seducía con todos los recursos posibles: su impactante gestualidad, su engominada elegancia varonil, su título de médico ginecólogo (obtenido en 1942) y ese estilo por momentos confidencial, por momentos desenfadado que convertía cada tango en un espectáculo. En los 37 temas que dejó grabados Castillo antes de dejar a Tanturi en 1943, la orquesta le cede el protagonismo, como también haría con el elegido para sucederlo, el uruguayo Enrique Campos. Este compartía con Castillo el interés puesto en la comunicación con el público. Campos no intentaba ningún lucimiento vocal. Cantaba con displicencia, sin exaltarse, con la sencillez de las cosas humildes. Detrás de él, la orquesta sonaba afiatada, precisa y discreta, con una simple perfección. Esto convierte a los 51 temas que registró el binomio Tanturi-Campos en uno de los tesoros del género. La orquesta no conocería ya momentos de tanto esplendor, aunque alcanzó notable nivel con Osvaldo Ribó a partir de 1946. Roberto Videla para la misma época, y posteriormente Juan Carlos Godoy y Elsa Rivas, entre otros, consiguieron revitalizar ocasionalmente la popularidad de Tanturi. Este compuso los tangos "Amigos presente", "A otra cosa, che, pebeta" y "Pocas palabras" con letra de Enrique Cadícamo; "Sollozo de bandoneón" con Enrique Dizeo, y "Ese sos vos" con Francisco García Jiménez, entre otros.

lunes, 23 de enero de 2012

Mordisquito. Discépolo y el peronismo. Por Ricardo García Blaya

na de las facetas fundamentales para entender el universo "discepoliano" es su compromiso político, su militancia peronista. Uno de los factores que provocaron su depresión y un final divorciado de la elite intelectual fue, justamente, este aspecto esencial de su propuesta poética vinculada al conflicto social. Discépolo murió criticado por sus pares, que le hicieron un vacío a raíz de su ideología. Defendió con convicción, ironía y vehemencia, lo que él entendía un avance en el campo político y social, el gobierno del General Juan Perón.
La radio fue el vehículo que utilizó para difundir su ideario, en su famoso micro "¿A mí me la vas a contar?". Transcribimos, a continuación, el último texto leído por Discépolo el 10 de noviembre de 1951, un día antes de las elecciones que concluyeron con un triunfo arrollador de la fórmula Perón - Quijano:
«Bueno, mirá, lo digo de una vez. Yo no lo inventé a Perón. Te lo digo de una vez, así termino con esta pulseada de buena voluntad que estoy llevando a cabo en un afán mío de liberarte un poco de tanto macaneo. La verdad: yo no lo inventé a Perón, ni a Eva Perón, la milagrosa. Ellos nacieron como una reacción a los malos gobiernos. Yo no lo inventé a Perón ni a Eva Perón ni a su doctrina. Los trajo, en su defensa, un pueblo a quien vos y los tuyos habían enterrado de un largo camino de miseria.
«Nacieron de vos, por vos y para vos. Esa es la verdad. Porque yo no lo inventé a Perón, ni a Eva Perón. Los trajo esta lucha salvaje de gobernar creando, los trajo la ausencia total de leyes sociales que estuvieran en consonancia con la época. Los trajo tu tremendo desprecio por la clases pobres a las que masacraste, desde Santa Cruz hasta lo de Vasena, porque pedía un mínimo respeto a su dignidad de hombres y un salario que los permitiera salvar a los suyos del hambre. Sí, del hambre y de la terrible promiscuidad de sus viviendas en las que tenían que hacinar lo mismo sus ansias que su asco. No. Yo no lo inventé a Perón ni a Eva Perón. ¡Vos los creaste! Con tu intolerancia. Con tu crueldad. Con la misma crueldad aquella del candidato a presidente que mataba peones en su ingenio porque le pisaban un poco fuerte las piedritas del camino a la hora de la siesta.
«Sí, yo sé que te fastidia que te lo recuerde. Es claro, pero vamos a terminarla de una vez. Porque yo no lo inventó a Perón ni a Eva Perón. Los trajo la injusticia que presidía el país. Porque a fuerza de hacer un estilo de tanto desmán, terminó por parecerte correcto lo más infame. Claro, a vos no te alcanzaba esa injusticia. Tendrías, como un señor que yo conocía y que iba todos los meses a cobrarlo, una puesto de ama de cría para cubrir sus gastos, que se lo pagaban oficialmente, y un sueldo para salir con el Klan. Yo me acuerdo del Klan. Y vos también. Aquella mafia siniestra que salía sólo para aterrorizar gente y mataba una vez a gomazos, otra vez a tiros y a veces con el camión para hacerlo más divertido. No, si la memoria fastidia. Pero yo no lo inventó a Perón ni a Eva Perón. Los trajo la estulticia que manejaba el país. Mirá, si vos hubieras estado en la Semana Trágica como yo y como tantos, en Cochabamba y Barcala, y hubieras visto morir primero a aquellos cinco, fuego a cientos y hubieras visto masacrar judíos por una "gioriosa" institución que nos llenó de vergüenza, no hubieras formado nunca más parte de ese partido que integrás por amor propio y quizá por ignorancia de tantos hechos delictuosos que son los que empezaron a preparar la llegada de Perón y Eva Perón. En un país milagroso de rico, arriba y abajo del suelo, la gente muerta de hambre. Los maestros sirviendo de burla en lugar de hacer llorar porque estaban sin cobrar un año entero. ¡No! ¡Y todo vendido! ¡Y todo entregado! Yo sé que te da rabia que te lo repitan tantas veces, pero es que entristece también pensar que no lo querés oír. El otro día, en un discurso oí que decías refiriéndote a un gobierno de 1918: "Ya por ese entonces los obreros gozaban..." ¿De qué gozaban? ¡Los gozaban!, que no es lo mismo. Y, sí, Mordisquito, ¡los gozaban!
«La nuestra es una historia de civismo llena de desilusiones. Cualquiera fuese el color político que nos gobernó, siempre la vimos negra. Aspiramos a gozar y al final nos gozaron. ¡Todos! ¡Siempre! Una curiosa adoración, la que vos sentís por los pajarones, hizo que el país retrocediese cien años. Porque vos tenés la mística de los pajarones y practicás su culto como una religión. Cuanto más pajarón él, más torpe y más crédulo vos. Te gusta oír hablar a la gente que no le entendés nada, la que te habla claro te parece vulgar. Yo también entré como vos y, ¿por qué no confesarlo?, me sentía más conmovido frente a un pajarón que frente a un hombre de talento. El pajarón tiene presencia, tiene historia larga, la que casi siempre empieza con un tatarabuelo que era pirata. Yo también me sentía dominado por los pajarones cuando era chico. Ahora ¡No! Cuando era chico, sí. ¡Pero no ahora Mordisquito! Salvate de los pajarones. El fracaso -por no decir la infamia- de los pajarones fue lo que trajo como una defensa a Perón y Eva Perón. Pero no fui yo quien los inventó. A Perón lo trajo el fraude, la injusticia y el dolor de un pueblo que ahogaba de harina blanca y una vez tuvo que inventar un pan radical de harina negra para no morirse de hambre. Tampoco te lo acordabas. ¡Ay, Mordisquito, que desmemoriado te vuelve el amor propio!
«Te dejo. Con tu conciencia. ¡Perón es tuyo! ¡Vos lo trajiste! ¡Y a Eva Perón también! Por tu inconducta. A mí lo único que me resta es agradecerte el bien enorme que sin querer le hiciste al país. Gracias te doy por él y por ella, por la Patria que los esperaba para iniciar su verdadera marcha hacia el porvenir que se merece. ¡A mi ya no me la podés contar, Mordisquito! Hasta otra vez, sí. Hasta otra vez.»

sábado, 7 de enero de 2012

EMOTIVO HOMENAJE A CARLOS DI SARLI

Hoy 7 de enero a las 10,30hs en la plazoleta  sita en la intersección de las calles Yrigoyen y 12 de octubre de la Ciudad de Bahia Blanca se llevó a cabo el descubrimiento de una plaqueta con imágenes del genial pianista y la descripción de su vida y obra, en el busto que lo  inmortaliza. Estuvieron presentes el Subsecretario de Coordinación Silvio Rauschemberger, el miembro del Instituto Cultural Guillermo Goicochea , el mentor del ciclo “BAHIA BLANCA  NO OLVIDA” y productor de este evento Jose Valle, el decano de los periodistas Bahienses  Norman Fernández, Eduardo Giorlandini, Evedith  Hosni, Martha Susana Duca de Di Sarli, Antonio Germani, Mariel Estrada, Roberto Valverde, Ruben Cordi y Juan Carlos Polizzi entre otras destacadas personalidades del quehacer cultural y público admirador de la obra del “Señor Del Tango”. La conducción del evento estuvo a cargo de la cantante GABY “La voz sensual del Tango”.
Una vez descubierta la plaqueta tomó la palabra el Dr. Giorlandini quien recordó su infancia y los tiempos en que su casa estaba a pocas cuadras de la de grandes del tango bahiense como Armando Lacava, Juan Carlos Marambio Catán, la casita de mis viejos de Juan Carlos Cobián y Carlos Di Sarli. Retraído a ese tiempo e imaginando el paisaje bahiense que su padre (contemporáneo de Dei Sarli) le había retratado evocó una de las obras más sentidas del maestro: “Nido gaucho, una historia de amor que se quiere eterno y tiene una explicación. Carlos Di Sarli le contó a Héctor Marcó, como hizo Cobián con Cadícamo para escribir la letra de La casita de mis viejos, sobre la morada y el lugar suburbano o subrural donde trascurrió su infancia y su juventud”.

Luciendo su color de esperanza
viste el campo su plumaje,
y el viento hace vibrar sus cordajes
en los pastos y en la flor.
Yo tengo mi ranchito en la loma
donde cantan los zorzales...
Margaritas y rosales han brotado para vos,
porque un día será ese nido gaucho
de los dos.
“Yo me crié a la vuelta de la casa donde vivió Di Sarli –continuó Giorlandini- en una calle paralela a la entonces Buenos Aires, hoy Hipólito Yrigoyen; a pocos metros, el Napostá, hoy entubado. Mirando desde uno de los lados de la plaza Rivadavia, hacia la casa de Di Sarli se veían las lomas, todavía, hace setenta años. Trasponiendo el arroyo, estaba el campo, a ocho cuadras del centro.

“Valga la aclaración: el 8 de enero de 1903 el padre de Carlos inscribe el nacimiento en el Registro Civil, ocurrido en el día anterior en su domicilio de San Martín 48, a la una de la mañana. En San Martín 48 se hallaba la puerta de entrada al domicilio; en la misma calle, en el número 44, la entrada a la armería de propiedad de su padre, Domingo Miguel. Fue inscripto con el nombre de Cayetano, no Carlos, con que el Maestro sustituyó el nombre real, legal, de la familia. En tal caso habríase trasladado luego a la calle Buenos Aires.
Fue un niño común y corriente; recibió educación en el Colegio Don Bosco y, musical, en el Conservatorio Williams, junto a Cobián. El tango se prendió a él, dándole presencia y pulsaciones en el piano, consolidando su propósito de arraigarse en la ciudad Capital, cuando a los quince años de edad escuchó a Firpo y a Gardel en el Teatro Municipal de Bahía Blanca”.

Luego de las palabras del Dr. Eduardo Giorlandini, él mismo anunció a la próxima oradora, la Sra. Hosni de Giorlandini, una gran investigadora en otras áreas y seguramente, también, su mejor alumna. Ella hizo referencia a la biografía del autor destacando especialmente la gran persona dentro del músico que habitó en Carlos Di Sarli. “Luego de muchas actuaciones en la ciudad, en la zona y en varias provincias, se radica en Buenos Aires y fue la particularidad de sus arreglos que traían el sonido de los violines como una caricia, los rítmicos bandoneones y la personalidad de la inconfundible mano izquierda del maestro en el piano lo que marcó su éxito indiscutido en la capital del tango”.

La oradora comentó también la devoción del pianista por los niños y las obras de solidaridad que tuvo para con ellos donando gran parte de sus derechos de autor para los pequeños que más lo necesitaban, haciendo concreta la responsabilidad social que creía le cabía como hombre y buen cristiano.

Expresó alguna vez Eduardo Giorlandini que “es imposible glosar su vida y obra, grande, rica y valiosa, cimiento de una música clásica nacional argentina, reivindicativa, que remoza el sentimiento, las emociones y substancias de lo que había sido el basamento fundacional del tango argentino, junto a los primeros creadores, Gardel, Cobián, De Caro, Fresedo... a partir de 1917.

“Mucho se ha escrito y expresado. Yo deseo traer a estas humildes palabras la evocación de un hombre entero, hominizado, determinado por cierto misticismo, que en su alta infancia rezó arrodillado a la vera del arroyo vecino; que en su mocedad romántica, en la primera vuelta del pago chico, lloró abrazado a las rejas de su casa.

“Hablemos de un ser con extrema sensibilidad que produjo obras e interpretaciones estéticas, alejadas de la ética utilitaria, del pragmatismo y la comercialización. Maestro en el arte, en la vida, en las relaciones humanas; generoso con todos y especialmente con los niños, a quienes donó buena parte de sus derechos de autor. Hombre de respeto, de laboriosidad; sembrador de afectos fraternos cuyos frutos espirituales y emocionales recogió en su itinerario de todas las parcelas de la vida porteña, del ambiente en que actuó su saber, su amor, su creatividad y su técnica. Admirado por Troilo y por Discépolo; Pichuco dijo que era "maestro de maestros" y se lamentó de que se llevara sus secretos a la tumba, el arcano que lo estableció como "Señor del Tango".

“Por su naturaleza especial y por su Fe, fue un ser piadoso; víctima de la difamación, no contestó el agravio; perdonó, toleró y se impuso con grandeza a la maledicencia, la envidia y la mentira.
“Fue invariablemente agradecido y dio testimonios al respecto con hechos y obras: Milonguero viejo, lo fue para Osvaldo Fresedo, amigo y mentor; El ángel de los niños, fue la señal de sus sentimientos solidarios; expresó su gratitud, igualmente, dedicando su tango Meditación a los hermanos Fortunato y Carmelo Mattino, en contingencias difíciles para el cumplimiento de sus sueños; su agradecimiento a su ciudad se improntó en el tango Bahía Blanca”.


viernes, 6 de enero de 2012

Roberto Rufino "El Pibe"

Roberto Rufino... el Chiquilín, El Pibe, El nene, como afectuosamente lo llamaban sus colegas y el público tanguero. No fue un cantor mas, fue un niño prodigio dotado de condiciones vocales naturales con la voz de una ternura incomparable.
Le gustaba recordar que siendo él muy pibe, con apenas 16 años, los días sábados se colaba con su amigo Beltrán (hermano de Marquitos Zuker) del tranvía que circulaba por la calle Corrientes desde su barrio del Abasto hasta el café Nacional. Llegaban de tarde, cuando Antonio De Rose con su conjunto de tango  probaba chicos buscando nuevos valores, a cambio de una moneda de 10 centavos, que el mismo músico les pagaba.



Con el paso de los años cultivamos una sincera amistad. Le gustaba de hablar de su niñez, de sus comienzos, cuando aprendía de memoria las letras...entre ellas, la de  Milonguero Viejo.

Uno de esos sábados, durante el verano de 1938, le comentaron sobre “El Pibe” al gran maestro Carlos Di Sarli quién corrió hasta El Nacional a comprobar personalmente las maravillas que le hablaban de este joven talento. Fue tal el impacto emocional  que causó en Di Sarli ver a ese chiquilín de tan solo 16 años cantando, que colmó todas sus expectativas. Evidentemente ese niño era un dotado para el canto... su tono era angelical. Cuando Rufino terminó de cantar, los presentes comprobaron que nacía un nuevo ídolo de la canción. Di Sarli no fue ajeno a tanta emoción, tan es así que sus ojos se humedecieron de gratitud. Cuando se acercó para saludarlo, le preguntó “¿Pibe, querés cantar conmigo en mi orquesta? Rufino recordaba que en realidad no sabía lo que quería y le daba igual, pero le dijo “...y bueno!”.

Esa misma tarde el maestro lo llevó hasta el bajo, al cabaret donde actuaba y le propuso probarlo con el piano. Le pregunto "¿Qué querés cantar?" A lo que Rufino le respondió displicentemente “y... Alma de Bohemio”. Di Sarli le contestó  “Mirá que es muy difícil...” Rufino no le respondió y se encogió de hombros, por lo que el maestro interpretó el gesto como de aprobación y poniendo sus manos sobre el teclado arrancó con las primeras notas. Cuando el jovencito hizo la primera parte y el “cantaaaaaaar” sostenido, de la primera frase, para el maestro fue muy fuerte y bajando la tapa del piano emocionado, lo abrazó muy fuerte. En ese momento nació una relación afectiva en la que el maestro pasó a ser el padre que Roberto no tenía y la ayuda espiritual y profesional que el jovencito necesitaba. Esa amistad de respeto mutuo duró hasta el 12 de enero de 1960, fecha en la que el maestro falleció.

Robertito venía de un hogar humilde, era un niño pobre de pantalones cortos. Di Sarli le compró un traje de pantalones largos que Rufino recordaba... azul con rayas coloradas.

En la noche del debut con la Orquesta de Carlos Di Sarli, cuenta Rufino que el maestro dirigiéndose al público les anunció a los presentes que exhibiría a su nuevo cantor en reemplazo de Agustín Volpe, que se iba de la Orquesta. Les dijo que tendrían que juzgar si había hecho una buena elección y que se daría cuenta por los aplausos (o no) que recibiera el debutante. El tema a interpretar sería Alma de Bohemio. A continuación, aparece el chiquilín desde detrás del piano… Cuando el joven Rufino terminó su interpretación, la respuesta del público fue impresionante, aplaudían al joven cantor de pie al pedido de ¡Otra, otra!  El maestro desde el piano esbozó una sonrisa de aprobación, comprobó que no se había equivocado. Había nacido para el tango una nueva estrella en el firmamento porteño.

Rufino grabó 45 temas con la orquesta del maestro Carlos Di Sarli entre los años 1939 y 1943, siendo la primera grabación el tango “Corazón”, realizada el 11 de diciembre de 1939. Ese mismo día grabaron “Milonga del Sentimiento”. El 17 de diciembre de 1943 se registró el tango “Boedo y San Juan”, última grabación de la dupla Di Sarli - Rufino.

En ese momento todo el ambiente del tango conocía la carrera ascendente de Roberto Rufino y los grandes Directores se lo disputaban para incorporarlo. Fue una figura querible, ejemplo de vida, buen padre, buen esposo, buena persona y fundamentalmente buen amigo. Siempre dispuesto a dar todo por su querida esposa Perla, sus hijos, Roberto, Hugo y Daniel y fundamentalmente por su música: El Tango.

Cuando el inevitable paso de los años fue afectando la brillantez de su voz, comenzó a "decir" el Tango y sus colegas Floreal Ruiz y Roberto Goyeneche fueron sus mejores discípulos al copiar la nueva modalidad que tanto gustaba al público.

Rufino fue un auténtico maestro y una de las figuras mas carismáticas que dio la mejor música de este lado del Mundo: El Tango.